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Historia 120142 — capítulo 30
Hola de nuevo!!! Aquí estoy molestando con otro capítulo nuevo xD Bueno, quiero anunciar que ya me he decidido por el nombre de la espada de Eva :3 Ya lo veréis, espero que os guste (sí, va por vosotros, amantes de los sheks)!
Pero no perdamos más el tiempo: comenzamos en 3…2…1…
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Mannon observó la tumba con un aire fantasioso, y a aquella bolsita de cenizas con un desprecio casi irracional. Aquella esencia no le había traído recuerdos placenteros.
-Volvemos a encontrarnos… Ayshel -musitó, cogiendo la bolsa de ceniza en la mano - y, siento mucho tener que decirte esto, pero como ya has podido comprobar, tus esfuerzos no han servido de nada. Yo me reencarné, pero tú… eras una simple mortal. Y ahora, voy a comenzar deshacer tu mayor logro, así que…
El hombre, en aquel momento, se giró hacia la tumba, y, sin dudar, introdujo su mano en ella, rompiendo las ataduras de piedra y el sello mágico impuesto al mismo. De su interior, sacó un cuerpo perfectamente conservado: no parecía que el paso de los años hubiera hecho mella en él, salvando el hecho de que ya era viejo cuando murió. Presentaba el vello del color plateado característico de todas las reencarnaciones del Séptimo. Dios que ahora se encontraba ante el cadáver.
-Por fin lo he encontrado… mi antiguo yo… Talmannon -susurró de nuevo, como tratando de no romper un profundo sueño. -Perfecto. Esta es la primera pieza de un puzle que supondrá la destrucción de todo tal y como se conoce…
Jack suspiró de nuevo, tratando de pensar dónde exactamente podría encontrar aquella dichosa litografía que contenía parte de las respuestas sobre el destino que debían seguir para sobrevivir de nuevo a otra guerra en Idhún.
-Vaya… el bosque de Awa es demasiado grande para buscar yo solo… por lo que sé, además, podría estar en cualquier parte -suspiró el moreno. -¡Dioses, qué aburrido!
La maldición del muchacho atrajo la atención de unos celestes que pasaban por allí, y que le miraron raro. Jack sonrió, avergonzado, pues pensaba que nadie le estaba oyendo, y se llevó una mano a la nuca. Mientras tanto, seguía buscando alguna pista, algún lugar que le indicara dónde podría hallarse la dichosa piedra.
El dragón continuó dando vueltas por el lugar, sin encontrar nada, y el hambre ya comenzaba a acuciar en su estómago, por lo que decidió parar a comer un momento y así poder pensar mejor en lo que hacer. En ese momento, sintió una llamada interior, y la respondió al momento y sin dudarlo un segundo.
-Yandrak… ¿qué ocurre? -se preguntó a sí mismo en su subconsciente, esperando una respuesta. Una voz en su mente comenzó a hablarle, tratando de establecer contacto. Jack suspiró. Hacía poco tiempo que Christian le había contado que, a pesar de ser la parte dominante de las dos esencias, todavía quedaba, reminiscente, la consciencia de las criaturas semi-divinas, o inteligentes al menos, con las que se compartía el cuerpo. Era una voz muy tenue, sin embargo. Todavía no había aprendido a establecer contacto con su dragón interior de manera psíquica.
Debido a que no pudo sacar nada en claro de aquel tenue susurro, el chico desistió y continuó pensando en la búsqueda.
-Veamos… si esto está en el bosque de Awa… eso quiere decir que debería ser representativo de la diosa Wina. Por tanto… a lo mejor debo buscar en una zona especialmente poblada de vegetación… aunque eso va a ser un poco difícil de distinguir…
En ese momento una idea golpeó su mente. Tal vez él no conociera el bosque de Awa tanto como necesitaría, pero los que vivieran allí sí que deberían saberlo, por lo que decidió ir a buscar a alguien que supiera dónde podría haber ocurrido algo de carácter más o menos divino.
"Espero que la búsqueda no me lleve demasiado tiempo… no querría arriesgarme a que Erik despertara estando yo fuera, después de lo que ha pasado necesita la compañía de otro dragón" -pensó, repentinamente serio.
Y en ese momento, reprimiendo el aura de llamas que desprendía su transformación, se convirtió en un enorme dragón dorado cuyas escamas refulgían con la luz de los tres soles sobre ellas. El joven batió las alas, oxidado: hacía por lo menos dos años que no se transformaba en Yandrak. La última vez había sido para demostrarle a Eva que Idhún existía, y echaba de menos volar por el cielo. Además, estaba cansado de caminar, y volando cubriría mucho mejor el terreno.
En aquel instante una llamada mental atravesó sus pensamientos. Pero esta vez era alguien que, para su desgracia, conocía demasiado bien.
-"Christian… ¿Qué te pasa ahora? ¿Ha despertado Erik?" -preguntó en su mente, esperanzado.
-"No, dragón. Todavía no ha despertado. Pero tenemos otras noticias." -pensó Christian desde el castillo de Vannissar, mientras hablaba con Alexander.
-"¿Algún problema?"
-"Para ti, lo dudo mucho. Hay indicios de que las tropas de la Legión Séptima están detrás de las litografías, al igual que nosotros. Posiblemente, para evitar el cumplimiento de la profecía."
-"Y con eso me quieres decir que…"
-"Que te andes con cuidado y estés alerta, Jack. Me parece que el Séptimo también puede haber mandado sus tropas al bosque de Awa." -dijo Christian, con gravedad en la voz.
-"Pero si el bosque de Awa tiene un escudo impenetrable. Necesitaría la fuerza del Triple Plenilunio otra vez, ¿no?" -preguntó Jack, extrañado.
-"No te confundas. Ya hemos visto que puede invocar a esas criaturas oscuras en cualquier parte, o, al menos, en Vannissar, y eso me hizo pensar que con los szish podría hacer lo mismo. Markash nos lo ha confirmado y ha informado, eso sí, de que al haber un escudo de semejante calibre, sólo puede mandar, como mucho, una avanzadilla cada mes, pues debe recargar energía. Unos cuatro szish en total, por lo que son difíciles de localizar. Procura que no te sigan."
-"Descuida. Ya sabes que me entra el instinto asesino con ellos cerca. Pero claro… llevo conviviendo demasiado contigo. Mis sentidos podrían estar oxidados."
-"Lo dudo mucho. ¿No te diste cuenta, hace tiempo, cuando Victoria estaba en coma, que a diferencia de los primeros días me podías reconocer en forma shek? Eso es porque mi esencia se ha grabado en tu instinto como la de un aliado. No te preocupes: sabrás reconocer a los seguidores."
-"De acuerdo. Una cosa, Christian… ¿cómo sabes esto?"
-"Tan solo hay que observar ese ejemplo que te he dado… y el de nuestros hijos" -musitó mentalmente el shek.
Jack pareció comprender, y decidió terminar la conversación.
-"Vale. Cambio y corto" -dijo, y colocó su barrera mental habitual, dando a entender que ya no necesitaba saber más.
Unos kilómetros más al Sur, el shek suspiraba, viendo cómo Eva trataba de transformarse en su forma híbrida una y otra vez, sin éxito. No lograba contactar con su esencia de serpiente interior, por lo que Christian, viendo que no se concentraba, dio por finalizado el entrenamiento y le propuso a su hija volver a la sala de entrenamientos para continuar con las prácticas con la espada.
-No lo entiendo, -repetía la chica una y otra vez- ¿qué es lo que hago mal? ¿Por qué no me puedo convertir en shek?
-No sé, hija… en teoría, tu alma shek está más unida contigo que la mía, porque eres un híbrido natural… pero tal vez sea porque debido a tu vida humana, la serpiente está dormida en tu interior -sopesó su padre, tratando de descifrar el motivo, pero todo podía valer. Los híbridos no eran comunes en Idhún precisamente, y menos uno de serpiente alada.
Eva, desilusionada, siguió a su progenitor, y procedieron hacia la sala de entrenamientos. Una vez allí, la rutina continuó como siempre, con unos combates entre Markash, Eva y Christian. Jack, Alsan y Séun entrenaban por otro lado. Las horas fueron pasando, y una vez terminaron, se encaminaron hacia las duchas. Antes de salir, sin embargo, fue interceptada por el hijo de Shizuko.
-Lune… ¿ocurre algo? Parecías pensativa antes…
-No es nada, Markash… en serio, es sólo que…
-No me lo digas… quieres aprender a transformarte en shek, ¿no es así? -inquirió el joven, curioso.
-¿Tú también has leído en mi mente?
-No, Lune… pero créeme, se te nota cuando estás interesada en algo… -sonrió él, de medio lado.
-¿Y qué me quieres decir con eso? -le preguntó la joven, mirándole a los ojos y tratando de entrar en su mente, pero se topó con un sólido muro de hielo que parecía extenderse kilómetros y kilómetros en longitud, altura y grosor.
-No creas que vas a poder entrar tan fácilmente ahí… y aunque pudieras, aún no tienes experiencia para hacerlo… Todavía no has aprendido a usar tus poderes, ¿me equivoco?
-La verdad es que no… -suspiró la muchacha, con lo que Markash sonrió todavía más.
-Entonces, ¿te gustaría aprender? Yo podría enseñarte… si quieres, claro.
-La verdad es que ya estoy aprendiendo con mi padre…
-En cualquier caso, Lune… si necesitas que te eche una mano, sólo tienes que decírmelo -respondió él, con su habitual calma y frialdad. La chica se preguntó si siempre sería así… aunque durante la pelea con Erik lo había visto algo descolocado. Instinto, se dijo.
-Prefiero no hacerlo… tú ya me entrenaste un tiempo, y seguro que tienes otras cosas mejores que hacer que enseñarme a hacer esto.
-Como quieras, entonces -la chica lamentó que él no insistiera, sin saber por qué. Markash, en ese momento, se encaminó a las duchas, pensando en los próximos movimientos del Séptimo. Llevaba un tiempo pensando en una forma de establecer contacto con su esencia sin que él se diera cuenta… pero era muy arriesgado.
Eva suspiró, y se encaminó hacia las duchas. Se cruzó con Séun de refilón, y aunque ella le saludó efusivamente, él sólo respondió con un "Hola", sumido en sus pensamientos. El chico estaba cada día más preocupado por su amigo, y de hecho, el tiempo que no pasaba entrenando, comiendo, yendo a encargar suministros y armas o durmiendo, lo pasaba sentado al lado de la cama de Erik en la enfermería.
Y aunque se mostrara con el mismo humor de siempre, en aquellos actos convencionales era donde se notaba de verdad lo que ocurría
Fue por eso por lo que la chica supuso que, tras la ducha, se encaminaría hacia ese lugar. Pero ella ya se había cansado de verlo así, no quería hacerlo. La verdad es que era la primera vez que se había hecho amiga de un chico, por tanto no estaba segura de cómo actuar. Especialmente con él, pues siempre solía ser el ojiverde el apoyo moral, pero en ese momento…
Por ello, le agarró del brazo antes de que pudiera alejarse más.
-Oye, Séun… me gustaría preguntarte, ¿querrías bajar luego a Vannissar a dar una vuelta? -sonrió ella, con aplomo.
El chico se lo pensó, y para desilusión de la muchacha, respondió con una negativa.
-No me apetece mucho… Ya sabes lo ocupado que estoy, ¿no? Tengo que hacer de recadero de Alsan -rio él, falsamente, a sabiendas de que a Eva no podría engañarla con esas cosas. No en vano, ella era una shek. Pero era verdad que no estaba de ánimos para nada, por lo que se encaminó hacia la sala de baño. Allí, se encerró en una de las duchas individuales, y dejó que los chorros helados recorrieran su espalda, mientras pensaba.
Desde que Erik no estaba consciente se sentía igual que antes de su llegada. No hacía nada, pasaba los ratos en blanco, no estaba de humor para bromear… tal vez, hasta estaba peor. Lo único que le apetecía era salir al campo de batalla a rebanar unas cuantas gargantas escamosas…
La idea que perfiló en ese momento le pareció atractiva, por lo que decidió encaminarse al puesto de los barracones, para ver si tenían algún trabajo pendiente: alguna avanzadilla, exploración del territorio enemigo, cualquier cosa, con tal de evadirse. Sí, en ese momento decidió, por primera vez en muchos meses, volver a la lucha.
Eso terminaría por desoxidarle, y además podría vengarse de aquellas malditas serpientes. Porque todo lo que había pasado en Idhún había sido culpa suya. Pero sobre todo… ellos ya le quitaron a su familia una vez. Y ahora que podía hacer algo, no iba a permitir que ocurriera lo mismo con sus amigos.
Eva, por su parte, hizo lo mismo que el muchacho, en las duchas femeninas. Una vez los fríos chorros bañaban su esbelta figura, la chica comenzó a frotarse el cuerpo con su esponja, proveniente de la de un animal que segregaba una sustancia de buen olor muy parecida al jabón terrestre. Bhale era el nombre de la criatura, o eso le había dicho Alsan.
La shek intentaba pensar en el entrenamiento de híbrido, pero la mente se desviaba hacia su hermano y hacia Markash y Séun. No entendía por qué, pero estaba… confusa, entre ellos. Muchas veces la pillaban por sorpresa, y para su vergüenza,debido a su ascendencia shek, se quedaba en blanco más de una vez.
Era cierto que disfrutaba con ambos. Séun era muy agradable y su humor se contagiaba a todo el mundo. Además, se podía confiar en él. Y Markash era lo más parecido a ella, puesto que también era un híbrido de shek adolescente. Por fin, se centró en lo que debía ocupar su mente: la guerra. Si Erik no despertaba… habrían perdido. No tendría sentido luchar más, por la profecía. Pero estaba convencida de que nadie dejaría de hacerlo: para honrar a su hermano, o tal vez en venganza, tratarían de destruir al Séptimo.
¿Qué debería hacer…?
Lejos de allí, en la base enemiga, los szish se arrodillaban ante su amo y señor. Mannon estaba relajado; ya tenía lo que quería: los restos de la semimaga y los de su anterior ser. Pero aquello podría esperar… ahora tenía un asunto más importante que atender. Algo que requería de los servicios de una de las personas de la profecía.
-Shezken -llamó él, ansioso por comenzar con aquello.
"-¿Sí, mi señor? "-inquirió una serpiente alada que súbitamente había aparecido en medio de la sala.
-No quiero intromisiones. Encárgate tú de las escaramuzas de los szish y los rebeldes. Esto es serio.
"-¿Puedo preguntar qué tienes en mente?" -pidió el shek, curioso.
-En el pasado, cometí muchos errores. Incluido el de conseguir el único poder que me fue vetado de la manera incorrecta. Pero ahora… lo tengo muy claro. Sé lo que he de hacer, la clave para ganar un poderoso aliado para nuestras filas se encuentra en este movimiento. Pero no puedo decírtelo, porque, ¿dónde quedaría la emoción de la sorpresa? -rio él, para acto seguido concentrarse.
Unos segundos después, ya estaba donde quería: el plano astral. Ahora, sólo tenía que llegar hasta él…
Mientras tanto, un joven dormía, inconsciente de la situación en la que se encontraba. Pero cuando se diera cuenta, ya sería demasiado tarde. Ya no tendría nada que hacer…
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Y bueeeno perdón por la gran espera, aquí acaba el capítulo 30!!!!
Como siempre, muchas gracias por vuestros comentarios!!!! Me animáis mucho, sois los mejores, en serio :D
Para este capítulo, me gustaría preguntaros, ¿qué hará Séun? ¿Para qué creéis que usará Mannon los restos? ¿Qué planea hacer? Y, muy importante… ¿queréis que Eva se transforme pronto?
Un saludo!!!!!
Zalitrix :D