Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← UN MATRIMONIO DIFERENTE · de

UN MATRIMONIO DIFERENTE — capítulo 9

CAPITULO 9La limusina viajaba a gran velocidad en Escocia. Hermione, por el rabillo del ojo, veía a Draco servirse un trago. De inmediato, le sirvió otro a ella sin que se lo hubiera pedido y no le importó el contenido, lo bebió totalmente hasta acabarlo como si fuera zumo de naranja. La atmósfera era tensa, por lo que ella se sentía nuevamente amenazada."¿Dónde había dormido él la noche anterior?" - pensaba.Anoche, y parte de la madrugada, ella lo estuvo esperando hasta quedarse dormida, y él aún no había llegado. Tampoco había ido a almorzar. Aunque ella no podía decir que se sintiera decepcionada por su ausencia, pero sí que le incomodó, no quería pensar en Draco con otras mujeres. Tuvo que maquillarse a fondo para disimular el rojo de sus ojos, porque no le apetecía en absoluto conocer a la familia de Draco en ese estado, además, de estar, obviamente, hecha un manojo de nervios.Se había alzado un silencio denso entre ellos. Por momentos lo toleraba y por momentos hablaba de cosas intrascendentes para disimularlo.- Cuando volvamos a Londres, intentaré arreglar el escritorio de mi madre. David me dijo que lo cuidara. Tal vez podría tener un...- ¿Cajón secreto? - dijo él sarcásticamente.Hermione estaba resuelta a encontrar ese certificado, se lo había jurado. No era justo que ella fuera el rehén para que la familia de Draco estuviera a salvo de algo. Aunque pensaba que era paranoico, por parte de Draco, pensar que después de la muerte de su padre, ese certificado fuese aún una amenaza.Sin querer, Hermione se lo dijo…- No pienso correr ese riesgo - le contestó Draco.- ¡Voy a terminar pensando que estás tapando un crimen o algo así, algo verdaderamente horroroso! - dijo ella temblorosa.- ¡No es nada tan dramático! - dijo él con una risotada -. Puedes tener la conciencia tranquila.- Me gustaría que me dijeras algo sobre el certificado - dijo ella dudando.- ¿Y poner a tu alcance la tentación? ¿Crees que no sé lo desesperada que estás por ser libre? ¿Me crees tan estúpido?- No le haría daño a tu familia - confesó Hermione pálida.- Espera a conocerlos.- ¿Y eso qué quiere decir?- Ya verás.Draco se apartó de ella. Decididamente tenía un gesto amargo. Hermione comenzó a pensar que la reunión familiar que iban a tener no iba a ser muy tranquila. ¿O estaba equivocada?¿Por qué se obstinaba en actuar como si para ella las fotos con Ron no hubieran sido una sorpresa? Los nuevos y frágiles lazos que habían nacido entre ellos estos últimos días, se habían visto destruidos por el recuerdo brutal del pasado.Hermione reconocía que en su intención de defenderse, había usado esas fotos para desahogarse, y que tal vez había sido un error.Estaba furiosa. No por Draco, sino, porque no era capaz de tomar las riendas de su vida. Se sentía víctima de su padre, de quien había intentando ganarse la aprobación hasta el fin de su vida, e incluso víctima de Ron Wesly.Debía aceptar que la frustración, el arrepentimiento y la humillación habían sido producto de su pasividad. Draco no había participado en su decisión de aceptar el matrimonio que le había propuesto su padre -tuvo que hacerlo a la fuerza, bajo engaños- y ésa era una realidad devastadora. Y lo peor era que ella no lo había querido ver hasta ese entonces.En ningún momento, durante los cinco años de matrimonio, se había atrevido a discutir la situación, y Draco no había estado en posición de exigir su libertad. Así que, en parte no le extrañaba los pensamientos de Draco hacia ella… porque en realidad había actuado como una obsesionada con él, con la realidad de perder el status o la holgada posición económica.Y ahora pensaba cómo se habría sentido ella si le hubieran mostrado una serie de fotos íntimas de Draco con otra mujer... se habría puesto furiosa y celosa. Pero Draco había sido siempre muy discreto. Nunca se había dejado sorprender en una actitud de ese tipo con una mujer. Habían llenado las revistas de chismes y sospechas, pero nunca habían tenido ninguna prueba de que él tuviese una relación íntima con una mujer…"Quizá no era tan mujeriego como lo creía… o quizá, jamás había tenido la intención de lastimarme". - meditó...