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Historia 120142 — capítulo 2

Hola buenas! Gracias a los que comentaron el primer capítulo, realmente me sentí bien al ver que la historia gustaba. Así que aquí os traigo otro capítulo más, ok?//////////////////////////////////////////////////////////// En cuanto Jack entró en la casa, se cruzó con Victoria, por lo que aprovechó para que la madre cogiera al bebé para que no se enfadara más de lo que ya estaba. En cuanto Jack la soltó, un destello calculador apareció en los ojos de la chica, dirigidos a él mismo. El muchacho se preguntaba continuamente si, como cualquier bebé, no recordaría nada, o por el contrario si tendría consciencia de sus actos como infante debido a sus poderes de shek, ya que eso implicaba que sabría que Idhún existía. El pequeño Erik no se iba a acordar del fantástico mundo, eso estaba claro: acababa de cumplir los dos años, y probablemente no recordaría nada. Pero aún era muy pronto para darlo todo por sentado, por lo que el chico decidió dejar de pensar en esos temas, y se centró en el presente. La casa de la frontera estaba muy sucia, no había sido cuidada, y era bastante seguro que se tuvieran que quedar allí un tiempo hasta que encontraran una casa en la Tierra. Por ello el chico decidió ponerse a limpiar las habitaciones, para que quedara agradable. Además algún día entrenaría allí a Erik, le hacía mucha ilusión, y si Victoria no se lo permitía, probablemente utilizaría el tiempo que pasa ella con su otro marido para no ser descubiertos. Jack empezó a recordar de nuevo los tiempos en que Christian y él eran enemigos: los duelos con sus espadas legendarias, como él lo intentó asesinar a sangre fría infinidad de veces, como se enfureció al verlo con Victoria... Pero eso ya era agua pasada, exceptuando la relación de Victoria con él. Entonces, la chica entró a la habitación que el limpiaba. -Jack, ¿puedo hablar contigo un segundo? -preguntó ella. -Claro que sí,cielo, ¿qué pasa?-Ven al salón, allí te lo contaré... -dicho esto Victoria salió de la habitación, seguida por Jack.Bajaron las escaleras de la casa y se sentaron en su habitación principal. Entonces la joven empezó a hablar: -Bueno, creo que deberíamos pensar en el tema del alojamiento... no podemos retener en Limbhad a los niños. -Por supuesto que no. Me niego a que, como yo, pasen mucho tiempo aquí encerrados. Fue como... una cárcel, en algunos aspectos. -contestó él. -Pues mira, tengo dos ideas. La primera es mudarnos a la mansión de mi abuela. Tiene habitaciones de sobra y a los niños les gustará el jardín. -explicó ella. El chico pensó en la vida en aquella mansión, si lograban encontrar trabajos por Madrid estaría fantástico vivir allí. Aunque decidió considerar la otra oferta. Viendo que el joven le volvía a atender, la muchacha continuó: -También he pensado en ir a la casa de tus padres en Silkeborg. Me parece que te gustaría ir allí, ¿verdad, cariño?- terminó ella.El muchacho quedó en estado de shock por aquellas palabras. En todo aquel tiempo no se había dado cuenta de lo mucho que echaba de menos Silkeborg. Volver a su antigua casa, pasear por sus bosques, ver a sus amigos... De repente el muchacho salió de esa ensoñación. No podía volver a Silkeborg. ¿Qué les diría a todos los que le conocían? Un chico adolescente no desaparece para volver convertido en un adulto de unos veinte con una mujer de diecinueve, dos hijos, y la serpiente. Habían desaparecido hacía ya siete u ocho años, y no tenía duda de que les intentarían investigar si lo hacía. -De eso nada, Victoria. No puedo... no podemos ir allí. Sabes que intentarían sonsacarme a dónde me marché hace tantos años. ¿Qué les diría? ¿Que vivo con mi mujer que también es la esposa del hombre que asesinó de mis padres? Porque la excusa de una mudanza no serviría... recuerda que aún me queda familia viva. -argumentó. La vio un poco estresada con todo el lío de la mudanza y el exilio, por lo que dijo: -Ahora coge a Eva y a Erik y ven a la sala del Alma, tengo una sorpresa. Cinco minutos después todos estaban reunidos junto a la esfera que contenía a la conciencia de Limbhad. El Alma estaba exultante viendo a Jack y Victoria juntos con dos hijos. Así que atendió rápidamente a la petición que Jack le hizo mientras su mujer llamaba a los niños.-Muy bien, Vic, Erik, y Eva, cerrad los ojos y daros la mano- rápidamente le hicieron caso. Jack tocó a su mujer en el hombro mientras mentalmente le dijo al Alma "Llévanos hasta la casa de Christian". Nada más decirlo el alma extrajo un poco de su poder de dragón y desaparecieron de allí. /////////////////////////Mientras tanto, en la Tierra, un joven de unos veinte o veintiún años miraba las calles de Nueva York desde su casa, un ático cerca de Central Park. Sus extensos sentidos abarcaban una gran extensión de la ciudad por lo que podía estar informado de las actividades de los terrestres. Además, con lo que le gustaba la Tierra, hacer aquello era una delicia para su mente de shek. Su mirada, azul como dos puñales de hielo, algo tapada por su pelo castaño estaba dirigida al lago del parque, donde varias parejas disfrutaban de sus momentos.

