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Historia 120142 — capítulo 26

Buenas!!! ^^ Perdon por la espera, aquí os dejo el nuevo capítulo 26… la Tríada va a empezar a cobrar protagonismo en próximos capítulos e.e!!!!

 Os aviso de que este capi no me ha gustado mucho... espero poder daros mejor material pronto!!!

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-Erik, ¿qué estás diciendo? -preguntó Eva, extrañada, mirando a su hermano con una ceja levantada.

-Pues que acabo de recordar aquella especie de sueño, hermanita -se dio cuenta de que a ella no le había contado nada, por su expresión de desconcierto. -Veréis, el caso es que, el día que estuve dormido, no estuve precisamente tranquilo. Tuve una especie de sueño muy extraño -comentó el muchacho.

-Ya nos lo imaginábamos, Erik, por cómo te movías en sueños -comentó Christian -pero, ¿qué tiene eso que ver con lo que está diciendo Markash?

-No me habéis dejado acabar… Dejadme que os cuente cómo fue -pidió el rubio. Todos se acercaron y se sentaron en semicírculo, con él delante. Y comenzó a a hablar…


Una vez el muchacho hubo terminado de contar la historia, y todos se hubieron levantado, Alsan habló: -Pero, chico, sigo sin entender qué tiene que ver con todo este asunto… -le dijo.

-Primero, Alsan, contadnos de qué veníais hablando Markash -escupió el nombre- y tú -le sugirió el joven dragón.

-De acuerdo, pues… el caso es que la profecía está incompleta. Como ya sabréis, sólo habla de vuestra participación. No da pistas, ni ningún papel a seguir por nadie. Con esa información no nos basta. ¿No es eso cierto, Markash? -inquirió el monarca.

-Sí, su Majestad. Aunque seguro que Kirtash ya se había dado cuenta, ¿o no? -le miró, ojos azules encontrándose.

-La verdad es que llevo tiempo dándole vueltas a esto, y sí, tenéis razón -reconoció el castaño, cruzando los brazos y apoyándose en la esquina -esa profecía no sirve de nada. Desde luego, vuestros dioses no saben hablar claro, ¿verdad, Zaisei? -comentó después, haciendo que la celeste desviara la mirada, fastidiada.

En aquel momento, Jack se decidió a participar en la conversación.

-Pero todo esto no nos sirve de nada. La profecía está incompleta… y no creo que a los dioses les apetezca formularnos las instrucciones para vencer al Séptimo de nuevo -sentenció, y todos le dieron la razón, menos Erik.

-¿Es que no lo entendéis? Yo no creo que aquella voz fuera nada de mi mente en el sueño. "Encuentra las litografías… la voz de aquellos que son como yo…" Y además, me llamó "Hijo de Aldun". Y yo jamás he oído hablar de ese Aldun -trató de convencerles Erik.

Zaisei se mostró pensativa, y explicó al muchacho quién era Aldun.

-Aldun es el padre de los yan y de los dragones, Erik. El dios del fuego en Idhún. Y aquello de la voz de mis semejantes… -se calló un momento, y continuó -dudo que eso fuera un simple sueño. Tuvo que haber sido algo más.

-¿Estás diciendo que los dioses hablan al dragón desde su mente? -inquirió Eva -Porque entonces, hay una forma de demostrarlo -dijo, y se zambulló en la conciencia del dragón.

No encontró resistencia, y se deslizó por sus pensamientos, hasta dar con lo que buscaba. Efectivamente, de aquel sueño manaba una energía muy fuerte y extraña. No era algo corriente, y no se trataba de la fuerza del dragón que descansaba en el interior de su hermano.

-Es verdad -fue el veredicto de la joven -algo ha hablado a Erik desde el mundo onírico. Y sea lo que sea… aún puedo detectar su energía.

Victoria se rascó la barbilla, y una idea llegó a su mente.

-En ese caso, sólo hay algo que hacer. Debemos hacer caso a ese… ser que ha hablado a mi hijo. Si hay que buscar esas… ¿litografías? -Eva asintió -para conocer nuestro destino, deberíamos ponernos manos a la obra.

Séun, que aún no había hablado, argumentó en contra.

-No podemos. Tenemos un ejército de serpientes esperando para atacarnos, y yo no voy a permitirme el lujo de perder la guerra por una posibilidad.

