← HARRY POTTER Y EL HEREDERO DE LA MAGIA · de
HARRY POTTER Y EL HEREDERO DE LA MAGIA — capítulo 4
Capitulo 4
Harry cayo de rodillas en el césped, por un momento llego a pensar que todavía estaba en el cementerio rodeado de voldemort y sus mortifagos ya que llegaban a sus oídos pisadas y voces que se acercaban a el y los señores malfoy y Parkinson, estos deshicieron el agarre que tenían con Harry. Por un momento estuvo a nada de gritarles que no lo soltaran que les pediría a los fénix, Rea y Ónix que los llevaran a algún lugar seguro, pero estos lo sacaron de la confusión y el miedo en el cual estaba sumergido.
Habrá sus ojos señor estamos en algún lugar seguro -dijo la voz de ónix. -estamos en hogwarts.
Estaba haciéndole caso a ónix, cuando un par de manos lo agarraron con fuerza y lo levantaron y lo conducían a otro sitio. Cuando abrió por completo sus ojos vio al profesor dumbledore que había sido el que lo había levantado, pero el profesor dumbledore no lo estaba viendo a el, tenia su vista en otro punto, al dar un vistazo rápido a su alrededor Harry se sorprendió que estaban en el lugar de inicio de la ultima prueba, pero ya no había nada de publico, solo había un pequeño grupo de magos y maestros, al querer preguntarle al profesor dumbledore de toda la gente que había asistido al torneo, Harry se sorprendió de ver en los ojos de dumbledore, molestia e ira por igual. Harry haciendo nota de jamás hacer enfurecer al profesor dumbledore, dirigió la vista al lugar donde este los tenia posado. Al momento que lo hizo se sorprendió de ver al señor malfoy y el señor parkinson, ya sabia por que habían soltado a Harry. Pues en esos momentos el antiguo profesor remus lupin, la profesora mcgonagall, el guardabosque de hogwarts rubeus hagrid, y el profesor filius flitwick junto con otros cuatro magos desconocidos para Harry tenían rodeado y apuntándolos con sus varitas a los antiguos mortifagos, al ver que los señores malfoy y parkinson guardaban sus varitas decidió aclarar la situación.
DETÉNGANSE PROFESOR LUPIN -grito Harry para hacerse escuchar todavia siendo sostenido por dumbledore. -yo los traje conmigo, ellos me ayudaron a escapar.
Dumbledore al ver la determinación de Harry esbozo una pequeña sonrisa, mirando en dirección a los profesores y magos que tenían rodeado a los traidores a voldemort les hizo una pequeña inclinación de cabeza, dando por entender que no había problemas, al hacerlo los magos desconocidos bajaron sin rechistar sus varitas no así los profesores de hogwarts que lo hicieron de mala manera.
Remus lupin al bajar su varita por completo se giro y corrió en dirección a Harry, al llegar se inclino para quedar cara a cara, al instate le propino a Harry un abrazo que le resulto sorpresivo, transformándose unos segundos después en un abrazo fraternal, calido y acogedor que le permitieron a Harry soltar unas cuantas lagrimas que para el asombro del mismo Harry no eran lagrimas de miedo, eran mas bien lagrimas de saber que era querido por alguien. Ya se estaba tranquilizando cuando sintió como algo o alguien tiraba de su pantalón maltrecho, al bajar la vista se sorprendió de ver cerca de el un perro negro que le llegaba hasta la cintura. No tardo mucho en reconocerlo, pues como no hacerlo, ya que aparte de remus lupin era el otro miembro de su pequeña familia. Era el bien conocido sirius black. Su padrino. Le dio un fuerte abrazo, mientras el animago le lamia toda la cara dejándoselo babeado, soltando a su padrino Harry volteo hacia dumbledore para darle la frustrante noticia.
Profesor dumbledore, voldemort ha regresado -dijo Harry, mientras escuchaba pequeños quejidos de miedo por parte de los magos desconocidos. -y los señores malfoy y párkinson tienen mi total gratitud, ya que sin ellos yo no podría haber escapado.
