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Historia 120142 — capítulo 1
-Victoria, tenemos que irnos ya, nuestros perseguidores no tardarán en llegar-dijo el muchacho de pelo rubio, mientras escrutaba la lejanía en busca de signos que delataran la presencia enemiga.La chica suspiró una vez más, dejando que su melena castaña cayera sobre su rostro. Hasta hacía poco, aquella gente que ahora los perseguía habían sido sus compañeros y camaradas; no, más que eso, sus amigos. Sin embargo, debido a dos cosas, ahora se veían obligados a abandonar ese mundo que habían salvado. La primera: la relación de Victoria con el hijo de Ashran: Kirtash, un híbrido de humano y shek. La gente no aprobaba que amase al hijo del tirano que había gobernado Idhún, su mundo, durante casi dieciséis años. Su corazón palpitó con fuerza al acordarse de él, haciendo sonreír a Victoria durante un instante, antes de retomar la conversación. -De acuerdo. Pero déjame despedirme primero- la joven se giró hacia el muchacho de cabello negro y le dio un sentido abrazo acompañado por una sonrisa. -Muchas gracias por todo, Shail. Cuida bien de mi cuerno, por favor-le pidió la chica a su maestro y amigo. -Sabes que lo haré, Vic. Pero tu prométeme algo también. Prométeme que serás feliz con tus dos hijos-dicho esto miró cariñosamente a Eric y al bebé que Victoria sostenía en brazos, que le miraba con un destello calculador en su mirada. Estaba claro que no era hija de Jack.-¡Y no te olvides de venir de visita! Quiero ver a Erik y a Eva crecer. La chica asintió, y le dio un beso en la mejilla a Shail. Jack agarró a su chica del brazo, llevándola hacia la puerta, tras haberse despedido el también de Shail.-Shail, visítanos tu también, ¿vale? Eres muy importante para Victoria, seguro que querrá verte por la Tierra, y podrás pasar en nuestra casa el tiempo que quieras, ¿de acuerdo? Dicho esto, los cuatro, padre madre e hijos cruzaron la Puerta Interdimensional para volver a su antiguo hogar. No sabrían decir exactamente cuanto tiempo pasó, porque al aterrizar en Limbhad, los cuatro estaban dormidos, como cuando llegaron a Idhún por primera vez. Eva fue, por supuesto, la primera en despertar. Su instinto shek le decía que habían llegado, así que agarró con su manita la oreja de Erik y le despertó. El pequeño Erik miró a su alrededor. El jamás había estado allí, por lo que tuvo miedo, y rápidamente intentó despertar a su padre. -Papá, papá, ia egamos -Jack se despertó y rápidamente se incorporó, alerta, pero Erik no había terminado -etamos en un sito raro, no tene luna, pero las etellas son bonitas, me guta. El muchacho rubio comprendió: estaban en Limbhad, la casa de la frontera. Jack la había echado tanto de menos... para él, la casa era un cúmulo de buenos recuerdos. Miró el arbol en el que se había declarado a Victoria con cariño. Aquel era el sitio favorito de la joven, hasta se quedaba durmiendo allí a veces. Al pensar en ella, la buscó con la mirada. Seguía dormida, con Eva al lado. Jack decidió que había que despertarla, así que se inclinó y posó sus labios sobre los suyos y la besó con ternura. Victoria abrió un ojo, perezosa, y vio al chico, que la miraba sonriente, tumbado de nuevo a su lado. Abrió la boca para hablar, pero Jack se le adelantó: -Buenos días, cielo. ¿Qué tal has pasado el viaje? -La chica sonrió, y se pegó a él. Le encantaba su sonrisa radiante, su mirada cálida y sobre todo, su manera de darle los buenos días. -De fábula, -dijo, abrazándole- pero, ¿estamos ya en Limbhad? Erik correteaba por el prado, explorando los alrededores de la casa gritando "¡Limba, limba!", lleno de energía como siempre. "Se parece tanto a él..." pensó Victoria, mirando a Jack, que dijo: -Bueno, yo voy a ver como está la casa -hizo ademán de levantarse pero Victoria se lo trató de impedir: -No, por favor, quédate un ratito más... Jack sonrió, e intentó decir que solo cinco minutos más, pero ella selló sus labios con otro beso. Se quedaron así, abrazados y tumbados en el suelo, hasta que una vocecilla los asaltó:-Mami, ¡teno que hace pipí! El muchacho rubió soltó una gran carcajada mientras Victoria se levantó y lo llevó rápidamente al baño de la casa, lamentando que se hubiera acabado el momento. Jack cogió a Eva del suelo, que sepuso a llorar al instante, ya desde recién nacida se notaba que no le gustaban los dragones. -Tranquila Eva ahora te llevo con tu mami, no te preocupes.La meció un poco entre sus brazos, intentando calmarla, mientras caminaba hacia la puerta.Habían vuelto, y Jack ya sabía que sería lo primero que querría hacer Victoria. "Espero que tengas ganas de vernos, serpiente" pensó él "porque te traemos una sorpresita, y esta vez, por muy shek que seas, dudo que sepas de que se trata." Volvió a mirar a su hija una vez más, que había dejado de llorar, pero tenía la mirada enfurruñada.