- Ayer... - dijo ella sin saber muy bien qué iba a decir, pero con la firme intención de acortar el abismo que se había alzado entre ambos.- Quería matarte - murmuró Draco con una entonación neutra. - Pero no me había dado cuenta de lo que lo amargada que estabas. Nunca se me había ocurrido ponerme en tu lugar. Tú siempre parecías contenta. No mostrabas ningún signo de infelicidad.- No estabas allí para verlo, y además yo aprendí a esconder mis sentimientos.- ¿Por qué te quedaste conmigo? Necesito saberlo - dijo Draco -. Ahora me doy cuenta de que no podía ser por dinero, cuando estabas dispuesta a perderlo todo e irte con Wesly. ¿Entonces por qué seguiste a mí lado durante tanto tiempo? - una punzada atravesó el corazón de Draco, ¿en serio creería que ella estaba enamorada de él?Hermione tenía las mejillas encendidas. La mirada de él era como una acusación que pesaba sobre ella.- La primera vez que te vi... bueno, sé que te parecerá estúpido ahora, pero para mí fue amor a primera vista.- No me parece estúpido - dijo él.Era difícil decirle esas cosas, y Draco quería ayudarla haciendo ver lo que estaba diciendo no era una tontería. Pero a Hermione le costaba hablar de los sentimientos. Había sido tan fácil decir "Te quiero" a Ron cuando él se lo había dicho la primera vez...- ¿Te ha pasado alguna vez? Quiero decir, algo así, ¿como un amor a primera vista? - susurró ella, de modo casi inaudible.- Sí - contestó él -. Fue algo instantáneo, y me dio mucho miedo. Estaba como atontado, había perdido el control. No me gustó. - le confesó. Y sintió otra punzada en su corazón, ahora de temor.Hermione bajó la cabeza. Era evidente que se refería a Astronia Gragress. Él tenía entonces dieciocho años, recordó Hermione. Pero le dolía de todos modos saber que otra mujer había sido capaz de despertar en Draco un sentimiento tan intenso. Y se imaginó que si Astronia no hubiese estado tan preocupada por sus estudios, Draco hubiese seguido enamorado de ella.- Me estabas contando cómo te sentías... - le recordó Draco.- Era tan inocente... Al principio pensé que tú sentías lo mismo. Tú solo estabas ligando conmigo, pero yo no tenía experiencia, y no me di cuenta - dijo ella con amargura. - Así que puedes echarme la culpa por lo que hizo David. Si no me hubiese enamorado de ti y lo hubiese demostrado tan claramente, tal vez él no hubiese pensado nunca en chantajearme...- No fue culpa tuya, sé que te eché las culpas en el banco, pero dije lo que primero que se me ocurrió. Tú no tenías la culpa, pero eras la hija de David, y la presión con la que había vivido hasta su muerte combinada con el descubrimiento de la caja que no contenía lo que yo buscaba, me hicieron perder la cabeza. - Suspiró profundamente. - Tal vez sea un poco tarde, pero lamento el modo en que te enteraste de los tratos de tu padre.Hermione estaba extrañada de que no hubiesen llegado ya a la casa de su madre. Por lo que había dado a entender Draco, no era muy lejos. Pero luego pensó que tal vez no quería que conociera a su familia en un momento de tensión como ése que atravesaban: prefería guardar las apariencias.- Creo que es importante que seamos sinceros el uno con el otro. Me has dicho que tú me amabas al principio de nuestro matrimonio... ¿Cuándo dejaste de amarme? - preguntó él bajando la mirada.- Simplemente te excluí de mi vida. No recuerdo cuándo. -- ¿Entonces por qué seguiste conmigo? -- Mi padre estaba tan orgulloso de mi boda contigo, que también quería ganarme tu amor.Draco volvió a suspirar, tratando de pasar el leve nudo que se había formado en su garganta.- Mira, de todos modos no pretendo que te sientas mal por ello. Tuviste la mala suerte de dar conmigo, y que yo estuviera como estaba contigo. David nunca me hizo caso, y luego tú tampoco. No fue un trato ventajoso. Pero era algo a lo que estaba acostumbrada, a que me organizaran la vida. -- Pero te hice daño. Debo haberte hecho mucho daño continuamente - la voz de Draco sonaba severa.- Si no tienes grandes aspiraciones y el suficiente respeto por ti misma, aceptas que te hieran, porque en cierto modo crees que tú lo has provocado. Y yo lo provoqué.- Tú no provocaste ni el diez por ciento de todo lo que yo te he hecho pasar.Hermione dejó de mirar a la nada y fijó los ojos en Draco… Se pasaba nerviosamente los dedos por el pelo ya de por sí desordenado, y estaba pálido.