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Historia 120142 — capítulo 28

Holaaa aquí zalitrix presentando el capitulo 28 de Memorias de Idhún IV!!!! Espero que os guste, aunque a mí no me ha gustado demasiado… o a lo mejor es que estoy impaciente por aguantar. Aquí tenéis la música de hoy (algo tristona):

P1: http://www.youtube.com/watch?v=zHYTtcDyAro

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Todos los presentes en la sala reprimieron un grito de sorpresa. Tan complicado, pero tan simple… pero aun así, todavía no les había quedado nada claro. El poder oscuro del unicornio era manifestado solamente en ocasiones en los que un ser querido hubiera muerto o hubiera sufrido un gran daño… no tenía sentido.

-¿Odio? -preguntó Shail, extrañado.

-Exacto, mago -replicó Markash, con desgana -el odio ancestral que nuestras razas se profesan ha sido el desencadenante de toda esta situación -terminó.

Christian pareció meditar un momento y se dio cuenta de aquel detalle en el aura de Erik: las llamas negras. Era la prueba que confirmaba lo que llevaba pensando desde que había escuchado lo que había pasado en aquella sala momentos atrás.

-Decís que llamas negras rodearon a Erik… entonces, todo tiene sentido.

-Pues… ¡oh, claro! ¡Ahora lo entiendo todo! -cayó en la cuenta Jack, provocando que Alsan y Victoria le miraran interrogantes. No era común que él tuviera las respuestas a estas cosas.

-¿A qué te refieres, cielo? -inquirió la joven unicornio, expectante.

-¿Es que no recuerdas lo que me sucedió cuando os vi juntos por primera vez a Christian y a ti? Estaba tan furioso que provoqué una llamarada con la que casi os mato a los dos… -Christian tosió ligeramente, indicando desacuerdo, pero Jack continuó -y si eso lo provocó veros en una actitud… amistosa, una sola vez, entonces no me imagino cómo debe de ser ver a la persona que te gusta estar una y otra vez con alguien que te ha humillado y lo va a continuar haciendo, y que para colmo, es tu enemigo natural -sentenció el padre de Erik, mirando hacia la puerta con expresión severa.

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Al otro lado de la puerta, Resa se llevó una mano a la boca. No había podido acompañar a Erik dentro de la enfermería, y dado que estaba muy cerca de la sala, había optado por volver, pero decidió quedarse ahí. Sabía que Jack y Christian la habían descubierto, pero eso no le importaba. La chica salió corriendo sin mirar atrás. Todo aquello que había pasado lo había causado ella, ella y solo ella. En aquel momento, era lo único que importaba.

Mientras corría hacia la habitación, miró de reojo la puerta a la enfermería con un pequeño cristal con cortinas corridas por dentro, donde podía ver sombras debatiéndose alrededor de una camilla con una persona que, para desgracia de la semiceleste, sabía quién era.

Tras dos minutos, la chica llegó, se encerró, y comenzó a llorar, en silencio, tumbada en la cama, con lágrimas de puro dolor recorriendo sus mejillas. Lo peor no era la situación en sí, no. Lo peor de todo era cómo se habría sentido Erik. "No me imagino cómo debe de ser ver a la persona que te gusta estar una y otra vez con alguien que te ha humillado y lo va a continuar haciendo, y que para colmo, es tu enemigo natural" había dicho Jack. En cualquier otro contexto, saber que de verdad gustaba a Erik, que no se lo había estado imaginando, habría sido la mayor alegría para la semiceleste.

Pero por culpa del cruel destino, justo cuando ella había descubierto sus verdaderos sentimientos hacia el chico, había desatado lo que podía ser la pérdida de no sólo su amor, sino también de su amistad. Aquel pensamiento terminó de romper su ya maltrecho corazón, y la chica continuó llorando.

Mientras, en la enfermería, las enfermeras ya habían dejado entrar a los amigos y familiares del muchacho. Zaisei había subido a ver si podía hacer algo con Resa, por lo que solo estaban Jack, Christian,  Victoria, Alsan, Shail, Eva y Séun, quien estaba tratando de reconfortar a la hermana del muchacho. Mientras esperaban que no fuera nada grave, una dríada salió a comunicarles el resultado de los análisis mágicos al cuerpo del muchacho.

-¿Cómo está? -inquirió Christian.

-De momento… estable. Pero… ha perdido mucha energía. Es… como si su cuerpo hubiera entrado en hibernación para recuperar la energía que ha desatado.

