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Historia 117392 — capítulo 4
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Sin Granger por la casa controlándolo todo lo habían pasado bien. Habían estado la noche del viernes comiendo helado y jugando. Terminaron el día disfrazados contando historias en una especie de tienda de campaña que habían hecho con la enorme sabana de su cama. Se había sentido estúpido durante unos segundos, pero enseguida esa sensación fue reemplazada por cariño por la niña que tenía enfrente y que escuchaba sus historias sobre escregutos de cola explosiva gigantes con muchísima atención, apretando un cojín con fuerza. Esa niña le hacía hacer cosas que jamás hubiera pensado que haría, y le gustaba. Mucho.
Terminaron quedándose dormidos allí mismo, en el campamento improvisado. El se despertó un par de horas más tarde, aprovechó para dejar a la niña en su cama y fumarse un cigarro antes de ir a la suya, donde se durmió sin dar demasiadas vueltas a la cabeza sobre lo raro que era todo. Ya era un avance.
Por la mañana habían estado en casa, tirados en el sofá viendo dibujos animados mientras la niña le contaba quien era cada uno de los extraños personajes. Cuando se dio cuenta se habían hecho ya casi las dos de la tarde. Granger llegaría en cualquier momento.
-Leila!- La elfina estuvo allí enseguida.
-Si, mi amo- hizo una reverencia, esperando instrucciones. Draco miró a su hija: tenia la cara pintada de azul y todo el pijama manchado. Pensó en la reprimenda que podría darle Granger y comenzó a ponerse nervioso.
-Creo que Alene debería de darse un baño antes de que llegue la señora-la elfina le había leído la mente.
-SI, eso- dijo el solamente
-Noooooo!- la niña quería seguir viendo dibujos, pero el se puso serio por una vez y cogió a la niña para llevarla arriba.
-Tendrá el baño listo en dos minutos- La elfina desapareció.
-Te das un baño y luego puedes seguir viendo los monstruos que quieras- No iba a dejar que lo manipulara poniendo cara de perrito abandonado. El era un Malfoy y se hacía lo que el decía.
-Solo quedan cinco minutos...-ataque final de moneria extrema que pudo evitar desviando la mirada y poniéndose en marcha escaleras arriba. Si había alguien en esa casa que sabia de manipulación era el, su hija lo hacía bien pero el era el maestro.
-Vamos a bañarte ahora- La niña pareció resignarse y apoyo su cabecita en su hombro.
-Te Odio-pronuncio de manera poco creíble. Draco sonrió.
Cinco minutos más tarde la voz de Granger sonó en la casa, lo estaba llamando. Suspiro, a sabiendas que se había librado por bien poco. Tras secarse las manos salió en su encuentro.
Bajó las escaleras con resignación. Con Granger en la casa ya no podrían divertirse igual, no iba a ponerse a hacer el imbécil con la sangresucia rondando por ahí. Tenía dignidad. Llegó a la cocina esperando que la castaña le riñera sobre cualquier cosa o le hablara de planes de comida o alguna mierda parecida. Pero no estaba sola, ahí estaba también Ron Weasley, alto, pecoso y con aspecto de ir a pedir limosna.
-Que hace este aquí?- preguntó a la castaña, levantando ligeramente la ceja
Weasley le observaba con cautela. Seguramente esperando comprobar que lo de su perdida de memoria era cierto.
-Que coño estas mirando, comadreja?- Cayó en la cuenta de que iba vestido únicamente con los pantalones deporte. Cuando había llegado Granger a casa estaba enjabonandole la cabeza a su hija. Claramente esta circunstancia no hacía ni pizca de gracia a Weasley. No pudo evitar sonreír.
-He explicado a Ron lo que te ha pasado- Granger apareció al rescate- Y solamente quería venir a verte- El sabía perfectamente de que iba todo aquello.
-Que pasa comadreja, no te fías de tu novia?- preguntó divertido, por la cara que ponía Weasley no las tenía todas consigo.
-Por supuesto que si- dijo de inmediato, pero Draco no se lo terminaba de creer.
-Puedes estar tranquilo, no la tocaría ni con un palo- confesó tranquilo, sacando una cerveza de la nevera. Pudo ver como Granger fruncía el ceño durante un instante. Podía ser que aquello le hubiera sentado mal?No le importaba. Volvió a centrar su atención en el pelirrojo, quien continuaba fulminándole con la mirada- Ahora, no puedo garantizarte que ella no vaya a intentar algo- Granger abrió mucho los ojos y a Weasley le dio una especie de espasmo. Se lo estaba pasando genial.
