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Sobrenatural. — capítulo 11

Con manos veloces Keiran le arrebato la esponja que tenia entre las manos y empezó a pasarla por su cuerpo, lavando y acariciándola al mismo tiempo. Para su total sorpresa, Nastia empezó a sentir un cosquilleo en el bajo vientre cada vez que Keiran la acariciaba. "¿Por qué siento esto? Yo lo odio ¿verdad?"

-Pa…para.

-No quieres que pare-dijo convencido.

-No quiero esto-mintió

-Schh… relájate.

¿Cómo podía relajarse cuando él no paraba de tocarla? Y tuvo más problemas para relajarse cuando el dejo a un lado la esponja y amaso sus pechos con las manos.

-Son pequeños-se le escapo

-Perfectos-le corrigió él-Relájate, esta vez te gustara.

"Pero no quiero que me guste" Pensó, si empezaba a gustarle lo que él le estaba haciendo estaría a un paso de empezar a sentir algo por él y eso sería el mayor error que podría cometer en toda su vida. Un hombre como aquel nunca se quedaría con ella, no cuando supiera que la gente creía que estaba loca. Pero no iba a pensar en eso ahora, no cuando su cuerpo se estremecía por el placer mientras que su mente se tomaba unas vacaciones.

Luchando por recuperar el control de su cuerpo y escapar de las manos de Keiran se obligo a pensar que él era su enemigo, que quería utilizarla para llegar a John y que seguramente después iba a matarla. Pero nada de esto funciono y, como había temido hacer durante tanto tiempo, cedió a la tentación y se permitió disfrutar de lo que Keiran le estaba haciendo.

-Eso es, disfrútalo.

John se paseo nervioso por su habitación. No podía creer que aquel desgraciado estuviera utilizando a Nastia para llegar hasta él. Pero lo peor era que estaba celoso, antes de conocer la existencia de Tamara siempre había creído que sería el primer hombre de Nastia y que ella sería su mujer. Por ese motivo había sido egoísta y permitido que todos pensaran que estaba loca para alejar a los hombres de ella.

Así era como Nastia había llegado virgen hasta esa edad, porque todas las amigas de ella, o las pocas que tenia, habían dejado de ser vírgenes muchos años antes mientras exploraban su cuerpo y su sexualidad con jóvenes experimentados, pero Nastia no, siempre había sido tímida y eso le había facilitado las cosas a él. Definitivamente era un egoísta y por su culpa Nastia estaba sufriendo a manos de ese tipo.

-John, ¿Podrás aguantarlo?-Tamara interrumpió sus pensamientos

-No tengo otra opción, no hasta que encontremos a ese hombre-dijo suspirando

-Ella pronto caerá, siempre es así John, las mujeres no pueden resistirse a Keiran durante mucho tiempo.

Eso ya lo sabía él, a pesar de que había escuchado a Nastia negarse un par de veces su voz no había sido del todo seguro, ella estaba empezando a dudar de que acostarse con Keiran fuera una mala idea, tal vez incluso en esos momentos estuviese haciéndolo con él. De repente su móvil empezó a sonar, sobresaltándolo. Al abrirlo lo primero que pensó fue que estaba muerto, ¡era el hermano de Nastia!

-¿Se puede saber donde tienes a mi hermana?-le grito Braden

-Ella esta… con una amiga.

-¡Si claro! No soy tonto John, dime que le has hecho a mi hermana o iré ahora mismo a donde estés y te castrare-le amenazo

-Alguien se la llevo, un hombre-no tenia porque contarle toda la verdad

-¿Fue por propia voluntad?

-No.

-¿Cómo lo encuentro?

-No puedes, pero llámala a ella, tal vez te lo diga-colgó rápidamente, antes de que Braden empezaraa gritarle de nuevo.

Tamara se acerco a él en silencio y le acaricio el rostro suavemente. Ambos habían empezado a sentir cariño el uno por el otro y John sabía que nunca podría entregarla. "Por mi culpa Nastia está perdida" John sabía que si fuera un buen amigo el entregaría a Tamara y trataría de salvar a Nastia, pero no podía hacerlo, estaba dispuesto a convertir a Tamara en su mujer.

-Demonios mujer, cualquiera diría que ayer eras virgen-Keiran cayó sobre la cama, exhausto.

-Aprendo rápido.

Ella hacía algo más que aprender rápido, era una verdadera tigresa en la cama "Y en la ducha" pensó. Lo que Keiran había tomado como un juego en la ducha se había convertido en una competición por ver quién obtendría mas placer del otro y definitivamente ella había ganado. No recordaba haber tenido una sesión tan salvaje en su vida. Una vez recuperado el aliento tardo unos segundos en darse cuenta de que ella estaba durmiendo. Al parecer habían intercambiado los papeles e iba a ser él quien tuviera que permanecer despierto hasta tarde.

-O tal vez no.

Le gustaba jugar con Nastia, con ella podía olvidar el pasado y durante unos minutos la venganza, se sentía de nuevo libre. Y eso le gustaba, Tamara nunca lo había hecho sentir así, de no ser porque sabía que Tamara era su compañera Keiran pensaría que Nastia le pertenecía y era su compañera. Con el corazón acelerado beso el vientre plano de Nastia y entre besos fue deslizándose hacía bajo, besando cada lugar del cuerpo de ella y memorizándolo. Nunca la olvidaría, de eso estaba seguro.

Por fin, su boca fue a parar en el monte de Venus de Nastia. Al instante el sabor dulce de Nastia lo asalto haciéndolo gemir. Ella sabía a paraíso, un paraíso que pronto iba a tener que abandonar y él lo sabía. Pronto volvería con Tamara y seguramente acabaría muerto de nuevo, ¿pero eso que más daba? Apartando cualquier pensamiento que no estuviera relacionado con el placer y con Nastia siguió besándola, hasta que ella despertó

-¿Nunca te cansas?

Keiran se aparto de ella y la cubrió con su cuerpo mientras sonreía perversamente. Quería decirle que nunca se cansaría de ella, que siempre tendría ganas de estar a su lado en la cama, pero no lo iba a hacer, no cuando sabía que pronto iba a abandonarla.

-Nunca-dijo e hizo algo que nunca, durante mucho tiempo no había hecho, la beso en la boca.