- ¿Por qué te tienes que sentir culpable? - preguntó ella confundida. - Nosotros no estábamos casados realmente.- Pero ahora sí lo estamos. - puntualizó. - Tienes el vaso vacío. Déjame que te sirva otro trago - dijo él.Hermione se sentía un poco mareada. Si no hubiese sido porque estaba bebiendo zumo de naranja, habría jurado que estaba afectada por el alcohol.- ¿Hemos pasado por esta calle antes? - preguntó ella viendo una iglesia que resultaba familiar.- Tal vez Tyler esté tratando de encontrar un atajo - dijo Draco.- Me da la sensación de llevar toda una vida metida en este coche.- Las conversaciones importantes pueden tener ese efecto.- Pensé que eran indignas de ti.- No, cuando mi matrimonio está en juego.Hermione no podía creer lo que oía. No era el tipo de afirmación que pudiera hacer Draco. Bebió nuevamente el zumo.- ¿Sabes? Eres magnífico... - murmuró Hermione como si hablase sola, y era verdad, no había más que verlo tan alto, con un buen dorso, ojos verdes intimidantes, y sus rasgos cincelados.Draco se sentó más cerca y le tomó la mano.- Quiero que me perdones por mi actitud de ayer. - la miró… ¿con dulzura?Hermione sentía que Draco le estaba diciendo lo que ella quería oír. Y había algo que le decía que no era sincero. "Mi matrimonio está en juego". No podía ser.De pronto se dio cuenta de que hasta que el certificado no apareciera, Draco querría seguir casado con ella. El día antes, ella, por primera vez, se había enfrentado a Draco. Y tal vez él temiera que Hermione estuviera dispuesta a separarse sin medir las consecuencias para su familia y para él mismo.- No debes decir eso. En realidad yo fui un poco insensible.- No, fui yo el insensible.- Pero yo...- Fue culpa mía - la volvía a interrumpir, un poco irritado.- Pero yo debí...- No quiero oír una palabra más - dijo él con una sonrisa torcida e increíblemente atractiva, aquellas que Hermione veía poco, pero aún así, se notaba el enojo que él quería reprimir y que tensaba la atmósfera.- Draco... No voy a dejarte otra vez - le dijo ella, sintiéndose culpable por el hecho de que él se viese obligado a frenar sus supuestos impulsos a marcharse de su lado. - Sé que no puedo, a no ser que encuentre ese certificado.- Imposible - dijo él, cortante.- Pero tú me dejarías ir inmediatamente si apareciera.- Yo no diría eso.- ¿Abrirías una botella de champaña y bailarás, entonces?- No digas tonterías.Draco sostuvo el vaso que ella estuvo a punto de tirar, y luego lo dejó a un lado.- ¿Es ésa la misma iglesia de antes? ¿No estará perdido Tyler? - insinuó Hermione al notar la misma iglesia gótica por la ventana.Draco descolgó el teléfono y le dijo algo al chofer.Hermione movió los hombros y se quitó los zapatos, dejando ver la finura y delicadeza de sus pies. Luego se preguntó por qué había hecho algo así… pero la verdad era que se sentía muy relajada, y a la vez excitada.Draco la observaba. Luego le tomó la mano. La sangre de Hermione se aceleró. Sus pechos se pusieron alerta. Sus pezones se habían vuelto más sensibles.Hubo un silencio largo. Y luego, Draco, en un movimiento rápido, se aferró a las caderas de Hermione, y la puso encima de él. Entonces la besó apasionadamente, desesperadamente.Hermione le miraba como si estuviera al margen de la escena.- ¿Draco?- No sabes lo que estás haciendo... - murmuró él.- Sé lo que quiero hacer - entonces Hermione se rió, y le lamió la línea de la boca.Las manos de Draco se posaron en los antebrazos de ella, y en un movimiento que pareció apartarla, la apretó aún más contra él. La volvió a besar con pasión. Hermione disfrutaba de su beso, y la excitación creciente se iba apoderando de ella como una ola que la envolviese.De pronto él se paró, apoyando su cara contra la de ella, y le dijo.- Soy un desgraciado... Soy todo lo que tú me has llamado y más, y ahora daría diez años de mi vida por hacer el amor contigo. Es una agonía...Hermione pensó que a la frase seguramente seguiría un "pero"…- En tu naranja había vodka, Hermione.- ¡Oh!- Es algo desagradable lo que he hecho, pero necesitaba que hablases y que estuvieras relajada. El coche, además, está girando todo el tiempo, haciendo círculos. Por favor, perdóname.Cuando Hermione se apartó, Draco tembló, como una reacción que contrastaba con la tensión y la excitación de ese momento. Y Hermione se rió, porque de pronto le pareció muy gracioso. Sabía que esa duplicidad en él debía molestarla, pero la imagen de Draco hecho un auténtico lío de sensaciones, le hacía gracia.