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Sesshomaru y Rin lágrimas de sangre — capítulo 31

Sesshomaru llevaba un día entero pululando por el monte Fuji. Por desgracia para él, Inuyasha, Kagome y Shippo también estaban allí. Los cuatro, por separado, buscaban a la joven para asegurarse de que estaba bien y llevarla de regreso a la aldea.

El albino se había sentado en lo alto de unas rocas, semioculto por unos frondosos árboles de copas verdes. Desde esa posición podía ver perfectamente la entrada de la cueva en donde sabía que se encontraba custodiada la esfera.

Por una parte, se moría de ganas por entrar y acabar con esto de una vez por todas, pero no podía. No, porque Rin podía llegar en cualquier momento y él tenía que impedirlo. ¡Cómo habían podido llegar a esta situación! Rin siempre había sido una niña un poco rebelde y desde siempre supo que su espíritu no podía ser atado; era libre. Pero al margen de eso, era una chiquilla obediente que hacía caso de lo que se le decía.

-¿Cuándo cambió eso?- se preguntaba el demonio en silencio - ¿Cuándo fue que creció y se convirtió en la mujer que es ahora?

El demonio se tocó los labios, suavemente, y cerró los ojos un instante. Recordó el momento en que Rin se había sincerado con él, en que le había dicho que lo había amado desde siempre, que quería estar a su lado.

No pudo creerse que realmente su pequeña amiga le hubiera dicho eso. Había sido tan pequeña hacía tan sólo unos años, y ya nunca más lo sería. Recordó sus labios, sus mejillas, sus caricias, su cuerpo. Recordó cómo sus cálidas manos le recorrían la espalda y lo apretaban hacia ella. Y también pensó en sus propias manos, acariciando su cuello, su cintura, sus muslos… cosas que él nunca había experimentado antes. Pero estaba seguro de que no hubiera sido lo mismo con otra humana.

-Con otra no- se dijo - No me atraen nada ninguna. Excepto ella…

Se preguntó cuánto tiempo llevaba deseándola sin saberlo.

-Cuando era pequeña no. Ni se me hubiera ocurrido.

Entonces ¿cuándo había empezado a sentir algo por ella? ¿Cuándo empezó a mirarla de forma diferente y a sentir que él mismo era luego diferente? No lo sabía. No tenía ni idea de cómo esa muchacha había conseguido colarse entre su máscara de frialdad y su verdadero rostro, para llegarle directo al corazón.

Y tampoco entendía cómo había sido capaz de desarmarlo de esa manera. Él, que no se deja mandar por nadie, que no hace caso a nadie, que conserva la calma incluso en las peores situaciones, había sucumbido ante ella. No se refería a que hubiera perdido los papeles. No lo había hecho. En realidad, hacía literalmente siglos que no había perdido su calma y serenidad en ningún momento. Podía enfadarse, podía gritar, pero no era nada comparado con un enfado de verdad. No. Sesshomaru no se refería a perder los papeles, se refería a que Rin había conseguido, involuntariamente, despertar el animal demoníaco que llevaba dentro. ¿Cómo era eso posible? Nunca le había pasado algo así. Hay demonios que no son capaces de controlar su verdadera forma y se convierten en bestias salvajes de un instante a otro, pero Sesshomaru era una leyenda entre los suyos. Era todo un poderoso al que no se le escapaba una y, desde luego, su parte demoníaca quedaba totalmente bajo su control. Pero cuando Rin le había devuelto el beso. Cuando sus finas manos se habían posado en su cabello albino y los había acariciado, cuando él la empujó contra el árbol y ella, en lugar de quejarse, se dejó llevar y lo abrazó con fuerza, como si pidiera más… en ese momento sí que perdió la autoridad sobre sí mismo, y hubiera deseado dejarse llevar del todo y permitirle a su demonio que saliera. Pero entonces pensó en ella, y supo que no podía permitirse ese lujo sin que ella saliera herida.

-Sesshomaru - llamó la voz de Kagome desde debajo de los árboles - Ya es muy de noche. A lo mejor se ha perdido y no ha encontrado el camino hasta el monte. Acamparemos por aquí cerca. ¿Quieres venir?

