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National School for talented young people "The Old Vic" — capítulo 2

Todo el comedor estalló en aplausos que fueron cortados por la presencia de un muchacho en la puerta. Yo giré inmediatamente la cabeza como todos.

El director cambió su expresión alegre por una seria, las chicas lo miraban embobadas al chico que todavía no veía, los chicos con odio y los profesores con desaprobación.

El chico caminó hacia nuestra mesa y se sentó al lado de un chico rubio.

Yo no pude dejar de notar su perfecto rostro cincelado y sus profundos ojos negros, la claridad de su piel era cautivadora. Aparté esos pensamientos estúpidos de mi cabeza y reparé en que nadie apartaba su vista de él. Las señoras que dejaban las fuentes de comida tampoco. Una de ellas, las más rechoncha y vieja dijo: "A comer que se enfría".

Nos servimos y comimos delicioso.

  • ¿Es él el famoso y estúpido Édik Rybak? - ni yo misma sabía porqué me había expresado así

  • Sí. Estúpido - rió Andreé - ¡Qué gracioso!

  • Es un tarado si cree que puede hacer lo que quiere - sostuve con malicia

  • No digas eso delante de su grupo ni de Amy. Lo idolatra - me aconsejó Geraldine en un tono de aviso

  • ¿Quién es Amy? ¿Una descerebrada? - pregunté y tomé un poco de mi jugo de calabaza.

  • Una muchacha de nuestra clase. Pero créeme, Amy no tiene nada de tonta. No estudia mucho pero igual es inteligente. Aprueba los exámenes y no sabemos cómo.

  • Quizás tú le puedas hacer la competencia a Amy. Sabes tanto o más que ella - me dijo Metsy mientras se servía más fideos.

  • ¿Eres buena estudiante, Amina? - preguntó Andreé

  • Sí - se adelantó Metsy- Una de las mejores de nuestra clase - dijo con mucha convicción. Yo me sonrojé un poco.

  • Entonces hazle la competencia a la antipática de Amy, Amina. - intervino Geraldine con brillo en los ojos - Además es la chica más popular de la escuela, pero es una pesada, aunque eso no le importa mucho a los chicos que siguen queriendo estar con ella.

  • Diríamos que no hay casi ninguno que no ha sido parte de la interminable lista de Amy - señaló Evelyn con burla - Excepto uno.

-¿Quién? - no pude evitar preguntar yo aunque ya sospechaba cual sería la respuesta

  • Édik, claro. Él es el único que no ha caído en las redes de Amy, y bueno unos cuantos que no le hacen caso porque les gusta otras chicas o ella los ha tratado mal - confesó Metsy mirándome muy fijamente

  • Y él único que no la ha invitado a salir. Es casi imposible encontrar un chico en "The Old Vic" que no haya invitado a salir a Amy. Claro que ella no acepta a todos. Sólo a los más guapos o a los que les conviene. - decía Andreé a la vez que se servía un poco de la tarta de manzana - sabemos que ella lleva años queriendo salir con él, pero él nada, hasta ahorita no la invita. Ella se le pega como lapa pero él se aleja y no le hace mucho caso. Realmente no hay una chica a la que le haga mucho caso.

  • Hay varias que lo han invitado a salir y él no les aceptó - Evelyn dijo esto atragantándose

  •  El caso más famoso fue el de Lorena Smith - me explicó la rubia - Fue el año pasado. Cada tres mese salimos de excursión al condado "The Old Vic". Lorena aprovechó la oportunidad. Ya se había corrido el rumor de que lo invitaría y por supuesto él estaba enterado, cuando un grupo de chicos le dijo, él no hizo caso pero luego ella lo invitó en persona y él fue muy duro con ella. La chica quedó destrozada y no quería asistir a clase, nunca supimos exactamente qué fue lo que le dijo pero fue algo muy hiriente. Lorena después de eso ya casi no salía de su habitación y hacía estrictas dietas para bajar de peso, nunca ha sido flaquita que digamos así que sospechamos que él le había dicho algo relacionado con su peso. Pobre chica. Es un año menor que nosotros.

  • ¿Qué le pasó? ¿Está bien ahora? - ese chico era muy malo al parecer. Yo no iba a dejar que me hiciera nada. Se las iba a ver conmigo si quería hacerme daño.

