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UN MATRIMONIO DIFERENTE — capítulo 11

Al volver a Londres, Draco alegó el harto trabajo que tenía para desligarse un poco de su casa, y de Hermione claro. Tan pronto piso suelo londinense, se dirigió a su dormitorio para cambiarse de ropa y salir a su empresa.- Hablaremos cuando vuelva. - fue lo único que le dijo.Hermione se quedó pasmada… ¿Por qué tenía la impresión de que él la trataba como si ella fuera culpable de algo? ¿Cómo reaccionaría ante el hecho de que ella supiera tantas cosas? Al fin y al cabo él no confiaba lo suficientemente en ella como para habérselo contado. Pero, ¿qué cosas sabría él?Hermione fue al salón. Allí estaba su escritorio, herencia de su madre. Le echó una ojeada. Estaba igual que siempre. Los cajones vacíos. La llave decorativamente sujeta con una cadena a la hoja plegable que servía de escritorio propiamente dicho. El carpintero que lo habría restaurado había cometido el error de poner a la llave una cadena muy corta que impedía cerrar el escritorio, por eso no lo usaba.De pronto se dio cuenta de que la llave se parecía a aquélla que le habían dado en el banco para abrir la caja fuerte en París. Rompió la cadena, haciéndose daño en el intento. La llave había sido bañada en oro para hacer juego con la cadena, pero se veían aún los números grabados en ella. Ni siquiera encajaba bien en la cerradura... Seguramente correspondía a otra caja…"No podía ser posible". - pensó. ¿Es que acaso esa llave podría ser el pasaporte a su libertad, para alejarse por fin de Draco?… ¿David podría haberlo ocultado en su propia casa?...Como la última ironía de Draco.Hermione fue hacia el ala de la casa que ocupaba Draco. Él se estaba poniendo una camisa limpia en el dormitorio, tan embebido en sus pensamientos que apenas se dio cuenta de la presencia de Hermione.- Draco... - le dijo ella temerosa.Por un momento, Hermione pensó en esconder la llave. Pero debía tener la valentía de dársela y afrontar las consecuencias. Entonces levantó la mano y tiró la llave en la cama.- Después de todo no ha sido una condena a cadena perpetua... - susurró Hermione.Draco pareció no entender. Miró alternativamente la llave y a Hermione.- Es la llave de otra caja fuerte. Es posible que contenga lo que buscas.- ¡Cristo! - exclamó antes de levantar la llave -. ¡Todo este tiempo buscándola! ¡No lo puedo creerlo!Hermione se fue hacia la ventana. Se trataba de la tierra prometida de la libertad. Podía ser el principio o el fin de su matrimonio.- Hay algo más de lo que tenemos que hablar. -- ¿No podemos esperar para hablar de ello? No voy a poder parar hasta que vaya a París y pruebe esta llave. - dijo Draco sin salir de su estado de asombro. Ya su mente trazaba varios planes para dejar todo en Londres y viajar hacia donde estaba la verdad.- Me temo que no. Ya ves, ocurre que sé lo que hay en la caja. Tu certificado de nacimiento - le dijo Hermione.La expresión de Draco se tensó.- ¿Y dónde has conseguido esa información? - le inquirió enojado.- Ciertamente no la he conseguido por ti. Lucios me la confió.- ¿Lucios? - Draco pareció muy sorprendido.- Me pidió que actuase como intermediaria. Creyó que yo era de tu confianza. Así que ahora sé que Narcisa es tu madre natural.- ¿Lucios está enterado de esto? - le dijo él con gesto grave.- Mira, no es asunto mío - le aclaró Hermione, porque Draco parecía recalcárselo con la mirada.- ¿Cuánto hace que lo sabe? -Por la forma en que Draco la interrogaba, y su cara de escepticismo y asombro, Hermione comprendió que Draco no sabía que Lucios era su padre, pero ella no quería ser quien se lo dijera.- ¡Dios Mío! Si él lo sabe no había peligro de que su matrimonio se rompiese - dijo él frustrado.Y con esas palabras, Draco le había dicho muchas cosas. Draco pensaba que Lucios no estaría en condiciones de aceptar un pasado oscuro de su esposa, menos de una Malfoy, apellido que de por sí significaba mucho respeto, y fidelidad. Así que Draco estaba protegiendo a Narcisa. Siempre se había tratado de ella, él la quería. Y se sentía frustrado por saber que su sacrificio había sido inútil.