73º Juegos del Hambre. — capítulo 5
Dos, dos. El número me rebota por las paredes del cráneo y me embota el cerebro. Todos a mí alrededor están acariciándome la espalda y diciéndome que no está tan mal, que tratarían de hacer lo posible para que yo gane. Los siento a miles de kilómetros de distancia.
-Mer ¿Estás bien? - Es la única voz que escucho cerca mío, y miro a mi hermano digo, a Catlon. Abro los ojos como platos, sorprendida y, aunque no lo admita, triste por el 2 que paso girando por mi figura en la pantalla
-Sí - Respondo, y mi misma voz me suena lejana - Pero cállense que quiero escuchar el puntaje de Catlon.
Me hacen caso y todos cierran la boca.
-Catlon Peiton con un puntaje de - Cruzo los dedos deseando que sea una nota alta. Aunque ya no creo en la suerte - 10.
Todos saltan a mi alrededor están contentos por Catlon y yo también. Lo estaría más si mi nota no hubiese sido un 2, pero yo no iba a ganar, iba a ser Catlon, además se lo merecía.
-Felicidades, tributo del distrito 12 - Le digo, en tono de broma.
-Gracias - Dice sonriendo y me abraza.
Me voy a la cama. Pienso un poco en el dos y en que puede ayudarme. Una vez, en los 69º Juegos del Hambre, cuando yo tenía 9 años le pregunte a mi padre por los puntajes.
-Ellos hacen cosas frente a los Vigilantes y ellos les dan un puntaje- Me había respondido.
-¿Eso quiere decir que si tienes un puntaje bajo pierdes?
-No, el puntaje sirve para conseguir patrocinadores. Pero en realidad nadie les presta atención a los tributos de bajos puntos porque para los profesionales es más fácil hacerse cargo de ellos al final.
Después le había preguntado porque hacían los Juegos y otras cosas más. Estuvimos una tarde entera hablando de eso, pero mi padre trataba de no asustarme, nunca usaba la palabra "Muerte" o "Asesinato"
Así que podía usar ese dos. Dejaría que los tributos se mataran entre ellos y yo me escondería con Catlon en una cueva o algo así. Mataríamos si tuviéramos que matar y yo al final, me suicidaría, así Catlon podía ganar. Si sobrevivimos a el baño de sangre de la Cornucopia.
Estaba bastante cansada así que me duermo y sueño.
Me mojo los pies en el río, mientras mi madre pone un mantel en el suelo y sirve la comida mi padre está pescando cerca mío.
-La comida está servida - Llama la dulce voz de mamá.
Miro hacía el otro extremo y Catlon viene con mis moras, son mis favoritas y siempre las comemos en las salidas de los domingos.
Comemos tranquilos pero entonces nos decidimos a comer las vallas de Catlon. Mamá es la primera y en menos de un minuto cae al suelo, muerta. No eran mis moras, eran Jaulas de Noche. Miro a Catlon, desesperada y la piel le cae, como una especie de disfraz.
Finalmente, se le cae de todo y me deja ver al presidente de Panem. El señor Snow.
-Felices Juegos del Hambre - Dice con su voz ronca. Papá se transforma en un muto.
Es una especie de León salvaje y comienza a perseguirme por el bosque.
Entonces me siento, estoy en mi cama y eso fue una pesadilla, una pesadilla de los Juegos.
-Trata de que no parezca que estás pisando cucarachas.
-Vamos Effie, nunca lo dominaré, déjame en paz ¡Hemos estado aquí por horas!
-¡Ese temperamento! ¡Esos modales!
-Lo siento Effie, en mi distrito nos enseñan a picar carbón para el Capitolio no a usar tacones.
Se calla por un momento.
-Puedes ir con Haymitch - Me dice, porque con él tendré que desarrollar mi "Personaje" para la gente del Capitolio.
Con Haymitch solo discutimos y lego de eso discutimos y al final seguimos discutiendo.
-No tiene sentido, haz lo que puedas porque yo no te puedo ayudar.