-Un momento… esto es…

-Exacto, Victoria. Es lo que te pasó a ti después de que Ashran te robara tu cuerno -dijo Jack, repentinamente serio, tras recordar el calvario de aquel tiempo en el que Victoria había estado en coma debido a las acciones del Séptimo. Victoria ahogó un grito. Si lo mismo que le había pasado le sucedía a Erik…

-No, dragón. Te equivocas.  No es lo mismo -replicó Markash - porque la vitalidad y energía del dragón hacen que, aunque su parte unicornio se quedara sin energía… se recargaría tras un tiempo, y mientras, lo único que no podría hacer Erik sería transformarse en unicornio. Y aún no sabe, así que…

Victoria suspiró aliviada tras la deducción del shek, aunque no podía dejar de estar enfadada con él, pues había sido el causante. La dríada decidió que ya había escuchado bastante conversación ajena, por lo que decidió llevarles a ver al muchacho. Mientras pasaban, podían ver a las trabajadoras celestes vomitando en bolsas mágicas. Jack reprimió un gesto de asco. Todavía no podía creer que la mera presencia de su hijo tuviera ese efecto sobre aquella raza.

Y Shail estaba pensando lo mismo. "Resa podría estar en peligro. Puede que solamente sea una semiceleste, pero si Zaisei se desmayó con una simple mirada… Tengo que protegerla a toda costa". Christian y Alsan notaron su mirada oscura y le pusieron una mano en cada hombro. El mago agradeció el gesto, y procedieron.

Una vez llegaron a la habitación, percibieron algo extraño. Observaron que, como en todas las habitaciones, había flores al lado de la cama del paciente. Pero estas… parecían estar perdiendo energía. Y no a poca velocidad, precisamente. Eso también le recordó a Victoria de tiempos pasados. Se acercó, y las plantas parecieron volver a crecer, pero por poco tiempo.

Pronto, todos comenzaron a sentirse mal.

-¿Qué es esta sensación? Parece como si la energía mágica faltase en esta habitación… ¿Me lo estoy imaginando? -inquirió Shail.

-No te lo estás imaginando -respondió Victoria. Aunque era normal que las plantas se marchitaran al lado del unicornio herido… esta sensación no la había tenido hasta el momento.

-Será mejor que nos vayamos de aquí. Hay que dejar descansar a Erik y algo me da mala espina. No sé qué es… pero lo estoy notando desde que entramos aquí -comentó Eva, y todos asintieron, saliendo de la sala tras ella.

En aquellos momentos, en la habitación de Resa, la muchacha no había dejado de llorar, reprochándose a sí mismo todo lo que había pasado. Todavía no se lo podía creer. La verdad era que le había sentado muy mal que Jack le hubiera echado la culpa a ella de manera indirecta, pero eso no era lo peor. ¿Por qué? ¿Cómo había podido tener miedo de Erik? El siempre había estado a su lado, en las buenas y en las malas. Siempre para ella cuando le necesitara.

Y ahora… le había traicionado, aunque él no supiera de qué forma. Su amistad, su orgullo… su amor. Ante este pensamiento, la muchacha se desconsoló todavía más. Y, aunque una parte de ella le reprochaba el ser tan débil, y le decía que una guerrera no podía llorar así, por una vez en su vida su parte celeste fue más poderosa que su parte humana.

De repente, una llamada la sobresaltó. La chica no quería abrir, y estaba encerrada. No se sorprendió cuando la voz de Séun, relajante, le llegó desde el otro lado de la puerta.

-Resa… ¿quieres hablar de esto? -le preguntó él, serio, algo poco habitual. La semiceleste replicó con un simple sollozo.

-Si no hablas, va a ser peor. No hace falta que te tortures… -siguió con un tono consolador el ojiverde, provocando la afirmativa de la chica, que con su magia abrió la puerta. Lo que Séun vio le dejó desolado. Jamás había visto a la chica, llena de alegría, en aquel estado tan devastador. Si ya estaba preocupado por Erik, ahora lo estaba todavía más por ella.

Sabía que la culpa era toda suya. Era ella la que había intimado tanto con aquella maldita serpiente, pero Markash ya se había llevado su merecido en la opinión del chico, y Res no merecía sufrir más por todo este asunto.

Una vez el chico entró, se sentó al lado de la muchacha, que estaba tumbada en la cama con la cabeza enterrada en la almohada. Séun tiró de su cuerpo, levantándola con facilidad, y abrazándola para tratar de reconfortarla. Resa enterró la cabeza en el hombro del muchacho, y siguió llorando, en silencio.

-¿Por qué no me lo cuentas todo desde el principio? Yo sólo conozco una parte de esto… -le pidió, y la muchacha, respirando entrecortadamente, aceptó. Y se lo desveló todo. Lo que sentía hacia el muchacho, el motivo de su amistad con Markash, las continuas discusiones desde que habían llegado al fantástico mundo…

Una vez hubo terminado, Séun la miró, preocupado. No sabía que decirle, pero merecía saber de la condición de Erik. Y quería decirle algo

-Resa… tú le gustas a Erik. Sé que lo habías escuchado de labios de Jack… pero debes saberlo así, de forma directa, sin malinterpretaciones. Aunque seguro que ya lo notaste. Y, sin embargo…

-P…Por cierto… ¿C…Cómo está…

-Estable. Pero está en hibernación, aunque me parece que el término adecuado es el que usan los terrestres: está en coma. No sabemos cuándo va a despertar… ni siquiera, si lo hará. Siento muchísimo decirlo, pero… la verdad es que todo lo que ha sucedido hoy… ha sido por ti -sentenció cansado el muchacho.

