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¿Tú? — capítulo 3
Al acercarse a la mujer, se dio cuenta que tenia una avanzada edad. Era pequeña, le llegaba bajo el hombro, en su rostro se reflejaba el paso de los años, sus ojos eran claros y brillaban en la oscuridad. Se observaron por unos segundos, y la anciana nuevamente hizo un gesto para que los jóvenes la siguieran por donde les indicaba. A paso lento, comenzó a caminar en dirección contraria.
-Eh..Señora.. - le dijo a la longeva mujer, pero no obtuvo respuesta. Se volteo para encontrar ayuda en su amiga, no obstante, esta lo miro con temor y negó con la cabeza.
-Harry, por favor, salgamos de aquí, algo en ella me hace desconfiar, por favor - replico en voz baja y suplicante.
Odiaba cuando Hermione ponía esa cara de imploración. Le gustaba mucho. Pero ahora tenia que seguir a esa mujer.
-Lo siento, Hermione, tenemos que ir con ella. Tengo un buen presentimiento sobre esto
-Pero... - le protestó
-Ven, estaremos bien - le aseguro, ensanchando su sonrisa para darle confianza.
-De acuerdo - le manifestó, rendida ante tal gesto de su amigo.
Caminaron aproximadamente 30 minutos. De no ser por la marcha lenta de la mujer, hubieran llegado en menos tiempo.
Se detuvieron frente a una casa de dos pisos. Su estado era bastante malo. las ventanas llenas de polvo y una de ellas rota. La puerta tenia moho en una de sus esquinas. Al entrar en esta, un olor impregno el ambiente, una mezcla entre hongos, abandono y sal. Los dos muchachos se llevaron la mano inmediatamente a sus narices, para apaciguar un poco la fetidez que emanaba el hogar.
La anciana tomo unos fósforos que se hallaban sobre un mueble. Comenzó a encender las velas, pero sus intentos fueron en vano, Harry por compasión, se ofreció a hacerlo en su lugar.
-¿Es usted Bathilda?¿Bathilda Bagshot? - le pregunto a la mujer tomando los cerillos.
Esta asintió, y comenzó a dirigirse hacia una escalera. Cuando hubo terminado, el azabache le siguió el paso.
Mientras tanto, Hermione se paseaba por la habitación. En verdad todo estaba dejado. Sobre la misma mesita en que estaban los fosforitos, se encontraba un libro. Era el que había escrito Rita Skeeter, de hecho, había una nota dirigida a la señora Bagshot de parte de la excéntrica mujer. La muchacha tomo el ejemplar y lo metió en su bolso.
En la escalera, Harry subió lentamente tras la anciana. El chico veía que en cualquier momento ella perdería el equilibrio y caería sobre el. Cuando al fin llegaron, Bathilda se dirigió a una habitación, el ojiverde dedujo que en algún momento pertenecido a un adolescente, el cual era obvio que no habitaba hace décadas ese lugar.
Nuevamente el muchacho encendió las velas, y cuando finalizo, dirigió una mirada examinadora a través de todo el cuarto. Se detuvo en una fotografía, en esta, se hallaban dos muchachos, el primero, pequeño y con mirada penetrante, y a su lado...
El, si, el muchacho que había aparecido variadas veces en su sueño. Estaba ahí, mirándolo con una sonrisa burlona.
-Señora Bagshot, ¿me puede decir quien el él? - inquirió apuntando con su índice al chico de la foto.
No obtuvo respuesta. La mujer simplemente lo miro y asintió.
-Disculpe, pero le decía que quien era el - replico otra vez, obteniendo el mismo resultado.
-¿Harry?¿Esta todo bien? - la voz de Hermione lo llamo desde el piso inferior
-Si, todo esta bien... - Al instante que dijo eso, se arrepintió. En lugar de la Bathilda Bagshot estaba una serpiente, que amenazaba con sus colmillos al muchacho.
El único pensamiento que paso por su mente fue uno: Hermione.
Saco su varita al mismo tiempo que la serpiente lo atacaba. Trataba de esquivar sus arremetidas pero de un segundo a otro se encontraba enrollado por el cuerpo del reptil
-¡HARRY!¡HARRY! - la desesperada voz de Hermione llego a sus oídos, y su silueta apareció en ese mismo instante en la puesta. La boa, dejo a Harry en el piso, para dirigirse hacia otra posible presa. El azabache aprovecho el momento para atacarla, pero un fuerte dolor en su cicatriz se lo impidió, y ahí supo: El venia hacia acá.