-No seas estúpido Malfoy- dijo ella visiblemente molesta, acercándose a Weasley y cogiéndole del brazo.
-No hace falta que sujetes a tu novio, Granger- abrió la cerveza y le dio un sorbo
-No se para que aceptas venirte a vivir con el, cariño. no le debes nada a este imbécil- le dice comadreja, todavía rabioso.
-Que pasa Weasley, te has comido a todos tus hermanos?- Observándole mejor era obvio que había engordado.
-Ya te lo he explicado Ron- Ese ultimo comentario que había hecho había sido muy gracioso y nadie lo había apreciado. Se supone que Weasley deberia de haberse puesto rojo hasta las orejas, y haber hecho intento de pegarle, era lo que siempre hacía.
-Mira como te trata- Draco sonrió de nuevo, Weasley estaba intentando comportarse, claramente le había molestado que le llamara gordo.
-Es por la niña-volvió a hablar la castaña
-La niña está mejor sin el!- pero eso ya era pasarse, así que sacó la varita y en un rápido movimiento estaba al lado del pelirrojo, apuntándole con ella.
-Es hora de que te vayas de mi casa comadreja-Había logrado enfadarle
-Draco, por favor- Granger le hablaba como su fuera un niño pequeño a punto de hacer alguna estupidez. Y había vuelto a llamarle por su nombre, lo que le enfadó todavía más.
-Tan lista que eres Granger y no eres capaz de aprenderte que no quiero que me llames por mi nombre?-le contestó de malas maneras.
-Dirígete a ella con respeto-Musito el pelirrojo en tono amenazante, girándose y mirándole a los ojos-Deberías de ser más amable con la única persona que te ha tendido la mano, gilipollas.
No era capaz de procesar aquella información, ni pensar en lo que significaba. Si en el fondo era cierto o no, solo quería que comadreja saliera de su vista.
-Vete de mi casa- Repitió sin retirar la varita.
-Te dije que era mala idea Ron- Granger intentaba tirar de su novio, y hacer que se moviera
-No voy a dejarte sola, Hermione, y a la niña tampoco- Aquello ya era demasiado, quien era ese imbécil para preocuparse por su hija e insinuar que el pudiera hacerle algo malo?
-Vete de mi casa YA- Repitió. Si decía una sola palabra más lo echaría allí mismo.
-Ron, por favor, vete- Granger le cogió de la cara e hizo que la mirara. El chico corpulento de casi dos metros pareció liberar tensión de repente y calmarse- Por favor- repitió la castaña en un susurro el bajo la cabeza hasta que estuvieron frente con frente. Draco se guardó la varita de nuevo en el bolsillo del pantalón. Aunque se mantuvo a alerta, si comadreja se atrevía a decir algo más, le atacaría.
-Hablamos luego- Dijo Weasley pasados un par de minutos, en un tono suave. Se dieron un beso en los labios y se marchó por la chimenea. Ni siquiera le miro cuando pasó por su lado.
-Eso ha sido repugnante- dijo, esperando enfadar a Granger. El todavía estaba alterado, le había cabreado todo aquello. El neandertal de Weasley dándole lecciones. A el.
La castaña le miro sin mediar palabra. Con su cara típica de enfado, con los labios apretados y mirada fulminante.
-Es la ultima vez que comadreja viene a mi casa-continuó hablando- La última.
Granger continuaba sin decir nada, manteniendo la pose, sin disminuir la intensidad de su mirada. Parecía a punto de explotar. No dijo nada, se perdió escaleras arriba. A los pocos segundos escuchó un portazo
[...]
Comió con su hija y cuando la niña volvió a ver la televisión aprovechó para ir a tomar un baño, tranquilamente. Todavía estaba enfadado con Granger, por obligarle a enfrentarme a comadreja. Si ella tenía problemas de pareja no era cosa suya. Nadie le obligó a quedarse en su casa, se quedó porque ella quiso. Le daba la sensación de que lo había expuesto como si fuera un animal del zoo y no le gustaba lo más mínimo. Encima no tenía el valor de dar la cara.
