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Historia 120142 — capítulo 8

-¡Ah! No me vas a engañar... ¡toma esa!- gritaba el joven rubio mientras dirigía su espada de madera contra Christian. El muchacho vestido de negro esquivó el tajo con soltura mientras preparaba su próximo ataque a la velocidad del rayo; al mismo tiempo que Eva bloqueaba con dificultad los poderosos ataques de Jack, más lentos que los de Christian pero más fuertes.En vista de lo que habían descubierto, los dos padres decidieron aumentar el entrenamiento con sus hijos, y acordaron que cambiarían de parejas para que aprendieran a defenderse frente a otros estilos de pelea. Como sospechaban, sus hijos estaban completamente descolocados, no lograban moverse de forma correcta, llevaban mucho tiempo acostumbrados a la forma de pelear de sus progenitores por lo que ahora debían enfrentarse a algo distinto. Jack derribó a Eva sin apenas esfuerzo, pero Christian jugó un poquito más con Erik antes de hacer lo mismo. -¡No te rías de mí! -rugió Erik, furioso. No entendía que le pasaba. Es verdad que se sentía tenso e incluso inseguro con Christian cerca, pues era un shek, pero ahora un odio increíblemente poderoso fluía cada vez que fijaba su mirada en la figura vestida de negro. Algo parecía ocurrirle también a Eva. Su carácter frío y su semblante, habitualmente inexpresivo, era una pura expresión despectiva, mientras miraba a su padrastro a los ojos instintivamente. No sabía el por qué, pero instintivamente, supo que sería la mejor opción. Victoria, Shail, Zaisei y Resa miraban preocupados al centro de la habitación, donde estaban sus amigos y familiares. Victoria estaba algo preocupada, jamás había visto a Erik de aquella manera, aunque no le sorprendía tanto como la expresión de Eva. Estaba claro lo que estaba pasando. Ella suspiró, preocupada. Era evidente, y sin embargo, no podía creerlo. Miró a Shail, que empezó a hablar con ella, intentando desviar algo el tema, cosa que no consiguió: -Vanissar ha cambiado mucho estos últimos años... te vas a sorprender, el rey es alguien que jamás podrías imaginar... ahora los Nuevos Dragones han caído, el auténtico sucesor del trono está en el reino-hablaba él. -Shail, centrémonos en lo que está pasando ahora. Mis hijos están empezando a dar muestras de sus otras esencias, dragón y shek. Sin embargo no acaban de manifestar el poder del unicornio... ¿por qué será? -no podía parar de preguntarse ella. En aquel momento, el odio seguía creciendo en el ambiente. El shek dentro de Christian y Eva clamaba destrozar los dragones oponentes, y estaba claro que el sentimiento era mutuo en el bando de los sangrecaliente. Fue en aquel momento, cuando Christian se burló de Erik por enésima vez, fue la gota que colmó el vaso. Erik era como Jack en sus primeros momentos, antes de aprender a controlar su odio, y en aquel momento salió a la luz parte del dragón.El joven rubio había fallado su ataque, mientras Christian decía: "Así vas a perderlo todo. No sabes hacer nada a derechas, inútil. Es imposible que te puedas defender solo, eres un niño"Entonces, estalló. Christian ya lo había ridiculizado suficiente. La espada de madera se desintegró entre sus dedos mientras lanzó, de un tajo al aire, una onda de llamas que se abalanzaba sobre Christian, al que alcanzó de lleno, haciéndole volar con el impacto, pegando contra la pared de la habitación. Victoria gritó su nombre: -¡Christian! Oh, Christian, cuánto lo siento, por favor perdónale... ¡Y tú, Erik! ¡Estás castigado!- sentenció ella. -¡Pero mamá, joder, se lo tiene merecido por...! -¡CÁLLATE! ¡Obedece! -rugió ella, mientras un destello oscuro cruzó sus ojos. Erik salió de la habitación dando un portazo, y Resa se levantó y salió en pos de él, para intentar calmarle un poco. Mientras, Eva se había enfadado con Erik por hacerle eso a su padre, y miró a Jack a los ojos. Fue entonces cuando hizo algo que atacó como una descarga la mente de Jack, haciéndole aullar de dolor, y el joven calló al suelo con estrépito. Sin embargo, solo fue un momento, dado que los dragones no son seres telpáticos, pero Jack aún se llevaba la mano a la sien, dolorido, mirando a Eva con algo de rabia. Victoria miró a Eva igual que a Erik, y la joven, sin discutir, se deslizó fuera de la habitación sin el menor ruido.Christian miró a Jack con odio: -Vigila a tu hijo, dragón, está claro que es un peligro público y... -¡Pues tu hija tampoco es precisamente una santa, shek! -gritó el con el fuego ardiendo en su mirada. Siguieron discutiendo hasta que Victoria empezó a gritarles: -¡¿Pero qué os pasa?!