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Sobrenatural. — capítulo 10

Antes de que pudiera pensar en hablar él se aparto de ella, la giro en la cama y sin darle tiempo a respirar la penetro desde detrás, llegando más hondo que antes si podía ser posible. Esta vez Nastia no pudo ahogar un gemido de dolor, su cuerpo estaba aun muy sensible y la fuerza de él no ayudaba nada. Cuando Keiran termino cogió el teléfono y antes de colgar le prometió a John que habrían muchas más veces si él no entregaba a Tamara.

-¿Siempre va a ser así?-le pregunto a Keiran

-¿El qué?

-¿Cada tarde noche o mañana, da igual, llamaras a John y lo harás escuchar esto?

-Porque no, si él no cambia de opinión cuando empiece a gustarte y me pidas mas cambiare de táctica.

-Yo nunca te pediré más.

-Nunca digas de esta agua no beberé ratita, puedes salir de tu habitación e ir a donde quieras pero no salgas de la casa, por lo menos no sin decirme antes a dónde vas.

-¿Y qué pasa si me escapo?

-No te gustaran las consecuencias, puedo ser muy cruel cuando me lo propongo y tú no me has visto enfadado aun.

Nastia estuvo tentada de decirle que si tenía la oportunidad de escapar lo haría, no le importaba lo que luego fuera a hacerle. Un rato después de que Keiran se hubiera ido de su habitación dejándola sola decidió ir a dar una vuelta por la casa para conocer su nuevo entorno.

Acababa de entrar en las cocinas cuando encontró al gato de Keiran, estaba sentado encima del mueble de la cocina moviendo de un lado a otro la cola mientras se lamia la pata derecha, delante de él estaba su comida, o desayuno. Nastia no sabía exactamente a qué hora era. Suspirando dejo al gato en la cocina con su comida y siguió explorando lo poco que le quedaba por conocer de la casa. Finalmente, cuando no le quedo nada más que descubrir en esa casa decidió volver a su habitación, hasta que el hambre la obligo a ir a buscar a Keiran.

Encontró a Keiran en el despacho, sentado en la enorme silla y no hacía nada. Simplemente estaba allí sentado con los ojos cerrados. No había dado más de dos pasos para entrar en el despacho cuando el abrió los ojos y la miro fijamente.

-¿Qué es lo que quieres?

-Comida.

-¿No hay nada en la cocina?-le gruño

-No.

-Está bien, iremos a la ciudad a comprar comida y ya de paso algo de ropa.

-¿Tienes dinero?

-Soy rico ratita, puedo comprar todo lo que quiera.

Media hora después estaban en la ciudad comprando la comida que necesitaba o iban a necesitar y después Keiran la llevo a una tienda de ropa y le eligió la ropa que iba a utilizar durante todo el tiempo que estuviera con él.

-No me voy a poner eso-declaro dejando a un lado la falda que Keiran le había puesto en las manos.

-Si que lo harás.

-No, no lo hare.

-No tienes otra opción, o te pones la ropa que yo elijo o tu ira desnuda por la casa y eso no me molesta para nada.

Fastidiada Nastia cogió la falda de nuevo y la añadió al montón que ya había elegido Keiran. De toda la ropa que él le estaba eligiendo solo había dos cosas a las que Nastia no se oponía a comprarlas y eran un par de vaqueros cortos. Ella siempre había deseado comprarse unos cuando estaban de moda pero como a su hermano no le gustaban Nastia nunca había podido comprárselos para no hacer enfadar a su hermano, que era muy, pero que muy conversador. Pero lo peor llego después, cuando Keiran insistió de nuevo en comprarle ropa interior, aunque según él, no iba a llevarla puesta durante mucho tiempo, por supuesto eso se lo dijo en voz baja mientras ella se probaba un vestido.

-¿Eres siempre así? Se supone que tienes compañera pero te acuestas con otra, ¿Qué tipo de compañero eres tú?

-Uno que no te interesara conocer, coge la ropa y vámonos.

"Con qué facilidad se enfada o ofende" pensó Nastia mientras cogía las bolsas. Aunque también era cierto que se había pasado un poco con esas preguntas, él no le había hecho daño después de la primera vez. En realidad la trataba con respeto y cuidado, evitando cogerla demasiado fuerte. "Tal vez su rudeza sea una fachada" Y eso le hizo sentir curiosidad, ¿Quién habría podido hacerle tanto daño a Keiran para haberlo convertido en eso?

Más tarde lo averiguaría, se prometió, lo primero que iba a hacer al llegar a la casa era darse una buena ducha para relajarse, tal vez entonces empezaría a ver las cosas con claridad y podría trazar un plan para escapar. Lo que no esperaba era que Keiran decidiera unirse a ella en la ducha, por lo menos no lo supo hasta que el estuvo dentro de la ducha pegado a ella.

-¿Qué haces aquí?-Nastia trato de darse la vuelta

-Schh… no hables y no te muevas-le ordeno él