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National School for talented young people "The Old Vic" — capítulo 5
-Hola, soy Mauro McShane - no me estrechó la mano como yo supuse que lo haría y yo le devolví el saludo igual de amable.
-Hola, soy Amina aunque eso ya lo sabes - reí ante mi propio comentario y él me imitó.
Todavía me esperaba un largo día en "The Old Vic".
-¿Eres amiga de Metsy?
-Lo soy. Somos amigas desde pequeñas - respondí alegremente. No de ninguna manera me iba a dejar amilanar por el idiota Rybak. Iba a demostrarle que a mí no me daba miedo e iba a comportarme como soy. De pronto recordé que mi maleta estaba en el jardín de abajo. ¡Cómo lo pude haber olvidado! - ¿Puedes acompañarme a recoger mi maleta?
-Claro - dijo parándose - Vamos
Nos estábamos encaminando a la puerta cuando tres chicos nos cortaron el paso. El primero era alto y tenía rizos castaños y ojos del mismo color. El segundo era poco más alto, de cabello rubio lacio y ojos café. El tercero era el más bajo de las tres, tenía el cabello de un rubio asombroso y desordenado el cual le daba un aspecto infantil, sus ojos eran de un azul intenso.
Yo tuve que admitir aunque me costó que los tres chicos eran realmente guapos.
Mauro los quedó mirando y me jaló suavemente a un costado para que pasaran. Los chicos no me quitaban ojo en especial el rubio de aspecto infantil, el cual hacía un gesto gracioso con la boca.
-Édik, aquí estabas - habló el de los rizos castaños. Su voz era muy burlona y me di cuenta que así era su timbre - Te estuvimos buscando. Te traemos esto - dijo levantando una mochila que yo no me había dado cuenta que llevaban. Era la mochila de Édik. - ¿Qué hacía en el jardín de abajo? También encontramos una mochila verde, con azul y turquesa, una mochila que parecía de hombre sino hubiera sido por las cosas que llevaba dentro. Ningún hombre lleva tres estuches de plumones, dos de colores y un llavero de osito - reprimí un grito y todos me voltearon a ver. El chico de rizos me vio inquisidoramente y con una mueca burlona. Me puse nerviosa y creo que lo percibieron, ví a Mauro y él estaba igual, pasé la vista a mis amigas y ellas estaban más nerviosas que yo. - ¿Quién eres tú? - preguntó más para la clase que para mí - ¿Eres nueva?
-Creo que es Amina Carlisle - intervino el chico rubio y lacio. ¡Cómo sabía mi nombre! Su voz felizmente sonaba seria y no percibí ningún deje de burla - la chica nueva de la que todo el mundo ha estado hablando.
-¡Oh, sí! Ya caigo - comentó el chico de aspecto infantil moviendo su dedo en dirección mío. Yo enarqué una ceja - Tú eres la que se metió al cuarto de Édik.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE??????????????????????????????????????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Pero ese grito no fue mío, aunque lo pensé seriamente ya que en mi cabeza sí había gritado así; cuando reaccioné me di cuenta que era de Amy que ahora iba hacia mí colérica. De todas las mentiras que alguna vez han inventado de mí, esa era la peor. Fulminé al de aspecto infantil con la mirada.
-Sí, ella se metió al dormitorio de Édik ayer - explicó el chico que yo supuse era Axel Foley - todo el colegio lo sabe.
-Yo no me metí al dormitorio de ese tarado - resalté bien cada palabra con furia.
-¡¿Ah no?! - Amy estaba como una fiera. - ¿Cómo lo explicas?
-El profesor Saunders le asignó esa habitación. Todos se giraron para ver el origen de aquella voz. ¡Metsy había hablado al fin! Le dirigí una mirada de agradecimiento y ella me guiñó el ojo.
-¿Cómo que el profesor Saunders te asignó esa habitación?- preguntó el rubio lacio. Su carácter ya me había demostrado que era el más tratable y por eso supuse que él era Jonathan Collier. - El profesor sabe que es la habitación de Édik. ¿Por qué te mandaría ahí?
-De eso no tengo la menor idea - le contesté y sonreí satisfechamente - ¿Crees acaso que me querría a meter a la habitación de ese estúpido egocéntrico sin cerebro? Antes me meto a tu cuarto, Amy.
-¿Pero no vas a negar que sabías que esa era la habitación de Édik? - Exclamó Amy - ¡Entraste ahí al propósito!
