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Historia 120224 — capítulo 8

Rhome me levanto igual al día anterior.

Al despertarme mire hacia la ventana. Observaba todo el Capitolio con sus miles de luces prendidas, aún de día.

Me bañe, me vestí y me dirigí al comedor.

Me senté en la mesa, donde estaban Rhome y Brutus. Un avox vino y me trajo el desayuno igual al día anterior.

Comencé a mordisquear mi magdalena.

  • ¡Por fin! - exclamo Brutus. - ¿Qué te atrasó muchacho?

"Sí, yo tarde ayer y me trataste peor..."

Unas manos se apoyaron en la silla en la que estaba sentada. Cato estaba atrás mío.

  • Me dormí. - rio.

Sentía un aire caliente proveniente de él.

"¿Tu puedes dormir bien? Aleluya, cuéntame tus secretos..."

Salió de mi silla y fue a su lugar, enfrente mio.

  • Lo que quiero que hagan hoy es entrenar con todo. ¿Sí? - dijo y asentimos. - Es la segunda etapa del entrenamiento, además de entrenar con sus especialidades, háganlo con otras cosas y algunas nuevas.

Lo miramos.

  • Bien. Y no se olviden de la supervivencia, esa parte es esencial.

Miré a Cato con un gesto indicándole: tramposo. Él se sonrojaba un poco.

Terminamos de desayunar y bajamos al entrenamiento.

"¿Con qué empiezo hoy?"

  • ¿Estas pensando con que vas a empezar? - me pregunta Cato.

  • Sí.

  • Bueno, yo te recomendaría una espada mediana. - dijo. - ¿Alguna vez has usado verdad?

  • Vamos todos los días a una academia para utilizar armas. Creo que sabes la respuesta.

  • Veamos como te va.

Fuimos a un puesto de armas.

Saqué la espada de su estante y del peso calló al piso.

  • ¡Esa no! - se quejo.

Tomo la espada en mi mano y me dio otra de igual tamaño, pero más liviana.

Luego me entró en un cuadrado con el instructor.

Comenzó la pelea. Cato me observaba.

Estuve a punto de caer al piso varias veces, pero con mucho esfuerzo pude derribar al instructor.

Antes de irme, me indico varios puntos a mejorar.

Salí.

  • ¿Qué tal lo hice?

  • Bien, algo chueco, pero bien. - rio.

  • Como si fueras perfecto.

"Engreído..." pensaba por dentro.

  • Soy perfecto. - rio. - No, en realidad no.

Me causo risa, aunque hice lo que pude por ocultarla.

Yo me dirigí a un puesto de supervivencia, para colmo Cato me siguió.

Practique un poco con Cato y fui la primera en hacer el Reconocimiento de Plantas.

Elegí un nivel intermedio.

El ejercicio consistía en que la maquina te mostraba alguna planta o material y uno tenía que decir todo lo que sabía sobre el organismo.

Era un ejercicio difícil de todas formas. Siempre aprobé la parte de supervivencia, se podría calificarme con un 7 en esa zona.

Para cuando termine después de al menos, media hora, de ver montones de organismos y algunos de los que no tenía la menor idea tuve mi nota final.

Se contaron mis puntos y el resultado apareció en grande. %64

"Bastante bien para ser un principio..."

  • Sí a mi me haces hacer ese ejercicio no apruebo. - afirmo Cato mirando la pantalla.

  • Que poca confianza.

Luego por fin me pude alejar de él.

Entrene un poco más con la espada y luego me dirigí a las hachas. Era como lanzar cuchillos, pero más pesados. No se me daba mal.

Salí de la ejercitación y apareció Glimmer.

  • Hola. - chillo. - Eres buena lanzando cosas, ehh.

  • Gracias. - verla me ponía de más mal humor.

  • ¿Ya hiciste alguna alianza?

Me sorprendió su pregunta. No había hecho ninguna alianza, pero Cato les había dicho a ellos que éramos aliados.

  • Sí, con Cato. - dije. - Por el momento la cosa eta así.

  • Ahh bueno. - dijo, su voz se enfadaba un poco. - Porque Marvel y yo queríamos volvernos aliados de tu compañero, así que por lo tanto, seguramente seremos aliadas.

Sonrió con dificultad.

"¿Contigo y el sonrison de chimpancé? ¡Uhggg!"

