Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← National School for talented young people "The Old Vic" · de

National School for talented young people "The Old Vic" — capítulo 6

Me volví a girar y cerré los ojos. No pude evitar sonreír. Había sido una extraña pero linda aventura.

Continuamos nuestra caminata por el pastizal hasta llegar a la torre de clases. Subimos las escaleras a paso rápido, quizás el profesor ya había llegado a clase. Corrimos por el pasadizo y nos detuvimos en la puerta del salón. Estaba cerrada.

-Rayos - dije y volteé a mirarlas - ¿Qué hacemos?

-¿El profesor ya está allí? - Metsy se paró de puntillas y miró por la ventana - Sí, ya está ahí.

-¿Y ahora? No nos dejará pasar - dijo Gerald preocupada - Él es así.

-Y es nuestro primer día de clases - añadió Andreé - Volveré a jalar el curso. Mi madre me matará.

-Ay, pero sólo es una clase. - dijo Evelyn restándole importancia.

-Sí, pero es mi primer día - dije yo desesperada - ¡Oh, qué drama!

-Sí, qué drama - Metsy se apoyó contra la puerta y cerró los ojos relajándose - Tenemos que entrar de todas formas.

-Claro que tenemos que entrar - yo no me pensaba quedar afuera menos en mi primera clase - Voy a tocar la puerta.

Metsy se fue a un lado y yo toqué suavemente la puerta blanca. Respiré hondo y espere a que el profesor abriera la puerta. Cuando lo hizo se le veía serio y hasta algo molesto. Rogué que no nos dijera nada o que al menos no nos castigara. Ya era bastante con todo lo que me había pasado ese día para que encima me castigaran.

-¿Qué pasa, señoritas? -  nos preguntó en un tono autoritario. Todas nos estremecimos pero recuperamos el habla rápidamente.

-Pues, debemos entrar a clase - le dije seriamente - Lamentamos el retraso en verdad.

-Yo también lo lamento. Se les bajará cinco puntos por haber llegado tarde, y si en esta semana lo vuelven a hacer, serán castigadas - respondió casi gritando - Entren.

Obedecimos sin chistar y caminamos rápida y  silenciosamente hasta nuestras carpetas. Nos sentamos ellas en su sitio y yo al lado de… ¡¿MAURO?! ¡¿MAURO?! ¿Dónde estaba Mauro? Miré hacia la puerta pero ahí obviamente no estaba. Se me había olvidado por completo al estar pensando en mi mochila pero yo no lo había visto irse ¿Dónde estaba? Toda la clase me quedó mirando al ver que no me sentaba pero mi preocupación me impedía reaccionar. El profesor frunció el seño y cerró la puerta

-Siéntate - me ordenó.

Quizás por ahora debía olvidarme de Mauro, pero me había ayudado, tenía una deuda  con él por su apoyo. ¿Qué hacer? Me senté para evitar  un castigo y no escuché nada de lo que dijo el profesor en los minutos siguientes. Y si se había perdido o estaba herido en alguna parte, pero no eso era imposible, no recordaba en qué momento lo había dejado de ver pero al llegar al bosque ya no estaba. Eso era, él había desaparecido al dar el rodeo a la torre, pero ahora la pregunta era  ¿dónde se había metido? Y sobre todo ¿por qué? Me puse a hacer suposiciones cada vez más disparatadas, ni siquiera prestaba atención a la clase. Supongo que el profesor lo notó porque escuché que me llamaban. Volví a la realidad y me percaté de que me habían estado llamando varias veces, porque todo el salón me observaba y el profesor también. Su expresión no era nada buena, se notaba que quería castigarme.

-Señorita, en qué está pensando. No presta atención a la clase y encima llega tarde. Eso merece un castigo.

-Claro que les estoy prestando atención, profesor - le dije seriamente, miré a la pizarra para ver qué había escrito y ví unas operaciones - Está hablando sobre los radicales.

El profesor me observó dubitativo. No estaba seguro si creerme o no.