- Tienes conciencia...- Sí, y ahora mismo me está matando. ¡Dios! Siempre es así contigo. Te deseo tanto, que haría cualquier cosa.Hermione descubrió en las palabras de Draco un poder suyo que no conocía. No se le había ocurrido que fuese tan deseable para él. Pero ella se daba cuenta de que excitación era mutua… y a ella le gustaba lo que él decía, y se daba cuenta de que nunca había valorado sus propios encantos.- No tengo pechos grandes.- ¿Qué?- O piernas largas.- ¡Dios! Yo creo que eres perfecta - le acarició los labios con la boca -. Eres tan perfecta... No puedo creer que seas mía...- Dime más... - le invitó Hermione, echando la cabeza hacia atrás, y sonriendo burlonamente.Pero Draco no siguió, porque se dio cuenta entonces de que la limusina había parado.- Hemos llegado.Hermione hizo un esfuerzo por volver a la realidad, lo que le costó unos segundos. Draco entonces le tomó la cara con una de sus manos en un gesto tierno, y le dio un beso que por poco hacía que ella no se pudiera desprender de él...El aire fresco la golpeó. Draco le rodeó la espalda con su brazo, y la ayudó a ponerse de pie firme, mientras ella se estiraba la falda de su traje.- Si me tambaleó es culpa tuya.Draco se rió suavemente e inclinó la cabeza.- Todavía estás débil a causa de la gripe - le dijo él -. Definitivamente tienes que descansar en la cama antes de la cena. Y como soy un buen esposo que te cuida y que se preocupa por ti...- ¿Un qué? - acaso fue verdad… ¿Escuchó de los labios de Draco, la palabra "esposo"?- Te voy a acompañar - completó la frase él...Mientras Draco la conducía por las escalinatas que daban al impresionante edificio que tenían delante, y cuyas puertas estaban abiertas como para recibirlos, Hermione pensaba que era evidente que Draco había devuelto a la relación entre ellos el encanto anterior a la discusión. Y Hermione se sentía aliviada y feliz nuevamente. Pero le preocupada la facilidad con la que él lo había hecho. Era casi un milagro, así como, le parecía un trastorno de personalidad múltiple…En ese momento apareció Pansy, vestida y arreglada como nunca antes la había visto Hermione. Con el pelo recogido, y un elegante vestido, y unos tacones muy altos que realzaba su figura menuda… era toda una modelo.- ¡Llegaste tarde!- Nos hemos perdido - dijo Draco sin darle importancia.- ¿Perdido?- Pero nos hemos encontrado nuevamente - murmuró él en un aparte, como para que sólo Hermione pudiera oírlo.- Sí - dijo ella con una trémula sonrisa, y los ojos chocolates brillantes.- Bueno. Ellos esperan que Draco te deje y vuelva con ella otra vez, clara referencia a Astronia. Es desagradable. Es por eso que te están tratando como si fueras la mujer invisible.Hermione sintió ganas de reírse. No sabía realmente si lo que decía Pansy era cierto. Entraron a una gran sala, totalmente adornada y hermosa, digna de Los Malfoy, así como de la inmensa mansión en la que se encontraban.Le fue presentando a todos los invitados. Y todos, sin excepción, la habían recibido con frialdad y formalidad. Había sido el tipo de bienvenida que hubiese espantado a cualquier nuera con expectativas acerca de un encuentro con su familia política. Hermione comenzó a pensar que probablemente la muchacha tenía razón. Porque la sensación que le daba era que la habían recibido como a una enferma contagiosa.Pero en el momento en que Draco fue a su lado, y le puso una mano alrededor de los hombros, todos cambiaron de actitud. No hacían más que escuchar a Draco, y estar receptivos hacia él. El efecto del cambio repentino era casi cómico. Sin embargo, Hermione notó que la actitud de dos de las hermanas de Draco y sus respectivos hijos, adultos ya, no era sinceramente cariñosa. Recordó entonces lo que le había dicho Pansy. Que Draco mantenía a toda la familia; sólo los padres de Pansy eran independientes económicamente. Los demás eran mantenidos o empleados de Draco.- Ven, que te presento a mi madre - le dijo Pansy impaciente.Narcisa estaba sentada sola al fondo de la habitación. Parecía muy nerviosa. Tenía las manos entrelazadas y apretadas, y estaba tensa indudablemente. Hermione se acercó sonriendo, esperando que su sonrisa le devolviera a la mujer cierta tranquilidad. Hermione deseaba conocerla, y estaba predispuesta de antemano a que le cayera bien.