- Lucios sabe todo acerca de tus padres. Quiere hablar contigo. Está preocupado por Narcisa. El hecho de que continúe siendo un secreto le está perjudicando.Draco murmuró algo en francés, y se tapó la cara con las dos manos.- ¿Entonces por qué no me ha hablado personalmente?- Le prometió a Narcisa que no hablaría contigo del asunto, así como ella les había prometido a sus padres que lo mantendría en secreto.- Ella se avergüenza de mí. - confesó abatido Draco revoloteando aún más su cabello en señal de nerviosismo. Él había pensado siempre, que Narcisa estaba apenada por su pasado, por el desliz que cometió y por lo que la sociedad hubiera dicho. Pero él estaba muy equivocado… demasiado equivocado.- No creo. Si no fueras tan terco y tan orgulloso te hubieras enterado de toda la historia por ti mismo - le dijo Hermione temblando. No debió desafiarlo en ese momento.Draco la miró con rabia.- La primera vez que la vi después de enterarme, intenté hablar con ella. Pero ella se puso a llorar y salió corriendo. Estaba histérica y aterrada.Y debía tener miedo de enfrentarse a Draco. Porque él se habría sentido absolutamente traicionado por una mentira que había durado veinte años. Entonces, en lugar de aparentar estar herido habría aparentado estar enfadado. Y Narcisa no habría sabido cómo actuar frente a él.Fue un segundo, un minuto o menos, que las facciones de Draco se tornaron más frías. Se dirigió a la puerta de la habitación para dar marcha, cuando se volteó hacia Hermione, y con cierto alejamiento le preguntó:- Entonces, ¿qué más hay que hablar? ¿Sobre nuestro matrimonio? Eso es muy sencillo. Te quedas o te vas. Trata de tomar una decisión antes de que esté de vuelta de París - dijo él con frialdad.Hermione se quedó en silencio. Lo vio ponerse la chaqueta. Estaba anonadada. Nunca se había sentido tan humillada.Hubiese sido mejor que brindara con champaña y que bailase para festejarlo, en lugar de reaccionar con tal indiferencia.Al fin y al cabo Draco ya no tenía motivos para seguir fingiendo. Y sin embargo las escenas eróticas del día anterior, la pasión que habían compartido, o que ella había creído que habían compartido... estaban aún en su memoria intactas, sólo que sentía que cada vez se iban disolviendo, como la espuma… quizá ya no quedaba nada.Draco le había dicho un día que le daba miedo el amor. Había crecido sin amor y había aprendido a vivir sin él. Por lo que Draco se formó con un temperamento extraño, haciéndose un hombre incapaz de compartir nada, incapaz de sentir para no arriesgar ni un ápice de orgullo.Lo vio marcharse muy tenso y despectivo sin importarle nada… entonces llegó el momento de las preguntas sin respuestas: ¿Todo lo que le había dicho a Hermione días atrás… habrá sido de verdad? o ¿Eran puras mentiras para meterla en su cama? Con solo pensar esto, Hermione sintió escalofríos… tenía que ser eso… Mentiras… porque de temeroso, no tenía nada…Ahora, todo estaba más claro, Draco le servía en bandeja la libertad que había peleado semanas atrás. Se lo dijo limpiamente, como si se tratara de un simple juego de cartas: "lo tomas o lo dejas". En ningún momento apareció ese Draco de la playa, de Escocia, aquel que le prometía cambio, aquel que le confió ciertos sentimientos y hasta le pidió disculpas.Estaba más que segura que él no iba a esperar para desembarazarse de la hija de David.Entre lágrimas, Hermione llegó a la misma conclusión que llegó días atrás: no valía la pena sufrir por un desgraciado como él.....- Ha estado muy bien cariño. - dijo una voz poco familiar.Cuando Hermione levantó los dedos del piano, el atractivo hombre americano que se apoyaba en él no disimuló su admiración hacia ella.