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UN MATRIMONIO DIFERENTE — capítulo 10
- Dilo otra vez - la exhortó Draco con desconcierto.
Hermione abandonó la pelea y se echó a los pies de la cama.
- Lo siento, me he olvidado de que supuestamente yo no sabía nada - dijo Hermione con lágrimas en los ojos.
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-
Evidentemente. ¿Y desde cuándo lo sabes? - le preguntó Draco irritado. Sus ojos aún mostraban enojo e ira.
-
Si te lo digo, debes prometerme que no te enfadarás con la persona que me ha dicho que eres adoptado
-
Hermione apenas pronunció la última palabra, porque temía la reacción de Draco.
-
Porque ella pensaba que yo lo sabía...
-
¿Ella? - le preguntó. - ¡Nadie de mi familia pudo habértelo dicho! - le exhortó Draco.
-
Fue Pansy.
-
¿Pansy? - Draco no podía creerlo. Él había jurado que Hermione sabía muchas más cosas de él… y se lo había escondido… pero no imaginó que fue su propia sobrina la que confesó talsecreto.
Hermione le contó sin ganas la conversación que había mantenido con Pansy, lo cual, Draco estaba muy sorprendido.
-
¡Y todo este tiempo ella lo sabía!¡No tenía la menor idea de que ella pudiera saberlo!
-
Yo le dije que era un asunto muy privado, y no creo que vuelva a decir nada del tema. Se sintió muy violenta después - le dijo Hermione, sin agregar su propia opinión, en el sentido de que le parecía que no tenía sentido seguir guardando ese secreto.
Después de conocer a la familia Malfoy no tenía la menor duda de que para ellos el tema de la adopción pudiera ser tan altamente confidencial. Y si Draco se había criado en esa atmósfera tendría la misma actitud hacia el tema, que sería demasiado delicado para él como para comentarlo.
Draco se quedó en silencio. Era evidente que estaba muy turbado por lo que ella había dicho. Hermione hubiese querido compartir sus pensamientos, pero no era el momento. De todos modos él parecía tan afectado que ella no pudo reprimir las ganas de abrazarlo y tranquilizarlo… se puso de pie y fue hacia él.
Draco se puso rígido ante la sorpresa de su gesto.
- Olvídalo. No tiene importancia - le dijo Hermione, asombrada ante su atrevimiento y la corriente de ternura que la llevaba a ser protectora con él.
Draco la sorprendió con una risa, y luego la rodeó por las caderas, acercándola más a él.
- Si tú lo dices.
Hermione se preguntaba cómo habría sido la vida de Draco rodeado de los personajes que estaban allí en el salón. No le habría sido fácil crecer a su lado. Y aunque contemplaba la posibilidad de que fueran fríos con ella especialmente, sospechaba que había algo más.
¿Sentiría resentimiento sus hermanas y su familia por el poder que tenía Draco, no siendo éste un Malfoy verdadero? ¿Sería porque sus padres lo habían adoptado siendo mayores, y sus hermanas, casi adultas, les hubiese sentado mal la noticia? Pero era injusto de todos modos, porque Draco era muy generoso con todos ellos.
Y lo más curioso era, ¿a quién de ellos protegía Draco? ¿A cuál de ese grupo tan siniestro protegió y aún protegía de las calumnias de David Granger?
Hermione de pronto sintió un deseo irresistible por saberlo.
- Pareces que estás a millas de distancia - dijo Draco. - Sabes que no puedo leerte la mente, aunque quisiera.
Hermione abandonó sus pensamientos y se vio forzada a volver a la realidad.
- Y te quiero aquí. - le reclamó lo último como un pequeño niño asustado. La vulnerabilidad brotó de él en el momento que Hermione lo abrazó con ternura. Algo raro en Draco Malfoy.
Instintivamente se acercó a él y se movió con la sinuosidad de una gata contra Draco, como quien busca una caricia. La respuesta de él no se hizo esperar, devorando la boca de ella.
La pasión de Draco la había tomado por sorpresa, pero rápidamente la había inundado de deseo. Reconocía el cuerpo de Draco, y lo deseaba con una intensidad que le hacía perder el control. La chaqueta de Hermione cayó al suelo. Los dedos de Draco le acariciaron la espalda y le desprendieron el sujetador. Una mano subió hasta uno de sus pechos, haciéndola gemir de placer.