- Ésta es Hermione Granger, mamá. - anunció la chica. Y la señora, que no aparentaba ser mayor, le regaló una sonrisa cordial y amable, muy diferente al resto de personas.- ¡Oh! Por favor, siéntate conmigo. Pide que nos traigan café - le dijo Narcisa a su hija -. Se ve muy feliz a Draco, creo. ¿Eres feliz tú también?- Muy feliz.- Hacía tanto tiempo que quería conocerte... que ahora no sé qué decir. Eres muy hermosa, y muy inteligente, por lo que dice Draco. Has hecho estudios de música, y sabes alemán e italiano... Quizás la próxima vez que vengas a Escocia puedas venir a visitarme - le dijo con una sonrisa ansiosa.- Me gustaría mucho. -Hermione notó que Narcisa estaba incómoda mientras hablaba con ella. Como si los demás miembros de la familia pudieran ver mal que ella recibiera a la esposa de Draco con agrado, y no por obligación, como hacían ellos.- Me he encariñado mucho con Pansy durante todo el tiempo que ha estado con nosotros.- Has sido muy amable en recibirla. Draco la malcría mucho.La voz de Narcisa se había desvanecía al ver a un hombre alto, de pelo castaño, y muy buenmozo, luego volvió a elevar el tono de voz, diciendo con alivio:- Ése es Lucios, mi esposo.Los ojos de Hermione se achicaron. Había algo familiar en el rostro de Lucios, pero no sabía qué. Por un momento le recordó a Draco. Pero no tuvo tiempo de comentarlo, porque enseguida se acercó el hombre con una sonrisa franca y una conversación que apagó momentáneamente la de su mujer.Le preguntaban qué opinaba de Escocia y de la familia.- ¡Si quieres hospitalidad escocesa de verdad, ven a nuestra casa! - le dijo Lucios jocoso, haciendo que su voz llegara hasta todos los rincones del salón. -Draco atravesó el salón y llegó a posarse nuevamente al lado de su esposa. Se saludaron por compromiso, lo que sorprendió a Hermione, ya que de todos los invitados, Lucios la había tratado con mayor afecto, lo que debía suponer que Draco los trate igual… pero no… Draco tenía hacía él una actitud contenida. Pasaron unos minutos, y Hermione dejó de pensar inmediatamente, porque Draco la había mirado con deseo, y los efectos de su mirada en ella eran devastadores, y la hacían olvidar todo lo demás.- Se te ve muy cansada - murmuró Draco.Hermione se ruborizó, pero Draco ya se la estaba llevando, con audacia sin igual. Hermione miró hacia atrás disculpándose ante los demás, y vio en los ojos de Narcisa un gesto de perplejidad. Se dio cuenta entonces de que Draco no había hablado con su hermana, y se lo hizo notar.- No saludaste a tu hermana Narcisa. - le reprochó.- Por supuesto que hablé.- No, en mi opinión.Pero entonces Draco la silenció con un abrazo y un beso que la dejaron sin aliento. Hermione emergió del beso aturdida, y un poco inhibida porque pensaba que sus familiares podrían haberlos visto, y que seguramente le censurarían.- ¿Entonces, qué piensas de mi familia?- ¿Quieres que te diga francamente?- Si no, no te lo hubiese preguntado.- Son horribles. Por supuesto que deben ser más cálidos de lo que aparentan...- Probablemente más fríos.- ¡Oh, Draco! - susurró ella.- No seas tonta. Yo ya soy mayorcito como para que me adornes las cosas.- Lucios y Narcisa son muy simpáticos. Parecen quererte mucho. E incluso Lucios se parece a ti... - meditó unos segundos. - Eso fue lo que me hizo pensar que ya lo conocía.- ¿Estás loca? Si no es familia mía - dijo Draco frunciendo el ceño..Por supuesto que no había lazos de sangre con Lucios, era sólo el cuñado de Draco. Lo que de inmediato corrigió apenada..- Lo siento… ¡Claro que tú no eres familia de ninguno de ellos! - dijo Hermione, pero le bastó dos segundos o menos, para arrepentirse de lo que había dicho.No se dio cuenta de nada, solo que unos brazos fuertes la llevaban hacia un cuarto, Draco entró en un dormitorio y cerraba la puerta de un portazo.- Dilo otra vez - la exhortó. Hermione se puso nerviosa, muy nerviosa al ver los ojos de furia y desconcierto de Draco… se echó a los pies de la cama sin levantar la mirada escogiendo las palabras que iba a decir.- Lo siento, me he olvidado de que supuestamente yo no sabía nada. - dijo Hermione con lágrimas en los ojos…