La luz me enceguece en cuanto piso el escenario. Los otros tributos han sido graciosos, inteligentes o agiles para las respuestas pero nadie ha sido del todo malo.
-¡Vamos querida! ¡Ven aquí! - Me dice cariñosamente Caesar, este año se ha teñido el pelo y las cejas de violeta, además usa un labial del mismo color.
Me dirijo al sillón rojo sangre y tomo asiento.
-Bueno Mer ¿Con que empezamos? así ¿Cómo te sienta el Capitolio?
-Normal, ya sabes. Es bastante más grande que casa, aunque prefiero mi Distrito.
-Entiendo que debes extrañar a tu familia.
-No te imaginas cuanto Caesar, no te lo imaginas.
-Y ¿Cual crees que es la parte del Capitolio que más te gusto? Es decir del Distrito 12 a aquí debe de haber un cambio.
Las palabras me llegan medio entrecortadas por los nervios, siento como si el cerebro se me hubiera desconectado y no mandara más órdenes. Tengo la boca seca, como el carbón.
-El piso - Consigo decir. ¿Dije el piso? fue lo que más me impresionó del Capitolio, como podían tener lo limpio, mientras en casa está siempre cubierto por una capa de carbón.
-¿El piso?
-Si es como, no lo sé, muy blanco.
-Nunca me he figado mucho en los pisos, pero mirando esté de aquí es muy brillante - Dice Caesar, señalando el piso. El público ríe y yo consigo soltar una sonrisa.
-Bueno Mer ¿Cómo te sentó el 2 del entrenamiento?
-Con ese 2 puedo hacer muchas cosas, puedo hacerlo de plastilina -Me limito a decir. Creo que era así "Plastilina" la usamos una vez en el colegio.
-¿Para bien o para mal?
-Eso, Caesar, es un secreto - El publico suspira sorprendido y ríe.
-Debo admitir que no preste mucha atención a tu distrito el día del desfile - ME confiesa Caesar.
-Bueno, creo que nadie lo hizo, aunque mi estilista es una persona increíble y el traje fu excelente, nunca me había puesto nada tan lujoso en mi vida.
-¡Un aplauso para el excelente estilista del Distrito 12! -Grita y todas las cámaras enfocan a Cinna, que sonríe y saluda a las cámaras.
-o siento ¡Nos hemos quedad sin tiempo! Pero estoy segura que les agradado a alguien ¿No es así, amigos? - Le pregunta al público y ellos aplauden - Merina ¡Distrito 12!
Me paro y me voy a sentar en otro lugar para poder ver la entrevista de Catlon. Eso ha estado bien, no sé y no creo que haya sido excelente, pero tampoco estuvo terrible.
Me siento en una silla y miro al escenario.
-¡Catlon Peiton! ¡Distrito 12!
Catlon entra en escena con una sonrisa de oreja a oreja y siendo encantador, pero yo sé que detrás de esa mascara de felicidad el tiene ganas de ser osco y malhumorado.
-¡Vamos muchacho! ¡Siéntate aquí!
Catlon lo mira y se dirige a los asientos a paso torpe, está nervioso.
-Bueno, muchachote ¿Crees que podrías ganar los juegos?
-Con gente tan amable y grandiosa como la que está sentada en el publico ahora mismo ¿Como no poder hacerlo? ¡Estaría defraudando! - La gente se altera, hay chicas de la edad de Catlon que se están volviendo locas, porque Catlon es atractivo.
Nunca lo había mirado como ahora. Tiene el cabello negro y los ojos oscuros, es musculoso y grande, tiene una tez aceitunada, como la gente de la Veta. No es parecido a mí, yo tengo el cabello rubio y los ojos un poco más claros.
-¿Crees que serías capaz de matar a Merina?
La cara se le altera y se le borra la expresión de felicidad.
-No, ella es mi hermana -Lo ha dicho, él es mi hermano y yo su hermana. No de sangre, sino de corazón - No de sangre, sino de corazón.
N/A: Me paso mucho tiempo escribiendo los capítulos, son horas escribiendo. Los comentarios son rápidos y se agradecen.