Draco la tendió sobre la cama y jugó con sus pezones haciéndola temblar de places. Un fuego lento la consumía. Ella lo miró con pasión cuando él se echó encima, y se quitó la ropa con manos impacientes.
Ella volvió a sentir aquel húmedo cúmulo de sensaciones salvajes que él le desataba. Hermione se sentía deseada por Draco, lo veía a través de sus ojos verdes oscurecidos por el deseo, y de sus pechos desnudos y su falda subida hasta las caderas.
- Mientras conversaba y tomaba café no podía pensar en otra cosa que en esto. No podía concentrarme. Ahora siento que las sensaciones sobrepasan lo que yo anticipaba. - le confesó Draco con voz ronca.
Hermione lo miró, sus pechos subían y bajaban al ritmo de su respiración. Desnudo Draco era magnífico, una mezcla armoniosa de huesos y músculos y piel bronceada. Ella sintió un escalofrío recorriéndola cuando él le desabrochó totalmente la falda. Y se quedó allí, quieta, disfrutando de ese momento.
La lengua de Draco volvió a meterse en la boca de Hermione. Ella cerró los ojos y lo abrazó, desesperada por el contacto con él. El corazón de Hermione se agitaba más y más. Rodaron juntos, mientras él le quitaba la última prenda que aún los separaba.
- Sí. - gimió ella, arqueando la espalda como reacción al delicioso tormento.
Él acarició donde ella deseaba más, pero le negó aquello que más ansiaba, aquello que ella anhelaba.
- No sé por dónde empezar. Quiero todo lo que me puedas dar... - musitó él apoyando la boca contra la de ella.
Hermione era prisionera de su excitación. Él le dijo algo en francés y presionó la espalda de ella, volviendo a besarla con intensidad y pasión. Hermione se quemaba entre sus caricias, y se moría por más.
-
Te necesito - le dijo ella sin poder controlarse, su cuerpo necesitaba el contacto de Draco, necesitaba más caricias, más palabras al oído, necesitaba todo de él.
-
Ahora. - dijo él alzándola suavemente y presionando sus muslos a medida que se internaba en ella con una embestida firme.
La intensidad del placer que Hermione sintió en ese momento, la hacía perder todo control.
Draco… más… - le dijo en un momento de profundo éxtasis, presionando más sus caderas contra las suyas…
El mundo bajo esas sensaciones se había vuelto un mundo bajo el imperio de los sentidos. Lejos quedaba la realidad de todos los días. No había nada más que las demandas de su cuerpo deseando el de él.
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Es hora de levantarse,amor mío. -.
Hermione sonrió medio dormida. La boca de Draco la acariciaba, pero cuando ella se estiró para alcanzarlo, vio que él ya no estaba allí. Abrió los ojos y se encontró con él al lado de la cama, con el pelo húmedo aún de la ducha, dedicándole una sonrisa.
- La cena estará dentro de una hora. -
Hermione estaba invadida aún por las escenas de aquella misma tarde, y sentía que debería hacer un esfuerzo por volver a la realidad.
-
Vístete formal - le aconsejó él mientras se ponía una camisa de seda blanca -. Pienso que habrá baile. Por lo que se ve, mi madre quiere impresionar a todo el clan.
-
¿Y por qué quiere hacerlo? - preguntó Hermione mientras se sentaba y se quitaba el pelo de la cara.
-
Los miembros de nuestras familias dejaron de verse cuando Astronia y yo rompimos el compromiso. Y desde entonces ha habido una relación más bien fría. Pero no me parece la mejor oportunidad para fiestas de sociedad. Hubiese preferido una reunión familiar más íntima, algo más adecuado a la ocasión.
Hermione sabía perfectamente a qué se refería, pero era un tema que, afortunadamente, no le importaba. Era evidente que el encuentro de la familia Malfoy con la ex novia de Draco y su familia el mismo día que iban a conocer a la esposa de Draco no era mera coincidencia. Como tampoco había sido casual que la madre de Draco hubiese ignorado a Hermione en el momento de conocerla.
-
Si mi madre fuese una mujer más joven le diría algo acerca de su comportamiento contigo esta tarde.
-
Por favor, no discutas con ellos por mi culpa - pero Hermione se alegraba de que él se hubiera dado cuenta de la actitud de su madre, y que estuviera de su parte.
-
No me imaginé que fuese capaz de hacer algo así. Si no te respeta como es debido no vendré más a esta casa.
