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73º Juegos del Hambre. — capítulo 6

Nos miramos por un segundo y noto que sus palabras son las más sinceras de la noche.

-Supongo que... - Caesar se ha quedado sin palabras.

Catlon no dice nada, se baja del escenario y viene directo a mí. Me da un abrazo y me largo a llorar. El público ha guardado silencio, impresionados, porque nunca antes un tributo había hecho semejante cosa. Por un segundo parece que el país entero ha aguantado la respiración y solo se sienten los latidos del corazón. Entonces Caesar se para y comienza a aplaudir, poco a poco el publico también. Nos separamos, nos tomamos de las manos y las alzamos en signo de unión. Todos gritan, silban y aplauden a los tributos del Distrito 12, el chico de la veta y la niñata de la parte comercial se han declarado hermanos de corazón y eso es más fuerte que los Juegos.

Me seco las lágrimas con la mano libre y sonrió.

Aprieto los dientes mientras me inyecta el rastreador en el brazo. Es como un pellizcó. Vamos en el aerodeslizador con todos los tributos, todos van callados porque todos sabemos que cualquiera podría matarse en cualquier momento del los Juegos. Miro a Sany, ella está tensa como una cuerda tirante y mira desesperadamente para todos lados. Supongo que luzco igual.

Nos llevan bajo tierra donde me encuentro con mi estilista, Cinna.

Me ayuda a ponerme el uniforme, que consiste en un pantalón color negro con rayas blancas , con botas a juego, una remera blanca con rayas negras y una campera liviana negra.

-Los días serán calurosos y las noches bastante templados - Me dice, tocando la ropa. Nos quedamos en silencio.

-Diez segundos - Dice una voz electrónica, es el tiempo que me queda para subir a la plataforma. Me encamino hacia ella lentamente, porque es como caminar hacía un abismo, vas directo a tu muerte.

-Buena suerte - Le oigo decir antes de que el tubo de vidrio se cierre y se eleve.

Por un momento la luz me enceguece y no logro ver nada. Mis ojos se acostumbran y logro divisar que estamos en un río pantanoso, está rodeado de arboles y atrás hay una montaña. La Cornucopia está en el borde del río. Todos estamos listos para saltar de la plataforma y nadar como locos hasta las armas y comida, pero aún no se puedo o explotarías.

Miro a los demás tributos, la chica del 6 se pone nerviosa y cae de la plataforma. Hay una explosión y un cañonazo, que indica que ya dejamos de ser 24 tributos en la arena, ahora somos 23. La explosión salpico a la chica de al lado, distrito 7, que perdió el equilibrio y también callo. Otra explosión y tengo la esperanza que el chico de al lado también caiga, pero se tapa los ojos. Cañonazo, bien ahora somos 22 y ni siquiera han empezado los juegos.

  • 3, 2 ,1 - Las bombas se desactivaron y los tributos nada hacía la Cornucopia. Me tiro al agua y trato de no ahogarme, me mantengo un poco a flote y veo un recoveco entre los arboles cerca de la Cornucopia. Nado y parece que el lugar no se acerca, pero al final llego. Salgo corriendo en busca de algo y encuentro una mochila, miro a Catlon y se  va corriendo por los árboles. Lo sigo. Antes de internarme en el bosque llego a echar un vistazo a él alrededor de la Cornucopia, y me arrepiento en seguida, los profesionales estaban matando a todos.

-¡Catlon! ¡Catlon espera! - Grito y el pánico me recorre las venas como veneno, quizá fue todo mentira, porque él sigue corriendo - ¡CATLON!

Cae en la cuenta y se detiene en seco. Como estoy a pocos metros de el no me da para frenar y me choco contra él.

-Lo siento pequeña - Me dice y me tiende el brazo para ayudarme a levantarme - Pensé que eras otra persona. ¿Lograste agarrar algo?

Subo el hombro para mostrarle mi mochila.

-¿Tu?

-También y una lanza ¿Vemos que tiene? - Asiento y sonrió.

Abrimos primero la suya, trae una cantimplora grande llena de agua, una cuerda, comida deshidratada y un saco de dormir. La mía trae otra cantimplora pero vacía, más comida deshidratada, 5 cuchillos y una olla. Catlon toma su cantimplora y pone un poco de agua en la mía y yo le doy dos cuchillos.

De repente se escuchan los cañonazos.

-1, 2, 3, 4, 5, 6,... - Cuento.

-7, 8- Termina Catlon.

-Quedamos solo 14 - Caigo en la cuenta de que Sany quizás esté muerta.

-Ella está bien - Me dice como si pudiera leerme la mente y me aprieta la mano - Sany.

-Eso espero ¿Qué tal si vamos a buscar otro río?

-De seguro hay un adyacente, pero tenemos que acércanos más al principal.

Juntamos todo y cada uno carga su mochila. Catlon va empuñando la lanza y yo los cuchillos.

Buscamos por el resto del día sin encontrar nada.

La noche está cayendo, pero todavía hace calor. Me saco la campera y me la anudo al rededor de la cintura.

-Catlon ¿Podemos descansar? - Le pido porque los pies no me dan más.

-Claro, creo que ya hemos andado bastante.

-Uno de los dos hace guardia mientras el otro duerme - Sugiero.

-De acuerdo, yo cuido primero.

No me opongo porque estoy muy cansada. Catlon me presta su sobre y me duermo un buen rato.

Abro los ojos, el cielo está más claro.

-¿Han pasado los tributos? - Pregunto, ya que proyectan su imagen en el cielo.

-Sí, las chicas de las plataformas ósea 6 y 7, el chico del 8, la chica y el chico del 3, los dos del 10, la chica del 11 y los del 5. En total murieron 10.

Suspiro de alivio, Sany está viva. Si no gana Catlon quiero que ella gane.

-Cuando amanezca, despiértame - Me pide Catlon, ya que es mi turno de vigilancia

-Por supuesto ¿Has comido algo?

-Sí, tu también deberías. - Me abro un paquete de comida, le tiro un chorro de agua y espero. Catlon ya se ha ido a dormir.

Siento pasos, no están muy lejos. Me paro, me meto los cuchillos en el cinturón y tomo la lanza. Me acerco con cautela, empuñando la lanza. Diviso una figura en la distancia, es bajita.

La figura se aproxima cada vez más, me acerco a un árbol para que no me vea y me saco un cuchillo del cinturón, lo apronto y...

-Por favor no me mates - Dice la voz de Sany.