- ¿Conoces una que es así? - le preguntó el joven silbando una canción un poco desafinada. Luego volvió a su asiento, después de que ella le respondiera con una sonrisa.A esa hora el bar solía estar lleno de gente, y algunos le pedían sus canciones preferidas. No le pagaban bien, pero se las arreglaba para vivir, y además en breve tenía un par de entrevistas de trabajo.Por lo tanto sobrevivía.Llevaba un mes apartada de la vida de Draco. Había aprendido a estar ocupada todo el tiempo, y estaba tan cansada que dormía toda la noche sin pensar en nada. Se había apuntado a un curso de informática, miraba los avisos de trabajo del primero al último, y había escrito a varios de los que parecían estar a su alcance. Y todos los días rogaba que fuera un día en el que no pensara en Draco. Pero lamentablemente el tocar el piano no le servía de mucho en ese sentido.Por lo tanto cuando Hermione alzó la vista y vio a Draco a unos pasos de ella, pensó al principio que no era una imagen real, sino una mala pasada de su fantasía. Siguió tocando, pero sus ojos no se apartaron de él.- Toca para mí - dijo Draco.Hermione había dejado de tocar el piano sin siquiera darse cuenta. Su corazón dio un vuelco. ¿Cómo y por qué le había seguido el rastro?- Por favor... - le murmuró; sonaba extraña esa palabra en él.- ¿Qué quieres que toque? - preguntó Hermione indiferente como si se tratase de un cliente cualquiera.- Cualquier cosa.- ¿No puedes decir el nombre de algún compositor?- Chopin.Tocó algo de Bethoveen, porque sabía que le daría igual. Draco se quedó al lado del piano todo el tiempo, algo que a Hermione le molestó.- ¿Qué quieres? - dijo ella, tensa, mientras veía al dueño del establecimiento que los miraba, con recelo por la confianza que se estaba tomando el cliente.- El camarero me ha dicho que a las nueve tienes un descanso.- No para compartirlo contigo.Draco no le dio importancia a lo que dijo, y dejó un estuche de joyería forrado en piel sobre el piano.- Es el collar de tu abuela. -le aclaró.- ¡Lo he vendido!- Te lo estoy devolviendo.- ¡No lo quiero! ¡Y quiero que te vayas y que me dejes sola!- ¿Es este caballero un amigo suyo, señorita Granger? - el encargado se había acercado a ellos.- No.- Si estuviera en su lugar no haría caso a esa mentira - le advirtió Draco al encargado-. Su pianista es mi esposa.- ¿Es cierto eso?Hermione hubiera querido gritar que era una farsa, pero estaba segura de que Draco iba a seguir su disputa. Por fin asintió con la cabeza.- Y está a punto de hacer una pausa... - agregó Draco.Hermione atravesó el salón hasta la mesa reservada para su uso personal, cerca del bar. Draco se sentó frente a ella y la miró inexpresivamente. Había perdido peso, estaba demacrado y se le notaba en los rasgos sobresalientes de su cara.- ¿Cómo me has encontrado? - le preguntó Hermione sin levantar la mirada.- Con esfuerzo.- ¿Qué quieres? - espetó.- Quería que vieses esto - Draco sacó un papel del bolsillo, y lo extendió ante ella. - Tienes derecho a ello, ¿no?Era el certificado. Ella no sabía si reírse o llorar. Un certificado en el que ponía que un tal Draco Malfoy había nacido hace veintisiete años, hijo de Narcisa, en una clínica suiza.- No pone nada del padre. Cuando se lo pregunté a Ariadne me dijo que era un hombre casado, a quien mi madre no había querido nombrar. También me dijeron que Lucios no tenía ni idea de que Narcisa tuviese un hijo ilegítimo. Me recordaron también las ventajas que había tenido el que se mantuviera en secreto. La vida que hubiese tenido de no haber permanecido dentro de la familia. También me dijeron que tenía el deber de mantenerme callado y no avergonzar a Narcisa con el recuerdo de la relación que nos unía - dijo Draco con severidad.- ¡Qué cruel!- Hasta el día en que David me mostró esto, yo no tenía la menor idea de que no era hijo de Ariadne. El engaño me destruyó. En todos esos años nadie me había dicho nada. Quise hablar con Narcisa. Quería respuestas a mis preguntas. Tenía derecho a ellas. Pero ella salió corriendo. Y al hacer eso me confirmó lo que Ariadne me había dicho. Por lo tanto no me acerqué nunca más a ella. Se ponía tan nerviosa...