El albino no contestó.

-Como quieras - continuó la mujer, amablemente - Si cambias de opinión, estamos junto a la hoguera.

El demonio no se movió del sitio. Su relación con su hermanastro nunca había sido buena, así que no le apetecía nada compartir hoguera con él, ni con su mujer ni con el demonio-zorro. Además, no tenía frío. Estaba preocupado por Rin, por lo que le pudiera haber pasado. No era natural que la joven, habiendo partido antes que ellos, no hubiera llegado aún al monte, y ya había caído la noche.

-Al menos está con A-Un - se dijo - Él sabrá defenderla.

Pero lo que le preocupaban eran tantas cosas en ese momento. Se llevó las manos a la cabeza y respiró profundamente. Él nunca había pretendido ser controlador y, de hecho, nunca lo había sido. Cuando viajaba junto a Rin, ella siempre podía hacer lo que quisiera, y en diversas ocasiones se le presentó la oportunidad de marcharse a vivir en aldeas humanas, y Sesshomaru siempre le dijo: "Puedes hacer lo que quieras" Pero ella lo había seguido siempre, como si fuera una mascota que no abandona a su dueño. Pero Rin no era una mascota, era una persona, la mejor persona que había conocido.

Pero sí se arrepentía de una cosa: de haberla dejado en la aldea de la anciana Kaede. No porque la hubieran tratado mal - él sabía que no - sino porque había sido en contra de la voluntad de ella, y él no quería forzarla a nada. Pero Kaede insistió tanto en que era necesario.

Sesshomaru nunca sigue consejos de humanos, pero tratándose de lo que sería mejor para el futuro de Rin… pensó que sería una buena forma de evitar que muriera por tercera vez, porque, si ocurría, ya no habría espada ni medallón que valieran para devolverla a la vida.

Sesshomaru se levantó.

-Voy a seguir buscándola.

*          *          *

-¡No me lo puedo creer! - exclamó el viejo Totosai nada más ver llegar a Rin y A-Un con un enorme demonio muerto a rastras.

-¿Dónde te lo dejo?

  • preguntó Rin con una sonrisa.

El anciano señaló un rincón, aún con la boca abierta, y luego se acercó a verlo.

-Es un demonio ogro de río - dijo la chica en tono orgulloso - Fue pura casualidad. Se acercó a beber al río y lo atacó otro demonio más fuerte, dejándolo casi muerto. Cuando huyó, bueno… digamos que A-Un y yo acabamos de derribarlo.

-O sea, que el mérito principal es el del otro demonio.

-Mmm… más o menos.

El viejo se frotó las manos.

-No importa. Es una gran pieza. Creo que con esto podré hacer, por lo menos, una espada de medio metro de amplitud. Aunque luego habrá que añadirle unos de estos, y unos de estos otros y luego… - estaba empezando a divagar.

-Emm… Totosai.

-¿¿Qué?? - dijo tan fuerte que casi la deja sorda.

-Sólo quería decirte que, respecto al pago…

-¡¡Uhhhh!! ¡Cómo brilla!

-¿Eh? ¿Qué?

Rin estaba confusa. No entendía qué narices le pasaba a ese abuelo demento por la cabeza. El hombre se abalanzó hacia ella y la joven pensó que la iba a tirar al suelo, pero no lo hizo. Se paró justo en frente y le bajó un poco la camisa negra del traje.

-¡Pero qué hace! - le espetó ella, alejándose unos pasos de él.

-¡No seas tonta! - le replicó el herrero - No pretendo nada contigo. Sólo quiero ver tu collar.

-¿Mi collar?

Rin metió las manos en el cuello de su camisa y sacó a la luz el collar de plata del que colgaba una brillante luna igualmente de plata. El regalo de Sesshomaru.

-¡Dámelo! - exigió el anciano.

-¿Qué? ¡No! - exclamó ella, repentinamente preocupada - Es un regalo de alguien importante.

-¿De tu novio?

-No, bueno… no es mi novio, yo…

-¿Tal vez de un prometido?

-Tampoco exactamente… yo…

-Entonces no es un regalo tan importante. ¡Dámelo y estamos en paz!