Dichosa Granger
Subió las escaleras pisando fuerte sobre cada uno de los escalones, así si Granger se había quedado dormida le molestaba. Sonrío de medio lado, imaginándose a la castaña maldiciendole en su habitación.
Una extraña musica llegó hasta sus oídos, jamás había escuchado algo así. Era musica instrumental, musica monótona a base de flautas, arpas y un sonido horrible, grabe, como salida de una especie de cuerno.
Que cojones...?!
Busco de donde venía la diabólica melodía. No tuvo que caminar demasiado, la musica salia del cuarto de baño, y Granger estaba dentro, en la bañera. El estaba a un par de pasos de la puerta, pero como estaba entreabierta desde allí podía ver a Granger, más concretamente sus piernas. Entornó los ojos y observó como hipnotizado como la chica pasaba la esponja primero por su pierna derecha, y luego por la otra. Muy lentamente.
Bonitas piernas, Granger
Se quedó parado allí, observando aquellas piernas hasta que desaparecieron dentro de la bañera de nuevo. No le importaría verlas de nuevo. Pero eso no sucedió y entonces se dijo a el mismo que debería de moverse de nuevo para no parecer un idiota, y que las piernas de Granger le habian gustado porque el es un hombre, y Granger, aunque el a veces lo ignorara, era una mujer, y a los hombres les gustan las piernas de las mujeres.
Sin darle más importancia fue a ducharse a su cuarto de baño, se puso el pijama y se metió en la cama, donde, aunque estuvo evitándolo recordando sus mejores momentos en Hogwarts, el último pensamiento antes de dormirse fueron las bonitas piernas de la gryffindor.
[…]
Dichoso Robins! Ya es la segunda vez que le hacía lo mismo. Adelantar la hora de un entrenamiento con menos de un día de antelación no debería de estar permitido. Ahora llegaba tarde y como es un bocazas iría corriendo a Snape a contárselo, este se lo diría a su padre y estaría sin mandarle galeones un mes. Y el whisky de fuego estaba jodidamente caro.
Aceleró el paso, escoba en mano. Se dirigía al pasillo del primer piso, desde la ventana, orientada al sur, saldría directamente volando hacia el campo de entrenamiento. No le llevaría más de cinco minutos.
Y siempre que estaba con Pansy le pasaba algo, a la próxima se pensaría acostarse con ella. La ultima vez que lo hicieron entre clases tampoco se había enterado de que suspendían el entrenamiento y tres horas mas tarde se presentó como un idiota al campo de quidditch, que estaba lógicamente vacío.
Ya en el pasillo se detuvo al darse cuenta de que justamente en la ventana habían dos personas enrollandose como si fuera a acabarse el mundo esa misma tarde. El chico tenía ambas manos en el trasero de ella, incluso había subido la falda dejando al descubierto sus piernas, largas pero torneadas. También se veía parte de su ropa interior, por un segundo deseo ser el quien estuviera apretando ese trasero. Acababa de echar un polvo y estaba volviéndose a poner cachondo. Pero tenia que marcharse, no podía quedarse allí mirando toda la tarde. Se acercaría, les diría algo gracioso y saldría por la ventana.
Pero tuvo que detenerse de nuevo al reconocer la dueña de esas bonitas piernas. Todo y la oscuridad del pasillo, iluminado únicamente por una antorcha casi agotada, pudo distinguir esa melena enmarañada, que no pertenecía que a otra que a Hermione Granger, la amiga sangresucia de Potter.
Ellos seguían besándose intensamente, es posible que terminaran haciéndolo ahí mismo, pero el se había quedado en shock. ¿Como era posible que Hermione Granger se enrollara con alguien? Era un troll! un troll con unas piernas bonitas y trasero apretable. Notó horrorizado como estaba excitándose.
-Joder!- maldijo en voz alta, haciendo instantáneamente que Granger y su amigo, seguramente comadreja, se apartaran el uno del otro como si fueran imanes repeliendose.
-...que coño?- no podía creérselo, quien estaba con Granger no era otro que Tim Mayers, el capitán del equipo de Ravenclaw. Que ahora mismo le estaba fulminando con la mirada. Granger, se había ido al rincón de la pared, con la cabeza agachada, tratando de esconderse.
-Granger, parece que no eres tan monja al fin y al cabo- comentó con malicia, para que supiera que la había visto
-Que haces aquí, Malfoy?-preguntó fastidiado el chico, no es plato de buen gusto que te interrumpan en pleno calentón. El era consciente de eso, le había pasado alguna vez. Pero definitivamente interrumpir era mil veces mejor que ser interrumpido.
