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National School for talented young people "The Old Vic" — capítulo 7

-¿Qué el profesor Saunders no te dio tu número de habitación correcto? - preguntó una voz a mis espaldas. Me giré y ahí estaba Édik mirándome frío e imperturbable como siempre aunque en su ojos distinguí cierto brillo.

Todas las chicas salieron del baño y me atropellaron en el camino. Yo casi me caigo pero afortunadamente Evelyn me sujetó a tiempo. Las chicas gritaban, murmuraban, se reían y hasta lo saludaban a lo que él se mantenía firme y sin ninguna expresión de fastidio o atención. Realmente a todas esas muchachas se les veía muy ridículas.

-¿Cómo que el profesor Saunders no te dio tu número de habitación correcto? - había cruzado los brazos y me seguía sosteniendo su fría mirada.

-Así fue - le explique - Cuando llegué aquí, el profesor ordenó que llevaran mis maletas a la habitación 215. Yo solo obedecí las órdenes - terminé de hablar y me volteé rápidamente antes de que me pudiera preguntar otra cosa. Afortunadamente cuando ya me había alejado un poco, me volví a girar y él ya se encontraba a buen trecho de ahí. Suspiré por enésima vez en el día. No reparé en que las chicas del baño caminaban a mi lado haciéndome preguntas acaloradamente. Mis amigas también se encontraban allí, conversando entre ellas de lo que yo supuse todo mi embrollo con Édik. Caminé lo más rápido que pude haciendo caso omiso de sus interrogantes. En un momento me cansé de tanta tontería y me paré y las miré a todas una por una, poniendo mi peor cara de molesta, algo que se me da muy bien debido a mi extremada expresividad y gesticulidad.

-Muy bien, muy bien, ya me estresaron, chicas - les dije mientras mis amigas se pusieron a mi lado, reparé en que Metsy casi bota a una chica de casualidad - Para empezar, NO me gusta el estúpido de Édik, segundo, NO me metí a su habitación a propósito, el profesor Saunders me asignó esa habitación, la razón no la sé y último, no me sigan  más que no les responderé ya nada.

Terminé de hablar y seguí de largo, molesta y fastidiada a la vez, el único culpable era Édik, si ese cretino no existiera, podría vivir más tranquila y feliz como siempre lo he estado, pero parece que el destino me lo mete en mi camino como sea, a pesar de que intento evadirlo y a veces afrontarlo. Siempre he afrontado las situaciones, no pretendo evadirlas, pero con Édik era diferente, tristemente nuestras dos o quizás tres encuentros habían sido muy violentos. Yo quería enfrentarlo, pero su egocéntrica, fría e indiferente personalidad no me lo permitía. Debía buscar mi ocasión para aclarar todos los puntos antes de que hubiera más malentendidos.

-Amina, ¿estás bien? - me preguntó Geraldine al llegar a mi lado - Luces un poco preocupada.

-Sí, sí estoy bien, o al menos así quiero estar - suspiré - La verdad es que quiero olvidarme de todo lo que ha pasado hasta ahora. Ha sido muy poco tiempo y demasiadas emociones.

-Sí, jamás pensé que tu llegada sería así - dijo Metsy moviendo negativamente la cabeza.

Caminamos por un rato a través de los pasillos sin rumbo fijo. Conversábamos de moda, actualidad, música y mi adicción más grande: el cine.

Soy una cinéfila, mi vida es el cine y el teatro por supuesto. No sé qué haría sin ellos. Cuando termine la escuela estudiaré Arte Dramático y Cinematografía. Ya lo tengo decidido. En mi antiguo colegio ya había representado algunas cuantas obras y ahí confirmé mi vocación. Además mi profesor de literatura, a quien recuerdo con mucho cariño y de quien creo era su alumna favorita, decía que no me veía en otra cosa que no fuera el teatro y la literatura. Yo decidí tomármelo al pie de la letra y se lo conté a mi mamá, quien ya sabía de mis aspiraciones. Se mostró en desacuerdo conmigo, alegando que no era tan fácil como yo creía y que se necesitaba el talento y los contactos necesarios. Seguí firme en mis propósitos y así se lo demostré. Después de esto mi madre lo aceptó y bueno, mi padre me dijo que estaba bien, con tal de que tuviera con que vivir y consiguiera trabajo. Aún ahora mi mamá me sigue hablando de las desventajas de la actuación y el cine. En un principio yo atribuí su desacuerdo, a que pensaba que yo no tenía talento o que quizás lo quería sólo por ser famosa, como son las aspiraciones de muchas chicas. Pero así no era para mí y yo se lo deje muy claro varias veces en las que ella siempre me sacaba el tema de la fama y de las chicas de mi generación que soñaban con ser estrellas. Yo me reía y le decía que así no era lo mío, y que yo tenía muy claro que no era nada fácil pero que haría toda para lograrlo. Ahora ya tengo su apoyo y el de mi padre también.