Rin se apretó el colgante al cuello, horrorizada ante la idea de tener que desprenderse de él para pagar su arma.

-Lo siento, Totosai, pero no puedo darle esto. Es… demasiado importante para mí.

-¡Precisamente! Si no fuera importante, ¿para qué lo quiero?

Rin no comprendió.

-Oye, ¿quieres un arma o no? No tengo todo el día.

La joven sopesó las posibilidades. Si conservaba el colgante, no conseguiría el arma, de manera que Sesshomaru acabaría entrando en la cueva, si es que no estaba ya allí, y moriría sin remedio, y ella no podría hacer nada por evitarlo.

Por otra parte, si conseguía hacerse con una herramienta de combate, aunque se quedara sin collar, podría intentar salvar la vida de su demonio, aunque luego… ¿se enfadaría si se daba cuenta de que había vendido el collar para comprarse algo tan vulgar como un arma? ¿Lo entendería? Esperaba que sí.

-Está bien - le dijo Rin con el corazón en un puño, y sin ninguna gana de hacerlo - Te doy mi colgante - y se lo entregó.

-¡¡Genial!! - chilló el herrero.

Cogió el artilugio que la muchacha le tendía y se dirigió hacia su mesa de trabajo. Sacó un bulto negro que brillaba sobre la mesa y lo colocó sobre un yunque. Sacó luego un martillo y colocó la luna sobre la pieza negra. Luego cogió el martillo y empezó a golpearla.

-¡Pero qué hace! ¡Va a destrozarla! - la joven se llevó las manos a la cabeza sin entender qué demonios sucedía. ¿Para eso le había pedido el collar? ¿Para hacerlo migas ante sus narices?

Pero entonces el hombre se volvió y le tendió el objeto negro a la joven.

-Aquí tienes tu arma. Tu arma perfecta.

Dejó caer la cosa en las manos de Rin y la empujó para que saliera fuera de la cueva. Era de noche, así que tuvieron que esperar unos cuantos segundos antes de que se les acostumbraran los ojos a la oscuridad.

-El  mismo cactus - señaló Totosai - Pártelo en dos, justo por la primera rama.

-Pero si antes no he sido capaz ni de clavar la flecha en el cactus.

-Tú hazlo. Este abanico está pensado para mejorar tus habilidades y potenciarlas.

Rin se colocó en posición. Echó el abanico hacia atrás, en alto, y finalmente lo lanzó, con fuerza y precisión, hacia la zona del cactus que el anciano le había indicado.

La planta se cortó en dos exactamente como Totosai le había pedido. Luego el objeto, trazando una perfecta circunferencia, regresó a manos de la joven, que lo interceptó sin problemas.

-¡Vaya! - exclamó ella, más impresionada que nunca - Es una maravilla - y se quedó embobada mirándolo.

El abanico era de un color tan negro que se confundiría con la garganta de un lobo. Era ligero y sencillo, y muy sofisticado. En la parte de delante del abanico estaba incrustada la luna, justo en la pieza del centro. Y sobre cada una de las puntas del objeto, sobresalía una cuchilla, en forma de triángulo asesino.

-Cuando quieras recoger las cuchillas dentro del abanico, pulsa en el lateral - le explicó - así podrás meterte el arma en el bolsillo. Además, como ya has comprobado, el abanico tiene efecto boomerang. Siempre que lo lanzas, vuelve. Bueno - rectificó - si lo lanzas bien. Y lo has hecho.

Rin no podía estar más contenta, ni más agradecida. Miró al herrero que, aunque ciertamente estaba loco, era todo un maestro en su trabajo.

-No sé cómo agradecérselo. Yo…

-Ya lo has hecho. Me has traído un cadáver de demonio. Con sus huesos arreglaré algunas espadas que se me torcieron.

-¿Para eso era el demonio? Pensé que usarías su material para hacer mi arma.

-¡Nah! - hizo un gesto vago con la mano - Es mejor así.

-¿Y la luna de plata? ¿No piensa quedársela?

Totosai puso los brazos en jarra.

-Y yo ¿para qué voy a quererla? - ella no respondió, así que él se acercó a explicárselo - La mayoría de armas sólo son realmente buenas cuando tienen algún tipo de magia. Eso significa principalmente, que se construyen con huesos de demonios. En tu caso no he querido hacer eso, porque digamos que no eres una humana demasiado fuerte, así que tal vez los poderes demoníacos de un arma con huesos de demonio te trastocaran o ¡qué sé yo! Entonces te he hecho una buena arma de materiales normales y luego le he añadido la pieza clave: la luna.

-¿Y por qué es importante la luna?

-Es la parte especial de tu abanico. Ese collar tiene un gran poder. Digas lo que digas, te lo ha tenido que regalar una persona muy especial para ti, el collar me lo dice.

-¿El collar? - la cara de Rin se llenó de escepticismo - ¿El collar se lo ha dicho?

Totosai puso los ojos en blanco y prosiguió.

-Está rodeado por un aura poderosa. Significa que esa luna está vinculada a tus sentimientos más fuertes y, por lo que parece, no sólo los tuyos. Tu abanico será una maravilla mientras la luna esté ahí. Si se pierde, no te servirá de mucho. Ahí dependerá de tu habilidad para la lucha, que es poca.

La joven se estaba mosqueando un poco, pero teniendo en cuenta el gran trabajo que había hecho el anciano, prefirió no decir nada. Se limitó a sonreír y le dio las gracias.

-Maestro Totosai, me alegro de haberle conocido. Ha sido un placer - y se inclinó con educación.

-Lo mismo digo.

-Y ahora, A-Un y yo deberíamos irnos. Pasaremos la noche en una aldea cercana.

Totosai asintió.

-¡Espera! - Rin se detuvo - ¿No querrías cenar algún día conmigo? Estoy soltero.

La joven le miró totalmente perpleja, pero poco a poco sus pupilas se fueron poniendo al rojo vivo y Totosai notó que se había disgustado.

-Bueno, bueno, como quieras.

Rin se marchó caminando.

-Son tal para cual - le dijo el viejo al caballo - Ella es adorable, lo reconozco, y muy guapa, pero si se enfada, tiene el mismo temperamento que su novio. Podrá decir lo que quiera, pero estos dos tienen algo, te lo digo yo - y le guiñó un ojo al caballo - El collar me lo ha dicho.

A-Un dio un soplido y empezó a trotar para alcanzar a su amiga.

-¡Eso, corre! ¡Piensa que estoy loco! - le dijo todavía al caballo cuando éste ya había desaparecido en la noche - ¡Pero te equivocas! ¡No estoy loco! ¡Uyy, una rata! Mmm… la cena….

El caballo alcanzó a la joven.

-Gracias A-Un. Sin vosotros no habría encontrado a Totosai, ni tendría esta magnífica arma - se palmeó el bolsillo, donde guardaba su nueva posesión - Y ahora vayamos a la aldea más cercana. Es peligroso pasar la noche en medio de la nada, sobretodo, habiendo tantos peligros cerca.


Buenas noches a tod@s. Espero que os haya gustado el arma de Rin y que os haya sorprendido. Aunque debo decir que esta vez el mérito no es mío. Precisamente quiero dar las gracias a Andreco_99, que fue el usuario que me dio la idea del abanico e incluso me mostró una foto de algo similar para que me hiciera una idea. Así que, si aún lees la historia, que sepas que te dedico el capítulo, Andreco J

¿Qué más? ¿Qué más? Bueno, creo que ya me vais conociendo y sabéis que si no hago un video con el capítulo, no soy persona, jaja, así que he hecho uno, pero esta vez es un montaje de fotografías. Este será el último video que haga de Sesshomaru y Rin. La semana que viene subiré otro, pero será de Inuyasha y Kagome y ya no subiré más.

P.D: Si estáis cansados de mis videos - que lo entiendo, jaja, he hecho demasiados, XD - no importa que lo miréis. Es sólo por si os aburrís.

Besos y decidme que os ha parecido el arma y el capítulo J ¡Buena semana!

P.D 2: Estoy escribiendo dos historias más. Se llaman: Corazón de bruja (es un romance entre Hermione y Draco) y Corazón de melón (que va de un videojuego). Si a alguien le interesa echar un vistazo, que se pase por mi perfil.