Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 89,862/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 120142 · de

Historia 120142 — capítulo 29

Hola a todooooos/as, aquí estoy de nuevo con otro capitulo más de Memorias de Idhún IV :) En este episodio he añadido algo más de humor con Christian y Séun, espero que os guste!!!!

No hay música en este capítulo, no encontraba música apropiada para la escena de humor -.-

¡Si conocéis alguna canción instrumental de ese estilo, avisadme, porfa :D!

////////////////////////

A la mañana siguiente, Eva se despertó mucho antes de lo que acostumbraba. Aquella noche no había dormido demasiado, pero tampoco tenía sueño. Llevaba rondándole una idea en la cabeza desde que Erik había despertado sus poderes el día antes, algo que le tendría que preguntar a su padre, o a Markash. Aunque dudaba que el shek se dejara ver por ella durante un tiempo, pues a lo mejor pensaba que estaba molesta con él por todo lo ocurrido con su hermano.

Mientras se desperezaba, miró al otro extremo de la habitación, y tuvo que contener una carcajada. Séun, como siempre estaba despatarrado sobre su cama, durmiendo con la boca abierta y una cara feliz y despreocupada, que era exactamente la expresión contraria a la que tenía al darle las buenas noches.

Mientras se vestía, la voz del muchacho le sobresaltó.

-No… ristian… ¿eso es Haia…? No, no me congeles… artes nobles… no estaba… ensando en… -decía, hablando en frases incompletas y aparentemente inconexas a oídos de la chica. En el sueño de Séun, el ojiverde corría por un pasillo interminable, con Christian en pos de él con Haiass en la mano, una mirada siniestra y una sonrisa macabra.

Eva suspiró. "Este chico…" pensó, moviendo la cabeza con gesto negativo, pero en seguida se volvió a centrar. Una vez terminó de ponerse sus pantalones, se dirigió hacia el balcón de la torre central. Mientras la chica caminaba, iba dándole vueltas a todo lo que había sucedido la tarde anterior. Por lo que, de manera automática, sus pasos la encaminaron hacia la enfermería, donde la puerta ya estaba abierta, pues era un servicio tanto diurno como nocturno. Sin pensarlo, entró hacia la habitación donde descansaba su hermano.

Cuando lo vio, suspiró. No parecía haberse movido ni un ápice: las arrugas de la sábana eran las mismas que la tarde anterior, salvo por la parte del pecho, que se movía ligeramente con cada inspiración y espiración del muchacho. Le gustaría saber si de verdad estaba bien… pero no podía hacer nada. No ahora. Por ello, le dio un pequeño beso en la frente, aun sintiendo repulsión hacia el contacto debido a su parte shek. El amor fraternal era mucho mayor que eso… pero no pudo evitar pensar en lo sucedido en el torneo.

Sacudió la cabeza tratando de eliminar aquella molesta sensación de remordimiento, y se volvió a dirigir hacia su destino original. La muchacha subió escaleras por unos minutos que le parecieron eternos, pero finalmente llegó. En el balcón de la torre estaba la persona a la que quería ver.

-Hola… papá -musitó ella.

-Eva… te estaba esperando. Sabía que vendrías aquí. Y creo que tengo una idea de por qué has venido a verme a estas horas -respondió Christian, dándose la vuelta con una media sonrisa en su rostro.

-¿Cómo lo has…

-Soy tu padre, al fin y al cabo. Pero, adelante. Dime lo que ronda por tu mente.

-Papá… quiero despertar mis poderes de híbrida. ¿Me enseñarás… a transformarme en shek? -pidió ella.

Christian no pudo evitar sonreír ampliamente.

-Por supuesto, hija. De hecho… si te soy sincero… estaba esperando a que me lo pidieras -afirmó él, notablemente emocionado. Nunca pensó que podría reaccionar así, pero la serpiente en su interior chillaba de júbilo por todo aquel asunto. Trató de contener su euforia y volver a su estoica forma de ser de siempre.

-Entonces, ¿comenzamos? -sonrió la chica.