-Séun tiene razón. No podemos descuidarnos. Además, no conocemos la localización de esos objetos. Aunque nos pusiéramos a buscarlos… no creo que las pudiéramos encontrar. Idhún es grande, Victoria -dijo el monarca.

Sin embargo, en aquel momento, Eva sufrió un mareo. Se llevó una mano a la sien mientras se apoyaba contra la pared y comenzó a respirar pesadamente.

-¿Eva? ¿Qué ocurre? -preguntó Christian, preocupado, pero la joven ya no les escuchaba. En su lugar, una voz estaba comunicándose con ella en el castillo que era su mente.

"Hija de Siebten…"  -trató de establecer contacto la entidad.

-¿Quién eres? Espera… tu energía es familiar… ¡Tú eres la voz que habló antes a mi hermano! - indentificó ella, ganándose una risa de la voz.

"Veo que la inteligencia de Siebten ha dejado huella en ti…" -continuó aquel eco misterioso.

-Espera, si eres la voz, ¡ayúdame! ¡Dime cómo encontrar las litografías! ¡No quiero ser un peón en manos de un destino incierto! -le pidió la muchacha.

"Siete textos, siete sabidurías… Cada una en la tierra de su dios… La tierra de fuego, el anillo helado, el bosque frondoso, el profundo mar, las ruinas del malvado, las colinas de los puros… "

-Espera un momento, ¡eso sólo son seis! ¡Por favor, habla! -trató de decir, pero ningún sonido salió de su boca, mientras la voz se desvanecía y Eva despertaba entre los brazos de Markash, que la miraba, preocupado.

-Lune… ¿estás bien? Te habías desmayado. -inquirió él. La chica asintió, y se puso en pie, mientras Séun reprimía un bufido. Se le había adelantado. Christian miró a Séun con interés. Acababa de percibir el interés del muchacho hacia su hija.

-Sí… estoy bien… pero, ¡ya sé dónde están las litrografías! -dijo, con un entusiasmo impropio de ella, casi saltando. -¡Y lo mejor es que una está aquí cerca!

-¿Qué quieres decir? -preguntó Jack.

-La voz… la misma que habló a Erik… me lo ha dicho… las otras siete partes de la profecía están en "la tierra de fuego, el anillo helado, el bosque frondoso, el profundo mar, las ruinas del tirano y las colinas de los puros" -fue su respuesta.

Victoria enarcó una ceja.

-El bosque frondoso… eso sólo puede ser… -sus ojos brillaron con la luz del unicornio -¡el bosque de Awa!

Markash sopesó aquella posibilidad. Que todo fuera así de fácil… no tenía sentido. Sabía de sobra que aquello no podía ser tan bueno, pero no había notado la esencia del Séptimo en la sala, y proviniendo de él, podía percibir su energía. Aquello no era obra de su padre.

-El bosque de Awa… eso está en contacto con Vanissar… ¿Por qué no me dejáis ir a buscarla? -preguntó Jack, ofreciéndose voluntario para la misión.

-Como quieras, chico. ¿Alguien está en contra? -nadie levantó la mano, aunque Victoria reprimió las ganas. Erik lo notó, y bufó. Ya estaba cansado de su actitud sobreprotectora. -¿Nadie? Bien. Pues mañana irás a buscarla -Jack movió ligeramente el puño, en señal de victoria.

Erik, en aquel momento, volvió a coger su espada. Ya habían terminado de hablar: no tenían nada más que hacer más que practicar. Séun le imitó, y los dos se enzarzaron en una lucha de filos, mientras todos seguían su ejemplo y retomaban la rutina. Una vez hubieron terminado se dirigieron a las duchas. El moreno no pudo evitar mirar a Eva, y pensar en el baile, y si iba a tratar de lanzarse o no. Fantaseó con lo que podría pasar después: tal vez besos, caricias…

En aquel momento, Christian abrió mucho los ojos, apretó la boca y miró al chico, que al percibir sus ojos, se giró.

"Ni se te ocurra fantasear con Eva. O verás tus partes nobles inutilizadas por el frío de Haiass" -le avisó. Pero el ojiverde respondió pensando en una escena, algo que podría pasar después, en su habitación… y lo pensó muy fuerte, como notó Christian, que se giró, y al grito de "¡Te mato!" salió detrás de él.