-Iba al campo de quidditch- casi todos los jugadores tomaban ese camino cuando llegaban un poco justos al entrenamiento.
-Pues lárgate- si, definitivamente no estaba contento de haber sido interrumpido.
-Ya me voy Mayers, pero creo que te he hecho un favor quitándote a Granger de encima. Tio, el sábado estabas con Francine, no bajes tanto el nivel- dicho eso salió por la ventana, no sin antes darle una ultima mirada a Granger, que se la devolvió, molesta. No le había gustado su ultimo comentario.
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Abrió los ojos. El corazón se le iba a salir del pecho. Draco Malfoy estaba casi seguro de que acababa de recuperar su primer recuerdo. Salió rápidamente de la cama, necesitaba hablar con Granger, preguntarle sobre aquello. Si era verdad que sucedió. Así que salió corriendo de la habitación y en dos zancadas de plantó en la puerta de la habitación de Granger. Sin pensárselo dos paso dentro y encendió la luz.
-Granger!-Grito, cerrando la puerta y acercándose a la cama de la castaña, que había abierto un ojo, todavía somnolienta.
-¿Que pasa?- preguntó todavía tumbada, sin mover un musculo
-Creo que he recordado! Acaba de pasar!- el corazón se le iba a salir del pecho, estaba realmente emocionado. Necesitaba saltar, correr, moverse de un lado a otro para liberar adrenalina.
Granger se incorporó en la cama, y tras frotarse un par de veces los ojos volvió a hablar.
-Igual solo era un sueño- No parecía nada entusiasmada, y eso en cierta manera le molestó. El y Granger no eran amigos pero tenían una hija en común, podía alegrarse aunque fuera un poco- Son las cinco de la mañana...-añadió con fastidio, volviéndose a tumbar- Draco me levanto en dos horas, tengo que trabajar.
Si, era oficial. Granger estaba ignorándole. Supuso que seguiría molesta por lo que había antes en la cocina
-Respóndeme a una pregunta y te dejo tranquila
-Vale- acepto ella con voz de estar a punto de caer dormida
-¿Os pillé a ti y a Mayers mientras os enrollabais al final del pasillo del primer piso?- Granger apartó el brazo de la cara y volvió a dirigir la mirada hacia el. Parecía sorprendida.
-Si...- dijo solamente
-Entonces es oficial, he recuperado un recuerdo?- EL pecho se le hinchó de la alegría.
-Parece que si, lo recuerdas todo ahora que has despertado?- el repasó en su mente la secuencia, y lo recordaba perfectamente, incluso haber llegado al entrenamiento tarde y la correspondiente reprimenda que le dieron. Se dio cuenta entonces de que recordaba los días posteriores a la fiesta, que era el ultimo recuerdo que poseía cuando despertó. Se sujetó a la puerta, se estaba mareando.
-¿Te ocurre algo?- Granger en algún momento se había levantado de la cama y estaba junto a el, mirándolo con preocupación. Reparo en que le estaba sujetando del brazo. Se zafó de ella, como si su contacto le quemara.
-No me pasa absolutamente nada, sangresucia!- supo entonces que había cometido un error, como el que cometió ayer cuando estuvo comadreja en casa. Tenía que intentar comportarse. Cuando volvió a encontrar el equilibrio la castaña estaba de nuevo metida en la cama, y la luz de la habitación estaba apagada. Pero el no iba a pedir perdón, solo que no lo volvería a repetir. Salió de la habitación sin decir nada más.
Ya no pudo dormir más, era incapaz de mantener la mente en blanco. EL mismo se obligaba a navegar en sus recuerdos, de aquellos días posteriores a la fiesta, hasta que había pillado a Granger en el pasillo del primer piso y había ido al entrenamiento. Casi cinco días que habían vuelto a su memoria, y que no se cansaba de recrearlos en su mente.
No había nada especial, clases, algún polvo a escondidas y bromas con sus amigos. Pero recuperar los recuerdos le dio esperanza, ahora sabia que tarde o temprano recordaría todo. Al final su madre tendría razón y gracias a Granger y a la niña iba a ser capaz de recuperarse.
