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National School for talented young people "The Old Vic" — capítulo 1

Llegué a las puertas de uno de los colegios más prestigiosos de Inglaterra  "The Old Vic". Me sentí como una extraña que llega a un país nuevo y a la vez un poco nerviosa. Era una escuela desconocida y muy grande comparado con mi anterior colegio (que ahora que lo pensaba era un enanidad). 

Mi mamá se despidió de mí con un beso en la frente y mi papá me abrazó. Suspiré. Yo cada vez estaba con más miedo. Cuando supe que me iban a cambiar de colegio, no opuse resistencia, de hecho fui yo misma quien lo decidió. Como mis padres continuamente me decían tenía que pensar en mi futuro y lamentablemente mi otra escuela en la que había estudiado toda mi vida no me daba esas oportunidades. Yo estaba apenada de dejar a todos mis amigos pero pensé en lo que era mejor para mí y decidí hacerlo. Mis notas eran excelentes, por eso lado no tenía problema. Sería fácil adaptarme a un nuevo y más avanzado método de enseñanza ya que "The Old Vic" es una escuela financiada por el Estado para jóvenes talentosos en cualquier área. Mis padres recibieron la oferta de cambiarme de escuela por un conocido amigo de mi papá. Él les ofreció una beca para mí. Ellos me lo comentaron y lo pensé bastante pero al final accedí. No me arrepiento de mi decisión. Además en esta escuela estudian una de mis mejores amigas si es que no es la mejor y una chica muy amiga mía también. No sería difícil sociabilizar, además porque soy muy habladora. No, definitivamente me iba a ir bien. Nunca he tenido problemas ni peleas con nadie, no creo que aquí sea muy diferente me dije a mi misma.

Mi papá llevaba una de mis maletas y yo la otra. Mi mamá tenía un portafolios con todos mis documentos. Me armé de valor y toqué el timbre. A los segundos escuché la voz de una joven por el interruptor.

  • Buenas tardes. Academia "The Old Vic"

  • Buenas tardes. Soy Amina Carlisle, alumna - respondí sin titubear.

  • Sí claro. Espere un momento...

Yo estaba ansiosa. Quería entrar de una vez. Mientras más se demoraba la mujer en contestarme más nerviosa me ponía.

¡Hey Carlisle! ¿Qué te pasa? Tú eres la chica valiente. La que no se deja amilanar por nada. Tranquila, todo saldrá de perlas. Sólo tienes que relajarte.

Después de esta reflexión interna, me tranquilicé y me apoyé en el hombro de mi mamá quien me acaricióel cabello.

  • Por favor, entre - dijo la voz femenina.

Inmediatamente el portón se abrió y yo pasé acompañada por mis padres. La escuela era realmente inmensa, con aparcamiento para autos (aunque sólo habían unos cuantos) , grandes jardines y cosas que ya mi vista no alcanzaba a ver. Continúe el camino y una reja igual de grande se abrió y dos mujeres salieron a nuestro encuentro. Llevaban un pantalón negro y una blusa con una casaca azul que tenía un insignia. Me concentré en la insignia pero no pude verla bien.

Nos saludaron y empezaron a hablar con mis papas de los terrenos del colegio, las reglas, los cursos y demás tonterías que no escuchaba porque me encontraba muy entretenida con el colegio. Yo estaba maravillada por la cantidad de alumnos.Chicos y chicas que se saludaban, reían y jugaban. Mis pobres ojos ya no podían más. Habían varia torres y un hermoso reloj que era un calco del Big Ben de Londres. Todo era grande y bello.

Al pasar varios alumnos voltearon a vernos. Yo estaba como desesperada buscando a mi amiga Metsy.

Metsy era, mejor dicho es, mi amiga desde mi más tierna infancia. Estudiamos en el mismo jardín de infantes aunque no en el mismo salón. Luego habíamos asistido a la misma escuela (la diminuta) y éramos inseparables. Pero en quinto grado, se mudó y por eso también la cambiaron de escuela. Nos seguimos llamando, comunicándonos por Internet hasta que dos años después ella regresó a su antigua casa donde vivía su abuela, una anciana muy bondadosa que siempre me recibió bien. Pero ya no estaba en la misma escuela. Yo la fui a visitar en su cumpleaños dos años seguidos y nuestra comunicación era mayor, gracias a la magnífica creación del Facebook y a que a nuestra edad ya  se nos permitía movilizarnos solas.

Y ahora estaba aquí. Obviamente ella lo sabía. Yo ya le había dicho que me cambiaría de escuela. Eso me emocionó mucho. Al fin volvería a estudiar con ella.