Sirius seguía en su forma animaga procesando la información que su sobrino estaba proporcionando, cuando llego a olfatear un aroma conocido y a la vez adiado, aroma que le pertenecía a la persona que mas odiaba por encima de voldemort, persona la cual era culpable que dos de los mas queridos ya no estén con ellos, persona que había entregado en bandeja de plata a sus hermanos, por que eso eran para sirius black, persona que había dejado sin padres a su querido ahijado, persona que no le importo una amistad de once años, persona que no le importo la vida como padres que les esperaba a james y lilly Potter. Sirius al reconocer de quien era ese aroma se puso a girar como loco, hasta que lo vio tirado, alejado de ellos por varios metros, por lo cual nadie lo había visto. Estuvo parado por varios segundos sin saber que hacer, sin procesar bien lo que sus ojos veian, hasta que vio que colagusano se empezaba a mover es que decidió que acción tomar.
Harry al escuchar el jadeo de su padrino vio que este estaba tomando su forma humana, sorprendiéndolo que lo haga delante de tantos desconocidos los cuales no sabían de su condición de animago ilegal y también que la mayoría de los presentes no sabían de su inocencia, ya que aparte de Harry solo dumbledore y remus lupin conocían la verdad.
¡CANUTO QUE HACES! -grito Harry llamando la atención del resto de magos. -es peligroso que des tu condición en est…
Al ver en dirección donde tenia posaba la vista sirius, recordó a la cuarta persona que había viajado con ellos.
PROFESOR DUMBLEDORE ES PETER PETIGRAW, ES COLAGUSANO SEÑOR, ES EL QUE TRAICIONO A MIS PADRES -grito exaltado Harry. -MI PADRE ME DIJO QUE LO TRAJERA CONMIGO PARA QUE SE PUEDA DEMOSTRAR LA INOCENCIA DE SIRIUS.
Al terminar su ultima frase, todas la miradas se dirigieron a Harry, hasta el propio sirius en mitad de su transformación se giro haber a la cara de su ahijado. Al regresar a su forma humana se acerco a Harry a cerciorarse lo que había oído.
¿Que tu padre que? -pregunto sirius. - ¿Dónde? ¿Como? ¿Era en verdad el? -cuestiono asombrado sirius a un confundido Harry
Si… digo no, no lo se -dijo alterado Harry. -lo único que recuerdo fue que estaba en un duelo con voldemort y luego nuestras varitas empezaron a actuar raros -recordó Harry. Mientras dumbledore lo miraba con ojos calculadores.
Harry, te ruego que nos cuentes todo lo que paso después que tocaste la copa, ¿puedes hacerlo? -pregunto sereno el profesor dumbledore.
Si, creo que si puedo señor -dijo Harry mientras observaba como colagusano se empezaba a mover. -señor pero y colagusano, ¿no vamos a dejar que se vuelva a escapar? ¿Verdad?. -pregunto preocupado Harry.
¡DESMAIUS!¡PETRIFICUS TOTALLUS! ¡INCARCERUS!
Al oír los hechizos Harry se aferro de su varita mientras apuntaba a el origen, viendo que era sirius el cual había vuelto aturdir a colagusano, luego lo había petrificado y rematándolo con unas cadenas que lo tenían sujeto fuertemente, al voltease Harry a verlo.
Mejor prevenir que lamentar, por segunda vez ¿no? -dijo sirius con una enorme sonrisa. -el bastardo puede tener su juicio después, primero quiero que nos cuentes eso referente a tus padre.
Devolviéndole la misma enorme sonrisa Harry se dispuso a contarles todos los hechos que habían vivido después de tomar la copa de los tres magos. Fue una de esas raras ocasiones en que la verdadera historia era aún más extraña yapasionante que los más extraños rumores. Harry les contó todo: colagusano, el ritual, el regreso de voldemort, el duelo y las hazañs de las dos varitas. Priori incantetum había dicho dumbledore. Sirius y remus eran muy buen público, jadeaban en los momentos apropiados y, cuando Harry les dijo la llegada de los cuatro fénix, sirius gritó muy fuerte.