Aquellas palabras volvieron a golpear a la ya dolorida semiceleste, que no pudo sino pedir al muchacho algo de intimidad. Antes de salir, sin embargo… Séun le volvió a dedicar unas palabras.

-Pero, quiero que sepas… que yo no te guardo rencor. Y estoy seguro de que él tampoco lo hace. Descansa, y cálmate. Mañana continuaremos con la rutina de siempre. Descansa, por favor -terminó, y salió del cuarto.

Resa suspiró, y dirigió la mirada a la ventana. Ya se estaban poniendo los soles… y ella no tenía hambre. Con los ojos enrojecidos debido al llanto, decidió que intentaría dormir, corriendo las cortinas y metiéndose entre las sábanas de la cama tras haberse puesto el pijama. Por primera vez en varios meses, volvería a dormir ella sola. Y en aquel momento, se decidió. No quería ser así. No se iba a pasar toda la vida lamentándose. Podía ser que Erik no volviera a abrir los ojos. Y si eso ocurría… debía honrar su memoria. Por lo que comenzó a darle vueltas a alguna manera de que fuera ella quien enfrentara sus batallas, y que Markash no intercediera por ella y ocurriera lo que había ocurrido.

Aunque, claro, no todas las personas tenían un mejor amigo híbrido con dos de las tres criaturas más poderosas del planeta en su interior. Mientras la muchacha pensaba, terminó  por quedarse dormida. No soñó con nada ni sintió calor aquella noche.

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Una planta más abajo, en el comedor, Séun removía su plato con desgana y la mirada perdida y triste, ante una preocupada Eva.

"Él siempre está animado, en todo momento… Pero ahora… parece que lo que le está pasando a Erik le está afectando, y mucho. Me gustaría hacer algo por él…" pensaba ella, mirándole con ternura, cuando él se percató de esa mirada y se sonrojó ligeramente, levantando la cabeza.

-¿Ocurre algo? -le preguntó él, a lo que la chica respondió rápidamente que no, por lo que Séun volvió continuar desmenuzando la comida de su plato. Pero se cansó de ese silencio, y habló.

-Eva, yo… he ido a hablar con Resa. Estaba muy afectada pero, ¡maldita sea! ¡Fue culpa suya, y lo sabe! -maldijo él, que aunque hubiera tratado de confortar a la muchacha, tenía que dejar escapar toda esa rabia que llevaba acumulando desde que Erik ingresó en la enfermería.

-Pero Séun… ya sabes que ella…

-Lo sé. Sé que ella es de las que peor lo están pasando, si no tanto como Victoria. Pero, aun así… la miro, y veo al shek, y pienso que si ella no hubiera congeniado con esa maldita serpiente, Erik todavía estaría aquí…

-¡Hablas como si estuviera muerto! -le reprochó Eva -Y, además, es tan plasta que seguro que se recupera, ¡aunque solo sea para darme la tabarra!

-Eva… Es que hay una posibilidad de que…

-¡Al cuerno con las posibilidades! Te digo que se recuperará, ¡es mi hermano, después de todo! Y además, supuestamente esto tendría que ser al revés. ¿Se va Erik, y el Séun que yo conozco y "me encanta"-pensó, sin darse cuenta -es siempre el más animado se convierte en un pesimista? -gruñó ella en broma.

Gracias a aquel gesto, una sonrisa asomó por la cara del muchacho, y se ensanchó.

-Eva… muchas gracias… en serio, lo necesitaba -dijo él, mirándola a los ojos con aquellos cálidos ojos verde pradera. La chica sintió derretirse el hielo de sus ojos: jamás había visto aquella mirada sincera en él.

Una vez Séun terminó la cena, aunque no hubiera comido nada, y Eva hizo lo propio, los dos se encaminaron hacia la habitación. Eva se extrañó de que el ojiverde no hablara apenas, pero uno no se recuperaba de aquel shock tan fácilmente, por lo que terminó por convencerse de que era normal. Una semana, o signos de mejora de Erik, y el chico estaría como nuevo en un santiamén, se decía.

Pero hasta que ese momento llegara, necesitaba su apoyo. Y eso era lo que le iba a dar, puesto que él había sido muy bueno con ella desde el momento en que llegó. Y puede que fuera un shek, sí. Puede que normalmente fuera fría con él. Pero aquellos ojos verdes se habían clavado en el fondo de su luz, superando las barreras de hielo que pudieran tener sus ojos.

¿Realmente era amistad… o quería Eva algo más?

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Bueeeno pues hasta aquí el capítulo 28!!!! Muchas gracias a todos los que habéis comentado el capítulo anterior!!! Bueno, para este, me gustaría preguntaros: ¿cuánto tiempo estará dormido Erik? Porque no creáis que voy a dejarle de lado. Oh, no, no os preocupéis. A partir de aquí, sí os adelantaré que Eva va a comenzar a entrenar sus poderes de híbrido!!! Espero que os guste a los fans de los sheks :)

¡Un saludo!

zalitrix