-En eso acertaste, pero has estado distraída y era tu segunda infracción en la semana, eso merece un castigo. - repitió.

-Profesor, soy nueva y no creo que…

-Basta - me interrumpió

  • Te perdonaré el castigo si me respondes esta pregunta.

-Pero profesor - intervino un chico de gafas cuadradas y pelo azabache - Nadie le ha respondido esa pregunta que ha hecho, cómo quiere que ella lo haga. Es nueva, no está al mismo nivel que nosotros.

-Silencio - prácticamente gritó el profesor cada vez más molesto - He dicho que si no la responde será castigada, y no creo que eso te convenga, eres nueva y ya estás empezando con problemas.

Bueno, en eso tenía  razón, era mi segundo día en esa escuela y ya me habían sucedido demasiadas cosas.

-¿Ves lo que está en la pizarra? - me preguntó, yo asentí. Sí lo veía en realidad - ¿Qué es?

La clase permanecía en silencio, todos estaban expectantes por ver que respondía. Lo medité durante un rato, eso no era una raíz, no, mi antiguo profesor de matemática había dicho que eso se llamaba…

-Signo de raíz - le dije lo suficientemente alto y seguro para que me escuchara.

El profesor se quedó un rato sin decir nada hasta que por fin habló.

-Es correcto. Se ha evitado un castigo señorita… - no sabía cómo me apellidaba.

-Señorita Carlisle - le dije ya más tranquila, me había puesto muy nerviosa con la pregunta anterior.

-Es correcto señorita Carlisle, le subiría puntos tratándose de otra ocasión, pero dadas las circunstancias me temo que no es posible dado que no ha estado prestando atención después de todo.

-Pero profesor - volvió a intervenir el chico de monturas cuadradas - nadie ha respondido esa pregunta. Como presidente de la clase, le sugeriría que le suba puntos.

-Señor Anderson, cállese sino le restaré puntos a usted - el profesor dijo esto y el chico se volteó asustado y ya no habló en toda la hora.

Después de las dos horas de matemáticas, nos tocaba biología, uno de los cursos que más detesto y en el que nunca he sido particularmente buena. Siempre sacaba notas regulares y tenía dificultades para aprender ciertas cosas. La profesora era una mujer ya mayor, canosa, de monturas de carey y muy amable. Se notaba que los chicos las querían, no como al de matemática.

Terminando esa clase nos tocaba nuestro primer refrigerio, el cual duraba veinte minutos en los que podíamos ir a la cafetería, pasear o hacer algún deporte. Yo me les acerqué a las chicas y al asiento vació que el pesado de Édik todavía no  había ocupado. Era muy extraño que se hayan salteado las dos clases, pero eso no debía importarme aunque sí eran los príncipes del colegio seguro hacían lo que querían.

-¿Y ahora qué hacemos? - preguntó Metsy visiblemente aburrida

-No sé - respondió Andreé - Qué aburrido primer día de clases.

-Siempre es así, más cuando no hay chicos guapos nuevos - agregó Geraldine cruzando los brazos.

-Hay que ser más optimistas, quizás hayan en otros grados - dijo Evelyn - En esta escuela sí hay chicos guapos, sobre todo los de preparatoria.

-Oye sí - coincidió Gerald con un tono muy gracioso - Esos sí que son francamente latigables.

-¡Oye! - exclamé yo fingiendo estar molesta - ¿Qué te pasa? Latigables sólo ONE DIRECTION.

-¿También te gustan? - preguntó Andreé

-Obvio - respondí yo emocionada. Decir que me gustaban era poco, en realidad eran como una droga para mí, no había un solo día en el que  no pensará en ellos y que no escuchará sus canciones. Las tenía todas grabadas en mi celular. - Son tan perfectos.

-Son guapos - comentó Metsy - Y su música es divertida.