Asi que los focos incandescentes ya despertaron -grito en son de burla sirius. Mientras Harry escuchaba como estos rechistaban en su cabeza.
Maldito perro pulgoso -dijo la voz seria de ónix. El cual le saco una carcajada a Harry.
Bien Harry has sido muy valiente, esta noche has mostrado una valentía superior a lo que podríamos haber esperado de ti, Harry. La misma valentía de los que murieron luchando contra Voldemort cuando se encontraba en la cima de su poder. Has llevado sobre tus hombros la carga de un mago adulto, has podido con ella y nos has dado todo lo que podíamos esperar. Ahora te llevaré a la enfermería. No quiero que vayas esta noche al dormitorio. Te vendrán bien una poción para dormir y un poco de paz... Sirius, ¿te gustaría quedarte con él? -pregunto dumbledore con mirada triste en dirección a Harry.
Sirius estaba por responderle que si al profesor dumbledore que si, cuando fue interrumpido por una voz irritable y conocida.
LUCIUS, ROBERT… ¡¡BLACK!! -grito la voz fría de severus snape.
¡Quejicus!, que honor de tu visita -bromeo sirius con queji… cof cof snape.
No estoy para tus payasadas imbécil, por si no te has dado cuenta yo si trabajo y no ando guardándome como un perro -respondio con una sonrisa sarcástica snape al ver como la cara de sirius cambiaba de risueña a una de ira
MALDITO SNIVELLUS, YO NO…
YA BASTA, YA NO SON UNOS CHIQUILLOS PARA QUE ESTEN CON ESTAS COSAS -los reprendió la profesora mcgonagall. -a que vino severus, usted tenia algo que hacer ¿o no?
Con un mirada colérica dirigida asía sirius, snape respondio con voz fría e inexpreciba características en el.
Solo lo venia a decir al director que, a barty crouch le acaban de dar el beso del dementor y el ministro fudge viene para aca -dijo snape.
¡CROUCH! -grito el señor párkinson. -por que le darían el beso, al director del Departamento de Cooperación Mágica Internacional
No, estas equivocado Robert -respondió snape. -del que estoy hablando es de barty crouch hijo, el que estuvo encerrado en azkaban
Pero se supone que estaba muerto, yo mismo fui a su sepelio -dijo por primera vez el señor malfoy.
Al parecer eso nunca ocurrió, señor malfoy -contesto dumbledore, mientras giraba en dirección hacia unos cuchicheos que se ecercaban.
¿Por qué gritan así? No habrá ocurrido nada más, ¿no? -pregunto la profesora mcgonagall. -Es la voz de Fudge —susurraba ella—. Y ésa es la de pomona, ¿verdad? Pero ¿por qué discuten?
Harry también los oía: gente que gritaba y corría hacia donde se encontraban.
Ya sé que es lamentable, pero da igual, profesora sprout —decía Cornelius Fudge en voz
alta.
¡No debería haberlo metido en el castillo! —gritó la profesora sproutl. -Cuando se entere Dumbledore...
Fudge llego con paso decidido. Detrás de él iban dos magos desconocidos y la profesora
sprout.
¿Dónde estás Dumbledore? —les preguntó Fudge. -oh aquí estabas guardado
¿Qué ha ocurrido? —inquirió bruscamente, pasando la vista de Fudge a la
Profesora sprout. - te pedí que vigilaras a Barty Crouch...
¡Ya no necesita que lo vigile nadie, Dumbledore! —gritó ella—. ¡Gracias al
Ministro!
Harry no había visto nunca a la profesora sprout tan fuera de sí: tenía las mejillas coloradas, los puños apretados y temblaba de furia.
Cuando le dijimos al señor Fudge que habíamos atrapado al mortífago responsable de lo ocurrido esta noche. -dijo Snape en voz baja. - consideró que su seguridad personal estaba en peligro. Insistió en llamar a un dementor para que lo acompañara al castillo. Y subió con él al despacho en que Barty Crouch...