- Tú la protegiste.- Por supuesto - dijo él guardando el certificado.- ¿Has hablado con ella ahora?- Sí. Y con Lucios. Gracias por haberme aconsejado que lo hiciera.- Pensé que era mejor que no te lo dijera yo.- Estoy muy contento con Lucios. Siempre me hubiese gustado tener un padre que me amenazara si disgustaba a mi madre. - Draco reprimió una sonrisa.Hermione lo miraba sin decir nada.- ¡Al fin sé a quién salgo! - le dedicó una sonrisa que llegó al alma de Hermione-. Me gusta. Siempre me ha gustado. - por fin, expresó sus sentimientos en una deliciosa sonrisa torcida.- Me alegro de que se haya resuelto todo - murmuró Hermione. Sentía que él quería dedicarle a ella un final feliz, después de que Max hubiese empezado la historia como una pesadilla.Se hizo un silencio. Draco miró el reloj.- No quiero entretenerte más - dijo ella, preguntándose si él oiría el latido de su corazón.- He comprado una casa en el campo. He puesto a la venta la casa de Londres.Parecía un buen principio, aunque no entendía su elección. Ella siempre había deseado vivir en el campo, en cambio él no.- He pensado que quizás quieras venir a... bueno a verla.- ¿Por qué?- Se me ha ocurrido simplemente - contestó él, llevándose la bebida a la boca, que estaba intacta hasta ese momento.Hubo silencio nuevamente.- Has encontrado trabajo - dijo él nervioso.- No pienso estar aquí toda la vida. Estoy empezando. Y saco lo justo para vivir. Si te preocupa eso...- ¿Por qué iba a preocuparme?- Quizás te hubiera gustado que no pudiera salir adelante. - dijo Hermione desafiante, no le importaba que pensara él.- Quizás - él no lo negó.- ¿Has tenido noticias de mi abogado ya? - preguntó Hermione como último recurso. Aunque le doliera en el corazón separarse de él, era la mejor opción para no sufrir más.Hubo un silencio sepulcral por parte de Draco, su rostro se desencajó aún más.- Has tirado todos mis calcetines - dijo Draco apesadumbrado.- Era una especie de declaración de principios. -- Sí, me he dado por enterado.- Fue una tontería - dijo ella dibujando el borde del vaso con el dedo -. ¿Cómo está Astronia? - le preguntó sin poder reprimirlo.- Feliz... su marido volvió a buscarla el mismo día de la cena. Ella ha prometido trabajar un poco menos, y él ha prometido aprender a cocinar o algo por el estilo.- ¿Era eso de lo que estabas hablando aquella noche?- Sobre todo me estaba diciendo cosas sobre mí. Que le había roto el corazón hace cinco años, y que ni siquiera me había dado cuenta. Y que si me hubiera casado con ella y le hubiese hecho lo que te hice a ti, me habría castrado.Astronia se había vengado de él ahora que ya no le importaba.Volvió el silencio.- ¿Quieres dormir conmigo esta noche? -Hermione no podía creer lo que le preguntaba. Pero él la miró desafiante, como para que no tuviera la menor duda de sus propósitos.- No voy a contestar semejante proposición.- ¿Por qué no?- ¡Estoy en proceso de divorciarme de ti!- No ha habido ninguna mujer. Ni siquiera he mirado a otra. No deseo a otra mujer. Te deseo a ti.Hermione miró a profundidad esos ojos grices, encontrando alguna pizca de sinceridad, de verdad. Su cabeza y su corazón se debatía entre creerle o no… entre caer en su juego o salir ganadora limpiamente, entre sumergirse en su esencia o regresar a su casa sola.- Solo a ti. - puntualizó con certeza y con una mirada de ¿perdón?- Entonces tienes un problema - dijo ella temblando como una hoja. Y es que en realidad Hermione lo deseaba tanto, que se odiaba.Draco le tomó la mano, evitando que ella se alejara de él.- No debería haberlo preguntado... No era realmente lo que quería decir.