-¡Ya basta contigo, rubia tonta! - exclamé exasperada - ¡Tan difícil es entender que no a todas les gusta ese tarado que no dice nada ni siquiera para defenderse. Que tú y un montón de descerebradas lo hagan no quiere decir que todo el universo de chicas lo haga!
Amy ya no me dijo nada. Estaba roja de la ira y ya no le quedaba nada por decir. Cogió su cartera porque esa tonta ni siquiera llevaba maleta y se marchó seguida por todo su séquito.
Yo suspiré cansada de tanto ajetreo por una hora. Giré mi mirada hacia Harry, el chico de rizos castaños, ya me había dado cuenta que era él por lo que me explicaron las chicas el día de la cena. Caminé hacia él bajo la mirada de todos, también ya me había acostumbrado a eso.
-¿Dónde está mi maleta, Harry? - le pregunté calmándome un poco.
-La dejamos en un árbol del Bosque 3. No es difícil de encontrarlo pero sí es difícil de bajarla - me respondió un poco más serio - No creo que la recuperes.
¡¿Cómo?! ¡No recuperarla! ¡Esa! ¡Mi maleta favorita! ¡NO! ¡YO IBA A ENCONTRAR MI MALETA CUESTE LO QUE CUESTE! Estaba decidida.
-Iré por ella- dije muy segura de mí misma. Y es que cuando yo quiero algo de verdad nadie me puede detener. Soy muy persistente en ese aspecto - Sólo dime ¿dónde está? - mi voz se estaba empezando a quebrar y yo lo noté, al parecer él también porque me miró bien a los ojos y ahí sentí una lágrima recorrer mi mejilla. Tenía que apresurarse en decirme donde estaba sino yo iba a salir del salón hecha un mar de lágrimas.- Por favor…- dije lo último en un susurro apenas audible.
-Es uno de los primeros, el que tiene el tronco seco y varias raíces. Lo reconocerás fácilmente, el problema será bajarla.
-Si tú la subiste la podrás bajar - le dije, ya varias lágrimas recorrían mis mejillas y mis últimas esperanzas se iban con lo que él me iba a responder.
Harry lo pensó un momento y asintió con la cabeza. Se paró de la mesa en la que se había sentado en plena discusión y me hizo una seña para que lo siguiera. Al pasar al lado de Mauro lo jalé, él se dejó y me sonrió cómplicemente. Ese chico me estaba cayendo muy bien, se le veía sincero y no era creído como los otros. Salimos del aula, todos seguían observándonos en silencio. Caminamos por el pasillo, yo esperaba no encontrarme con ningún profesor, si llegaba el de matemáticas al salón, ya tenía mi respuesta preparada. Felizmente nadie había en esos momentos en el pasillo, creo que éramos el único salón sin profesor. Anduvimos lentamente, Harry a la cabeza y Mauro y yo siguiéndolo. Yo guardaba las esperanzas de que mi mochila siguiera ahí, rogaba con todas mis fuerzas que no le hubiera pasado nada, esa mochila que me había acompañado tantas veces, no… no le podía haber pasado nada.
Escuchamos unos gritos detrás de nosotros y volteamos, eran Metsy, Andreé, Geraldine, Evelyn, Jonathan, Axel y un poco más atrás como por arte de magia estaba Édik. ¿Qué hacía ese estúpido ahí? Si venía seguir haciéndome la vida imposible se las vería conmigo.
Édik se mantenía un poco distanciado de nosotros que intentábamos escabullirnos por entre los jardines del colegio, él caminaba tranquilo y sin miedo a que lo vean, eso contribuyó a que me cayera peor.
Llegamos a una amplia área verde en la que no había nadie, poco más allá se divisaba el bosque, me di cuenta que habíamos dado un rodeo para llegar. Este colegio sí que era como un laberinto. Seguimos caminando y ví mi querida mochila colgando de un árbol con enormes raíces y muy alto. Eso sería imposible de bajarlo. Estaba demasiado alto para cualquiera de nosotros, hasta para Édik que era el más alto. No tenía opción, ya no iba a recuperar mi maleta.
-Genial - dije cuando nos paramos frente al árbol - ¿Y quién va a poder sacarlo de ahí?
Harry, a una velocidad asombrosa se trepó en las ramas y fue subiendo velozmente, parecía un mono. Todas nos quedamos boquiabiertas viendo cómo subía. El de rizos castaños cogió mi maleta.