¡Le advertí que usted no lo aprobaría, Dumbledore! —exclamó la profesora sprout. - Le dije que usted nunca permitiría la entrada de un dementor en el castillo, pero...
¡Mi querida señora! —bramó Fudge, que de igual manera parecía más enfadado de lo que Harry lo había visto nunca—. Como ministro de Magia, me compete a mí decidir si necesito escolta cuando entrevisto a alguien que puede resultar peligroso...
Pero la voz de la profesora sprout ahogó la de Fudge:
En cuanto ese... ese ser entró en el despacho —gritó ella, temblorosa y señalando a Fudge— se echó sobre Crouch y... y...
Harry sintió un escalofrío, en tanto la profesora sprout buscaba palabras para explicar lo sucedido. No necesitaba que ella terminara la frase, pues sabía qué era lo que debía de haber hecho el dementor: le habría administrado a Barty Crouch su beso fatal. Le habría aspirado el alma por la boca. Estaría peor que muerto.
¡Pero, por todos los santos, no es una pérdida tan grave! —Soltó Fudge—.¡Según parece, es responsable de unas cuantas muertes!
Pero ya no podrá declarar, Cornelius —repuso Dumbledore. Miró a Fudge con
Severidad, como si lo viera tal cual era por primera vez—. Ya no puede declarar por qué mató a esas personas.
¿Que por qué las mató? Bueno, eso no es ningún misterio —replicó Fudge—.¡Porque estaba loco de remate! Por lo que me han dicho Pomona y Severus, ¡creía que actuaba según las instrucciones de Voldemort!
Es que actuaba según las instrucciones de Voldemort, Cornelius —dijo Dumbledore. Las muertes de esas personas fueron meras consecuencias de un plan para restaurar a Voldemort a la plenitud de sus fuerzas. Ese plan ha tenido éxito, y Voldemort ha recuperado su cuerpo.
Fue como si a Fudge le pegaran en la cara con una maza. Aturdido y parpadeando, devolvió la mirada a Dumbledore como si no pudiera dar crédito a sus oídos. Entonces, sin dejar de mirar a Dumbledore con los ojos desorbitados, comenzó a farfullar:
¿Que ha retornado Quien-tú-sabes? Absurdo. ¡Dumbledore, por favor...!
Como sin duda te han explicado pomona y Severus —dijo Dumbledore. - hemos oído la confesión de Barty Crouch. Bajo los efectos del suero de la verdad, nos ha relatado cómo escapó de Azkaban, y cómo Voldemort, enterado por Bertha Jorkins de que seguía vivo, fue a liberarlo de su padre y lo utilizó para capturar a Harry. El plan funcionó, ya te lo he dicho: Crouch ha ayudado a Voldemort a regresar.
¡Pero vamos, Dumbledore! —exclamó Fudge, y Harry se sorprendió de ver surgir en su rostro una ligera sonrisa—, ¡no es posible que tú creas eso! ¿Que ha retornado Quien-tú-sabes? Vamos, vamos, por favor... Una cosa es que Crouch creyera que actuaba bajo las órdenes de Quien-tú-sabes... y otra tomarse en serio lo que ha dicho ese lunático...
Cuando Harry tocó esta noche la Copa de los tres magos, fue transportado directamente ante lord Voldemort —afirmó Dumbledore—. Presenció su renacimiento. Te lo explicaré todo si vienes a mi despacho. —Miró a Harry y vio que estaba impresionado por la actitud del ministro, pero añadió. - Me temo que no puedo consentir que interrogues a Harry esta noche.
La sorprendente sonrisa de Fudge no había desaparecido. También él miró a Harry; luego volvió la vista a Dumbledore, y dijo:
¿Eh... estás dispuesto a aceptar su testimonio, Dumbledore?
Hubo un instante de silencio, roto por el gruñido de Sirius aunque en su forma humana igual resulto como un perro rabioso.
¡DIOS SANTO!, PERO SI ES EL ASESINO. SIRIUS BLACK -bramo asustado fudge, -atrapenlo que esperan darvish y tu también mcnair.
SIRIUS NO ES NINGÚN ASESINO, EL SIEMPRE HA SIDO INOCENTE -grito Harry. -EL VERDADERO TRAIDOR Y ASESINO ASIDO PETER PETIGREW
Ves lo que digo dumbledore, este muchacho no sabe ni lo que dice -dijo Cornelius fudge. -vas a aceptar todas las tonterías que dice.
Desde luego que lo acepto —respondió Dumbledore, con un fulgor en los
Ojos. -lo acepto por que el hombre en cuestión ahí esta encadenado -dijo a la vez que apuntaba el lugar donde se encontraba colagusano
PERO ESO NO PRUEBA NADA, bueno quizás sea verdad que sirius black no sea un asesino -dijo todo apurado al notar los brillos asesinos en todos los presentes. Bueno casi todos, o no quejicus.
He oído la confesión de Crouch y he oído el relato de Harry de lo que ocurrió después de que tocara la Copa: las dos historias encajan y explican todo lo sucedido desde que el verano pasado desapareció Bertha Jorkins y el mismo peter petigrew puede atestiguar.
Fudge conservaba en la cara la extraña sonrisa. Volvió a mirar a Harry antes de responder.
¿Vas a creer que ha retornado lord Voldemort porque te lo dicen un loco asesino y un niño que...? Bueno... -dejo al aire su última frase Cornelius.
Le dirigió a Harry otra mirada, y éste comprendió de pronto.
Señor Fudge, ¡usted ha leído a Rita Skeeter! —dijo en voz baja. Fudge enrojeció un poco, pero su rostro adquirió una expresión obstinada y desafiante.
¿Y qué si lo he hecho? —Soltó, dirigiéndose a Dumbledore—. ¿Qué pasa si he descubierto que has estado ocultando ciertos hechos relativos a este niño? Conque habla
pársel, ¿eh? ¿Y conque monta curiosos numeritos por todas partes?
Supongo que te refieres a los dolores de la cicatriz —dijo Dumbledore con frialdad.
¿O sea que admites que ha tenido dolores? —Replicó Fudge—. ¿Dolores de cabeza, pesadillas? ¿Tal vez... alucinaciones?
Escúchame, Cornelius —dijo Dumbledore dando un paso hacia Fudge, y volvió
a irradiar aquella indefinible fuerza que Harry había percibido. -Harry está tan cuerdo como tú y yo. La cicatriz que tiene en la frente no le ha reblandecido el cerebro. Creo que le duele cuando lord Voldemort está cerca o cuando se siente especialmente furioso.
Fudge retrocedió medio paso para separarse un poco de Dumbledore, pero no cedió en absoluto.
Me tendrás que perdonar, Dumbledore, pero nunca había oído que una cicatriz actúe de alarma...
¡Mire, he presenciado el retorno de Voldemort! —gritó Harry. — ¡He visto a los mortífagos! ¡Puedo darle los nombres!
Snape hizo un movimiento repentino; pero, cuando Harry lo miró, sus ojos estaban puestos otra vez en Fudge. Avery... Nott... Crabbe... Goyle...
¡No haces más que repetir los nombres de los que fueron absueltos hace trece años del cargo de pertenencia a los mortífagos! —dijo Fudge enfadado—. ¡Debes de haber visto esos nombres en antiguas crónicas de los juicios! Por las barbas de Merlín, Dumbledore... Este niño ya se vio envuelto en una historia ridícula al final del curso anterior... Los cuentos que se inventa son cada vez más exagerados, y tú te los sigues tragando. Este niño habla con las serpientes, Dumbledore, ¿y todavía confías en él?
¡No sea necio! —gritó la profesora McGonagall
¡Me parece que estáis decididos a sembrar un pánico que desestabilice todo lo que hemos estado construyendo durante trece años! -dijo fudge
Harry no podía dar crédito a sus oídos. Siempre había visto a Fudge como alguien bondadoso: un poco jactancioso, un poco pomposo, pero básicamente bueno. Sin embargo, lo que en aquel momento tenía ante él era un mago pequeño y furioso que se
negaba rotundamente a aceptar cualquier cosa que supusiera una alteración de su mundo
cómodo y ordenado, que se negaba a creer en el retorno de Voldemort.
