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Historia 120224 — capítulo 9
Soñaba que corría en la arena, estaba apresurada con una mochila y alguien me perseguía- Sentía mi agitación y desesperación, hasta que veo la lanza atravesándome y caigo de rodillas. De mí interior salen mariposas antes de morir y veo a Cato llegar para comprobar que estaba muerta.
Me desperté, pero de mí sueño. Me levante temblando y me bañe traumada por mi pesadilla pensando en la conversación que pudieron haber tenido Brutus y Cato la noche anterior.
Luego me vestí con el uniforme del entrenamiento, y al salir de mi habitación noté como me temblaba horrorosamente la mano al abrir el picaporte.
No había nadie sentado en la mesa a excepción de Brutus.
Me senté.
-
¿Y los demás? - pregunte para concentrarme en algo que no sea él.
-
Rhome fue a ver a las estilistas temprano y Cato ya esta en el entrenamiento.
-
dijo quejándose. - Solo tienes quince minutos.
Tome una fruta y la comenzó a mordisquear.
- Peleas con Cato, ¿verdad?
Levanté la cara y lo miré serio.
-
Si a usted ni si quera le importo. - dije.
-
Pero sigo siendo tu mentor. - dijo apoyando las manos en la mesa.
Asentí bufando.
-
Ten cuidado Clove... - dijo. - Él tiene que ser tu aliado. Tienen que trabajar en equipo.
-
Para que después me maté... - respondí negándolo.
Brutus se levanto.
- Puede ser así, - dijo golpeando la mesa. - ¡Si no sabes que te conviene y además quieres que te maten!
Se retiro, pero antes de salir por una puerta se doblo hacia mí y me dio un último consejo.
- Piénsalo niña, - dijo. - Es tu vida no la mía.
Se fue.
"Es verdad..." pensaba. "La que moriré soy yo, no él...".Miles de palabras recorrían mi cabeza, haciendo como un "sí o "no "¿qué hacer?"Siempre he querido trabajar sola... Pero, creo que si..., tengo que cambiar."
Ni bien entre al entrenamiento me capte de la situación. Cato estaba hablando de nuevo con los tributos del 1.
Fui hacía él.
¿Podemos hablar un minuto a solas? - dije acercándome a él hasta estar a 2 cm.
Parecía una niña pequeña con un peluche pidiéndole algo a su padre.
Sí. - dijo mirándome fijamente y tratando de descifrar mi mirada nerviosa. - Perdonen.
Nos alejamos de los del 1 y lo lleve a otra parte del brazo.
Este bien. - dije. - Somos aliados.
Le extendí la mano esperando su repuesta. Solo me miraba con la boca algo a abierta, con sus ojos fijos en los míos.
Me puse más nerviosa.
Emm... ¿No estas de acuerdo?
Dije volviendo lentamente mi mano a su lugar.
¡Nono! Si, estoy de acuerdo. - dijo saliendo de su shock.
Le estreche nuevamente la mano, mientras esbozaba mi nueva sonrisa. Pero sorprendentemente me agarro y me abrazo fuertemente, llevándome a su pecho. Como si fuera alguien que hubiera vuelto de la muerte.
Cuando me soltó noté su cara, respiraba agitad y tenía los ojos bien abiertos. Perecido a la expresión que tiene alguien que casi se ahoga.
Ehh... Bueno... - comenzó a balbucear. - ¿Te... te parece que convencemos a los del uno, juntos? Los tengo en la punta de los pies.
Así lo hicimos. Nos costó más con Marvel, pero al ver que Glimmer estaba bajo los encantos de Cato y sus palabras que le hicieron aceptar nuestra propuesta, accedió.
Fui a practicar con los cuchillos un poco y me encontré con la tributa del 4.
Hola. - le dije. - Soy Clove.
Hola. Soy Azora.
¿En qué eres buena?
Lanzar cosas. Como lanzas, pero mi especialidad son las hachas.
¿¡Hachas!? ¡Yo también!
No era buena con ella por esa razón, sino porque nos podía venir bien como aliada. Cato me observaba positiva y atentamente con mi técnica.
Charlamos un buen rato. No era mala, pero si charlatana. "Porque no te callas y me dejas ir...". Era como una cotorra, solo que con pelo oscuro y ojos saltones.
Se podría decir que la persuadí muy bien según lo que me dijo Marvel, que comenzaba a notar su voz ronca pero finita.
