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73º Juegos del Hambre. — capítulo 7

¿Qué estoy haciendo? ¿Soy una asesina? Porque hace dos segundos lo parecía. Tiro todas mis armas al suelo.

Sany no me ha reconocido, cero, porque aún sigue empuñando la lanza.

-Sany, soy yo Mer - Por un momento el temor me recorre las venas como veneno de serpiente. Si ella intentara matarme ahora yo no tendría defensa, mientras me agache para agarrar las armas ella tendría oportunidad y me atravesaría por la espalda.

Se da cuenta y tira la lanza, sale corriendo a abrazarme.

CAÑONAZO.

Me asusto, quizá todavía tenía algún cuchillo y sin querer se lo clave. Me mira un segundo y eso hace que mi miedo incremente.

-¿Quien será? - Pregunta, suspiro aliviada porque no la maté.

-No lo sé ¿Lograste agarrar algo?

-La lanza y unos paquetes de comida deshidratada, pero no la pude comer porque no tengo agua.

-Tenemos un poco por aquí -La invito y me da las gracias. Charlamos por un rato antes que le diga que puede ir a dormir, yo hago la guardia.

El sol ya salió, recuerdo que tengo que levantar a Catlon.

-Eh, Catlon ya amaneció, despierta -Le digo, pero trato de no gritar por si hay algún tributo cerca - Catlon, vamos tenemos que seguir - Le digo más enojada.

-Está bien, está bien, YA VOY - Se endereza, se refriega los ojos y mira a Sany -¿La saliste a buscar en la noche?

-No, ella nos encontró a nosotros.

-Bien, no dejes que se quede haciendo la guardia sola.

-¿Cómo? ¿Por qué?

-No es de nuestro Distrito Mer, las alianzas te sirven solo para ganar, ella puede traicionarnos en cualquier momento, así que nunca la dejes haciendo la guardia sola.

-Pero Catlon...-Empiezo.

-Haz lo que te digo, si no quieres morir.

No me importa morir, sé que lo haré al final de los Juegos, pero no la dejaré quizá Catlon tiene razón.

-¿Vamos a seguir buscando el adyacente del río? - Le pregunto, para cambiar de tema, asiente.

Despertamos a Sany y guardamos todo, emprendemos camino.

Recorremos sin hallar nada y casi no nos queda agua.

-Chicos - Dice Sany, que va en medio -¿No les parece que ya estamos suficientemente lejos de la Cornucopia? Ya podemos acercarnos al río.

-Ella tiene razón ¿Mer?

-De acuerdo, pero tengamos cuidado con los profesionales ¿Bien?

Caminamos unos 20 kilómetros, pero mis piernas ya no dan más. Nunca en mi vida había caminado tanto.

-P... ¿Podemos descansar? - Jadeo, Sany también está muy cansada.

Nos acostamos todos a la sombra de un árbol. Si no viviéramos en Panem y estos no fueran los Juegos, perfectamente pareceríamos amigos.

-Así que ¿Distrito 8? ¿Cómo es la vida allí?

-Bueno, hay una fábrica muy grande en la cual se hace ropa y bueno, tenemos una escuela que está cerca del centro de la ciudad y...- Pero Sany no termina, porque del cielo empiezan a caer piedras. Toco la primera, la que está más cerca y está helada, es... hielo, pero no es transparente es rojo como la sangre. Es sangre congelada.

La lluvia de cubitos de sangre se hace más fuerte, nos ponemos las camperas en la cabeza y corremos buscando un lugar para escondernos, pero no hay ninguno. Corremos, corremos y seguimos corriendo. Pero la lluvia no cesa. Encontramos una cueva y nos metemos en ella.

Catlon grita desgarradoramente. Lo miro. Una ardilla mutada le ha mordido la pierna y aún está prendida a él. Le clavo un cuchillo, pero la cueva está llena de ellas. Entre los tres comenzamos a matar y a apilarlas en un rincón. Quizás sean comestibles.

Cuando terminamos Catlon tiene las piernas mordidas, yo los brazos y Sany casi todo el cuerpo. Afuera la lluvia continua.

-Quizá si nos ponemos en contacto con algo frío el dolor cese un poco -Sugiere Catlon. Tomo la hoya de mi mochila, salgo hasta la salida de la cueva y recojo un par de cubitos. Entro antes de que uno me golpe y quede inocente.

-Aquí tienen - Los brazos se me debilitaron y cuando me llevo el hielo de sangre a la piel es un alivio enorme.

Soltamos un suspiro de alivio colectivo. Hasta que el hielo empieza derretirse y nos quema la piel. Se me llenan los ojos de lágrimas y trato de quitarme el líquido de los brazos, es inútil, se me ha pegado a la piel. Salgo corriendo, la lluvia ya paró, corro y sigo corriendo. Ya estábamos cerca del río principal, así que cuando llego no dudo en tirarme de cabeza. Floto durante un rato. Catlon y Sany se acercan corriendo y también se tiran.

-Eso fue horrible - Consigue decir Sany.

Saco el brazo del agua y lo miro, me han quedado unos manchones rojos donde tenía la sangre. Los otros me imitan, también tienen los manchones y Sany, que una le había mordido la cara, tiene un bulto rojo.

Nos quedamos flotando cerca de la orilla, reímos un poco y charlamos. Volvemos a parecer un grupo de amigos.

-Caliver, mira - Siento una voz detrás mío, es él tributo del 4, Merroun -¿No son las enanas del 8 y del 12?

Un grupo de gente se acerca detrás del chico. Están los del 1,2 y 4.

No tenemos escapatoria. Los profesionales se acercan, y nos sacan del río.

-Bien, tenía ganas de encontrarlos - Dice fría Estui, del distrito 2 - A si "Hermanitos" ¿Quieren ver como matamos a esta pequeña? -Señala a Sany, los tributos del 1 la tienen- Después vamos contigo, pequeña - Me dice - Y después contigo grandote - Catlon se mueve, tratando de zafar, pero el tributo del 4 es más fuerte- ¿Qué paso bonito? ¿La fuerza no te sirve de nada?

La chica apunta con el cuchillo a Sany. Cañonazo.