En aquel momento extrañó a Victoria. Hacía unos ocho meses que se había ido de Idhún para que su familia no peligrara. Bueno, para que Victoria y su hijo no peligraran, el dragón le daba un poco igual. Rió con malicia al pensar aquello. Hacerle enfadar era algo que le encantaba, ya que la limitada inteligencia del dragón nada podía hacer frente a su poderosa mente shek. Desvió el tema de sus pensamientos a su familia, preguntándose como estaría Erik. Y justo en aquel momento, lo sintió. Cuatro presencias acababan de llegar. Eran Jack, Victoria y Erik pero... un shek iba con ellos. Christian llevó su mano a la empuñadura de Haiass, su fiel espada mágica de helado poder. Jamás iba desarmado, ni siquiera en su propia casa.Como un rayo el shek entró en la casa, cerró la ventana y se situó a la espera de la familia. Tenía un trato con Shizuko, el no tocar a su familia a cambio de su ayuda. Y pensó, sin considerar otra opción más que obvia, que era un shek enemigo. Sólo cuando se puso enfrente de ellos y los vio, se dio cuenta de quien era el shek: era el bebé que Victoria sostenía entre sus brazos. Sin sentir peligro, envainó Haiass, y pronunció una palabra: -Victoria... -¡Christian!- dijo ella, dandole el bebé a Jack y corriendo a abrazar a su otro esposo. El joven castaño la besó con pasión, alegrandose del reencuentro. Sin embargo se separó en cuanto notó una manita tirando de su pantalón. -¡Kistan...! -dijo el pequño Erik, sonriente. Christian, sonriendo, se agachó y le revolvió el pelo, mientras Erik decía "soi mu gande ¿vedad?". Y luego reparó en que el bebé que tenía Jack lloraba. -Dragón- dijo con una media sonrisa. -Serpiente -contestó el otro, devolviéndole el gesto. Tras saludarse, la expresión de Christian se tornó seria de nuevo: -¿Por qué tenéis un bebé shek? ¿Qué ha...? -¿No es obvio?- le interrumpió Jack- Para ser un shek no estás siendo muy listo... será mejor que mires al bebé por ti mismo. Victoria cogió a su hija y se pegó a él de forma cariñosa, como si fuera un secreto entre los dos. -Mira, Christian... mírala...- dijo ella. Christian dirigió su mirada, habitualmente fría, y la vio. Vio su cara de ángel, su pelo negro, su boquita, su nariz... pero sobre todo, se vio a él mismo reflejado en sus propios ojos. Los ojos azules que aquella niña tenía eran suyos. Jack se partía de risa viendo al shek tan embobado. Victoria le dio a la niña al joven, al que casi se le cae, aumentando así las risas del muchacho rubio. -Pero, ¿cómo...?¿Quién... es...Los ojos de Victoria se iluminaron con un destello cálido, que se reflejo en la mirada enternecida de él. -Es Eva. Es tu hija, Christian. Nuestra hija.

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Espero no haberos aburrido con las mas de mil palabras... pronto actualizaré :) y comentad que no cuesta nada!!!!