¡¿Qué nos pasa en esta familia?! ¿Por qué habéis vuelto a manifestar el odio...? -dijo, enterrando la cara en las manos, y sollozando un poco. Jack y Christian pnsaron lo mismo: que la presencia de dos sheks y dos dragones hacía la convivencia aún más inestable, debido a que cada uno percibía dos enemigos diferentes. -Victoria tiene razón, serp... Christian. Hay que educarles para controlar su odio, y de paso, bajarnos un poco los humos. -Jamás pensé que lo diría pero... por una vez en tu vida tienes razón, Jack. Eso será lo mejor. -sentenció. Shail trató de romper un poco el hielo, con unas sencillas palabras, mientras Zaisei trataba de descifrar los sentimientos de Erik y Eva. -Bueno, tendremos que descansar, así que nos vamos a dormir. Mañana será un día duro, ¿verdad?-Sí, Shail, tienes razón. Pero dejemos a los niños pensar, tienen que recapacitar en lo que les han hecho a sus propios padres para ver que está mal... -contestó Victoria. Aquella noche le tocaba dormir con Christian, pero después de lo ocurrido no se veía con ganas de hacer nada con él, ni siquiera iba a poder dormir. Con respecto a la familia, era muy sensible, incluso sobreprotectora. Al fin y al cabo no iba a dejar que lo que había logrado conseguir en tantos años se derrumbara en un momento, por mucho que fluyera el odio. Mientras, en la habitación de Erik, sonaba la música a todo volumen. Sin embargo, pudo oír como Resa le pedía permiso para entrar, a lo que el muchacho accedió de mala gana. La semiceleste estaba algo preocupada por él, siempre tan cariñoso y amable... aquella faceta de él no le había gustado, pero ella entendía su odio hacia los sheks. Al fin y al cabo, Erik era un dragón... si no. no podría haber lanzado esa onda de fuego hacia su padrastro. La chica se sentó en la cama con Erik, y apartó su pelo marrón chocolate con un movimento de cabeza para verle algo mejor. El odio aún latía en él, pero se había calmado. -¿Qué quieres, Resa? -dijo él. Ella se estremeció, jamás la llamaba por su nombre completo. Estaba... demasiado serio para ser él. -Yo... quería hablar contigo. Sobre lo de... -Oh, vamos, ¡no te habrá mandado mamá solo porque... bah, olvídalo! -murmuró él, enrojeciendo levemente, aunque ella no lo notó. -No, no me manda ella, he venido por mi cuenta... soy tu amiga y lo menos que puedo hacer es ayudarte con ese odio que... -¿¡Quieres ayudarme!? ¿¡QUIERES AYUDARME!? ¡Pues vete! ¡Necesito estar sólo! -interrupió y gritó el chico. Resa agachó la cabeza, triste. Por primera vez en su vida,la había herido, y por alguna razón se sintió más triste de lo que debería. Entonces la chica se dispuso a levantarse para salir de la habitación, cuando notó unos brazos cálidos que la sentaron de nuevo, esta vez encima de él. La chica se resistió, pero luego se dejó llevar, y se sentó sobre Erik. El muchacho rubio la giró y le miró a los ojos, preocupado. -Pérdoname, Res. Últimamente estoy muy raro... yo nunca he sido así, y lo sabes. -No importa, Erik, no pasa nada ya se que... -No, sí que pasa, Res. Eres mi mejor amiga, una de las personas que más me importan, y no esta bien lo que acabo de hacer, sobre todo cuando venías para intentar tranquilizarme. No lo veo justo -terminó él. Ella vio que le miraba con intensidad... y se descubrió a sí misma perdiéndose en sus ojos marrones, que ardían con la fuerza de un sol. Por un momento tuvo miedo, pero se sentía protegida por su presencia, y le abrazó con más fuerza. Sintió como él besaba su pelo, como solía hacer siempre, pero esta vez se estremeció. ¿Qué le estaba pasando? Aún no lo sabía, pero decidió dejarse llevar. En ese preciso momento Victoria abrió la puerta, para intentar entrar a echarle la bronca a Erik. No había podido poner a Eva en su sitio pues ella, como siempre, solo atendía a razones con Christian, pero Erik era distinto. Sin embargo, se paró en seco al contemplar aquella escena... Y cerró la puerta mientras resoplaba, divertida. "Siempre se libra gracias a ella"- pensó su madre. /////bueno este cap fue algo más largo... ¿que creéis que pasará? ¿Acabarán los dos juntos, o no? Ah y por cierto trataré de escribir más de Eva ya en Idhún. Es que en la Tierra no tengo posibilidades, tenía que haber hecho otro personaje >.< Y comentad!