-
No hagas eso - le dijo Hermione.
-
Si te soy sincero, sólo vengo aquí por compromiso. Odio esta casa, y me desagrada la mayoría de la gente que normalmente encuentro aquí.
Hermione estaba sorprendida de las confesiones íntimas de Draco. Era la primera vez que acortaba la distancia emocional con ella. Pero le inquietaba, aún más, saber el por qué oculta tan bien las emociones.
-
Draco, deja que se acostumbren a mí. Pansy me decía esta tarde que están esperando a que rompas conmigo y vuelvas con Astronia.
-
Astronia está felizmente casada, así que no sé por qué abrigan esas esperanzas.
Hermione se dio cuenta entonces de que Draco no sabía nada de la ruptura del matrimonio de Astronia.
- Según tu sobrina, Astronia se ha separado de su marido.
Draco dejó de anudarse la corbata y dijo:
-
¿Y desde cuándo?
-
No lo sé - dijo nerviosamente Hermione.
-
Narcisa debiera ponerle un candado en la boca a su hija.
Entonces se hizo el silencio. Hermione se levantó de la cama y fue a lasuite. Era evidente que la noticia sobre Astronia lo había sorprendido y lo había dejado en un estado de ensimismamiento.¿Qué significaba para él la noticia de que Astronia estuviera libre de nuevo?
Pero se dijo que no debía dar rienda suelta a la imaginación… No ahora… sino podía sufrir.
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Draco no la había esperado para bajar al salón.
Hermione había hecho su aparición con un vestido de noche azul que dejaba al descubierto sus hombros desnudos. Su maquillaje era tenue, pero resaltaba muy bien sus ojos color miel, y su cabello castaño que caía como cascada. Se veía hermosa.
Al instante que ella descendió el último escalón, lo primero que había visto había sido a Draco conversando con Astronia en un rincón al final del salón. Parecían muy inmersos en la charla, y Astronia no tenía el gesto triste de una mujer que acaba de romper su matrimonio y busca las palabras de un amigo, sino que se la veía feliz. Draco, en cambio, tenía un gesto serio, grave.
Pansy la saludó de lejos con la mano, pero no pareció dispuesta a interrumpir -para nada- la conversación que mantenía con el joven sentado frente a ella.
De pronto Draco la vio y se puso de pie. En ese momento, anunciaron que la cena estaba lista.
- Has sido muy oportuna interrumpiendo la conversación. Pero estás encantadora. -
Hermione no pudo resistir preguntarle:
-
¿Se ha separado Astronia?
-
Sí.
Pero una cena formal no era el mejor momento para hablar de ello.
Para su sorpresa, se encontró sentada a la derecha de la anfitriona, y frente a Draco. Y Astronia sentada varios sitios más allá. Incluso la señora Malfoy había intentado darle conversación en perfecto inglés. Hermione le contestó con generosidad, pero en su interior sentía un cierto desconcierto.
Fue un alivio levantarse de la mesa. Enseguida Pansy se acercó a Hermione y le dijo:
- Quiero que conozcas a alguien. - le dijo entusiasmada, a punto de dar saltitos de felicidad.
La llevo hasta donde estaba el joven que minutos antes había estado conversando con ella.
- Se llamaba Harry. - lo señaló con una inmensa sonrisa dibujada en sus labios. Él parecía estar acostumbrado a que lo mostrasen como un trofeo, pero igual se sentía avergonzado. - Vamos a comprometernos en año que viene.
Hermione recordó lo que había sentido cuando había conocido a Draco. Le parecía tener cien años más que entonces. ¿Quién podía asegurar que Pansy era demasiado joven para saber lo que quería?
-
A los catorce años me dijo que se iba a casar con él. - dijo Draco, que había aparecido por detrás, en el momento en que la pareja se alejaba -. Y me dijo por qué.
-
¿Por qué?
-
Quería verlo sonreír, y él sonríe continuamente cuando Pansy está alrededor suyo. Tiene veintidós años, está terminando sus estudios de derecho en Harvard, y es muy serio, tanto como ella inconsciente. A él le da miedo que ella se aburra de él dentro de un año.
-
¿Piensas que es posible eso?