  • Sí, ahora está bien. Pero a Édik no lo castigaron ni nada. Muchos chicos se quejaron, los líderes fueron los del Club Social. Nosotras los apoyamos - Evelyn bostezó sonoramente

  • tengo sueño. Mañana ya empiezan las clases.

  • ¿Y por qué no lo castigaron? - pregunté cada vez más asombrada. Ese chico de hecho tenía alguna clase de influencia.

  • No lo sabemos. Los profesores no le dicen nada y el director tampoco. Tiene un trato especial. - Metsy también bostezaba - Hay preferencias con él, aunque los profesores sí quieren castigarlo a veces pero no pueden. El profesor Saunders es el único que le llama la atención pero tampoco lo castiga. Es tan injusto.

  • Si me siguen hablando de ese estúpido voy a pararme y pegarle una bofetada. Ya me cae mal con todo lo que me han dicho y más con que haya llegado tarde a la cena y ni siquiera le hayan dicho nada - exploté de tanta injusticia. De verdad que eso me estaba dando mucha cólera - si aunque sea hubiera sido un poco educado se habría disculpado pero de alguien como él no se puede esperar más.

Las chicas me miraron asustadas y con la boca ligeramente abierta.

-Desafíalo, entonces - Metsy fue la primera en hablar. ¡Por fin alguien que me apoyaba! - Es un sabelotodo insufrible pero nunca nadie le ha superado en nada. Es el primero en todo y es un arrogante y frío. No habla con nadie excepto con su grupo.

  • ¿Quiénes son su grupo?

  • me imaginé a tres chicos iguales que él y apreté mis dientes con furia.

  • Unos chicos igual de simpáticos.

  • ¿Son igual de pesados?

  • No, no son igual de pesados - dijo Geraldine pensándolo un rato - Harry Prize es como su hermano, según sé se conocen desde niños y son leales, él es un poco burlón pero mucho más sociable. También está Jonathan Collier, ese es el más tratable de los cuatro, es el que hace el equilibrio y el que los controla cuando se están sobrepasando, es el más tranquilo y el más serio. Por último está Axel Foley, él es el más engreído, Édik y los demás lo consienten bastante, es que es el menor del grupo, sólo piensa en comida. Es muy gracioso y muy tierno como un bizcocho.

  • ¿Tienen algún nombre?

  • todo gran grupo de estúpido siempre tiene nombre

  • Sí - respondió Andreé

  • "Los tigres del Vic"

  • Nooooooooooooooooooooo

  • no cabía en mi asombro - ¿Es en serio? - pensé que sería un nombre mucho más original que los tigres del Vic - ¡QUÉ NOMBRE TAN ORIGINAL! - grité a propósito

  • ¡"Los tigres del Vic"!

Todos los chicos de mi mesa se giraron a mirarme y mis nuevas amigas se quedaron mudas observándome asustadas por mi atrevimiento.

Un chico rubio de penetrantes ojos azules y expresión burlona que estaba sentado al lado de Édik me señaló. El pelinegro levantó la cabeza y me perforó con sus profundos ojos negros. Desde ese día lo supe: "Éramos enemigos".

Ahora que lo tenía claro debía cuidarme de él. Ya tenía antecedente y a mí siendo nueva me podía hacer cualquier cosa. Tenía que andar con cuidado.

-Sabía que estaba en lo correcto - escuché una voz que hablaba detrás de mí y me giré, me topé con el profesor Saunders que me sonreía complacido - Sigue así, Amina - me dio unas palmaditas en la cabeza y se marchó hacia su mesa bajo la atenta mirada de todo el comedor.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE???????????????????????????????????????????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Decía yo para mí. ¿Por qué dijo que estaba en lo correcto? Todo estaba tan extraño pero algo me decía que yo no estaba en esa escuela por casualidad. Alguien quería que entrara. Era mi deber averiguarlo.

Me volteé de nuevo y todas mis amigas me miraron con cara de confusión.

-¿Qué?

  • Nada, es sólo que es muy extraño que te haya dicho eso. - dijo Metsy

Eso también yo lo pensaba.

Al finalizar la cena, los alumnos se fueron yendo por grados. Cuando al fin le tocó a cuarto año, nos paramos y caminamos a la torre de los dormitorios.