Voldemort ha regresado —repitió Dumbledore—. Si afrontas ese hecho, Fudge, y tomas las medidas necesarias, quizá aún podamos encontrar una salvación. Lo primero y más esencial es retirarles a los dementores el control de Azkaban.
¡Absurdo! —Volvió a gritar Fudge—. ¡Retirar a los dementores! ¡Me echarían a puntapiés sólo por proponerlo! ¡La mitad de nosotros sólo dormimos tranquilos porque
sabemos que ellos están custodiando Azkaban!
¡A la otra mitad nos cuesta más conciliar el sueño, Cornelius, sabiendo que has puesto a los partidarios más peligrosos de lord Voldemort bajo la custodia de unas criaturas que se unirán a él en cuanto se lo pida! —Repuso Dumbledore—. ¡No te serán leales, Fudge, porque Voldemort puede ofrecerles muchas más satisfacciones que tú a
sus apetitos! ¡Con el apoyo de los dementores y el retorno de sus antiguos partidarios, te resultará muy difícil evitar que recupere la fuerza que tuvo hace trece años! Fudge abría y cerraba la boca como si no encontrara palabras apropiadas para expresar su ira.
El segundo paso que debes dar, y sin pérdida de tiempo —siguió Dumbledore—, es enviar mensajeros a los gigantes.
¿Mensajeros a los gigantes? —gritó Fudge, recuperando la capacidad de hablar—. ¿Qué locura es ésa?
Debes tenderles una mano ahora mismo, antes de que sea demasiado tarde. -repuso Dumbledore—, o de lo contrario Voldemort los persuadirá, como hizo antes, de que es el único mago que está dispuesto a concederles derechos y libertad.
No... no puedes estar hablando en serio —dijo Fudge entrecortadamente, negando con la cabeza y alejándose un poco más de Dumbledore—. Si la comunidad mágica sospechara que yo pretendo un acercamiento a los gigantes... La gente los odia, Dumbledore... Sería el fin de mi carrera...
¡Estás cegado por el miedo a perder la cartera que ostentas, Cornelius! —dijo Dumbledore, volviendo a levantar la voz y con los ojos de nuevo resplandecientes, evidenciando otra vez su aura poderosa—. ¡Le das demasiada importancia, y siempre lo has hecho, a lo que llaman «limpieza de sangre»! ¡No te das cuenta de que no importa lo que uno es por nacimiento, sino lo que uno es por sí mismo! Tu dementor acaba deaniquilar al último miembro de una familia de sangre limpia, de tanta raigambre como la que más... ¡y ya ves lo que ese hombre escogió hacer con su vida! Te lo digo ahora: da los pasos que te aconsejo, y te recordarán, con cartera o sin ella, como uno de los ministros de Magia más grandes y valerosos que hayamos tenido; pero, si no lo haces, ¡la Historia te recordará como el hombre que se hizo a un lado para concederle a Voldemort una segunda oportunidad de destruir el mundo que hemos intentado construir!
¡Loco! —susurró Fudge, volviendo a retroceder—. ¡Loco...!
Si sigues decidido a cerrar los ojos, Cornelius —dijo Dumbledore—, nuestros caminos se separarán ahora. Actúa como creas conveniente. Y yo... yo también actuaré como crea conveniente.
La voz de Dumbledore no sonó a amenaza, sino como una mera declaración de principios, pero Fudge se estremeció como si Dumbledore hubiera avanzado hacia él apuntándole con una varita.
Veamos pues, Dumbledore —dijo blandiendo un dedo amenazador—. Siempre te he dado rienda suelta. Te he mostrado mucho respeto. Podía no estar de acuerdo con algunas de tus decisiones, pero me he callado. No hay muchos que en mi lugar te hubieran permitido contratar hombres lobo, o tener a Hagrid aquí, o decidir qué enseñar a tus estudiantes sin consultar al Ministerio. Pero si vas a actuar contra mí...