-¿Guapos? ¿Divertida? - le dije sarcásticamente - Vuelve a decir esas insípidas palaras y te las verás conmigo. Harry, Liam, Niall, Zayn y Louis son perfectos, ya te lo dije y que su música es divertida… su música es tan perfecta como ellos.

En realidad, sabía que exageraba. Hay varios grupos antiguos mejores que ellos, pero de la actualidad es uno de los mejores. Y su música sí que llega al corazón.

-Sí, su música es muy buena - afirmó Metsy mientras se paraba

-¿A dónde vas? - le preguntó Andreé antes de que yo pudiera hacerlo

-Al baño, tengo unas ganas bárbaras de ir - respondió y se dirigió a la puerta, nosotras nos paramos automáticamente y la seguimos. Los pasillos estaban repletos de estudiantes de todos los años. Seguimos de largo y doblamos a la izquierda, allí divisé una puerta en la que había grupo de estudiantes mujeres cuchicheando. Nosotras entramos al baño, el cual estaba repleto de chicas que hacían mucha bulla y esto que era muy grande. Tuvimos que esperar por cubículos vacíos, Yo me apoyé contra uno de los muros y Evelyn me imitó. Escuché que unas chicas hablaban a poca distancia de nosotras.

-Y ahora todo el mundo sabe que la chica nueva becada se metió al dormitorio de nuestro Édik - dijo la que parecía la líder del grupo. Tenía abundante cabello negro rizado y corto.

-Eso no puede ser posible - intervino una chica regordeta de cabello miel y ojos azules - Ella no lo conocía, recién ha llegado.

-Claro que lo vio cuando llegaba al comedor - dijo otra de cabello rubio - seguro preguntó a alguna estudiante cuál era su habitación y se metió.

-Estoy segura que pasó eso - reafirmó la primera que habló - Esa chica tonta se metió al dormitorio de nuestro Édik. ¡No lo podemos permitir! Esa chica tendrá su merecido.

Yo me sonreí inconscientemente por todas las estupideces que hablaban, pero más me preocupe. Ya Axel había dicho que todo el colegio hablaba de mí, y lo peor es que hablaban mal. Tenía que buscarle una solución rápidamente a todo este lío. El único culpable era Édik y lo que más me daba cólera es que nadie hablaba mal de él. Claro, sí de mí porque yo era la chica nueva. Eso me reventaba.

-¿Qué tendré mi merecido? - les dije sarcástica, las chicas voltearon a mirarme asustadas - No sabía de que ahora las víctimas son quienes tienen su merecido y no los culpables.

-Tú - tartamudeó la pelinegra - Tú…tú… ¿eres la chica nueva?

-Exacto - respondí y me paré derecha - Yo soy la chica nueva.

-¿La que anda detrás de nuestro Édik? - preguntó la de cabello miel con voz muy chillona

-No. Yo no ando detrás del tarado ese. Es la más grande mentira que alguna vez han inventado de mí. Todo lo que pasó ayer fue una casualidad y créanme que Édik tuvo en parte la culpa por su carácter engreído y egocéntrico.

-Oye, no insultes a Édik entendiste - la rubia habló acercándoseme - Él no es egocéntrico, sólo es… - se quedó pensando

  • Un rematado imbécil - le "ayudé" para fastidiarla - Sí, coincido contigo ahí. Ese chico es muy tonto y engreído, hace lo que quiere y nadie le dice nada. Bueno, sólo quería decir eso, que yo no me metí ni nunca me metería al dormitorio de Édik, todo fue un error, el profesor Saunders no me dio mi número de habitación correcto, eso es todo - dije mientras salía del baño.

-¿Qué el profesor Saunders no te dio tu número de habitación correcto? - preguntó una voz a mis espaldas. Me giré y ahí estaba Édik mirándome frío e imperturbable como siempre aunque en su ojos distinguí cierto brillo que me impactó.

Hola! Aquí les traigo el sexto capitulo. Comenten por favor, me gustaría saber lo qué piensan. Besos y gracias a los que la tienen en favoritos!