-
No. No lo creo. - suspiró. - Pienso que tiene las suficientes agallas como para hacer lo que su corazón le dicta. Incluso fue capaz de hacer frente a la familia de él, y no dejarse llevar por el orgullo, cuando ellos restaron importancia a la relación entre ellos. Yo la envidio por esa fuerza y esa claridad.
Y Hermione supo que hablaba de su relación con Astronia, y se hizo muchas preguntas acerca de esa relación. ¿Astronia lo habría dejado romper la relación sin importarle realmente?
Draco bajó con Hermione. Pero ella no podía relajarse. La idea de la posibilidad de perderlo alguna vez la aterraba. Porque la certeza de que él no podría abandonarla si no encontraba el certificado no le servía de nada.
Le presentaron a los padres de Astronia. Fueron educados y amables, pero fríos en el fondo. Al fin y al cabo ella era la mujer que le había robado el novio a su hija.
Hermione pidió excusas para salir a tomar el fresco. En ese momento Lucios se acercó a ella.
-
No he visto a Narcisa esta noche.- le dijo Hermione un poco preocupada.
-
Lamentablemente mi mujer no se encontraba muy bien. Se ha quedado descansando.- suspiró.
-
¿Está enferma?
-
Está enferma de los nervios. Pero sólo le pasa aquí, con su "adorable" familia. Y la actitud de Draco, que la trata como si fuera la peste, no la ayuda en absoluto.
Hermione se puso colorada; no estaba preparada para esa confesión.
-
Lo siento... yo... - Hermione no sabía qué decir.
-
Los he observado juntos. Tú y Draco están muy unidos. Le he prometido no hablar contigo de ello, pero creo que es necesario. Así que te lo diré para ver si puedes hacer de intermediaria.
-
¿Intermediaria?
-
Si, entre nosotros y Draco. - hizo una pausa. - Puedo decirte exactamente la fecha en que Draco cambió su actitud con mi esposa. Quise hablarle entonces. Quería saber lo que él sabía, qué tontería le habían dicho que pudiese hacer que cambiase tanto con ella. Pero Narcisa tuvo un ataque de nervios cuando se lo comenté, y tuve que callarme, pero contra mi voluntad.
-
Lucios no sé de qué me estás hablando - le dijo Hermione incómoda.
-
¿Tú también? - el hombre suspiró con pesadez -. Por supuesto que lo sabes. Draco se enteró de ello cuando estaban recién casados. No creo que no te lo haya dicho. Hace casi treinta años Narcisalo dio, peronunca renunció a élrealmente, y por otra parte siempre ha pensado que hizo lo mejor para él.
Hermione comprendió de golpe. Se sentía como si una ola la hubiese tomado por sorpresa y la hubiese dejado atontada. Narcisa no era la hermana de Draco, sino su madre. Y había dado su hijo a sus padres para que lo criasen como propio, a la vista de ella, pero sin ocuparse ella de Draco.
Y esto, Draco lo sabía. Era la última pieza del puzzle que faltaba, y encajaba a la perfección.¿Era éste el secreto por el que su padre había podido chantajearlo?
-
Quiero estar seguro de que Draco sabe la verdad - dijo Lucios, demasiado conmovido como para estar atento a la reacción de Hermione -. Toda la verdad, no sólo lo que su abuela haya querido decirle. Draco nunca fue adoptado. Se hizo un certificado de nacimiento para modificar todo, y aparentar lo que no era… pero no pudieron engañar a las hermanas de Narcisa con la historia de la adopción. Igual no les importó… se quedaron con Draco, lo criaron como hijo propio y no como nieto, y le dieron todo lo que un Malfoy merecía.
-
Tú conoces la historia completa...
-
¡Si la hubiese conocido hace veintisiete años, no hubiese permitido que lo hicieran! - dijo Lucios con rabia. - Hicimos mal las cosas. Pero debieron dejar que nos casáramos cuando supieron que Narcisa iba a tener a un hijo nuestro. ¡Eso es lo que no puedo perdonarles!
-
Tú eres el padre de Draco - susurró Hermione, mirando a Lucios con asombro.
-
¿No lo sabías? ¿Me estás diciendo que Draco no lo sabe tampoco?
-
Es algo de lo que no hemos hablado - dijo Hermione débilmente.
-
Tal vez no lo sepa. Tal vez nos eche la culpa de su triste infancia. Y tiene motivos...
-
¿Podrías contarme la historia desde el principio?