La destreza de su camarada con los hechizos era inigualable. Luchaba par en par con la víbora, pero la cobra tuvo ventaja y se abalanzo sobre ella. Harry, se lo impidió con un conjuro el cual atonto a la serpiente. Corrió hacia donde se encontraba su amiga, pero el animal ataco, estuvo a centímetros de matarlo, pero su amiga lo impido con un encantamiento, le tomo la mano, y lo ultimo que vieron fueron los colmillos de la culebra, antes de desaparecer.
˜˜˜˜˜
Sus corazones latían a una velocidad incontrolable. Tomaron bocanadas de aire como si fuera lo más revitalizante del mundo. No podían creer que se salvaran por un pelo de la muerte.
Hermione se levanto como su cuerpo le permitió, y en silencio armo la carpa. Se dirigió hacia su amigo y le tomo la mano. Este estaba en shock, se paro conforme su amiga lo levantaba, e ingreso a la carpa. Se sentó en la litera y ahí se quedo. Pensando. Otra vez estuvieron a punto de morir, pero nunca antes más cerca. Su compañera salió de la habitación para instaurar los sortilegios protectores.
Cuando esta volvió, encontró a Harry con la cabeza apoyada en sus manos. Este levanto la vista a su llegada, y se miraron por lo que parecieron largos segundos.
Y ambos, al mismo tiempo corrieron a los brazos del otro. Se fundieron en una demostración de cariño imponente. Ella, lloro desconsoladamente. El, simplemente la abrazo, no sabia que mas hacer.
-Te... Tenia tanto miedo Harry - le dijo entre sollozos - pensé que no saldríamos vivos, tengo miedo - y retorno en su llanto.
-Shh... - la callo - todo estará bien, estamos sanos y salvos, tu estas conmigo, no quiero nada mas
Ante estas palabras, Hermione se tranquilizó, levanto la mirada y se encontró con los penetrantes ojos de su amigo sobre los de ella. Sin más, este tomo el rostro delicado de ella entre sus manos, y la beso.
Las sensaciones que recorrieron ambos cuerpos eran indescriptibles. Sin duda, el beso mas tierno y cálido que alguna vez hubieran probado era este.
Hemione, ni con Viktor sintió lo que en ese momento. Una corriente eléctrica recorrió desde la parte trasera de su nuca, hasta la punta de los pies. Lo disfrutaba, y lo correspondía.
Harry, ni con Cho ni Ginny había experimentado esto. Era el néctar mas delicioso que alguna vez probó. El calor florecía en ambos. Un gemido salió de los labios de su amiga, y el pelinegro sonrió ante la lenta pero afluente excitación de su amiga.
Cuando quiso probar mas, la castaña accedió y abrió su boca para dejar pasar la lengua de su amigo. Este aprovecho la oportunidad y recorrió cada espacio posible. Le encantaba, esto lo volvía loco. Para poder sentir mas, tomo a Hermione por la cintura y la aprisiono mas a su cuerpo. Esta respondió entrelazando sus manos sobre el cuello del chico.
Continuaron así interminables minutos. Era una danza entre sus bocas. La muchacha no creía que alguien pudiera ser mejor que Harry, ni siquiera Ron.
Ron, maldita sea, Ron
Se separo abruptamente de su amigo y lo quedo mirando, este tenía las mejillas encendidas de tanta pasión que habían tenido.
-Harry, Ron, Ron, yo… no puedo con esto - y nuevamente las lagrimas brotaron de sus ojos, sin mas, salió de la tienda.
El azabache se quedo plasmado. Ron, se había olvidado completamente de él, la culpabilidad corrió por sus venas llenando cada parte de su cuerpo. Ginny. ¡Por Merlín!. ¿Cómo le diría que ya no deseaba sus besos?¿Como le haría entender que ya no ocupaba su pensamiento, sino que otra mujer estaba en su lugar?. Ahora se sentía mucho peor que después de estar a un paso de la muerte. Se dirigió a la litera, y se recostó cubriéndose con una manta.
Con estos pensamientos recorriendo su mente, se sumió en un sueño tormentoso.
Bueno chicos, aquí esta el nuevo capitulo. Perdonen la demora, pero cuando lo tenia listo, se me apago el computador y he tenido que hacerlo nuevamente. Cualquier sugerencia o critica, por favor déjenlo en comentarios. Espero que les haya gustado, Gracias por leer (: