73º Juegos del Hambre. — capítulo 4
Descendemos por el ascensor. La sala de Entrenamientos está bajo tierra, así que tardamos en descender. Es un lugar enorme con muchos puestos. Nudos, lanzas, cuchillos, arco y flecha, fuego, camuflaje, tridente etc.
Nos llaman en el centro, con la que será la entrenadora oficial.
-Esté entrenamiento es esencial, en un par de semanas 23 de ustedes estarán muertos - No la quiero escuchar, ya sé que moriremos, espero que Catlon no - 25% de deshidratación - No la quiero escuchar - 25% de infeccionas u otras enfermedades, empiecen.
Miro a todos los tributos, cada uno sabe dónde ir, espeto yo. Los del 3 y 5 se dirigen a una computadora gigante que es para reconocer las plantas venenosas y las que no. Los del 1, 2 y 4 (Todos los profesionales) van directo a las armas. Los del 11 van a las plantas, al igual que los del 9. Al final todos se distribuyen, incluso Catlon que se va las lanzas. Todos espeto yo y la chica del 8.
Por un par de minutos ninguna de las dos dice nada.
-Te llamas Sanyestra ¿Verdad? - Me decido a preguntarle, somos como unas hormigas en un mar de elefantes. Porque todos los tributos son grandes, espeto nostras.
-Sany, prefiero que me llamen Sany- Me mira, con los ojos abiertos como platos.
-Me llamo Merina Kaposti - Le digo, para entablar un poco de conversación - pero dime Mer - Tragó para aflojar el nudo y seguir hablando, porque recuerdo a mi madre diciendo "Mer" dulcemente, no dejo que nadie me llame así, pero ella me inspira confianza - Me gusta más.
-Bueno Mer ¿Vamos a algún puesto? - Me sonríe.
-¿Qué tal fuego? ¿O prefieres algún arma?
-Vamos por las armas y después nos dirigimos al fuego ¿Cuchillos? - Me pregunta.
-Por supuesto - Y sonrío, porque los cuchillos son los que más me gustan.
Delante nuestro está la chica del 1, Caliver. Lanza los cuchillos con fuerza y agilidad. Lo peor de todos es que siempre les da en el centro. Tira unos 10 y el entrenador le dice que ya terminó su turno. Eso quiere decir que me toca a mí.
Tiro 4, los primero tres no dan ni siquiera en la figura, pero el cuarto no siquiera llega, se queda a medio camino.
Siento las risas de los profesionales, entonces es cuando le acierto en el centro y las risas cesan. Miro al chico del 4, que luce enojado, tira una lanza y le da a la pared, lo que lo hace enojar más.
Tiró un par de cuchillos más y, por lo menos, ninguno cayó al suelo.
Es el turno de Sany, tiene menos fuerza y tres de los 10 cuchillos quedan en el suelo.
Nos dirigimos al puesto de fuego y a mí me cuesta mucho, demasiado, pero ella lo enciende en un minuto. Lo que la sorprende, al igual que a mí, porque el 8 y el fuego no tienen nada que ver.
-Muy bien - Dice el entrenador y apaga el fuego - Inténtalo tú, haber si puedes mejorar -Me lo dice a mí.
Intentó, trato pero el fuego me da miedo. Las explosiones, el fuego y cualquier cosa muy caliente, incluso las cenizas y brasas. Pasamos media hora en ese puesto hasta que por fin lo consigo.
-¿Podemos ir a otro puesto? Lejos del fuego, por favor - Le pido.
-¿Le temes al fuego? - Me pregunta y yo asiento -¿No eres del 12? ¿Minas y fuego?
-Sí, pero... -Le tengo miedo por mi madre, no puedo evitarlo- me da miedo quemarme - Le miento.
-Ah, está bien ¿Vamos a los nudos?
Y así transcurre mi tarde en la Planta de Entrenamientos, día tras día, los Vigilantes nos observan cada vez con más intensidad, así que me asusto, se me encoje el estomago cada vez que levanto la vista y uno de ellos me está mirando. Paso la mayoría de los entrenamientos con Catlon y aceces con Sany, pero ella se va con el chico de su Distrito la mayoría de las veces.
Ha llegado el día, tengo que ir a verme con los vigilantes para que le pongan calificación a mi talento. Catlon y yo estamos solos en la sala, ya pasaron todos los tributos y como van por Distrito nosotros vamos últimos.
-Catlon Peiton - Lo llama una voz computarizada.
-Buena suerte - Le deseo y le doy un abrazo.
¿Qué diantres voy a hacer ahí adentro? ¿Lanzar cuchillos? ¿Fuego? ¿Nudos? ¿Levantar algo pesado para mi edad? No soy tan buena. Pasan los minutos, y parecen los más largos de mí vida. Es como el día de la cosecha.
-Merina Kaposti.
Me paro y junto coraje, que es algo que voy a necesitar. Las puertas se abren y comienzo a caminar. Me acerco a los cuchillos. Tiro el primero, se queda a mitad de camino. Tiro el segundo, llegó pero ni siquiera se clavó en la figura. Tiro el tercero, cuarto, quinto y sexto, pero a todos les pasa lo mismo. Los Vigilantes se ríen un poco. Y ese detalle, sus risas, hace que me dé una energía renovada, así que le doy al medio con el siguiente cuchillo. Al igual que el octavo, pero el noveno y el decimo se quedan clavados por ahí.
Me voy, se ha terminado el tiempo y no he hecho nada bueno.
Pasa el día y a la hora de la cena me encuentro con todos; Catlon, Effie, Haymitch (Nuestra relación no ha mejorado) Cinna y la estilista de Catlon.
-¿Qué hiciste ahí adentro? - Le pregunto a Catlon.
-Tiré un par de lanzas y le di - Me dice - ¿Tu?
-Cuchillos - Le respondo, pero no le cuento nada de que no le di.
Después de la cena en la cual no acotamos mucho, nos dirigen a la sala para poder ver los puntajes.
-Distrito 1 - Dice Caesar Flickerman, uno de los presentadores de los Juegos - Caliver con un puntaje de 10.
Sigue diciendo números y espero el distrito de Sany.
-Distrito 8, Sanyestra con un puntaje de 7.
Respiro, un 7 no está nada mal.
-Distrito 12, Merina con un puntaje de - El nudo está allí de vuelta y las mariposas se volvieron locas en mi estomago - 2.