Lucios fue breve. Él era estudiante por aquel entonces, cuando se enamoró de Narcisa Malfoy. No tenía dinero ni pertenecía al medio social que pudiera impresionar a los Malfoy, y se habían opuesto a esa relación. Y Narcisa no tenía la valentía de enfrentarse a su familia. Cuando descubrieron el embarazo de Narcisa, ésta hizo un viaje con su madre. No le dijeron nada a Lucios. Él ni siquiera conocía la existencia de Draco, hasta que se encontró con Narcisa diez años más tarde.
-
Quería morirme al saber todo lo que ella había tenido que atravesar sola. Y al saber que tenía un hijo que no podía reclamar. Pero esa vez estaba decidido a no dejar que me separasen de Narcisa. ¡Incluso hice que se casara conmigo pese a la oposición de ellos! - dijo Lucios con satisfacción -. Sus padres estaban furiosos y no querían ni verme, bueno, aún hoy no quieren ni verme… ¿Pero qué podían hacer frente a los hechos consumados? Las apariencias son algo muy importantes para esta familia.
-
¿Y entonces?
-
Entonces la felicidad se mezclaba con la desdicha. Narcisa pensaba que debíamos estar agradecidos por poder ver a nuestro hijo. Si lo hubiésemos dado en adopción, jamás lo hubiésemos encontrado, jamás lo hubiésemos conocido... Pero algunas veces pienso que tal vez habría sido menos doloroso. -se detuvo y tragó saliva, este era un tema muy difícil para todos, sobre todo para él.- No lo querían. A Draco, nadie en esta casa lo quería, menos lo trataba como a un hijo, y el resto de la familia estaba resentido con él, ya que heredaría en primer lugar.
-
Y aún están resentidos - murmuró Hermione afectada.
-
Sin embargo él ha multiplicado cien veces su riqueza. Los padres de Narcisa siempre pensaban que ella era débil. Ella llevaba más o menos bien la situación, hasta que vio que Draco empezó a evitarla, y entonces nos dimos cuenta de que sabía algo.
-
Hace cinco años, has dicho...
-
Debe haber sido unshockterrible, pero hemos esperado tanto que sospechara algo o descubriera algo... No se trataba de que se lo dijéramos si él no sospechaba nada. Narcisa les había prometido a sus padres que nunca se lo diría. Ése había sido el precio. Pero jamás se nos hubiese ocurrido que Draco se pudiera comportar tan despiadadamente con ella al enterarse de quiénes eran sus padres.
Hermione se preguntaba qué sentiría Draco realmente. ¿A quién protegía? ¿A su abuela o a Narcisa?
-
Debemos encontrar una solución a todo esto, para que Narcisa se quede con la conciencia tranquila. Por ello te pido que hables con Draco y averigües si sabe toda la verdad. Porque es evidente que él no se va a acercar a nosotros. - concluyó Lucios.
-
Sí.
-
Ella lo quiere mucho. Siempre lo excusa. Pero ya es un hombre. ¿Por qué está así con ella y no conmigo? Tampoco disimula su cariño por Pansy. Si no fuera por la promesa que le hice a su madre, ya le hubiera plantado cara.
-
No creo que Draco sepa que tú eres su padre.
-
Es un poco egoísta por mi parte meterte en semejante lío... - dijo Lucios al descubrir las huellas de la preocupación en el rostro de Hermione.
-
No.
Estuvo tentada de decirle que ella ya era parte de ese gran lío desde mucho antes. ¿Habría tenido David ese certificado en sus manos? ¿Se haría mención en él acerca de quién era su padre? Lo que estaba claro era que había descubierto quién era su madre. Pero no había hecho más preguntas.
Hermione suspiró hondo.
-
Hablaré con él cuando volvamos a Londres, aquí no.
-
Sea como sea, te estoy muy agradecido.
Cuando Lucios se alejó de ella, Hermione sintió el peso que le había dejado. No se trataba de una noticia fácil de dar. Y Draco era imprevisible.
Draco la miraba desde el otro lado del salón. Hermione se preguntaba si se habría dado cuenta de que había tenido una larga e íntima conversación con Lucios. Se sentía culpable por guardar tantos secretos sobre su vida.
Hubiera corrido a contarle todo, pero tenía que encontrar el momento oportuno. Y si bien Hermione le había devuelto la mirada a Draco, él ya no la miraba, más bien parecía que la ignoraba porque volteó para sonreír a algo que había dicho Astronia…