Regresamos al salón a la hora que sonó la campana que indicaba el término del descanso.

Me senté en mi carpeta y mi estómago rugió de hambre. Lamentaba ahora no haber tomado desayuno. Tendría que esperar hasta el almuerzo para una buena comida.

-Metsy, a qué hora es el almuerzo - le pregunté a mi amiga quien veía una revista para adolescentes.

-A la una en punto, es hasta las dos, eso nos da tiempo para comer rápido y hacer la tarea que nos falta.

-¿Qué tarea? - Habló Gerald - Recién es primer día de clase, no tenemos ninguna tarea.

-Estoy hablando de cuando ya nos dejan. -dijo Metsy rodando los ojos.

-¿Y qué hora es? - quería saber qué hora era para hacer aguantar a mi tripa.

-Las once y diez, ya debería de haber comenzado la hora doble de comunicación, seguro que el profesor se retrasó conversando con la profesora Richards.

-¿Ah si? ¿Por qué? - pregunté con curiosidad

-Es sabido que el profesor de lengua lleva años queriendo salir con la profesora de música, pero ella… - Evelyn se detuvo un rato para pensar - digamos que no le da mucha entrada a pesar de que se ve que está muy enamorada de él.

-Pero parece que salieron alguna vez - intervino Andreé abriendo su libro de lenguaje - No llegaron a nada. Es una pena. Hacen bonita pareja.

-¿Qué tal es el profesor de lengua?- yo esperaba que fuera como mi antiguo profesor y rogaba con todas mis fuerzas para que fuese así.

-Pues es… - empezó Metsy

Pero no me llegué a enterar cómo era porque fue interrumpida por la entrada sobria de un hombre alto y de tez morena que imponía respeto.

-Buenos día, alumnos - saludó girándose para quedar de frente a nosotros. Ahí pude ver sus ojos que eran de un marrón asombroso, su cabello era negro y a pesar de su expresión sería no deje de notar que era muy atractivo. - Soy el profesor Gianpiero Belligni. Creo que la mayoría ya me conoce. - Pasó su mirada por todos y por un momento se detuvo en mí. Luego siguió mirando al resto.

Dejó sus libros en la carpeta y se volteó a escribir su nombre en la pizarra algo que no hacía ninguna falta según yo porque ya lo había dicho. Debajo de su nombre escribió su curso que era "Lengua y Literatura".

Todos los alumnos hablaban entre ellos a excepción de mí que tenía mi mirada clavada en el pizarrón. Se escucharon unos toques en la puerta y por la pequeña ventanilla pude distinguir a Mauro quien lucía un semblante despreocupado. Suspiré de alivio, ya iba a decirme dónde rayos se había metido.

El profesor le hizo una seña para que pasara. Mauro abrió la puerta y entró, detrás de él iban Édik, Harry, Jonathan y Axel, todos en fila india. Mauro se sentó a mi lado y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa un poco irónica.

-¿Dónde estabas? De pronto me di cuenta que ya no estabas con nosotros

-Sí, es que me dio ganas de ir al baño.

Lo miré con incredulidad, a decir verdad no le creía nada. Algo me estaba ocultando.

-Veo que recuperaste tu maleta - me dijo con una clara intención de cambiar de tema.

-Sí, bueno al final la recuperamos gracias a esos chicos de allá - dije señalando al cuarteto, hice un gesto de burla. Mauro rio.