Termino yendo a la cocina, harto de dar vueltas en la cama. Necesitaría litros de café para no parecer un zombie. Vió la luz encendida y pensó que podía ser Leila, pero era Granger quien estaba allí. Se detuvo un segundo, la castaña estaba sentada en la mesa, removiendo mecánicamente el contenido de su taza, con la cabeza ligeramente arqueada, apoyada sobre su mano derecha. Parecía pensativa. Por un segundo pensó en volver arriba, tras lo sucedido en la habitación no podía jugársela y cagarla de nuevo, que se le escapara otro insulto sin ser del todo consciente. Pero no pudo, Granger ya le había visto.
-Ya me marcho, puedes estar aquí tranquilo- La chica utilizó un tono automatico e impersonal.
-No hace falta que te marches-le dijo el, entrando finalmente en la cocina y comenzando a preparar la cafetera. Vió desde el rabillo del ojo que Granger no se movía, pero tampoco decida nada. Seguía sentada, aunque ahora bebía de la taza.
-¿Has recordado algo más?- La pregunta le pilló por sorpresa, se supone que estaba enfadada. Aunque agradeció poder hablar de ello con alguien
-No, solo lo que te conté- dijo muy sincero- aunque se que Alene es mi hija y la quiero- Necesitaba decir eso.
-¿Que es lo ultimo que recuerdas?
-Ahora mismo el entrenamiento de después de pillarte con Meyers, me cayó una buena porque ese fin de semana teníamos partido importante.
-Recuerdo ese día, atrapaste la snitch- Granger se cubrió la boca con las manos al segundo. Se supone que no tenían que darle datos demasiado precisos, para así no interceder en el proceso de recuperación de memoria. Pero el lo agradeció, sintió alegría de saber algo más. Sonrió sin poder evitarlo
-Vaya, ya te gustaba en el colegio, Granger?- aquel era el momento perfecto para un comentario así.
Ella no dijo nada, solo rodó los ojos. Sonrío con autosuficiencia, tomándose la respuesta como un sí
-Todavía no me explico como llegamos a estar juntos- La observaba fijamente, y aunque los años le habían sentado bien seguía siendo Granger, la sangresucia amiga de Potter
-¿Tan raro te parece?- sonrió de medio lado, volviendo la mirada al interior de su taza. Parecía cansada.
-Nunca me has gustado, más bien al contrario...- Evito continuar la frase. ella volvió a sonreír de nuevo y volvió a mirarle
-Alguna vez hablamos de lo surrealista de la situación, me confesaste que te daba hasta asco-esa descripción se acercaba bastante a lo que sentía por ella y lo que había evitado decir hacia dos segundos- Pero no creas que a mi no me lo dabas también, porque estarías muy equivocado.
-Soy uno de los chicos más atractivos de Hogwarts, es imposible que no te gustara
-Si, también de los más insufribles
-Porque contigo no me acostaba Granger, pero quien pasaba por mi cama no me describía de la misma forma- Ella solo sonrió, ahora parecía que el hielo comenzaba a romperse. Tenía que seguir la conversación.
-¡Y entonces en el colegio con quien estabas, Poty o Weasley?,¿a quien le pusiste los cuernos con Mayers?
-No estuve con ninguno de los dos- respondió ella con normalidad- Tim era mi novio.
-Tim Meyer con novia?- la mayoría de jugadores de quidditch, sobre todo slytherins y Ravenclaws no destacaban por ser hombres de una sola mujer
-Soy más discreta que tu- contestó ella, sonriendo abiertamente- Estuvimos cuatro meses juntos- frunció el ceño. Esa información no se la esperaba. La conversación ya era fluida.
-Vaya, le gané al quididtch y luego le quité la novia?- Granger seguía sonriendo, aquello no podía ser malo. El enfado parecía que se había evaporado.
-Lo dejé con el al acabar el colegio, cuando comencé en la academia de leyes. Estaba soltera, tu eras quien tenía pareja.
-¡Quien?- preguntó el, aunque intuyendose la respuesta. Los últimos meses pasó bastante tiempo con Pansy
-Una tal Stephanie- Entonces pensó quien podría ser esa tal Stephanie. En el colegio no había ninguna Stephanie con edad suficiente para ser su novia. Pero entonces recordó a Stephanie Johnsons, una modelo espectacular con la que se enrollaba cada vez que coincidía en las fiestas "benéficas" de su madre. Tenía que ser ella
-¿Stephanie Johnsons?-No podía creérselo, había conseguido salir con ella.