Erik se carcajeó: su amigo las llevaba crudas. No había nadie que ganase a Christian en velocidad. Acto seguido, se compadeció de Séun, pero volvió a reír, ante la mirada desconcertada de Resa. Eva también soltó una risita también, su compañero de habitación tenía un toque bastante cómico.

Unos momentos después, un grito agónico recorría los pasillos, mientras Christian sonreía siniestramente, agarrando al muchacho por el cuello de la camisa, pensando en todo lo que sería capaz de hacerle si el chico volvía a pensar en su hija en su presencia, y se las transmitió al ojiverde, que palideció, y calló al suelo una vez Christian le soltó. El shek cogió la toalla, y, como si nada hubiera pasado, se volvió hacia las duchas, dejando al pobre guerrero de Kyannaris muerto de miedo. Jamás había pensado que a Christian le pudiera tan sentar mal, por lo que decidió contárselo a Erik para ver qué opinaba de su padrastro actuando de padre sobreprotector.

Como había esperado, su amigo sólo se carcajeo, ansioso por conocer detalles, pero una vez Séun le contó cómo había empezado, fue deseando no haber preguntado nunca.

-…y entonces, como me dijo que ni se me ocurriera seguir pensando en ella de ese modo, decidí "gastarle una broma".

-Espera, espera. ¿Qué broma?- inquirió Erik, aún a  sabiendas de que no le iba a gustar.

-Pues, pensé, muy fuertemente, que ella y yo estábamos en la habitación, y entonces… -iba a continuar, pero Erik se tapó los oídos, al grito de:

-¡No quiero oírlo! ¡Joder, tío, por el amor de Aldun, que es mi hermana! -se quejó el rubio, ganándose una sonrisita por parte del moreno.

-No he sido yo el que ha preguntado… ¿no decís en la Tierra, que la curiosidad mató al gato? -terminó él, cerrando el grifo e instando a su compañero a que hiciera lo mismo con un movimiento de mano.

Dado que Erik no le apetecía conocer más acerca del tema, por razones obvias, estuvieron comentando cosas acerca de las localizaciones de las litografías, tratando de descifrar las palabras de aquel ente que hablaba a los jóvenes desde el mundo de Morfeo para lograr reducir el plano de búsqueda, esperando formar parte de la búsqueda. Al llegar a la habitación de Erik, los dos muchachos se pusieron manos a la obra.

-Bien, lo que ya tenemos claro es que la "Tierra de fuego", tiene que ser Kash-Tar o Awinor. O quizá las dos. Eso nos deja un buen lugar para empezar -comentó Séun, tumbándose en la cama que pertenecía a Resa.

-Sí, pero sería muy arriesgado estar demasiado tiempo en el desierto… Además, dudo que nos dejaran ir hasta allí a nosotros. Sobre todo a mí, Se -comentó Erik, jugando con un mechón de su pelo, que había formado una pequeña melena salvaje en el tiempo que llevaban allí.

-Séun, tenemos después las ruinas del malvado… pero eso no es que suene muy agradable, ¿verdad? -sugirió el rubio.

-Me imagino que ese lugar es Drackwen, donde tus padres vencieron a Ashran… o si no, en cualquier tumba del Séptimo, que probablemente estén custodiadas por serpientes.

Y así siguieron discutiendo a dónde se podrían presentar, cuando se presentó Resa en la habitación, dando a entender que ya era tarde. ¡Se habían perdido la cena! Los dos chicos maldijeron su suerte mientras una risita se le escapaba a la muchacha, que apremió a Séun a abandonar la habitación para quedarse a solas con Erik.

"-¿De verdad quiero quedarme a solas con él?" - se preguntaba la chica.

-"**Sabes que te gusta. No tiene sentido negarlo más, tonta" -**le decía una vocecilla por dentro.

Mientras la semiceleste mandaba callar a su conciencia, el chico se ruborizó ligeramente, se habían quedado solos de nuevo. Séun no había ofrecido resistencia, al contrario, y el dragón se lo agradecía. No quedó tan alegra al ver que, para su desagrado, en el pasillo podía entrever a Markash, apoyado en la pared con los ojos cerrados y los brazos cruzados.

-Mark… gracias por acompañarme -le agracedió ella.