-No te creo, de verdad te ayudaron con la maleta.

-Sí, al final Harry la logró bajar - dije recordando la escena del bosque y tratando de olvidarme de eso - Fue todo un drama - puse un gesto muy dramático.

Mauro volvió a reír con más ganas. Varios chicos voltearon a mirarlo incluidos Édik y su grupo.

El profesor nos miró a todos sonriente y se colocó unas gafas de montura negras cuadradas. Yo escapé una risita apenas perceptible. Édik giró a verme y sonrió de costado, con esa estúpida sonrisa fría que sólo él podía hacer y que me irritaba.

-Señor Rybak - dijo el profesor mirándolo - ¿se puede saber por qué sonríe y mira al costado?

Édik no respondió, mantenía su vista clavada en el pizarrón y su expresión era totalmente indiferente. Yo me removí en mi asiento nerviosa. Todos miraban a Édik y al profesor alternativamente.

-No creo que haya estado mirando a la señorita nueva - dijo el profesor sarcástico.

Esa fue la gota que colmó el vaso. Édik se paró bruscamente y salió rápidamente del salón bajo la atenta mirada de todos. El profesor sonrió y continuo hablando acerca de su curso, sus proyectos, calificaciones, reglas y demás cosas a las que intente ponerle mi mayor atención a pesar de que mi mente se desviaba a cada rato y me llevaba a una sola persona: Édik. No, espera no. Tú no puedes pensar en él. Sólo es un estúpido. ¡Ay, Amina! No puedes controlar ni tus pensamientos Era increíble que en tan poco tiempo le prestara tanta atención a alguien, pero ese chico sí que era muy estresante.

Me fue bien en esa clase. Respondí varias preguntas bien y me presenté. El profesor me felicitó y me dijo que iba a estar a prueba por unos días y que era probable que congeniara bien conmigo y sería una de sus asistentes. Eso me distrajo un poco de mis  horrorosos pensamientos anteriores. Después de la hora doble de comunicación tuvimos dos horas doble de Geografía y al fin pudimos ir a almorzar.

El almuerzo no era dónde yo lo había imaginado. Yo pensé que sería en el comedor grande, pero no. Resulta que el almuerzo era en una puerta que se encontraba al lado de este comedor y que daba a otro mucho más grande lleno de mesas circulares deportivas negras y azules. Las fuentes de comida estaban a un costado y todo el lugar tenía ventanas templadas hasta el suelo. Ese ambiente era mucho más moderno que el otro.

Nos acercamos con Mauro más a una mesa y dejamos las mochilas. Caminamos hacia las fuentes y ví uno de los más exquisitos buffet que haya visto jamás. Había de todo, aunque había un plato que teníamos que comer todos.

Metsy me explicaba mientras caminábamos con los platos en la mano que el director había impuesto que todos comiéramos lo mismo. O sea que podíamos servirnos lo que queríamos pero que de todas formas teníamos que comer el plato del día, es decir, el que estaba en el menú de las cocineras. Eso era ley en la escuela.

Nos sentamos y comimos hablando sobre los chicos y chicas nuevas, los antiguos que ya conocían y algunos que se habían ido de viaje. De algunas cosas no entendía ni jota y procuraba entender para no ser una desinformada de lo que pasaba en la escuela.

Me dijeron además que en Halloween siempre había un baile y que el año anterior ellas no habían podido ir porque no tenían pareja y no querían llegar solas. El baile era de disfraces y se elegía el mejor de los hombres y el mejor de las mujeres.

-¿Este año iremos? - preguntó Andreé - El año pasado no fuimos.

-Sí. Este año sí vamos, no importa que no tengamos pareja - dijo Evelyn - Total.

-Sí, pues. Además los tigres del Vic siempre van. Eso será interesante.

Casi escupo el jugo que en ese momento estaba tomando. Mauro se rió y me pasó una servilleta.

 -¿Cómo que siempre van? - Si ya había considerado la posibilidad de ir, eso definitivamente era un punto en contra. No quería encontrarme con el idiota Rybak.

-Sí, siempre van - aclaró Metsy - Dicen que Édik no baila con nadie y que se queda sentado bebiendo y mirando a todos. Los demás chicos sí bailan.