Caminamos hasta llegar a una de las torres (la del ala derecha sino me equivocaba) y ví a un profesor que salía a  nuestro encuentro. Era alto, de cabello negro lacio, ojos verdes y tes clara. Tenía complexión musculosa por lo que deduje que era deportista (no sabía cuanto había acertado). El profesor al llegar adonde estábamos nos sonrió. Esto me agradó mucho. Se le vía una persona confiable.

  • Buenas tardes señores Carlisle - les dijo a mis papás. Luego se dirigió a mí - Bienvenida, Amina. Soy el profesor Russell Saunders.

  • Un gusto - saludó mi papá (siempre él y su cortesía, yo había heredado varias cosa de él incluyendo eso)

  • Buenas tardes ¿Cómo le va? - dijo mi mamá que era más fría que mi papá

  • Buenas tardes, profesor - saludé yo con el mejor tono que pude.

  • Usted es alumna nueva. La estábamos esperando. Cuarto año, clase "A", piso 5. Por favor - señaló mis maletas - lleven sus cosas a la habitación 215 - le pidió a las dos mujeres.

Ambas mujeres cruzaron miradas de confusión.

  • Pero profesor ... - empezó a decir la más baja

  • Ese no es el dormitorio de ... -continuó la segunda mujer

  • Ya solucioné eso - habló rápidamente el profesor. Yo me extrañé de su reacción pero no dije nada - Por favor, vayan.

Las mujeres me miraron, luego  a mis padres y por último al profesor. Se alejaron murmurando entre ellas. Esto sí que esta muy extraño, pensé. 

El profesor nos volvió a sonreír y casi suelta una carcajada de no ser porque escuché un grito detrás mío.

  • ¡Amina! ¡Amina! - me giré rápidamente y vi a mi amiga Metsy que corría alocadamente seguida por tres chicas.

  • ¡Metsy! - grité yo eufórica. ¡Hola! - estaba recontra emocionada por el encuentro.

Saludaron a mis padres y al  profesor y luego me empezó a bombardear con preguntas. Yo le respondí todas las que pude porque la chicas que estaban con ella me miraban curiosamente.

El profesor aconsejó que lo mejor era dejarnos hablar solas y se retiró con mis padres. Antes de irse a conversar, ellos se despidieron de mí de nuevo. Yo casi suelto unas lágrimas, no los iba a ver hasta las vacaciones de Navidad, pero me contuve. Nunca había llorado por algo así y no lo iba a hacer ahí. No quería armar una escena Se despidieron de mi amiga y de las chicas y se marcharon con el profesor.

 - ¿Quién es? - no pude evitar preguntar.

  • Era profesor de artes marciales (había acertado) - me explicaba mi amiga mientras caminábamos sin rumbo - pero ahora es como que un guía para los estudiantes. Nos apoya en lo que necesitamos.

  • Es muy bueno, siempre nos defiende -  intervino una de las chicas apenas audiblemente. Era poco más baja que yo, regordeta y algo achinada. Su mirada era muy dulce y reflejaba inocencia.

  • Sí, pero tiene sus cosas - dijo esta vez una chica de cabello rubio y corto, era cachetona y su voz muy graciosa - Aunque es muy bueno.

  • Sí, se acuerdan esa vez que tuvimos el problema con segundo año.- agregó una chica muy bella de rasgos hindú.

  • Sí. Esa vez no se defendió. - aseveró Metsy - Pero también fue porque no podían culpar a todas. En fin, igual nos ayudó y no era nuestro tutor en esa época.

  • Y también esa vez con Jacqueline - agregó la chica rubia mirándome en señal de advertencia

  • Debes tener cuidado. No sabemos porqué ya no es profesor de artes marciales. Es uno de los mejores en su área. Todavía sigue siendo un misterio.

  • Mejor hay que cambiar de tema - aconsejó la chica de rasgos hindú.

  • Sí - dijo mi amiga quien ya se había aburrido de esa conversación - Vamos a mostrarte la escuela.

Todas asintieron y caminamos por los vastos terrenos del colegio. Ellas eran mis guías. Me daba mucha gracia porque se contradecían y y modificaban datos. Luego una decía algo y la otra lo afirmaba. Eran demasiado graciosas. Ya sabía sus nombres para entonces. La achinada era Andreé, la rubia Geraldine y la de rasgos hindú Evelyn.

Pensé que aprenderme la ubicación de los lugares que ellas decían iba a requerir mucho tiempo y que los primeros días tendría que ir acompañada de arriba para abajo sino quería perderme. Lo que sí memoricé fue el auditorio y la biblioteca:  mis lugares favoritos.

Poco a poco iba oscureciendo y nosotras no acabábamos nuestro recorrido. De pronto sonaron siete campanadas. Busqué el origen de aquel ruido y me di cuenta que era del reloj grande.

  • La hora de la cena - dijo Geraldine con un deje de felicidad - ¡Qué bien! Moría de hambre.

