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Sobrenatural. — capítulo 12

Una semana después.

Nastia acaricio pensativamente a Mina, ya hacía una semana que llevaba con Keiran y las cosas parecían no ir a solucionarse nunca. Y aunque no le importaba seguir de ese modo sí que quería volver a su casa, ver a su hermano y poder hablar con alguien que no fuera Keiran o Mina. Lo peor era que ninguno de los dos hablaba, Keiran porque durante el día se mantenía apartada de ella y solo la buscaba para acostarse y Mina porque… bueno, porque era un gato.

Pero aquel día, cuando se despertó, Nastia supo que algo iba a cambiar y no sabía el que. ¿Por fin John cedería a las demandas de Keiran? No, eso no era posible, ¿Keiran la llevaría a algún lado? No, tampoco era posible. Seguramente era solo una ilusión o no… Cuando su móvil empezó a sonar de manera repentina Nastia se sobresalto. ¿Seria John? Era su hermano quien la estaba llamando.

-¿Si?

-¡Ya era hora Nastia! Hace una semana que intento hablar contigo, ¿se puede saber donde estas?-le pregunto su hermano, parecía muy preocupado.

-Estoy con un…una amiga pasando unas vacaciones.

-¡Eso es mentira y lo sabes! He hablado con John y me ha dicho que un hombre te rapto…

-¡No!

-¿Me estás diciendo acaso que te fuiste con el porqué quisiste?-la voz de su hermano se volvió amenazadora

-Escucha Braden… no…

-Mira Nastia, me importa muy poco donde estés y con quien, pero volverás inmediatamente, no permitiré que te conviertas en…

-No estoy haciendo nada malo Braden, solo estoy descansando un tiempo.

-¿de qué? Aquí todos te echan de menos y Andrea se ha pasado un par de veces por casa.

-¿Qué le has dicho?

-Te quiero de vuelta en menos de dos días Nastia o iréa por ti-le aviso y colgó.

Nastia no presto atención a lo que su hermano había dicho, no, su mente se centro completamente en Andrea, ¿Por qué habría ido a su casa? Ellas se habían dejado de ver cuando el psicólogo de su instituto declaro que estaba perfectamente sana. Aunque Nastia aun podía escuchar las burlas de sus compañeros cuando caminaba por los pasillos. "Mira, es la chica loca, dice que sus padres fueron asesinados por un demonio" las crueles palabras la herían todavía, aunque habían pasado años desde entonces.

-¿Quién era?-Keiran abrió la puerta de su habitación de golpe.

-M…mi hermano.

-¿Quién es esa Andrea de la que hablaba tu hermano?

-Nadie… solo una…-¿Debería decirle lo que la gente pensaba de ella?-psiquiatra.

-¿Una psiquiatra? ¿Por qué necesitas una psiquiatra? ¿Acaso estás loca?

-¡Yo no estoy loca!-le grito sin poder contenerse

-Ya veo, todos creen que estás loca, ¿verdad? ¿Pero por qué? ¿Qué hiciste?

-Yo no hice nada-susurro-Solo vi.

Keiran arrugo el entrecejo pensando en que podía querer decir Nastia con esas últimas palabras. ¿Por qué parecía tan triste? Él solo había bromeado diciéndole que estaba loca, porque de toda la gente que conocía la más cuerda y normal era Nastia sin dudarlo.

-¿Qué es lo que viste?

-Te reirás de mí.

-No lo hare.

-Cuando tenía siete años mis padres fueron asesinados una noche, yo me desperté y entre en su habitación… vi… vi… a un demonio.

-¿Un demonio? ¿Con cuernos y cola?

-No, el tenia los ojos rojos y colmillos, por lo demás parecía un hombre completamente normal.

Eso encajaba con uno de esos malditos daimons a los que Keiran más de una vez se había enfrentado. Eran seres algo retorcidos que disfrutaban matando a personas. ¿Pero porque los padres de Nastia? O mejor aún, ¿Cómo había logrado entrar aquella cosa en la casa de Nastia? Según tenía entendido debían ser invitados o no podían entrar. "Ellos conocían a su asesino" pensó.

-¿Crees que estoy loca?-le pregunto Nastia

-No.