-¿Qué habitación te toca? - me preguntó Andreé

-La 215- respondí sin darle importancia. Todas se pararon en seco y voltearon a verme. Metsy me tomó del brazo.

  • ¡¿215?! - dijeron o más bien gritaron

-Sí. - ahora sí que no entendía nada de nada.  ¿Por qué esa actitud?

-Esa es la habitación de Édik Rybak - sostuvo Evelyn mientras seguíamos caminando - todo el mundo lo sabe

-Yo no - dije con burla

  • seguro que ya lo han sacado de ahí

-No lo creo - Gerald lucía dubitativa- ¿Estás segura que es la 215?

-Completamente.

-Entonces algo ha pasado -Andrea bostezó por enésima vez en toda la noche - quizás lo han cambiado de dormitorio.

Seguimos haciendo elucubraciones hasta llegar a mi dormitorio. Ellas habían insistido en acompañarme para mayor seguridad. Yo sospeché que era porque querían conocer su alcoba algo que a mí también me interesaba pero para averiguar por qué él era así.

Mi habitación se encontraba al final del pasillo del sexto piso, algo que me hizo asustarme un poco. Cualquier cosa adonde correría pensé. Llegamos y se despidieron de mí.

Yo abrí la puerta con cuidado y prendí la luz. Me encontré con una estancia amplia que emanaba un olor a bosque y a planta silvestres.

Reparé que en un rincón apenas visible estaban mis maletas así que me saqué mi ropa y me pusé mi pijama. Apagué la luz y me metí en la cama que por cierto era más grande que la  que yo tenía en casa. Me cubrí lo más que pude e intenté conciliar el sueño.

A los cinco minutos o tal vez más, alguien abrió la puerta. Me asusté terriblemente pero no grité y de inmediato alguien se formó en mi cabeza: Édik Rybak.

Miré su sombra por encima de las sábanas y sí, sin duda era un hombre. Se desvistió y yo cerré los ojos automáticamente. Pasados unos segundos, el muchacho se aproximó a la cama. ¡Mi corazón quería salirse! Iba a gritar pero lo pensé bien y me contuve. El chico se mantenía volteado, no me había visto todavía. Se me ocurrió una idea loca: empujarlo y salir corriendo, lo iba a hacer pero el alma se me cayó a los pies cuando pensé en mis maletas. Ni modo salir y dejarlas ahí.

Destendió la cama de un solo tirón y sentí una gota de sudor recorrer mi cuerpo aunque hacía mucho frío. Se acostó a mi lado sin voltear la cara y al instante se percató de mi presencia. Me palpó con su mano, sin mirarme aún y debió darse cuenta que no era una almohada porque se colocó encima de mí rápidamente impidiéndome escapar. ¡Estaba perdida! No tenía opción. Yo estaba con la respiración entrecortada y él me cogió las muñecas. Su tacto helado me electrizo todo el cuerpo.

Pude observar su perfecto cuerpo. ¡Madre mía! Pensé, parece obra de un escultor. Sus musculosos brazos me sujetaban con fuerza, yo alcé la mirada y él me volvió a taladrar con sus profundos ojos negros.

-Eres la chica nueva - me dijo fríamente. Yo no respondí. Preferí no hacerlo. - Responde - me ordenó con fiereza.

Yo rompí el contacto visual y me centré en su cuerpo. Me quedé absorta con lo que ví esta vez: adornando su precioso vientre cual látigos había mordeduras, raspones y cortes, la mayoría  ya cicatrizados.

-¿Qué ves? - me preguntó alzándome la barbilla - Te estás metiendo en muchos problemas, chica nueva.

-Yo… - busqué algo con que responderle. ¿Qué te pasa? Pensaba Siempre tienes algo que decir. Nunca me había quedado callada cuando algo me decían - yo no te estoy mirando y no te tengo miedo -le dije con más seguridad de la que tenía en ese momento.

Édik se me acercó más y más. Yo me metía cada vez más en el colchón. No sabía qué hacer. Si lo golpeaba él podía hacerme daño. Ya estaba muy cerca de mí y yo cerré mis ojos con fuerza. Sentí como él me olía y luego se alejaba.

-No eres mala  - soltó para mi asombro - pero no eres de fiar. No confío en ti.

-Yo tampoco en ti - dije con los ojos bien abiertos - Eres una persona despreciable.