También sonreí yo con su misma dificultad.

  • Bueno, nos vemos. - dijo y se retiro.

Ella me odiaba... Estaba casi segura.

Me ejercite alongando un poco, escalando unas paredes y corriendo que fue lo que me mato, pero pude aguantarlo mucho más que otros.

Y luego la rapidez, ese era un factor importante para cuando corramos a la Cornucopia. Se me daba bien, no me costaba correr.

Cuando termine, me quede observando al niño del distrito 4. Estaba intentando sostener fuertemente una espadita.

Me hacía recordar a Sam en su primer día en la Academia. Estaba totalmente asustado.

Como los extrañaba... a todos. A toda mi familia y mi distrito.

Entrene un poco más y sonó la campana que indicaba que podíamos irnos.

En el camino a nuestro departamento.

  • Te tengo una sorpresa... Los del uno te quieren como aliado.

  • ¿Cómo lo sabes? - lo sorprendí.

  • Me lo dijo la chica del uno, Glimmer. - dije. - Cree que yo también seré su aliada porque estoy contigo.

Me sentía mal, al ser más chica, mis posibilidades eran cortas. No sentía que la suerte este de mi lado. Nadie creía en mí.

  • Pues aún no lo somos. - dijo. - Y nosotros tampoco.

Su voz se volvía algo quebradiza.

Bajamos la cabeza, lo mire a los ojos y el me miro a mí.

Sus ojos celestes, los recordaba...

En ese momento, esos ojos, no eran así. Se habían tornado a algo raro que representaba la furia de su cara, quería matarme sin ninguna duda.

Parpadee e ignore el recuerdo, se abrió la puerta del ascensor y salí primera. Ignorando a todos.

Me encerré en mi cuarto.

Quería llorar, pero me negué. Me quede contemplando la foto de mi madre tirada en la cama.

Una hora después o algo así escuche la voz de Rhome.

  • ¡Clove! En una hora debes salir de ahí, comeremos la cena con las estilistas.

Decidí alistarme un poco. Me cambie de ropa. Unas pantalones azules que decían "jeans" con un delgado pulóver a rallas blancas y verdes.

Salí de la habitación y me senté en el sillón, veía las noticias sobre el Capitolio.

Luego me llamaron a comer.

Fue una cena demasiado incomoda.

Como siempre a Brutus no le importe ni lo más mínimo; ahora nuestras estilistas nos odiaban pero hacían sus tareas de igual manera para no tener que renunciar a su puesto; Rhome con sus horrendos comentarios y por último Cato, ambos estábamos igual de traumados y ignorábamos la mirada a los ojos.

Al terminar la cena, aliviada y agotada, caí sobre el sillón. Cada acción o comentario de la cena rondaban por mi cabeza, el pan siendo manoseado y los comentarios típicos del Capitolio, me torturaban.

Creía que no había nadie hasta que Cato se sentó en el sillón.

  • ¿Sigues pensando en eso? - pregunto. Parecía arrepentido.

Tarde en responder, intentaba resolver su cara.

  • Sí. - baje la cabeza. - Cada vez que te veo.

Cato suspiró. Ninguno de los dos hablo por un buen rato, él miraba mi cabeza baja y yo no quería levantarla, no quería verlo a la cara.

  • Sabes algo... Cuando vi que subiste al escenario, me sentí mal. - dijo. - Muy mal. Como si fuera una bestia...

Suspiré yo en esa ocasión, levante la cabeza y lo miré mostrándome seria.

  • Yo no quería que... - balbuceo. - No pretendía... Mmm...

  • Sigues siendo la misma bestia Cato. - dije parándome. - ¡La misma! Igual de agresiva, "una maquina de matar". Además estas preparado para ser ¡eso!

Me dirigí a mi habitación.

-Clove... - dijo Cato.

Lo ignoré, abrí la puerta de habitación y antes de entrar noté a Brutus observando la situación desde su habitación.

Entré y cerré la puerta, alejándome de todo ello.

Esa noche tarde mucho en dormir, al otro lado de mi pared escuchaba voces. Estas voces eran de Cato y Brutus, aunque no entendía que decían.


Bueno, les revele una partecita más de su pasado :P Saben algo? Me pueden recomendar un libro, porque no sé que leer ya. Besos! #Lunna