El único contra el que pienso actuar —puntualizó Dumbledore— es lord
Voldemort. Si tú estás contra él, entonces seguiremos del mismo lado, Cornelius.
Fudge no encontró respuesta a aquello. Durante un instante se balanceó hacia atrás
y hacia delante sobre sus pequeños pies, e hizo girar en las manos el sombrero hongo.
Al final, dijo con cierto tono de súplica:
No puede volver, Dumbledore, no puede...
Lamento decirle que ha regresado señor ministro -dijo el señor malfoy. - yo mismo lo vi puesto que también estaba en el lugar.
Señor malfoy, ¿que quiere decir? -pregunto Cornelius.
Todos los que fuimos sus mortifagos sabemos cuando el nos convoca, eso fue lo que hizo esta nochenos volvio a convocarnos después de catorce años -aclaro malfoy
Snape se adelantó, levantándose la manga izquierda de la túnica. Descubrió el antebrazo y se lo enseñó a Fudge, que retrocedió.
Mire —dijo Snape con brusquedad—. Mire: la Marca Tenebrosa. No está tan clara como lo estuvo hace una hora aproximadamente, cuando era de color negro y me abrasaba, pero aún puede verla. El Señor Tenebroso marcó con ella a todos sus
mortífagos. Era una manera de reconocernos entre nosotros, y también el medio que utilizaba para convocarnos. Cuando él tocaba la marca de cualquier mortífago teníamos que desaparecernos donde estuviéramos y aparecernos a su lado al instante. Esta marca ha ido haciéndose más clara durante todo este curso, la de Karkarov también y también la tiene lucius y robert. ¿Por qué cree que Karkarov ha huido esta noche? Porque hemos sentido la quemazón de la Marca. Entonces, los dos supimos que él había retornado. Karkarov teme la venganza del Señor Tenebroso porque traicionó a demasiados de sus compañeros mortífagos para esperar una bienvenida si volviera al redil.
Fudge también se alejó un paso de Snape, negando con la cabeza. Daba la impresión de que no había entendido ni una palabra de lo que éste le había dicho. Miró fijamente, con repugnancia, la fea marca que Snape tenía en el brazo. A continuación, levantó la vista hacia Dumbledore
No sé a qué estáis jugando tú y tus profesores, Dumbledore, y usted señor malfoy tiene antecedentes de mortimagia si se pone a realizar actos vandálicos creyendo de la vuelta del que no debe ser nombrado, lo arrestare y la mandare a que le den el beso del dementor. No tengo más que añadir. Me pondré en contacto contigo mañana, Dumbledore, para tratar sobre la dirección del colegio. Ahora tengo que volver al Ministerio.
Casi había alejado cuando se detuvo. Se volvió, regresó a zancadas hasta Harry.
Tu premio —dijo escuetamente, sacándose del bolsillo una bolsa grande de oro y dejándola caer sobre el césped cerca de Harry—. Mil galeones. Tendría que haber habido una ceremonia de entrega, pero en estas circunstancias...
Se encasquetó el sombrero hongo y se alejo junto con darvish y mcnair, este ultimo lanzando feroces miradas al señor malfoy, párkinson y al profesor snape, los cuales se lo regresaron sin titubeos. En cuanto desapareció, Dumbledore se volvió hacia el grupo que rodeaba la cama de Harry.
Hay mucho que hacer —dijo—. lucius... ¿me equivoco al pensar que puedo contar contigo y con robert?
Por supuesto que no se equivoca —respondió el señor malfoy. Hasta los labios se le habían quedado pálidos, pero parecía decidido.
Solo prométame que si me pasa algo, protegerá a mi familia dumbledore -pidio el señor parkinson.
Te lo prometo Robert -contesto dumbledore. -pero nosotros estaremos ahí para que no te ocurra nada y tu mismo puedas cuidar de tu familia.
Se lo agradesco -dijo parkinson
Minerva —dijo Dumbledore, volviéndose hacia la profesora McGonagall. -quiero ver a Hagrid en mi despacho tan pronto como sea posible. Y también... si consiente en venir, a Madame Maxime. La profesora McGonagall asintió con la cabeza y salió sin decir una palabra.