Él no me respondió y se paró y empezó a caminar por la habitación. Después de un momento en el que lo estuve observando como estúpida él volteó.

-Supongo que te irás - yo lo fulminé y abrí la boca para decir algo pero él no me dejó - No te vas a quedar aquí.

  • Discúlpame, pero me han asignado esta habitación y no me pienso ir

-Más te vale que te vayas si es que no quieres que te vaya peor. Ya de por sí te está yendo mal. Estás en mi lista roja

-¿Cuántas veces lo voy a tener que explicar? - estaba exasperada, de la nada todo mi miedo se había pasado - No te tengo miedo - subrayé bien cada palabra - Sólo eres un estúpido creído que amenaza a la gente, pero créeme que a mí no me asustas.

Sonrió burlón y se dirigió hacia mis maletas.

-¿Qué piensas hacer? - le pregunté con un poco de miedo en la voz

No me hizo caso y abrió una de mis maletas, sacó un poco de ropa y abrió la ventana.

-Mira lo que hago para que me tengas miedo - dijo y lanzó toda mi ropa por la ventana.

Yo grité y me paré automáticamente, me colgué de la ventana y ví mi ropa en el jardín de abajo. Suspiré, al menos no se había caído en agua. Me volteé y toda mi ira se fue contra el chico que me miraba imperturbable. Me le lancé y le propine puñetazos por todo el cuerpo. Naturalmente él me ganaba en fuerza y mis golpes no le afectaban, entonces me colgué como un mono y le empecé a pegar con más fuerza.

-¡Estúpido! ¡Idiota! ¡Imbécil! ¡Tarado! ¡Descerebrado! - le gritaba sin parar

Él no me hacía nada y yo le seguí pegando por espacio de unos minutos hasta que alguien seguro atraído por los gritos abrió la puerta y las luces se prendieron.

El espectáculo que estaba montando debe haber sido muy gracioso porque todos se echaron a reír. Édik me bajó y yo lo miré con furia.

Los que habían abierto la puerta eran el profesor Saunders y dos personas más, un hombre y una mujer a las que ya había visto en la cena en la mesa de profesores.

-¿Qué pasó aquí? - preguntó el profesor Saunders - Amina, ¿por qué te le colgaste así?

-Ese tonto de ahí lanzó mi ropa al jardín - le dije con cólera y pena a la vez

-Bueno - dijo la mujer que era rubia y de hermosos ojos verdes - ¿Y eso por qué fue?

-Porque… - empecé a decir pero Édik me interrumpió.

-Porque esta es mi habitación y no voy a permitir que alguien venga aquí, menos una tonta niña  - respondió con frialdad

Yo lo miré con los ojos chispeantes.

-¿Tonta niña? ¡Estúpido descerebrado!

-Tú fuiste la que te metiste - sostuvo

-Porque me dijeron que esta era mi habitación. ¿Crees acaso que me quise meter porque era tuya?

-Sí - me dijo. Yo me iba a poner a pegarle de nuevo pero la presencia de los profesores me contuvo.

-Bueno chicos - dijo el otro profesor que tenía un bigote muy perfilado - creo que lo mejor es que cambien de habitación. Me refiero a ti, Amina.

-Le asignaremos otra - el profesor Saunders se dirigió a la ventana y miró hacia abajo.  -Ya veo la ropa. ¿Édik, en qué estabas pensando cuando hiciste esto?-

-En nada - murmuré yo - ese estúpido no piensa

Édik me escuchó porque sentí su mirada clavada en mí aunque no me dijo nada.

-Bien, iremos a recogerla, pero mientras tanto, Amina, la profesora Richards te llevará a tu nueva habitación. - Nosotros llevaremos tus maletas.

Salí de la habitación no sin antes dirigirle una mirada de odio a Édik que me sostuvo la mirada como si nada y me fui con la profesora Richards.

Yo seguía perdida en mis pensamientos. Ya no sabía todo lo que me iba a esperar al día siguiente. Si el primer día había sido así, el segundo mucho peor, más ahora que era enemiga declarada del dueño de la escuela por así decirlo. Esto me iba a traer serios problemas y recién era el inicio.

Hola! Como les prometí aquí va el segundo capítulo. Please, comenten y díganme si les gustó. Me harían sentir muy bien.