- ¡Pero es exactamente lo que estabas pensando! - exclamó Hermione, quitando la mano apresada por la de él.Hermione se sintió indignada ante la actitud descarada de él. Draco la deseaba aún, pero aunque se lo pidiera de rodillas no accedería.Por el rabillo del ojo lo vio levantarse y abandonar el bar, aún estando en problemas y enfrentando el rechazo, el grácil andar de Draco, y su porte, atraía a más de una mirada en el Bar. Es que acaso… ¿Siempre sería así? ¿Sentirse mal al ver cómo otras mujeres deseaban a su esposo?... ¿Sentirse una más del montón?... No. Esto no podía seguir por más que ella lo amase…Hubiese querido llorar desconsoladamente, pero había un público que la estaba esperando y un trabajo que realizar.....Esa noche no pudo conciliar el sueño como de costumbre, siempre se quedaba despierta hasta un poco más de medianoche, pero esta vez, estaba más perturbada por el encuentro con Draco… se giraba sobre su cama, y no podía despejarse la mente, todo eran imágenes de él… besándola, haciéndola suya, riéndose, alegrándose por la noticia de sus padres… Todo y cada una de estos recuerdos, le hacía pedazos el corazón…Cuando el reloj señaló las 4 de la madrugada, se durmió al fin, pero no le duró mucho, porque a las siete de la mañana alguien llamó a la puerta de su casa de manera insistente. Hermione dormitada hizo un esfuerzo y se levantó a abrir, y un ramo de rosas rojas fue depositado en sus manos. Era Draco que aprovechándose de que Hermione estaba medio dormida, había entrado y cerrado la puerta.- ¿Y qué esperas que haga con esto? - dijo ella consciente del aspecto horrible que tenía, frente a él que parecía sacado de un anuncio de trajes italianos.- Las pones en agua...- ¿Qué pasa contigo? - preguntó ella.Él la miró unos segundos, y luego se apartó en silencio.- Fueron muy pocas las mujeres con las que me acosté en estos años. Con la mayoría en el primer año, durante el último con ninguna.¿Qué reacción esperaba él después de semejante información?Pero no pudo pensar en nada. Simplemente le pegó con el ramo por la espalda varias veces, compulsivamente, hasta que el ramo se le cayó de las manos. Él no hizo amago alguno de defenderse.Entonces Hermione hundió su cara en sus manos y sufrió un ataque de llanto repentino. Draco la tomó las manos.- Por favor, ven a casa.- ¡No puedo!- No te preguntaré lo que has estado haciendo durante este mes. Te lo prometo. No volveré a mencionarte a Black. Puedo hacerlo. Dejaré de ser celoso. Crees que no puedo, pero sí puedo.Hermione separó sus labios secos en medio del llanto.- ¿Estabas celoso?- Me devoraban los celos. ¿Qué crees que soy, una piedra? - dijo con firmeza. - Cuando vi esas fotos me quise morir. No pude soportarlo. Y sabía que si no era capaz de tolerarlo, te perdería. - hizo una pausa. Sus ojos grices la miraron con total certeza pidiéndole una oportunidad, expresando lo que su corazón no podía decir. - Y te he perdido al final.- Draco... - susurró. La garganta de Hermione se espesaba.- Esa noche en Escocia sabía que estabas pensando en él. Y pensé que no podría vivir con ello.- Estaba pensando en ti. Lucios acababa de decirme lo de su parentesco, y me sentía muy culpable porque sabía que tú lo debías saber.- No sabía que habías estado hablando con Lucios. Y cuando me diste esa llave al día siguiente, de la forma en que lo hiciste, supe que la recompensa que esperabas era tu libertad. No podía obligarte a seguir a mi lado. Y menos si estabas enamorada de Black. No tenía sentido. La decisión de quedarte tenía que ser tuya, y realmente no quería estar presente cuando la tomases, por eso me marché de aquella manera. - le confesó con total sinceridad. De ese modo Draco admitía un acto de cobardía que Hermione jamás hubiese esperado de él.Ahora de daba cuenta de que la inseguridad la había llevado a malinterpretar sus palabras y sus hechos. Porque la que había estado luchando por escapar de ese matrimonio había sido ella, y él en cambio la había presionado para que siguiera con él. Y en el momento que apareció la llave, era lógico que él pensara que ella tenía que tomar una decisión.Hermione tragó saliva, le costaba hablar.- No estoy enamorada de Jacob.- Esas fotos dicen algo muy diferente - dijo él soltándole las manos y yendo hacia la ventana.