-¿Entonces para qué va? - pregunté con los ojos muy abiertos

-Suponemos que lo obligan sus amigos. Y es bien difícil que les niegue algo a ellos, sobre todo a Harry que es como su hermano - dijo Evelyn.

-Nunca usan disfraz, ninguno de ellos - intervino Andreé.

-¿Y por qué?

-Pues porque creen que no lo necesitan - dijo Gerald - En especial Édik. Aunque claro, ninguno de ellos necesitaría disfraz.

Me paré a servirme más carne. Soy muy adicta a ella, aunque sé que es malo pero simplemente no puedo vivir si la carne de vaca. Caminaba mirando hacia abajo perdida en todo lo que las chicas me habían dicho. Jamás pensé que Édik iría a un baile y… ¡PÚM!

-¡Gárgolas galopantes! - exclamé. Me había chocado con alguien y hablando del rey de Roma. - Édik.

-Camina con más cuidado - me dijo, nos encontrábamos al lado de la fuente de carne y él tenía en su plato ya varios trozos y se seguía sirviendo - La próxima vez puede ser peor.

-Que camine con más cuidado. Estás bromeando verdad - ví los trozos de carne y ya quedaban pocos en la fuente - A la hora que te dejes de servir…

No me hizo caso y dejo la fuente vacía.

-¡Hey! Yo también quiero comer - le cogí la muñeca antes de que se pudiera ir y se saliera con la suya. Sentí la misma corriente eléctrica recorrer mi cuerpo y un escalofrío - ¿Qué crees que haces? Por si no lo haz notado, no eres el único estudiante aquí así que piensa un poco en los demás y devuelve eso a la fuente - le ordené.

Édik miró mi mano sobre su muñeca. Yo no la iba a retirar a pesar del frío contacto y de que ya algunos alumnos, los que se encontraban más cerca, se habían dado cuenta de nuestra charla poco usual.

-No creas que esto va a ser tan fácil - le dije cogiéndolo más fuerte, pero al hacer presión lo que hice fue subirle la manga de su saco y sentí unas raspaduras. Observé su muñeca y pude distinguir un símbolo extraño, eran unos dientes y una lengua. Él quitó su mano rápidamente y ya no pude examinarla bien.

Me miró algo molesto y se giró hacia la mesa de sus amigos. Yo corrí detrás de él y me le planté enfrente.

-Creo que no entendiste lo que te ordene. Acaso es tan difícil pensar un poco en los demás. Eres un egoísta y egocéntrico.

Ahora sí todo el comedor nos miraba. No me amilane y seguí.

-Qué necesidad había de dejar la fuente vacía. - él me miraba sin decir nada, parecía ajeno a todo - Simplemente devuélvelo.

Édik  me quitó el plato de las manos y vació un poco de su carne. Me devolvió el plato y siguió caminando.

Lo volví a seguir y esta vez fui yo quien le arrancho el plato de las manos. Camine hacia la fuente y lo devolví todo. Giré mi cabeza y él estaba a mi lado mirándome molesto, me arranchó su plato y se sirvió solo dos trozos, luego cogió mi plato y se sirvió eso también. Se fue y me dejo plantada ahí bajo la mirada de todo el comedor y del profesor Saunders quien ya había sido informado. Caminé hacia mi sitio, hasta ya se me había pasado el hambre. Me senté y suspiré apesadumbrada. Pensé en ese extraño símbolo en su muñeca. Tenía otro misterio que resolver.

Hola a todos! Lamento el retraso pero es que he estado con exámenes, trabajos y hartas tareas, ya ni tiempo tenía de actualizar.

Este capítulo va dedicado a:Pur Amethystey a****CamileMorris, quienes con sus comentarios me animaron a seguir escribiendo. Mil gracias de verdad y a todos los que la han agregado a favoritos pero como ya les dije, me gustaría más si comentarán.

El misterio de los dientes y una lengua son parte de la "supuesta" enfermedad de Édik. Si revisan los capítulos anteriores lo encontrarán y podrán saber por qué come tanta carne. Bueno mejor no me adelanto tanto. Ya saben que acepto de todo: críticas, sugerencias, etc. Besos!