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Primrose Everdeen — capítulo 31
Aquella fue una noche horrible, la lluvia nos había empapado por completo y para cuando amaneció y las nubes se fueron me sentía aliviada.
Aun estando acurrucada en Flinn escuche los sinsajos cantar y no pude evitar pararme en la rama en la que estábamos.
- ¿Qué haces? - preguntó Flinn.
Deje de observar el cielo y lo mire a la cara. Yo respiraba profundo y además tenía un aire inspirado.
-
No sé... - le dije riendo y volviendo a mirar arriba.
-
Bueno, pero si te llegas a caer... - voltio hacia arriba, pero era demasiado tarde. Yo ya estaba subiendo el árbol. - ...no me... ¡Olvídalo!
Comenzamos a reír ambos. Yo subiendo.
Los rayos de luz, el aroma a bosque fresco y los pájaros cantantes me impulsaban a seguir subiendo.
No llegue a la cima, porque las ramas se podrían haber roto, pero si a una parte bien alta. Desde ese punto podía ver gran parte del bosque, lo que me hizo acordar al que había en mi hogar...
Cerré los ojos y me detuve a oler el aroma a pino puro y vegetación, mientras escuchaba a los sinsajos y me bañaba en los ardientes rayos del sol. Me sentía viva.
Después de un rato termine bajando del árbol.
-
¿Linda la brisa ahí arriba? - pregunto Flinn fingiendo leer un diario invisible sentado en una rama baja.
-
Cállate. - me queje riendo y tirándolo de su rama.
-
¡Ahh!
Aquel fue un día diferente. No nos importaba nada.
Cazamos dos, un por mi con el arco, he hicimos un fuego donde las cocinamos. Cocinamos las ardillas y nos comimos la mitad de una, lo que resto lo almacenamos.
Flinn poniendo la ardilla en mi mochila me hacía recordar a Katniss poniendo sus presas en su bolso de caza.
Durante ese día nos sentimos niños. Aunque estuviésemos deprimidos jugueteamos un montón alrededor de nuestro fuego; imitamos a distintas personas del Capitolio: como Snow, Effie y otros; bailamos los tipos bailes de nuestro distrito tarareando música y contábamos cuentos de terror que nos hacían reír. Aunque los Vigilantes nos mataran al día siguiente, íbamos a vivir ese momento.
Termino la fiesta, pero no apagamos el fuego. Lo dejamos, pero con una llama pequeña.
Flinn y yo discutimos muchos porque él quería quedarse toda esa noche de guardia. Le termine dejando.
Me acurruque en él y al cabo de un rato le hable.
-
¿Flinn?
-
¿Sí?
-
No puedo dormir. - dije aniñadamente. - Me cuentas uno de tus cuentos.
-
Sí. - dijo. - ¿Te conté el de la minera?
Negué con la cabeza.
- Bueno, hace pocos años había un joven minero que era muy débil y se solían burlar de él, el pobre le costaba el trabajo y siempre estaba por ser despedido.
Me lo imaginaba.
- Un día estaba llevando lo recolectado de la mina cuando calló al piso por el peso. - dijo, se paro y siguió. - Y otro minero, fuerte y joven se agacho a ayudarlo y ambos se quedaron mirando... El chico fuerte se le quedo viendo los ojos grisáceos medio celestes y el débil también.
Empecé a reír.
-
¡Calla que no termine! - río conmigo. - ...y se quedaron viendo, rápidamente el chico débil negó al otro y siguió trabajando. El fuerte empezó a ver al otro de una forma distinta y lo observaba al salir de la mina... Un día al salir, el fuerte arrastro al otro por atrás del lugar de trabajo y le saco el casco de minero. Era un chica, con pelo oscuro y largo, su nombre era Hella y tenía quince...
-
¡Ahh! - me impresione. - ¿Y no la descubrieron?
Las mujeres no pueden trabajar en las minas de nuestro distrito.
- No, se sabía esconder. - dijo. - Los dos chicos cayeron en una fase romántica...
Comenzó a reír por el tono de voz de Flinn.
- Jaja. Se encontraban siempre y se ayudaban mutuamente. Un día en la mina, intercambiando miradas... Sonó un estruendo y todos comenzaron a correr. - dijo seriamente. - El chico hizo todo porque Hella saliera de la explosión viva y lo logro, pero el quedo ahí y antes de morir en pedazos le dijo que la amaba...
Me salieron lágrimas y comencé a sollozar. Flinn relataba mientras miraba la luna.
- La chica pudo vivir por un tiempo, pero finalmente murió por sus heridas y enfermedades. Para mi no murió por sus heridas, sino por tristeza. Yo la cuidé un tiempo y ella me decía que era la replica del chico...
Bajo la cabeza.
-
...¿Era... era tu hermano? - balbuceé nerviosa.
-
Sí... Mi hermano mayor cuando tenía diecisiete, Maleer. - dijo y suspiro.
Flinn notó mis lágrimas y me abrazo. Termine durmiéndome.
Espero que les halla gustado el cap!!! Jjaja
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