-Alguno de ustedes va a tener que atraparlo - gritó desde arriba. Yo miré a mi alrededor y me di cuenta que ninguno parecía dispuesto. - ¿Qué llevas aquí, Amina? Pesa horrible.
-¿Quién la va a coger? - Preguntó Evelyn con un poco de inseguridad - Eso pesa y no creo que alguna de nosotras lo pueda coger sin que se caiga.
-Son como nueve metros - Geraldine se acercó al árbol para mirarlo bien - Quizás más. Ninguna de nosotras lo va a poder coger. Va a tener que ser un hombre.
Yo miré esperanzada a Jonathan y a Axel, no me molesté en ver a Édik, ni loca le iba a pedir a él ayuda. Me lo impedía mi orgullo.
Jonathan se acercó al árbol y me miró, se notaba que no lo quería hacer. ¡No podía ser! Ya estábamos ahí después de todo, faltaba tan poco para que recupere mi maleta.
-Por favor, Jonathan - le dije.
-Está bien - respondió luego de unos segundos en los que lo pensó muy bien.
Axel se llevaba la mano a la boca continuamente preocupado. Todos pensábamos lo mismo, si esa maleta no caía bien se podía quedar inválido para siempre, sin exagerar, dado el peso de la misma. Si algo le pasaba a Jonathan sería mu culpa. Rogué con todas mis fuerzas para que eso no sucediera.
-Oigan se van a apurar. Esto pesa más que el trasero de mi mamá - gritó burlonamente.
La verdad es que nadie estaba en ese momento para bromas así que con las justas no reímos.
Jonathan lucía nervioso, se acomodó bien y se remangó la camisa, se paró muy erguido y alzó la cabeza.
-¡Ahora! - le gritó a Harry.
Harry soltó la maleta y esta fue cayendo vertiginosamente… todas la observábamos en silencio. Se supone que ya tenía que haber llegado pero se había quedado enganchada con una de las tantas ramas del dichoso árbol.
Harry soltó una palabrota en voz alta. Axel se puso a caminar de un lado para otro, eso no me ayudaba mucho que digamos.
Todos menos Édik quien lucía totalmente ajeno a la situación aparentemente nos pusimos alrededor del árbol por si acaso. La maleta no caía, me estaba empezando a desesperar. El rostro de Jonathan lucía tenso, Harry que ya iba bajando del árbol con la misma rapidez con la que subió, tocó de casualidad con los pies la rama en la que estaba mi maleta, esta crujió y se quebró dejando a mi maleta caer libremente, todos gritamos y empezamos a correr desesperadamente para cogerla, yo era la que me encontraba más cerca, Édik estaba parado un poco más allá, seguía inexpresivo, no podía esperanzarme en que él la cogería. Todo pasó muy rápido, yo corrí hacia donde caía mi maleta y lo único que pude sentir fue un enorme peso que caía encima de mí y luego que yo me caía encima de alguien. Cerré los ojos un momento aliviada y suspiré, no me importaba encima de quien había caído, lo importante era que mi maleta estaba a salvo y nadie había salido herido. Mi mochila yacía a un lado de mí en el jardín. Sentía la respiración agitada de alguien y los latidos acelerados de su corazón. Abrí los ojos lentamente rogando no haber caído encima de la persona que menos deseaba… y parece que la vida se pone en contra de uno cuando menos lo quiere porque debajo de mí con una expresión de profundo fastidio se hallaba Édik. ¡ESTO NO ME PUEDE ESTAR PASANDO A MÍ! grité para mis adentros. Me puse en pie rápidamente y miré a las chicas y a los chicos mientras me sacudía. Todos nos observaban sin decir nada, con el susto y la sorpresa grabados en sus rostros. Cogí mi maleta y me le acerqué a Harry quien ya había bajado y estaba con una radiante sonrisa.
-Gracias - le dije, me volteé a Jonathan - A ti también.
Me colgué la mochila al hombro y caminé hacia la torre de las clases. Sentí que las chicas me seguían. Me giré a verlos y Édik ya estaba de pie al lado de Harry, Jonathan y Axel. Los cuatro nos miraban avanzar. Me volví a girar y cerré los ojos. No pude evitar sonreír. Había sido una extraña pero linda aventura.
Hola! Aquí está el quinto capítulo. Pasado mañana subo el sexto. Espero que les guste.
Gracias a todos los que lo tienen en favoritos:
No saben lo feliz que me hacen****P.D. Si pueden comenten por favor, me harían un gran favor. Besos!