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Historia 120142 — capítulo 10
Victoria no pudo reprimir su ansiedad cuando vio a Shail salir de la Puerta Interdimensional. Le preguntó si todo estaba listo, si perseguirían a sus hijos, si tendrían un hogar para quedarse...Erik le dio un codazo cariñoso, indicándole que se tranquilizara. La unicornio estaba demasiado metida en su papel de madre, y con los años, se había vuelto muy sobreprotectora, cosa que le reprochaban tanto Jack como Christian, pero no podía evitarlo. Muchas noches soñaba con que aquellos condenados dragones de madera hacían arder en sus llamas a Christian, y mataban a Jack y a Erik por defenderlos tanto a él como a Eva. Era demasiado lo que había vivido, ya no se fiaba de nada. Todos se impacientaban por las respuestas de Shail, que finalmente se decidió a hablar. -Familia, Zaisei, Resa, tengo novedades de Idhún. Tenemos una guerra entre los Nuevos Dragones y la Séptima Legión-dijo Shail. -Espera espera, ¿la Séptima Legión? ¿Eso no era una de las legiones romanas? -preguntaron Erik y Eva. -Bueno, es el nombre del ejército del Séptimo, como cabría esperar. Desde que han vuelto de ese mundo, han esparcido el caos por donde han pasado, pero siempre de forma organizada. Ahora mismo tienen en su poder tanto Nanhai como los dominios subacuáticos y terrestres de los varu y... -Un momento, hechicero -interrumpió Christian- pero si no había guerra hace dos días,¿y ya hay conquistas? -preguntó extrañado Christian- Los sheks son poderosos, pero no pueden tanto en... -A eso iba -cortó Shail- debido a los poderes liberados del Séptimo... se ha producido un cambio temporal en Idhún. Cada día aquí equivale a un mes y medio idhunita, por lo que han pasado tres meses. Todos se quedaron boquiabiertos ante esa revelación. Ahora tenían una guerra a dos bandos, y los dos los iban a perseguir, y no habría sitio seguro para refugiarse, pues todo sería en vano cuando los centenares de sheks y dragones de madera patrullaran los cielos. Victoria se horrorizó de nuevo, comprendiendo que ir allí sería un suicidio, por lo que se colocó delante de sus hijos y de sus maridos. -No vamos a ir, Shail. Todos allí nos quieren muertos a nosotros, cada parte persigue a dos miembros de la familia. No iremos -sentenció la chica, muy seria, cruzándose de brazos. Erik protestó, él no quería quedarse al margen de la acción, al igual que su padre, que había puesto cara de fastidio. De tal palo, tal astilla, no cabía duda. Pero Shail no había terminado. -Pero eso no es todo. Hay un tercer bando. Uno formado por todos los que conocemos en Idhún. En él, estamos nosotros, Gaedalu y Ha-Din representando al oráculo, y Ha-Din por la Orden Mágica. También están otros, como Kimara, Jack. Y aparte de ellos, tu cuerno ha llamado a todos los que hemos hecho magos, Victoria, y todos quieren ayudarnos, pero en especial ayudarte a ti. Además, tenemos a los restaurados Caballeros de Nurgon. Victoria sonrió, enternecida, acordándose de los pocos a los que entregó su don y preguntándose que sería de ellos. Jack entonces habló, coincidiendo con Christian: -Entonces, ¿qué territorios tiene ese tercer bando? -Pues tenemos Vannisar y Awa, Jack. No es mucho, pero funcionará por un tiempo. Es verdad que la ofensiva de Kyanaris es pequeña, pero...-¿Kyanaris?- preguntó la Tríada, al unísono. -Kyannaris-contestó Shail- unión de varias letras de vuestros nombres híbridos: Kirtash, Yandrak y Lunnaris. la idea fue de Kimara...-comentó.Jack sonrió, era evidente que eso sólo se le podía haber ocurrido a ella. -Por cierto, Christian-siguió Shail -también hay varios szish, que se unieron al saber que tú vendrías.-¿Cómo que yo iría? ¿Quién lo ha decidido? -Por favor... sabemos que tienes asuntos pendientes con el Séptimo, cielo -picó Victoria, mientras Christian respondía con una de sus medias sonrisas, y un beso. -Mamá, ya está. En ese bando podremos luchar, tendremos cobijo y... -Erik -dijo Christian- no subestimes el peligro. Parece mentira que no hayas aprendido nada, dragoncito -le regañó Christian. -No me llames Dragoncito -replicó Erik, molesto. No soportaba que le reprocharan su falta de experiencia. -Bueno... no podemos tirar por la borda los esfuerzos de todos por ayudar, serpiente -reprochó Jack, molesto -si hasta han ido a ayudarte a ti... -Sí, dragón, pero no pienso poner en peligro a toda mi familia para salvar un mundo en el que no soy bienvenido. -Tienes razón, Christian, -dijo Victoria- pero creo que deberíamos ir. Otra cosa es que Erik y Eva luchen, pero nosotros podemos-sentenció la chica, mirando a Eva de reojo. La chica no había abierto la boca, pero ella iría a donde fueran ellos. Y en el fondo, ella estaba tan excitada como ellos, ante la perspectiva de un nuevo mundo, por mucha guerra que hubiera, sin embargo, ella solo entendía y callaba. No había necesidad de replicar o reprochar nada, al fin y al cabo. -¡Pero Victoria! -respondió Christian, al estilo de un niño pequeño. -Ya esta decidido, dos contra uno..-dijo Jack sonriendo, triunfante, mientras caminaba con su hijo hacia el portal, con todo lo que necesitaban llevar. -¿Entonces, ya está? Ahora iremos a Idhún pero... ¿qué encontraremos al llegar? Es más, no caeremos en medio de un campo enemigo, ¿verdad, Shail? -preguntó Eva, hablando por primera vez desde que el Idhunita había vuelto -Si la fuerza del Séptimo causó estragos en el mismo tiempo, probablemente la Puerta será inestable. -No en este caso, Eva. Qaydar han usado su magia y la de otros 3 magos muy poderosos para estabilizar las puertas mediante unos cristales, y con el Séptimo lejos de Vannisar, no hay nada que temer- explicó Shail, sonriendo a la joven, que se sonrojó y le devolvió la sonrisa. Ella no estaba acostumbrada a que un chico la sonriera, por lo que se avergonzó un poco.-Entonces, ¡de acuerdo, familia! ¡Nos vamos a Idhún! -gritó Erik, sin poder contener la emoción.Así, se agarraron de la mano, y entraron en la puerta para descubrir aquel mundo que los dos jóvenes no conocían. Y estaban seguros de que iban a vivir una gran aventura.