-De acuerdo. Pero aquí, en el castillo, no. Vamos al prado de la parte de atrás del castillo. Esa parte de la colina será perfecta para tu entrenamiento.


Mientras tanto, en la habitación de Eva, Séun todavía seguía con su "bonito" sueño. Había comenzado a dar vueltas en la cama, y no era de extrañar. En la mente del chico, estaba siendo sujetado por cuatro Christians, a falta de uno, mientras el quinto enarbolaba a Haiass.

-Séun, Séun, Séun… te advertí que no volvieras a pensar en mi hija de esa manera, ¿o no es verdad?

-Christian, seamos razonables -decía el chico, sudando a mares y con cara aterrada -tu no quieres hacer esto y yo no quiero que lo hagas, así que...

-¿Quién ha dicho que yo no vaya a disfrutar con esto? -le dijo el shek, con una media sonrisa que aterró al muchacho. En aquel momento, comenzó a descender su brazo, y la punta de Haiass tocó uno de los genitales del muchacho, creando una capa de escarcha.

-¡¡¡Por favor, no, no, no, no, dioses!!! ¡¡Qué frío!!

-¿Unas últimas palabras para tu hombría antes de que quede congelada y cortada? -añadió, macabro, con una sonrisa de triunfo en los labios. En ese momento, el shek levantó su brazo hacia el lateral formando un ángulo llano con su hombro y el brazo, y lo hizo descender a toda velocidad.

-No, no, no, no ¡¡¡¡¡¡NOOOOOO!!!!!!! -gritó Séun, tratando de zafarse.

Y en ese momento, despertó. El chico se incorporó sobre la cama a la velocidad del rayo, respirando pesadamente. Sin pensarlo, levantó la sábana y el calzoncillo con el que dormía. Un suspiro de alivio escapó de sus labios.

-Menos mal… todo está en su sitio… -musitó cansado, y todavía aterrado, se volvió a tumbar en la cama.

Mientras, en la colina, Christian le estaba explicando a Eva todo lo que debía saber, cuando una media sonrisa iluminó su rostro.

-¿Papá? ¿Pasa algo? -preguntó la chica, extrañada.

-No, hija, no es nada. Sigamos. Bien, para transformarse en shek debes pensar en tu otra esencia y visualizar a la serpiente en tu mente y subconsciente a la vez.

-¿En mi subconsciente? Eso es imposible.

-Para un shek nada de la mente es imposible. Eso es lo primero que hay que saber. Trata de vaciar tu cabeza de cualquier emoción poderosa, siente el frío penetrar en tus pensamientos -le aconsejó el padre, sonriendo, y transformándose él mismo. Un aura de escarcha rodeó el cuerpo de Christian por unos instantes, y se desató en un pequeño tornado, de cuyo interior escaparon unas gigantescas alas, que disiparon la tormenta artificial.

-Vaya… -sólo pudo musitar la muchacha ante la vista de aquella impresionante criatura -y, ¿yo podré ser así?

-"No, Eva. Tú serás la shek más bella que Idhún haya visto jamás. Porque también eres un unicornio" -dijo Christian, o más bien pensó, pues las palabras las recogió la mente de la muchacha, no sus oídos.

La muchacha solamente tenía una duda. Pero antes de que pudiera decirla, su padre habló por ella:

-"No, no siempre es así de escandaloso. Te he enseñado lo que pasa cuando es tu primera vez y no te controlas bien: esa tormenta de escarcha se da sólo cuando haces lo que te he dicho. Cuando aprendes a transformarte de forma natural, ya no pasa."

-¿C… cómo has…

-"¿Sabido lo que ibas a preguntar? Aunque en mi forma humana puedas ofrecer resistencia a estos sondeos de mente, contra un shek no hay nada que hacer. Así que la otra parte de tu entrenamiento será aprender a amurallar tu mente, a protegerla de las incursiones ajenas." -contestó la serpiente alada, pareciendo sonreír a los ojos de la chica.

En ese instante Christian volvió a convertirse en humano de nuevo, confirmando las sospechas de la chica de que en su rostro de serpiente se adivinaba una sonrisa.