Y, ahora —dijo dumbledore. -es momento de que dos de nosotros se acepten. Sirius... Igual que tú, Severus. Yo confió tanto en uno como en otro. Ya es hora de que olvidéis vuestras antiguas diferencias, y confiéis también el uno en el otro. Harry pensó que Dumbledore pedía un milagro. Sirius y Snape se miraban con intenso odio.
Me conformaré, a corto plazo, con un alto en las hostilidades —dijo Dumbledore con un deje de impaciencia—. Daos la mano: ahora estáis del mismo lado. El tiempo apremia, y, a menos que los pocos que sabemos la verdad estemos unidos, no nos quedará esperanza. Muy despacio, pero sin dejar de mirarse como si se desearan lo peor, Sirius y
Snape se acercaron y se dieron la mano. Se soltaron enseguida.
Con eso bastará por ahora —dijo Dumbledore, colocándose una vez más entre ellos—. Ahora, tengo trabajo que daros a los dos. La actitud de Fudge, aunque no nos pille de sorpresa, lo cambia todo. Sirius, necesito que salgas ahora mismo: tienes que alertar a Remus Lupin, Arabella Figg y Mundungus Fletcher: el antiguo grupo. Escóndete por un tiempo en casa de Lupin. Yo iré a buscarte.
Pero... —protestó Harry. Quería que Sirius se quedara. No quería decirle otra vez adiós tan pronto.
No tardaremos en vernos, Harry —aseguró Sirius, volviéndose hacia él—. Te lo prometo. Pero debo hacer lo que pueda, ¿comprendes?
Claro. Claro que comprendo -dijo Harry. Sirius le apretó brevemente la mano, asintió con la cabeza mirando a Dumbledore, volvió a transformarse en perro, y salió corriendo
Severus —continuó Dumbledore dirigiéndose a Snape—, ya sabes lo que quiero de ti. Si estás dispuesto...
Lo estoy —contestó Snape. Parecía más pálido de lo habitual, y sus fríos ojos negros resplandecieron de forma extraña.
Buena suerte entonces —le deseó Dumbledore, y, con una mirada de aprehensión, lo observó alejarse del lugar, detrás de Sirius. Pasaron varios minutos antes de que el director volviera a hablar.
Tienes que dormir bien y mucho. Intenta pensar en otra cosa por un rato... ¡piensa en lo que vas a comprarte con el dinero! -trato de bromear dumbledore
Aquello contra lo que había estado luchando por momentos desde que había salido del laberinto amenazaba con ser más fuerte que él. Sentía una sensación ardorosa y punzante por dentro de los ojos. Parpadeó y miró al cielo abovedado de estrellas.
Rea, Onix donde se encuentran -pensó Harry. -¿Por qué cuando aparecimos ustedes ya no estaban conmigo?
*Estaremos siempre con usted señor -*contesto ónix. -cuando reciba su herencia, nos podrá liberar del sello donde estamos resguardados, no podemos estar mucho tiempo fuera del sello y encima con nuestra forma liberada de fuego. Creame que pronto estaremos con usted este donde este, hasta entonces cuidese.
*Igualmente, y gracias -*dijo Harry
Es nuestro trabajo cuidar de usted señor -dijo la voz de rea. -no tiene por que agradecernos.
*Ok. Que descansen se lo merecen -*contesto Harry.
Harry será mejor que vallas a descansar a la enfermería, le diré a la señora pomfrey que te de una poción de sueño, hoy no quiero que hables con nadie, mañana le puedes contar a tus amigos todo lo que ocurrió, bueno si tu quieres -dijo con voz seria dumbledore.
Eso hare profesor -contesto Harry mientras avanzaba con rumbo al castillo. Después de un rato.
La poción, Harry —dijo rápidamente la señora pomfrey, Harry se la bebió de un trago. El efecto fue instantáneo. Lo sumergió una ola de sueño grande e irresistible, y se hundió entre las almohadas, dormido sin pensamientos y sin sueños.
el fic sera un harry/daphne...bye