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¿Tú? — capítulo 5
El sol arribaba en el cielo iluminando las copas de los arboles cubiertas de nieve. El único movimiento existente era el de las ramas al pasar la brisa.
Dentro de la carpa un pelirrojo roncaba como si no hubiera mañana, con la boca completamente abierta y una gota de saliva colgándole con el peligro de caer. En la litera inferior, un muchacho de penetrantes ojos esmeraldas miraba como su amigo descansaba plácidamente. No podía creer como Ron lograba dormir con todo lo que estaba pasando. Al menos él tenia la posibilidad de disfrutar de unas cuantas horas de sueño.
No, no era que Ron disfrutara más de reposar, sino que el mismo no podía pegar un ojo. Los últimos sucesos ocurridos pasaban por su mente una y otra vez. El valle de Godric, el beso con Hermione, su varita rota, el horrocrux destruido, y el regreso del pelirrojo. ¡Por Merlín! Eran demasiadas cosas en muy poco tiempo. ¡Bah!, prefería no pensar en eso. Se levanto en silencio para no despertar a su amigo, como durmió con ropa no era necesario vestirse. Tomo sus lentes, y al poder ver con ellos mejor, vislumbró que Hermione no estaba presente dentro de la tienda. . Dirigiéndose a la cocina preparo dos cafés, sabía que a la castaña le gustaba cargado. Luego cogió una manta y salió.
Hermione esta en el mismo lugar de la ultima vez, y pálida. La noche anterior se ofreció a hacer guardia, pero Harry sentía que no quería estar cerca de ambos muchachos. Al parecer no oyo que el azabache se acercaba, por que seguía sumida en su lectura.
-Hola, Herms - la saludo, esta levanto la cabeza y en su rostro se enmarcaban pequeñas arrugas de desconcierto en su frente.
-Ah... Hola Harry - respondió fundiéndose nuevamente tras el libro.
-Si vas a estar en vigilancia acá afuera al menos mantente abrigada - le recrimino, sentándose a su lado y pasando la cobija sobre los hombros de esta - ten, te traje un café, cargado y con dos de azúcar.
Alzo la mirada, no era común que alguien se preocupara tanto de ella, nadie a excepción de sus padres. Dejo el libro de lado y tomo la taza entre sus manos. Un tiritón recorrió su cuerpo. Era reconfortante tener algo de calor sobre las manos.
-Gracias, de verdad - manifestó con una sonrisa cálida en sus labios, se veía linda así, y el pelinegro no pudo evitar mirarla fijamente.
-Tienes mucho frio ¿cierto? - le dijo tras ver como la muchacha tiritaba. Paso uno de sus brazos por los hombros de esta y la acerco hacia él. - No quiero que atrapes alguna enfermedad, eres importante, y sobre todo para mi… - la ultima frase la termino en un susurro, la sangre se agolpo en sus mejillas dejando a ver lo que antes era un pálido chico, a un tomate.
-Si escuche eso - afirmo sonriéndole al sonrojado chico - También eres importante para mi, Harry, ¿acaso crees que estaría calándome los huesos de frio por alguna otra persona?, no, solo a esos que son valiosos y fundamentales en mi vida, eres de esas personas.
Ante esto, ¿Cómo debería responder?, se sentía aun más nervioso cuando ella le decía este tipo de cosas. La volvió a mirar y se inquieto aun más al comprobar que la castaña lo observaba fijamente.
-Gra…gracias, eh… ¿que era lo que estabas viendo antes de mi llegada? - replico tratando de cambiar de tema.
-Ah, em… esto - respondió pasándole un grueso libro
-"Vida y mentiras de Albus Dumbledore" - leyó, un retorcijón en su estomago le indico que una pizca de dolor y rabia comenzaba a salir de él. Tratando de controlarse se dirigió a su amiga - ¿de donde lo obtuviste?
-Bueno…estaba en la casa de la señora Bagshot, pensé que no lo leería nunca, estaba cubierto de polvo, se lo envió Rita Skeeter - tendiéndole una nota en la cual se leía la letra puntiaguda y de color verde característica de la mujer.
El chico tomo la nota entre sus manos y otra sensación, esta vez, de repudio nació en su ser mientras leía el contenido. En el papel se leía: "Querida Batty, gracias por la ayuda. Aquí esta la copia del libro, espero que te guste. Lo contaste todo, incluso si no lo recuerdas. Rita". No podía creer que hubiera abusado en preguntarle a una señora de avanzada edad, era repugnante.
-Bueno, lo estaba ojeando, y me llamaron la atencion varias cosas, una de ellas es esta - le dijo buscando una pagina.- Harry, tu querías saber quien era el de la fotografía, bueno, aquí esta.- replico, mostrándole una fotografía del ejemplar. Ahí estaban nuevamente, el de ojos penetrantes y el de sonrisa picarona. Bajo la foto decía "Albus Dumbledore, poco después de la muerte de su madre, con su amigo Gellert Grindelwald"
-¡¿El?! ¿Grindelwald? - pregunto en voz alta, incrédulo. Busco rápidamente unas pagina hasta que dio con la que quería, un capitulo llamado: "Por el bien mayor". Ambos chicos leyeron rápidamente, impresionándose cada vez mas por lo que decía. El viaje fallido de Dumbledore con Elphias Doge por la repentina muerte de su madre, y sobre todo, la amistad que tenía este con Grindelwald. Lo que confirmo sus temores, fue la carta del anciano ex director, dirigida hacia el otro joven. La leyeron lentamente.