- Las fotos pueden engañar. Ni siquiera lo he visto desde el día que estuvo en la casa. Y ese mismo día se terminó todo. No fue más que una aventura, un pasatiempo, como quieras llamarlo. Estaba muy sola, aburrida y supongo que quería lo que jamás había tenido.- Lo que podrías haber tenido conmigo si yo no hubiese sido tan orgulloso y tan mezquino como para ofrecértelo - Draco volvió hacia ella y agregó agachando su cabeza, en señal de arrepentimiento. - Tú has sido más sincera conmigo de lo que me merezco. Si te he perdido ha sido por mi culpa. Me enamoré de ti la primera vez que te vi. Tú no te equivocaste con mis sentimientos. Fue como si la luz me golpease de pronto. Y cuando me pude recuperar del shock, lo único que quería hacer es salir corriendo.- ¿Pero...?- Pero tú debiste atarme los tobillos, porque no fui capaz de irme. Tú eras muy joven. Yo no estaba preparado para el matrimonio. Pero me daba miedo que otro hombre estuviera en condiciones de darte lo que yo no podía. Y si yo me iba de tu lado no iba a haber oportunidad de que estuvieras a mi alrededor cuando yo decidiera volver.- No puedo creer que esos eran tus sentimientos - dijo Hermione, temerosa de creer lo que él decía, de que después de todo, no se hubiera equivocado cuando había creído que la atracción irresistible había sido mutua.- Mis sentimientos eran esos. Pero no sabía cómo manejarlos, y además creo que estaba resentido por el poder de atracción que ejercías sobre mí. Pero luego, David cambió todo. De pronto no tuve elección. Nunca, nadie, me había hecho hacer nada que yo no quisiera. Me sentí totalmente impotente. Me sentía como un caballo de raza que tu padre había comprado para ti. Atrapado por una adolescente. ¡Y me juré que no te daría nada que yo no quisiera darte!Hermione pensó en cómo se habría sentido. Y pensó amargamente en su padre, que les había destruido la posibilidad de ser felices.- Lo comprendo - dijo Hermione.- Pasaron dos años de nuestro matrimonio hasta que empecé a desearte nuevamente - Draco hizo una pausa. - No, no lo demostré. ¡Me hubiese dejado matar antes que acercarme a ti! Mi orgullo no me permitía doblegarme más aún al chantaje de tu padre. Tú eras una mujer a quien yo jamás tocaría.- Sí -dijo ella.- No te tuve en cuenta. Era una lucha entre David y yo, y tú estabas en medio. Tú eras mi esposa. Yo no podía tocarte. Pero ningún otro podía tampoco. Pero cuando murió David yo ya había decidido que seguirías siendo mi esposa, y entonces, al ser una elección propia, nuestro matrimonio sería real. Ya sabes, a mí no se me ocurría que tú pudieras tener otras ideas. Habías aceptado la situación por tanto tiempo... - terminó Draco con una sombra de desconcierto y vergüenza a la vez.- Tú pensabas que con tu palabra bastaba... - concluyó Hermione mirándolo fijamente, Draco siempre había sido muy arrogante, pero por lo menos estaba siendo sincero.- Yo pensaba que tú me amabas, y que por ello habías seguido a mi lado. - le aclaró con pena en la mirada. El mes que había pasado alejado de Hermione, lo había puesto sensible, humano, su lejanía lo había destrozado.- ¿Pensaba que era la fiel Penélope?- Fue muy vanidoso de mi parte. Cuando te oí hablar por teléfono con Black, me quise morir. - sintió una punzada de dolor. - Querías dejarme, y tuve que tomar medidas extraordinarias para que no te fueras. Realmente no pensaba que ese certificado fuera aún una amenaza para mí.- ¿No? - Hermione estaba pasmada ante tal afirmación.- Simplemente lo utilicé para retenerte, y obligarte a que le dieras una oportunidad a nuestro matrimonio. Yo… - hizo una pausa sintiéndose más avergonzado. -… No tenía derecho de hacerlo. El orgullo y el resentimiento me lo habían impedido por mucho tiempo, pero, en ese momento, me di cuenta que podría enfrentarme a la posibilidad de perderte.- No querías que ninguna otra persona te comprara calcetines... - dijo ella sonriendo, mientras se movía por la habitación.