Al final la conseguí
-Si, esa- confirmó Granger con cero entusiasmo
-¿Y me acosté contigo teniendo a una diosa como novia?- A cada detalle que conocía le parecía todo un poco más extraño.
-Si- contestó la castaña, dando un sorbo a su café.
-¿Iba borracho?- No entendía nada
-No, no ibas borracho- El tono de Granger ya había subido, comenzaba a enfadarse de nuevo, aunque el necesitaba saber más.
-Me estas mintiendo- Esa historia era lo más estúpido que había oído en años.
-Yo nunca miento- Dijo la castaña, revolviéndose en el taburete, seguramente pensando si se levantaba o no.
"cuidado"
-Comprende que me parece sorprendente- dijo en tono conciliador, adornando las palabras con una sonrisa.
-Comprende tu también que a mi tus palabras me resultan hirientes- ella también sonrió, pero de forma forzada.
-Comprendo- dijo el- me sale solo, hace cuatro días estaba en Hogwarts y te odiaba bastante, es un poco raro acostumbrarme a tratarte como una persona normal, Granger- De nuevo lo había vuelto a hacer.
-Intenta contenerte entonces-sorprendentemente la chica continuaba allí- Soy la madre de tu hija, respétame aunque solo sea por eso.
Granger la madre de su hija. No, todavía no le sonaba normal.
-Lo intentaré- dijo muy sincero- supongo que al final lo recordaré y no podré seguir negándomelo- Su sonrisa se volvió una mueca. Granger levantó una ceja- Es sin querer!- levantó los brazos, disculpándose
Granger movió la cabeza de un lado a otro y chasqueó la lengua. El se encogió de hombros.
Entonces le vino a la mente la conversación que había escuchado el día anterior entre Granger y Patil y decidió preguntarle. Esta charla con Granger estaba siendo bastante interesante, y en cierta forma divertida.
-Y cuando fue la ultima vez que nos acostamos, Granger?- La castaña frunció el ceño, seguramente no esperaba la pregunta.
-Hace mucho tiempo- contesto ella tras varios segundos
"Se ha pensado la respuesta"
-¿Cuanto es mucho tiempo?¿un año?¿un mes?...- Sospechaba por lo que había escuchado que no sería cosa de años atrás
-Para que quieres saberlo, para darte una ducha exfoliante?- contraatacó ella, sonriendo de medio lado. Estaba claro que quería desviar el tema de la conversación.
Una repuesta ingeniosa
Respóndeme- Intentó de nuevo ahora que la chica le miraba a los ojos, sabía que así le contaría la verdad, tenían un poder que ni el mismo alcanzaba a comprender. Ella mantuvo la mirada, pero no respondía.
-Me tengo que ir a trabajar
-Hoy es domingo!
-Tengo que terminar unos informes para mañana
-¿Granger dejando trabajo para ultima hora?- pregunto divertido, sabiendo que Granger se iría sin responder.
-Yo por lo menos trabajo- contesto ella fingiendo un tono duro, pero claramente le seguía la broma.
Quizás Granger no era tan rancia al fin y al cabo.
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Hola! pues hasta aquí el cuarto capitulo ^^ se que todos tenéis ganas de que empiecen a pasar cosas, pero lo primero que necesita un fict es coherencia. Draco es el del colegio, y el Draco del colegio no se lanzaría a los brazos de Hermione Granger a las primeras de cambio. Todo tiene un proceso :)
Bueno, pues Draco recuerda finalmente, y este recuerdo ya tiene como protagonista a Hermione. Va a ser interesante seguir la historia del pasado, a la vez que se sucede la del presente. Hermione la pobre tiene que aguantar el carácter a veces mezquino del Slytherin, que se guarda todo su cariño para su hija, casi de manera exclusiva xD Al menos de momento...
¿Por que va Hermione con Ron a casa de Draco? fácil, esa noche ha sido cuando Ron se ha enterado de lo que le ha pasado a Draco, y también de que Hermione y Alene se van a ir a su casa para ayudarle en su recuperación. A exigido ir a verle. Muy mala idea, Ronald.
Bueno en unos días la continuación, espero ansiosa vuestros comentarios ^^, como ya os dije en el capitulo anterior acepto ideas para posibles situaciones, el fict esta en pleno desarrollo! Un beso,
Edin