Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 89,862/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 120142 · de

Historia 120142 — capítulo 11

Notad el autor: Hace tiempo que nadie comenta la historia... AUnque lo creáis o no, leer vuestras opiniones ayuda a continuar con mayor facilidad con la historia, por eso me gustaría que pusierais algo, aunque fuera un simple "está bien" o "no me gustó esto porque..."En serio, ayuda mucho, pero yo no os obligo a nada. Y ahora, el nuevo capítulo ;)////////////////////

Erik y Eva estaban fascinados por la vista que se les apareció al atravesar la Puerta Interdimensional. Un túnel en el que se mezclaban el color azul, morado, y sus combinaciones y derivadas sorprendía a los dos jóvenes. Los pliegues del espacio-tiempo se movían a su alrededor, mientras caminaban en línea recta hacia, aparentemente, un punto que no conocían.Victoria agarró a sus dos hijos por los hombros para asegurarse de que no se quedaban atrás.A la familia de Shail, y a la Tríada, aquel espectáculo les resultaba completamente normal, no en vano ellos ya habían realizado el viaje antes. Por fin, alcanzaron el final del Pasillo Interdimensional. La primera sensación que tuvieron los hermanos fue de desequilibrio y de ganas de vomitar el desayuno que habían comido a toda prisa aquella mañana. Sin embargo, pronto se recuperaron, pues oyeron unas voces, que les indicaban que les habían estado esperando. Dos personas, un humano, y lo que parecía ser un semifeérico, les recibieron finalmente: -Bienvenidos a Vanissar, dama Lunnaris, gran Yandrak, gran Kirtash -Christian se sorprendió, al igual que Jack y Victoria, no esperaban que le dieran al shek un título honorario, dado que no había sido precisamente respetado por los reinos humanos- os estábamos esperando. Somos Heissan y Lasne. El rey os espera- dijeron, e indicaron a dos chicas, de la edad de Eva, que trabajaban en el castillo como enfermeras de los heridos, que les acompañaran. Las dos miraron a todos, y le dirigieron una sonrisa coqueta a Erik, quien les devolvió la sonrisa. Resa se molestó, sin saber ni siquiera por qué. Pero ya se estaban moviendo, y Eva no tuvo más remedio que darle un codazo, mientras se movía con agilidad, sin levantar ruido con sus pisadas. La chica se sonrojó, no quería que la tacharan de distraída en su primera visita a la corte real.  Fue entonces cuando llegaron al salón del trono, que se había convertido en un centro de operaciones. -Mi señor -dijo Heissan -ya han llegado sus invitados. -Bien -dijo el rey, que les daba la espalda, con una voz y un porte que a Jack y Victoria les resultaban muy familiares.Fue entonces cuando se giró. Jack dio un respingo, y Victoria ahogó un grito. Christian, por su parte, abrió mucho los ojos. -No puede ser... -dijo Jack. -¡Pues claro que puede, chico! ¿Es que no vas a darle un abrazo al viejo Alexander, o Alsan? -¡ALSAN! -gritaron Jack y Victoria, abalanzándose sobre él a la vez, con lágrimas en los ojos. Alsan recibió a los dos chicos, con una gran sonrisa. Shail pensó que no lo había visto tan feliz desde que empezó la guerra.Alexander habló con los dos chicos. Les preguntó que tal todo, y ellos contestaron rápidamente: -Hemos formado una familia, los tres. -Ya veo... el matrimonio y la maternidad te han sentado bien, Victoria... me acuerdo de cuando eras una chiquilla... Y tú, Jack, has cambiado tanto... ¡aunque veo al adolescente al que rescaté aquella noche en tus ojos! -rió el monarca. Fue entonces cuando se adelantó hacia Christian, sonriendo, y le tendió la mano. -Sé que en el pasado no he sido justo contigo. Pero quiero pedirte disculpas. Aquí eres tan bienvenido como en tu propia casa, amigo -pronunció con cierta vacilación la última palabra, sin embargo. El shek sonrió y estrechó su mano. Alsan llamó a Jack y Victoria, y habló con los tres. -Dejadme adivinar... estos son vuestros hijos, ¿verdad? Erik y Eva... cómo ha cambiado Erik desde que era un bebé... me resulta raro, pero es como tú a tu edad, Jack. Y Eva... tiene tu porte, Christian, pero el rostro de Victoria. ¡Una bonita familia de cinco! -concluyó. -Hay algo que quiero preguntarte, Alsan- dijo Christian. -¿Cómo... cómo lograste sobrevivir al ataque conjunto de los seis dioses? El escudo mágico no te alcanzó... Te dábamos por muerto, hasta hoy. -Eso, Alsan. Y... ¿Por qué no has venido? -dijo Jack, molesto. -¡Porque quería sorprenderos! Y porque no puedo dejar el trono vacío... soy el General de Kyannaris, al fin y al cabo. Pero la historia de cómo sobreviví os la contaré más tarde. Dejad que las enfermeras que os han traído ante mí, Dana y Ahlie, os lleven a las habitaciones. Tenemos una triple para vosotros tres, he pensado en todo -dijo, guiñando el ojo- las demás son dobles. -¿Puedo estar yo sola en una doble, señor? -preguntó Eva -¡No me llames señor! Prefiero... tío Alsan, o tío Alexander, a tu gusto. Y me temo que no puedes, Eva. Sé que por tu parte shek, prefieres estar sola, pero es la última y está ocupada por una persona -Eva dio un respingo -tranquila, niña, se nota a la legua que tienes esencia shek. Pedire a Essiesh y a Misser que te lleven a tu habitación. -Los dos szish se presentaron, sonriendo a la chica, que les sonrió también. Se sintió... como entre hermanos, a gusto, cómoda. Los szish también, y la escoltaron a sus aposentos. Shail y Zaisei se dirigieron a la suya, y la Tríada siguió a Heissan y Lasne hacia su nuevo dormitorio. Erik y Resa se encontraron con que estaban solos, y que deberían compartir habitación. Los dos se sonrojaron. -Bueno... pues... Resa, parece que... tendremos que... dormir juntos -Erik se puso rojo como un tomate. -Ya... -la chica morena dejó escapar una risita nerviosa. Ella también se había sonrojado-...eso parece... espero que haya camas separadas... -Sí... si no sería bastante raro... -terminó Erik. Dana y Ahlie se miraron, sonrientes. Habían tenido la suerte de escoltar al dragón, que les parecía muy guapo. Así, con un "síguenos, por favor" se dirigieron a las habitaciones. Resa no puedo sino enfadarse. Sólo habían hablado por Erik, no por ella.No parecía que les agradara mucho la presencia de la semiceleste, eso estaba claro.--------------unos minutos más tarde-Ya hemos llegado, señor -dijo Dana. -No, no. Por favor, llamadme Erik. Sólo Erik, por favor- dijo con una gran sonrisa, lo que hizo que Dana se sonrojara a más no poder. El chico no notaba que a Resa la daban de lado las dos muchachas. Ni siquiera se habían dirigido a ella al indicar que ya habían llegado. Pero Erik no lo notó, sin embargo. Una vez entraron, se encontraron dos camas, una en cada esquina, en vértices opuestos. Cada una, con un armario y una mesita al lado, con una especie de lámpara, que funcionaba con magia. Había también un cuarto de baño terrestre. Parecía que Shail se las había apañado para instalar aparatos terrestres en Idhún, pero no demasiados. Los dos lo agradecieron. Las enfermeras les dejaron solos, por fin. Erik dejó todo lo que había traído en los armarios: los dos pares de camisetas, pantalones y calcetines que habían traído. Resa, por su parte, llevaba su ropa Idhunita, y había varias prendas más en el armario de cada uno. Los dos se tumbaron sobre sus camas, pero decidieron moverlas, de forma que estuvieran más cerca. Al fin y al cabo, sería muy molesto hablar a gritos todo el rato. La semiceleste usó su magia para desplazar el mobiliario y dejar la habitación de una forma más acogedora. Al fin y al cabo, no sabía cuánto tiempo estarían allí. Pero no tenían mucho tiempo. Jack tenía pensado entrenarse con Alsan, y Erik no quería faltar. Resa tenía pensado entrenar su magia con su padre y Victoria, y Eva entrenar con Christian y varios szish. Y así, dejaron la habitación, sin hablar apenas, pero totalmente rojos.