-Sin problemas, Res. Cuando quieras. -replicó él, y en aquel momento Erik giró levemente la cabeza, indicando su desagrado. Sólo él la llamaba Res, amén de Eva en determinadas ocasiones.

Una vez la muchacha hubo cerrado la puerta, se quedó mirando a Erik, algo molesta. Sabía que no toleraba a Markash, y el shek había probado ser un buen amigo. ¿Por qué no lo podía comprender? Aquella faceta de Erik la desconcertaba. Él siempre se llevaba bien con todo el mundo… pero, desde siempre, se había mostrado arisco con el shek. En aquel momento, la sonrisa cálida despareció de la cara de Erik: sabía exactamente lo que estaba pensando la chica.

-Deberías alejarte de él, las serpientes no traen nada bueno -fueron las primeras palabras del chico.

Algo dentro de Resa se estremeció: para bien o para mal, estaban discutiendo una vez más. No entendía qué estaba pasando entre ellos, parecía como si Idhún hubiera puesto una barrera impenetrable para separarlos. Quiso decirle eso, quiso decirle otras cosas… pero no fueron esas las palabras que salieron de sus labios.

-¿Cómo puedes decir eso? Si le conocieras bien…

-Oh, ¿y supongo que tú sí? Bueno, perdona por no confiar en él, pero ese… idiota, cada vez que me ve, aprovecha para recordarme la humillación en el torneo, Res. Y ya me está empezando a tocar las narices, no sé qué ves en él -castigó él, ganándose una réplica.

-¿Ah, sí? Me parece que le conozco mucho mejor que tú. Tú no sabes cómo es Mark en real…

-Oh, así que ahora es Mark, ¿eh? -dijo él, enfadado -¿Desde cuándo es esa maldita serpiente tan cercana a ti?

-¡Desde que me dejaste aquellos dos meses de lado! -estalló ella. Ya está. Lo había dicho.

-¿Pero qué estás diciendo?

-Todo este tiempo, estabas siempre con Séun, hablando, saliendo, cenando, entrenando… mientras me dejaste sóla. Vale, puede que hable con Eva, pero, ¡eras mi mejor amigo! -el uso del pasado hizo mella en Erik -¡Comprende cómo me sentí! Desde que todo esto empezó, todo es entrenamiento, ducha y cena…. E incluso en la enfermería, cuando esas dos… furcias que tenemos por enfermeras me insultaban, ¡tú no hacías nada! Y a pesar de ello, yo no he dejado… -"de quererte" -quiso continuar ella, pero cambió las palabras -de ser tu amiga.

Erik estaba anonadado, no sabía que se había sentido así. Pero sólo tenía algo en la cabeza. Markash se estaba acercando peligrosamente a Resa, y eso le ponía furioso. La pobre chica no podía saber, sin embargo, que los dragones y los sheks se profesaban un odio ancestral. Al fin y al cabo, ya no quedaban dragones en Idhún. Y el ejemplo más claro, Jack y Christian, convivían juntos con la misma mujer, superando su odio. Por ello no podía entender por qué Erik no conseguía aceptar a Mark.

-Y mientras tú me ignorabas, yo cada día estaba más triste… hasta que un día, él me preguntó "¿Qué te pasa?". Y así empecé a conocerle mejor… Sé que puedo contar con él para todo. ¿Tanto te cuesta aceptarlo?

-Sí. Me cuesta aceptarlo, ¡porque es lo que es! Es un shek, y no es como Christian. Esta… serpiente tiene la esencia del Séptimo. ¡Sólo es cuestión de tiempo que se vuelva en nuestra contra! Por eso estaba entrenando a Eva, para poder utilizarla más tarde, no es más que un bas…

La voz de Erik fue acallada por una bofetada que atravesó su mejilla. La chica tenía los ojos llororos: sus palabras la habían herido de verdad. Y Erik no sabía hasta qué punto.

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Bueno, y hasta aquí el capitulo 26!!!! Por favor, no odiéis a Erik, tened en cuenta por lo que está pasando xD Espero que os haya gustado, perdón por la espera, y muchas gracias por vuestros anteriores comentarios. Ahora, me gustaría que me dijerais que pensáis de las litografías, vuestra opinión de cómo las encontraran… :3

¡Un saludo!

zalitrix