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Primrose Everdeen — capítulo 32

En el día siguiente nos percatamos más de nuestra situación, aunque seguíamos un poco con nuestro comportamiento libre. Lo hacíamos, ya que por dentro estábamos muriendo de miedo, solo quedábamos seis.

La arena estaba muy callada. "El Capitolio quiere ver acción.".

Aburridos tallábamos dibujos en los árboles.

  • Linda flor. - me dijo Flinn. - Esta alegre...

  • Mmm... No creo que sea el momento justo, ¿verdad?

Me hizo un gesto con los hombros.

Comimos la otra mitad de la ardilla entre los dos.

  • Prim, ¿crees que Cato este sano?

Me sorprendió su pregunta.

  • No. Seguro sigue enfermo. - dije mordisqueando un pedazo. - ¿Por qué lo dices?

  • Tú sabes. - dijo acostándose. - Es una amenaza.

  • Tal vez sus patrocinadores le enviaron medicina. - dije y luego cambie de opinión.

  • Bueno, en realidad... No lo sé. Sus heridas eran muy severas.

"Si no tiene medicina y no se aplicó alguna planta curadora; posiblemente morirá pronto."

Luego cuando ya estaba anocheciendo, el sonido de las trompetas me sorprendió; me paro en la rama del árbol a escuchar las noticias. Era Claudius Templesmith, y como esperaba, nos invitaba a un banquete. No tenía mucha hambre, así que descarto la idea de moverme a la posible muerte, hasta que lo escucho:

  • Una cosa más: puede que alguno este rechazando mi invitación, pero no se trata de un banquete normal. Cada uno de ustedes necesita una cosa desesperadamente. En la Cornucopia, al alba, encontraran lo que necesitaran en una mochila marcada con el número de su distrito. Piénsenlo bien, antes de descartarlo. Para algunos, será su última oportunidad.

Se acabó, solo quedan las palabras resonando una poco por el estadio.

  • ¿Te cuento algo Flinn? - dije mirando al cielo como si fuese a escuchar algo más.

  • ¿Qué Prim?

  • Cato esta herido.

Tuvimos una larga discusión. En parte necesitábamos urgentemente de la medicina que seguramente se encontraría en nuestra mochila, pero estábamos exponiéndonos a la muerte.

Cambiamos de ideas múltiples veces: *"No ir, es arriesgado."*luego, "Pero, lo necesitamos. Es urgente".

Flinn se negaba de cualquier manera a que vaya.

  • Pero... ¡No te voy a dejar ahí solo! - gritaba.

  • Bueno, ¡yo no voy a permitir que mueras!

Seguían nuestras peleas. Hasta que de tanto gritar, Flinn se arrodillo y me agarró fuertemente de los hombros mientras me sacudía un poco para que le preste atención.

  • ¡No! ¿¡Entendiste?! - dijo. - No irás. No me podría aguantar si te pasara algo.

Lo miré fijamente a sus ojos que no me dejaban.

  • Este bien. - respondí.

Quedamos en que el iría a la Cornucopia al amanecer. Pues aunque el hiciera eso, no lo iba a dejar solo.

Dijo que saldría bien temprano, a la madrugada, para llegar temprano.

Me acurruqué en él y me hice la dormida.

Esa noche llovió. Quedé empapada en el árbol.

Esa lluvia me ayudo, ya que tenía un gran nivel de sueño y esta me despertaba.

A la madrugada, mi compañero me dejo en el árbol. Tomo su mochila con provisiones y se largo.

Espere un buen rato y prepare todo lo que nos quedaba bien rápido para salir justo después de él.

En ocasiones lo veía, empuñando su espada. Yo venía atrás suyo, escondida, siguiendo sus pasos a algo más lejos que un kilometro tal vez.

Intentaba ser lo mas sigilosa posible, y en eso me iba bien.

En un instante pisé una rama. Flinn que venía como a un kilometro adelante miró hacia atrás y rápidamente me escondí tras unos arbustos de forma que no me vio. Miro a su derecha y con la espada comenzó a avanzar por unos pastizales.

De mi arbusto camine rápidamente a otro para que no me viera. Me quede unos instantes escondida. De ahí, iba a ir hacia otro cuando sentí un pie que me trabo y me provoco caer al suelo.

Me di vuelta bruscamente en el piso, para ver a mi atacante. No era más que Flinn apuntándome con su espada.

Mi respiración se fue calmando.

  • Sabía que me seguirías... - dijo bajando su espada y ayudándome a levantar. - ¡Te dije que no vinieras! - me gruño.

Bufé.*"Acabo de pasar por situaciones como estas ya muchas veces, una más puede empeorarme solo un poco..."*Antes no me hubiera pasado, pero me molestaba que me trate como una simple niña.

Me tomo de la chaqueta y comenzó a elevarme ya que era liviana. Inmediatamente me solté a golpes enojada.

  • ¡No eres mi padre! ¡No puedes mandarme! - grite desafiándolo frente a frente (bueno, yo en puntillas por mi estatura).

Me mostraba seria. Mi padre nunca había sido ni estricto ni malo, pero por alguna forma fue la única autoridad que pude mencionar.

Flinn tragó saliva. Yo le había contado de su muerte en las minas.

  • Sigamos. - dijo bufando y poniéndose adelante mio como un líder.

Obviamente había querido protegerme, aunque en ese instante no me había dado cuenta.

Habíamos llegado al borde de la zona de la Cornucopia tras unos pastizales. El gran material de metal brillaba en torno al sol, cuando amanecía.

Vi a Flinn nervioso y toqueteándose la pierna gravemente herida. Lo cuál me preocupaba.

De una gran mesa metálica junto a la Cornucopia salieron cuatro mochilas. Dos grandes con los números 1 y 2. Una verde mediana con el número 5 y por último una pequeña con el número 12.

Había comenzado el banquete.


Seguro que estan nerviosos, no?? Bueno posiblemente en el prox. cap algunos tributos o alguno marchen. :( Para que se ubiquen, lo q quedan son: Marvel, Cato, Clove, Comadreja, Prim y Flinn- Besosoos!! Estoy re cansada, son las 2:14 AM. #Lunna