Gellert:
*Creo que el punto clave es tu opinión de que los magos deben ejercer su dominio POR EL BIEN DE LOS MUGGLES. Sí, nos han dado este poder y, en efecto, semejante poder nos da derecho a gobernar, pero también nos asigna responsabilidades sobre los gobernados. Debemos subrayar este concepto, porque será la piedra angular sobre la que empezaremos a construir. Cuando encontremos oposición
- y sin duda la encontraremos-, ésa será la base de todos nuestros argumentos. Nosotros asumimos el control POR EL BIEN DE TODOS, lo que implica que cuando hallemos resistencia, debemos emplear solo la fuerza imprescindible. (¡Ese fue tu error en Durmstrang! Aunque no me quejo, por que si no te hubieran expulsado no nos habríamos conocido.)*
Albus
Todo esto los impresiono a ambos, pero sobre todo a Harry, ahora, sentía que desconocía a la persona que por tantos años admiro. Se sentía vació, y por otra parte, traicionado. Le hubiera gustado no haber leído eso, y hacer oídos sordos a los rumores que le habían llegado sobre la juventud del anciano.
-Harry…sé que esto nos impacto, sin embargo, recuerda que lo escribió Rita Skeeter y, no dice la verdad, recuerda en cuarto año, cuando escribió eso de ti.
-Si, lo recuerdo, no obstante, tú leíste la carta, viste lo que decía ¿no? - le dijo mirándola fijamente a los ojos. No podía descargarse con ella, en cierta forma le ayudo a averiguar quien era el antes desconocido muchacho
-Si, pero… - bajo la mirada - aunque esta escrito el lema de Grindelwald.
-¿Lema?
-Claro, "Por el bien de todos" fue su justificación a todos sus actos, incluso fue tallado en Nurmengard, la prisión que el mismo construyo, en la cual cayo luego de que Dumbledore lo destruyera. Todo es demasiado confuso. Debes tener en cuenta que eran jóvenes..
-Lo que tu dirías en estos casos, que eran muy jóvenes - le respondió sarcásticamente, estaba controlándose, ella no era la culpable de su ira. - Tenían la misma edad que nosotros, que ahora estamos arriesgando nuestras vidas para salvar la de muchas mas personas
-Harry, el no tenia a su madre, estaba a cargo de su familia, creo que en el momento era…
-¿Solo? - pregunto con la incredulidad y el enojo grabados en su voz.- Sus hermanos estaban con el. Se dedico a planificar como tomar el poder en vez de cuidar a los que lo necesitaban.
-El Dumbledore que conocimos no hubiera permitido que...
-¿El que conocimos? - la interrumpió, con la voz aun mas enrabiada - Él era una persona diferente, ¡no lo conocíamos! ¡es un desconocido para mí!
-Él cambió, cambió, la gente cambia Harry, tal vez en su juventud creía eso, la gente cambia - repuso con la voz suplicante. Unas poca lagrimas salieron de sus ojos, no debía llorar.
-Me exigió poner en peligro mi vida una, y otra, y otra vez, me exigió poner en peligro la vida de las personas que amo, ¡¿para que?!, ¡para estar metidos en un pozo sin fondo! - se puso de pie, y golpeo con todas sus fuerzas un árbol que se hallaba a un costado. Una gota de sangre salió lentamente de su mano para caer en la nieve. Pero no le importo, el desconsuelo que sentía era una tortura, mas que una simple lesión.
-Creo que tienes resentimiento hacia él, por que no te conto nada - le contesto, tajante. Entendía por lo que estaba pasando, estaba dolido, sin embargo, no podía creer que con una simple lectura cambiara toda su percepción del profesor.
-¡Pues eso creo! - le contesto con toda la rabia que poseia acumulada en su pecho.
Se miraron por largos minutos. El azabache lanzaba chispas por su mirada esmeralda, en cambio la castaña lo miraba seria, sin inmutarse.
Hermione fue la primera en moverse, se acercó y tomo la mano herida del pelinegro, murmuro un conjuro parecido a un canto y la herida se cerró dejando tras ella una cicatriz. Tomo el rostro se su amigo entre sus manos,las lagrimas se agolpaban en las mejillas de este. Las seco con sus pulgares, le beso la frente y lo abrazo.
De la tienda se asomo una cabeza roja y, con una mirada de asombro observo la escena. Ambos chicos parados, uno llorando, y la otra también,a excepción de que tenia una mirada decidida y abrazando al otro.
-¿Que pasa aquí? - pregunto, sorprendido - ¿Por qué esos gritos? ¿Te hizo algo Hermione? - era una encuesta, pero todo lo confundía.
-No, no me hizo nada. Ven, Ron, llévate a Harry dentro de la tienda, luego iré, recogeré todo, creo que por ahora no hace falta hacer guardia.
-No, ve tu con el, yo me quedare aquí - dijo posando una mano en el hombro de la castaña, tomo la manta que estaba en el suelo, y se la paso por los hombros - al menos quiero estar abrigado.
-Gracias, Ron - y con una mirada de agradecimiento entro en la carpa.
Continuará…
Aquí esta el nuevo capitulo, disculpen la demora, espero que les guste, cualquier sugerencia déjenla en los comentarios, gracias a los que me comentan y los que me agregaron a favoritos (: