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Historia 120142 — capítulo 7
El fin de semana no pasó rápido para nadie en la familia de la Tríada. El muchacho estaba muy entusiasmado al principio con la idea de poner en práctica las clases de esgrima con su padre, que estuvo volviendo a entrenarle, pero esta vez de una forma un tanto agresiva, como si en vez de una pelea de entrenamiento fuera una batalla por la que se jugaban la vida. Erik estaba algo lejos del nivel que tenía Jack, y por lo tanto, la mayoría de las veces Jack ganaba, pero eso motivaba más a Erik. "-Esto no puede ser"-pensó Jack -"en cuanto vea peligro saltará a combatirlo y aún no tiene el nivel adecuado... dioses, tendré que hacer lo mismo que Alsan me hizo a mí, humillarme, aprender a respetar el peligro..." Y así lo hizo. El muchacho rubio aumentó tanto el ritmo y la complejidad de sus movimientos que a Erik le costaba seguirle, pero no sólo eso, los golpes de su padre eran brutales y el chico recibió varios golpes. -¿Qué estás haciendo? -le preguntó, levantándose del suelo para continuar -En guardia, Kareth -respondió su padre, arremetiendo contra él a gran velocidad, de manera que el muchacho volvió a ser magullado por la espada de madera y a caerse al suelo, de forma desequilibrada. Erik estaba muy furioso. ¿Había entrenado tantos años, y su padre solo le había enseñado lo básico en pequeñas lecciones? ¿Por qué no le había enseñado directamente todo lo que sabía cuando alcanzó la adolescencia? ¿Es que no quería que luchara? Era completamente incapaz de lograr ninguna finta o arremetida de forma rápida para engañar y desequilibrar a su oponente. Eva, por su parte, lo estaba pasando igual. Christian no se estaba conteniendo y hacía bailar su filo de madera en la oscuridad con una elegancia incomprensible. Ella, al igual que Erik, estaba enfadada con su padre por el mismo motivo que el muchacho, que no les habían enseñado bien. Pero al ser un shek, pensó y decidió limitarse a defender y a observar los movimientos de Christian para poder aprender de ellos, así que se centró en eso. Pasaron los minutos, y las espadas de las parejas padre-hijo entrechocaban violentamente, hasta que Eva decidió poner en práctica algo de lo que había visto. Y así, con la intención de fintar, se abalanzó sobre Christian, pero la espada la desequilibró y cayó al suelo con estrépito. La muchacha envidiaba la agilidad y soltura natural con la que su padre se movía. ¿Por qué no podía ella hacer lo mismo? Estaba claro que se debía a que él era un híbrido de shek, y ella una humana completa... o al menos eso creían tanto ella como su hermano. Erik, por su parte, resistía ante su padre, se fue acostumbrando poco a poco al ritmo y aguantó algo más, pero al final el resultado fue el mismo que el de Eva. Los dos adultos decidieron dar por finalizada la sesión, y mientras los dos chicos salían de la habitación, los híbridos se miraron, serios."¿Lo has sentido?"-preguntó Christian telepáticamente- "Por supuesto. El fuego de Erik llameaba en sus ojos, pronto habrá que decirles que son..." -"No tan rápido. ¿No has notado algo más?" Jack pensó durante unos segundos... y cayó en la cuenta. En los ojos de Erik, detrás de aquella barrera de llamas, había una luz intensa. La luz de Victoria. "No puede ser... él también... -"Ellos también"-cortó Christian- "Son híbridos, pero tienen tres formas. Cómo les afectará eso...?"-Jack suspiró. Ellos eran criaturas aún más complejas que los híbridos originales, si cabe. Tres almas y tres formas... Victoria también se había dado cuenta, y lo estuvo comentando con Christian en el sillón y con Jack en la cama. A los dos les preguntó lo mismo, y por extraño que fuera, por segunda vez en su vida volvían a coincidir en su respuesta: -Victoria, debemos decirles lo que son. Tienen que saber... que llevan dentro las almas de nuestros descendientes. De todos ellos.-Ya lo sé -había dicho ella- hace mucho tiempo que lo sospechaba, y estaba muy preocupada... yo quería que se manuivieran alejados de todo aquello, ¿sabes, Jack?Aunque... tengo curiosidad por ver sus formas de unicornio -dijo la chica, mirando a Jack sonriente. El chico le guiñó un ojo, mientras la besaba al igual que hacía siempre, un beso que la envolvía en un fuego abrasador que la hacía sentirse protegida. Y estuvieron así toda la noche, mientras Christian sonreía para sí... al fin y al cabo, al día siguiente sería su turno para hacer lo mismo que podía percibir en la cama de arriba. Miró en su armario, buscando su caja de preservativos. Los terrestres habían ideado algo bueno, por una vez. Aquello les permitía hacerlo sin temer a un nuevo embarazo. Rebuscó y vio que faltaba uno. "Maldito dragón... ya verás, ya"-le dijo telpáticamente. En el piso de arriba, Jack no se inmutó, se limitó a sonreír y a continuar con los que estaba haciendo. Poco después apoyo la cabeza en el pecho desnudo de Victoria, tomándose un pequeño descanso. Aquella noche era para ellos dos, al fin y al cabo y no sabían cuándo tendrían otra oportunidad... Mientras tanto, en la habitación de al lado, Resa miraba a Erik, avergonzada, mientras él hablaba con ella sobre Idhún. El chico sabía porqué: ella percibíaa lo que pasaba al otro lado de la pared, por lo que sonrió y dijo: -No te preocupes, Res, sabes que es normal -dijo, sonriente. Eva, que se había conectado un rato a su ordenador para hablar con su mejor amiga, Jess, frunció el ceño. "Esos dos sí que no se contienen un pelo..." pensó. Al día siguiente, la rutina se repitió, solo que esta vez, Jack no dejó defenderse a su hijo, pero el ya no estaba tan furioso con su padre, por lo que pudo seguir la estrategia que había hablado con Eva. Recordó los movimientos del día anterior, y pudo poner en práctica algunas fintas y golpes que su padre hacía, por lo que logró mantenerse a su nivel por un poco más de tiempo, unos treinta segundos. Eva no se quedaba atrás. Tener a su padre como contrincante la motivaba bastante, siempre le gustaba sorprenderle con sus progresos,y esta vez fue similar: la chica, cada día que pasaba, se volvía más ágil, mientras que, sin darse cuenta, en sus ojos se formaba una barrera de hielo capaz de petrificar con una mirada, mientras que en la de Erik llameaba un fuego cada día más intenso, sin embargo también la luz en ambos se hacía más visible, aunque ellos no lo notaban. Dentro de poco todo sería revelado...