- Hasta ahora había tenido calcetines suficientes para el resto de mi vida.Hubo un silencio largo, Draco entonces carraspeó y siguió.- Cuando dije que envidiaba la fortaleza de Pansy en no ceder a las presiones de la familia de Harry Grangres para que dejaran la relación...- ¿Harry es un Grangres?- interrumpió Hermione.- Si. Es el hermano menor de Astronia. ¿No te has dado cuenta?Hermione negó con la cabeza.- Pansy no dejó que el orgullo interfiriera entre ella y sus sentimientos. Yo sí lo hice. - le confesó totalmente apenado. Era como si quisiera regresar el tiempo, para recomenzar todo de nuevo, y borrar el pasado tormentoso que pasó Hermione.En ese instante, Draco se dio cuenta de lo que quería decirle con eso. Y de lo que le costaba decirlo. Era una lucha interior, que se habría ahorrado con él "Quieres dormir conmigo esta noche".- Puedes escribirlo si te resulta más fácil - dijo ella titubeando, pero con la felicidad aflorando a sus ojos.- Cuando volví de París y tú ya no estabas, fue como encontrarme en un desierto. Había jugado y había perdido. Tú te habías escapado por fin del campo de concentración. - pasó sus manos por su cabello desordenándolo aún más. Estaba nervioso, desesperado frente al cumulo de sentimientos que lo gobernaban. Luego se cogió la cara en señal de arrepentimiento y suplicio. - Necesito que vuelvas a casa, por favor.- La has puesto en venta - le dijo con crueldad que acababa de estrenar.- Da igual que no me ames - la miró con desesperación, sus manos entrelazadas fuertemente subrayaban la tensión interior en él…el sentimiento que tenía explotando su corazón. - Yo te amo tanto.- Yo también te amo. - confesó Hermione, su corazón estaba latiendo aún más rápido, no podía creer que Draco por fin se lo haya dicho, y ¡de qué manera! Lo miró fijamente y luego agregó: - Pero no estaba dispuesta a volver hasta que no lo dijeras. -Draco la abrazó. Era hermoso volver a estar en sus brazos, y durante un rato largo no hubo más que silencio entre ellos, y besos, y un largo abrazo en el que parecían fundidos.- Te he echado de menos todos los días a todas horas - le juró él. - Pensé que te había perdido.Después de un rato en que parecían no poder desprenderse, Hermione le preguntó:- ¿Cómo te sentiste cuando tiré los calcetines? -- Si no hubieses estado enfadada conmigo, no te habrías tomado el trabajo de hacerlo. Eso me dio esperanzas - le confesó él con una sonrisa deliciosa, aquellas que Hermione admiraba y la dejaban sin habla.- ¡Has tenido suerte de que no te hiciera pedazos los trajes! -- Eso me hubiera dado más esperanzas todavía, pero creo que debo decirte que no tengo intenciones de aprender a cocinar - murmuró el burlón.- Tienes otros talentos - le dijo Hermione, acariciándole el pecho, desvió sus manos a su rostro perfilado y lo acarició suavemente.- ¿Eso crees? - sonrió él.- Lo sé. ¿Para qué vas a perder el tiempo en la cocina cuando eres tan bueno en la sala de juntas?- Pequeña bruja -protestó el con ternura, y la volvió a besar.- Quiero ver esa casa que has comprado - le dijo ella.- La he comprado para ti. - la miró.- ¿De verdad?- Sé que amas el campo, y la tranquilidad, y ahí es dónde te llevaré. - la besó nuevamente, fue un roce suave y tierno, pero que dejó su cálido aliento como incentivo a más. - Irás conmigo… a mi lado.Hermione le sonrió. Se sentía vivir un sueño, o mejor dicho su sueño de niña. Aún le parecía irreal tenerlo entre sus brazos, sintiendo como latía su corazón con desesperación, sabía que no fue nada fácil para Draco expresar sus sentimientos, pero el sólo escuchar de sus labios aquella confesión y ver sus ojos grices cristalinos… supo que, su esposo siempre la había amado, al igual que ella.- Te amo, Hermione. - le susurró al oído, inhalando su aroma, aquel que había extrañado tanto tiempo. Y que ahora se dio cuenta, actuaba como una droga para él.Ese mismo día, entrada la noche, fueron a ver la casa donde empezarían una nueva vida juntos, lejos del pasado, lejos de todo menos del amor que compartían.