-Entonces, ¿quieres probar?

-¿No deberías saberlo ya, papá? -rio ella. Le encantaba pasar ratos con su padre a solas, era, sin duda, el momento del día en el que Eva mejor se sentía.

-La verdad es que no estoy siempre en tu mente… de lo cual deberías alegrarte, jovencita. Aún estoy dudando de si enseñarte a poner barreras mentales…

-¡Papá! ¡No seas tan sobreprotector!

-Lo siento, lo siento -le guiñó un ojo él -es que me hacía ilusión interpretar ese papel, si te digo la verdad.

-Qué tonto eres. Anda, vamos a ver qué tal lo hago -concluyó Eva.


Una vez los rayos del primero sol iluminaban la habitación de la semiceleste, Resa se despertó. Todavía adormilada, no recordaba lo sucedido, por lo que se giró hacia el lado de la cama de Erik, musitando "Buenos días, tonto…". Pero, al no recibir respuesta, abrió los ojos ligeramente, para observar la pared, en vez del cuerpo de la persona que la chica deseaba ver.

En aquel momento, todo volvió a su memoria, agolpándose los recuerdos en todos los rincones de su mente. Erik estaba en coma. Probablemente nunca volviera a despertar. Markash no iba a dejarse ver por una temporada. Ah, y para empeorar las cosas, ella había sido la causante.

Pero no iba a llorar más. Se había acabado aquello, no iba a seguir siendo tan débil. Cuando Erik despertara, iba a verla como una guerrera, no como la chica que había sido hasta ahora. Por ello, se vistió rápidamente, decidida a continuar con la rutina de entrenamiento mágico que había seguido hasta la tarde anterior cuando se había roto el ritmo. Aunque primero, como todos, debía bajar a desayunar. Mientras bajaba, se encontró con Séun, en cuyo rostro destacaban unas enormes ojeras.

-Hola, Seún -dijo ella, en tono neutro.

-Hey, Res… ¿estás mejor? -inquirió él, agarrándola de los hombros y mirándola fijamente.

-Sí… pero tú, en cambio…

-Oh, lo mío no es nada. Tan solo una pequeña pesadilla sin importancia -rio él, aunque parecía que hubiera ocurrido de verdad.

-¿Seguro? Tienes muy mala cara… y parece que has estado sudando…

-¿Ah, sí? Uy, qué cosas, ¿no? Por cierto, ¿qué crees que habrá para desayunar? -contestó el ojiverde, tratando de cambiar de tema.

Resa suspiró. Fuera lo que fuese, estaba claro que era alguna tontería de las suyas, por lo que optó por seguirle la corriente, y juntos bajaron hasta el comedor. En aquel momento, ante la vista de la mesa vacía, a la cabeza de los dos asomó la misma pregunta.

-Oye, ¿has visto a Eva? -dijeron, al unísono.

-No, yo no la he visto. Pensé que estaría contigo -se contestaron, de nuevo a la vez. Una vez se dieron cuenta de ello, rieron ligeramente, y comenzaron a comentar dónde se podría haber metido la chica, cuando ésta apareció por la puerta.

-¡Res! ¡Séun! ¡Buenos días! -saludó, entusiasmada.

-Vaya, Eva, qué enérgica estás hoy… ¡Eso es raro! -ironizó el ojiverde, ganándose un golpecito cariñoso en el brazo.

-¡Qué va!

-¡Hey, Eva! -saludó Resa -¿Dónde te habías metido? -preguntó la semiceleste a la shek-unicornio.

-Pues… ahora os lo cuento, que es largo, y prefiero hacerlo sentada y con comida en la mesa. Pero os puedo adelantar que estaba con mi padre. Mirad, ahí viene -señaló la chica, y, efectivamente, Christian estaba entrando en el comedor, encaminándose a la mesa de Jack, Victoria y los demás. Pero, antes, giró la cabeza hacia los chicos.

Séun tragó saliva y se puso tenso. Todavía estaba asustado por el sueño, temía que lo fuera hacer de verdad si volvía a ver pensamientos… impuros, en su mente. Pero el padre de Eva sólo pasó de largo, a lo que el muchacho suspiró aliviado.

-¿Séun? ¿Ocurre algo? -inquirió la joven, al ver la reacción de él.

-No, que va, no es nada -contestó, atropelladamente. -Anda, vamos a desayunar, que me muero de hambre.

Y así, Eva les contó todo lo sucedido, la petición a su padre, y el inicio del entrenamiento especial, que habían acordado sería por las mañanas a primera hora.

-Bueno, bueno, pues me tendrás que llevar a dar una vuelta por los cielos cuando te conviertas en culebra, ¿no? -se carcajeó Séun, aunque de verdad quería probar.

-¿A quién llamas culebra, cerebro de mosquito? -le fulminó ella con la mirada.

-Vale, vale, no te me pongas así, que ya sabes que bromeo -se apresuró a aclarar el muchacho, levantando los brazos en tono conciliador.

-Chicos, creo que deberíamos ir yendo a entrenar, que el comedor se está vaciando del todo -comentó Resa.

-Tienes razón. Anda, vamos, imbécil -le dijo Eva a Séun, quien se puso de morros ante el insulto de la chica, aun a sabiendas de que era cariñoso.

Y así, los días fueron pasando. Cada día que pasaba, Erik seguía sin despertar, su cuerpo recuperando la energía perdida. Séun y los demás continuaban entrenando. Jack había ido a buscar la litografía del bosque de Awa, pero aún no había vuelto. Estaba muy bien escondida, pero nadie dudaba de que en poco tiempo el muchacho estaría de vuelta.

Mientras, la rutina había vuelto a su ritmo normal, y se disfrutaba de una relativa paz, con los diversos ataques de las criaturas oscuras, que iban aumentando en su variedad, pero seguían sin ser una amenaza para el colectivo. P

Pero eso sólo era la calma que precede a la tempestad, aunque eso nadie podía saberlo, ni siquiera los sheks de Kyannaris.

En ese tiempo, un hombre de cabellos plateados y ojos rojo sangre que relucían en la oscuridad sonreía pérfidamente. Ya tenía la idea que necesitaba, y los planes para la ejecución estaban listos… Sabía lo que tenía que hacer. La ira del unicornio… le proporcionaría la oscuridad de la que incluso su propia esencia carecía…

La figura desapareció de la instancia, para llegar a otro lugar mucho más remoto de allí. Hacia aquel lugar sin nombre, donde descansaban los restos de uno de los mayores tiranos de Idhún, protegido por un sangretibia de miserable existencia. El híbrido ni siquiera se movió. En el momento en que observó aquellos ojos de color rojo sangre refulgir en la oscuridad de la noche, sabía quién osaba a profanar la tumba de su antiguo señor.

Así que sólo se apartó, dejando pasar a la nueva encarnación del Séptimo dios a donde quisiera ir, aunque todavía se preguntaba qué querría de un sitio como este. El hombre no dijo nada, sólo continuó, caminando por el mausoleo que había servido de digna tumba y homenaje a aquella persona. Una vez llegó a lo que parecía el centro de la estructura, se agachó, para observar aquella lápida con la tumba, que era superficial. Al lado de esta, un saco con las cenizas de la difunta semimaga que tuvo la osadía de enfrentarse a él.

-Vaya, vaya… parece que por fin… he encontrado parte de lo que andaba buscando -sonrió, meléficamente.

//////////////////////

Buenooo, y hasta aquí el capítulo 29 de Memorias de Idhún IV!!!!

Como siempre, estoy abierto a sugerencias… Muchas gracias por los comentarios recibidos, y para hoy, os pregunto: ¿qué plan ha ideado Mannon? ¿De qué le va a servir la ira del unicornio? ¿Qué creéis que ocurrirá?

Ah, y por cierto, antes de que se me olvide: me gustaría que me comentarais también con sugerencias para la espada legendaria de Eva!!!! Es que soy malísimo con los nombres, y me ayudaría mucho ver vuestras sugerencias :P Las de Erik ya están pensadas.

Un saludo!!!!!!

zalitrix