Nos dirigimos hacia una de las torres más pequeñas que ellas ya me habían señalado como el comedor. Entramos por una puerta de vidrio templado giratoria y me volví a sorprender.

Había cuatro largas mesas rectangulares. En la parte más alta de la estancia había una perpendicular a las otras. Seguro que esa era para los profesores. No pude evitar compararlo con Harry Potter: uno de mis libros favoritos que me lo sé al revés y al derecho. Era idéntico. Bueno, se diferenciaba en la modernidad de los platos y mesas y en que no había un techo encantado, pero aún así me sentí dentro del libro.

  • ¿Saben que es de cenar? - pregunté. Ya me estaba empezando a preocupar la comida, siempre he sido muy quisquillosa para eso y mi estómago crujía de hambre.

  • Supongo que tallarines en salsa de tomate o estofado. Es la tradición - me respondió Andreé.

Nos sentamos en la tercera mesa del lado derecho, tres en un lado y dos en el otro. Yo me senté con Metsy y Evelyn.

  • ¿Cómo está organizado esto? - yo observaba todo y a todos con ojos inquisidores. De hecho más de uno me debe de haber mirado por la forma en que yo los veía.

  • En la primera mesa se sienta inicial con todas sus auxiliares que si las contamos suman más que los niños, está bien, no. En la segunda los de primaria sin ningún supervisor. En esta los de secundaria y en la cuarta los de preparatoria. - Evelyn enumeraba esto muy rápido - el próximo año nos toca preparatoria.

- Interesante en verdad - sentencié sinceramente ¿Alguién del que deba cuidarme?

  • Sí - dijeron a coro

  • ¿Quién?

  • Édik Rybak - dijeron de nuevo al unísono

  • ¿Quién es ese? - pregunté levantando una ceja. Pensé que seguro era un estúpido arrogante.

  • Es el chico más guapo y popular de todo el colegio - explicó Geraldine rodando los ojos.

  • Pero muy peligroso - añadió Metsy.

  • ¿Peligroso? ¿Por qué?

  • Porque no le gusta que lo miran y si lo haces te reta a peleas. Es muy hábil en artes marciales y esgrima - Andreé dijo esto muy bajo y como con temor de que la escucharan.

  • Es terrible estar en el mismo salón que él porque sabe un montón y ni siquiera estudia. Creemos que le pasan las preguntas. Es rebelde y hace lo que quiere. Responde a los profesores y sale del salón cuando le da la gana - dijo Evelyn con cierto odio en la voz - Y no lo expulsan.

  • Tiene muchas influencias, seguro - Metsy se veía realmente hambrienta.

  • Ahí vienen los profesores - Geraldine nos señaló hacia la puerta.

Un grupo de profesores entre los que destacaba un hombre canoso muy alto, con porte de militar se dirigían hacia la mesa grande.

Varios de ellos voltearon a verme y yo me quedé pensando en eso. Era verdad que era nueva, pero no la única. Habían otros alumnos nuevos. ¿Por qué mirarme precisamente a mí?

Tuve que interrumpir mis pensamientos por la presencia de otro grupo de profesores entre los que reconocí a al Profesor Saunders, alto y con su andar despreocupado..

  • ¿Qué pasa si no llego a la cena? - le pregunté al oído a Evelyn que era la que tenía más cerca.

  • Depende - susurró - A veces te descubren y te preguntan por qué faltaste y sino tienes una buena excusa te castigan. Todo depende del alumno y las circunstancias. Édik ha faltado a un montón y nunca le ha pasado nada.

  • ¿Ustedes han faltado?

  • Yo sí, pero no me descubrieron.

Cuando todos los profesores se sentaron el director que se había quedado parado se aclaró la garganta.

  • Bienvenidos alumnos - su voz grave y ronca resonó por todo el comedor - Un año más los espera aquí, en la primera escuela para jóvenes talentosos de Inglaterra. Espero que se esfuercen y estudien. Ustedes son unos privilegiados al poder estudiar aquí. Aprovechen esa oportunidad que tienen al máximo. Cumplan las reglas, las cuales ya conocen y en fin... no me quiero exceder más de la cuenta, así que les comunico que este año nos encontramos con la presencia de varios alumnos nuevos. Los profesores son los que ya conocen. Y bien ¡A comer! Pero antes empezaremos con el habitual rezo.

La estancia se tornó silenciosa por espacio de unos minutos. Rezamos luego en voz alta y el director dio la orden para comer.

Todo el comedor estalló en aplausos que fueron cortados por la presencia de un muchacho en la puerta. Yo giré inmediatamente la cabeza como todos. 

Hola!!!!!!!!!!!! Esta idea me surgió luego de leer varios libros y ver varias películas. Espero que les guste. Please comenten para saber su opinión. Mañana voy a subir el segundo capítulo que ya estoy terminando de tipear. Besos!!!!!!!!!!!!!!!!