Seguí entrenando con varios ejercicios del cuerpo, esencialmente las piernas, y luego me pase por supervivencia a hacer un fuego decente, un reconocimiento de plantas y por último atar unos nudos.
Había algo que tenía en mente ese día: "Puede ser que en nuestro distrito vayamos a una academia, pero la plantas no son para el distrito dos."
Sabíamos mucho de las plantas, pero el problema era que al estar encerrados en el dos nada más conocíamos las que estaban en nuestra zona además de otras. En mi hogar la gente se dedicaba a las canteras, no a la agricultura.
A Cato no le iba muy bien en esa parte, pero era inteligente en el momento.
¡Dios! Déjame a mí... - dije tomando el palo del mortero que él tenía y comenzando a aplastar correctamente las pobre vegetación.
No, no... Déjalo.
No. - dije.
Me reprocho con un gesto intuitivo que me hizo reír.
Bueno. - dijo. - Hazlo así.
Le puse las manos en el mortero y apoyando las mías en las suyas le fui marcando los puntos mientras lo acompañaba mostrándole el leve y suave movimiento que tenía que hacer.
Gracias. - dijo y luego lo deje ahí.
Al irme pude ver a Glimmer bufando un poco, pero controlándose.
Luego de un arto, los cuatro aliados observamos al chico rubión del 12 caerse de la escaladora.
Rompimos en risa.
Su compañera (a la cual todos la miramos amenazándola), le dijo algo al oído. Discutieron un poco.
El chico se levanto y fue en busca de una de las grandes bolas puntiagudas de metal. Pesaban un montón.
Glimmer y Marvel comenzaron a reír más.
Nos miro seriamente arrastrando la bola, tomo fuerza y la lanzo a donde estaban varias armas apiladas.
Yo me lo quede mirando seria, para no abrir la boca. Cato igual. Marvel intento hacer el mismo modelo pero le costó, mientras la rubia abrió la boca y comenzó a quejarse.
Cuando volví del entrenamiento con Cato comimos unos panes con una mermelada extraña mientras reíamos al ver la ropa del Capitolio en el sillón tirado.
Cato sonreía. Para mí era totalmente extraño. Esa sonrisa no mostraba los dientes, pero lo era y me miraba con sus ojos celestes. Me veía reír y al parecer lo hacía feliz. No me había dado cuenta en ese momento.
Luego de comer donde le hable a Brutus de que éramos aliados y también con los de unos y tal vez la chica del cuatro gracias a mi, me fui a mi habitación.
Abrí el cajón donde estaba la foto y me encontré con lo que no esperaba.
Estiré la mano y además de la foto saque la increíble flor roja que había junto a esta.
Tenía la boca abierta.
"¿Quien la trajo aquí?" Luego de un rato comprendí que no era una flor cualquiera sino especial, pero solo para mí y alguien más...
Era la flor que Cato me dio en el Desfile, cuando no podía tomar ninguna flor de las que me lanzaban. La reconocí porque yo le había marcado el final del tallo con mis uñas.
No sabía como reaccionar. Me tire al piso y comencé a pensar.
Luego de una hora salí de la habitación con la grandiosa flor escondida.
No sabía que hacer, por lo tanto me dirigí a la ventana y me quede mirando el Capitolio.
¿Te gusta? - me pregunto la voz de Cato. Como el día que habíamos llegado.
No lo sé. - dije. - Es lo que intentara matarme.
Deje de observar la gran luz de la ciudad y me di vuelta para mirarlo a la cara.
Saqué la flor de su escondite. No dije nada y el tampoco.
Perdóname. - dijo luego suspirando y abrazándome como cuando le dije de ser aliados.
No reaccione. Había estado pensando en ese día horrible bajo la lluvia.
Esta bien Cato. Te perdono. - dije. - De todos modos, uno va a morir al menos, teníamos que soltar todo antes de marchar. O de que uno marche...
"¡O sea yo!" pensé intuitivamente.
Nos quedamos hablando en el sillón hasta dormirnos.
Dormí tranquila.
PERDONENME!! PORFIISS! PERDON QUE NO ACTUALIZE! Es que en mi escuela estoy en ultimo trimeste y es el más importante, porque si no apruebo (aunque haya aprobado todo el año) me llevo la materia igual! :S Hasta ahora voy bien.
Porfuu perdonn!!! Vieron lo de la flor?? AWW!!<3
Talvez subo un cap de la otra historia en un rato
Besos!
#Lunna
PD: Jjaja estoy siendo vegetariana por un mes! <3 Me muero de hambre... pero es por los animales!