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HARRY POTTER Y EL HEREDERO DE LA MAGIA — capítulo 3

Capitulo 3

Ambos lanzaron sus hechizos al mismo tiempo, de la varita de Voldemort brotó un chorro de luz verde en el preciso momento en que de la de Harry salía un rayo de luz roja, y ambos rayos se encontraron en medio del aire. Repentinamente, la varita de Harry empezó a vibrar como si la recorriera una descarga eléctrica. La mano se le había agarrotado, y no habría podido soltarla aunque hubiera querido. Un estrecho rayo de luz que no era de color rojo ni verde, sino de un dorado intenso y brillante, conectó las dos varitas, y Harry, mirando el rayo con asombro, vio que también los largos dedos de Voldemort aferraban una varita que no dejaba de vibrar. Y entonces (nada podría haber preparado a Harry para aquello) sintió que sus pies se alzaban del suelo. Tanto él como Voldemort estaban elevándose en el aire, y sus varitas seguían conectadas por el hilo de luz dorada. Se alejaron de la lápida del padre de Voldemort, y fueron a aterrizar en un claro de tierra sin tumbas. Los mortífagos gritaban pidiéndole instrucciones a Voldemort mientras, seguidos por la serpiente, volvían a reunirse y a formar el círculo en torno a ellos. Algunos sacaron las varitas y uno que era colagusano apunto su varita a la espalda de Harry mientras gritaba.

¡cruc…

¡¡DESMAIUS!!

Oyeron que otra voz había gritaba, mientras buscaban el origen vieron como colagusano caía de frente a espaldas de Harry. Este al ver de reojo quien había sido su salvador, abrió como platos los ojos de la impresión, no sabia si era la sorpresa de verlo parado en frente de el después de tantas maldiciones de tortura o por ver quien había sido el que lo ayudo de una maldicion segura. Enfrente de el se encontraba el orgulloso y sangre pura LUCIUS MALFOY.

LUCIUS, QUE CREES QUE ESTAS HACIENDO -oyó que le preguntaban al señor malfoy dos voces torpes.

Mis disculpas, crabbe, goyle. Pero me gustaron los últimos catorce años que viví con mi familia, que pienso pelear con el que se me ponga enfrente para seguir dándole esta vida a mi esposa y a mi hijo -dijo con convicción el señor malfoy.

Entonces no me queda otra que matarte malfoy -dijo una desconocida voz, con una figura encorvada que estaba a la sombra del señor goyle.

Nott -dijo malfoy

Adiós lucius, ¡avada ked…

¡¡PETRIFFICUS TOTALUS!!

Se escucho otra voz, el cual había atacado desde una parte lateral al ya petrificado nott.

En eso estamos de acuerdo, lucius, aunque no sepan el significado de ahorrar o economizar. Y solo tengan en mente gastarme hasta el último knut de mi bóveda, yo sigo amando a mi esposa y a mi hija y no quiero que pansy viva en una comunidad donde haya asesinatos, torturas y secuestros. Por ella también peleare contra lo que sea.

Eres un tonto Robert, todavía podías haber vivido con la ayuda de tu status de sangre y con la antigüedad de tu apellido -dijo el señor malfoy.

Te equivocas lucius, en estos tiempos esas cosas no tienen nada de valor, todos moriremos por igual -respondió el hombre llamado Robert.

ENTONCES MUERTE A LOS TRAIDORES, MALFOY Y PARKINSON -gritaron todo el resto de mortifagos.

¡NO HAGÁIS NADA! —les gritó Voldemort a los mortífagos.

El rayo dorado que conectaba a Harry y Voldemort se escindió. Aunque las varitas seguían conectadas, mil ramificaciones se desprendieron trazando arcos por encima de ellos, y se entrelazaron a su alrededor hasta dejarlos encerrados en una red dorada en forma de campana, una especie de jaula de luz, fuera de la cual los mortífagos merodeaban como chacales, profiriendo gritos que llegaban adentro amortiguados.

Harry vio que tenía los ojos completamente abiertos de sorpresa ante lo que estaba ocurriendo, y que forcejeaba en un intento de romper el hilo de luz que seguía uniendo las varitas. Harry agarró la suya con más fuerza utilizando ambas manos, y el hilo dorado permaneció intacto.

¡NO HAGÁIS NADA A MENOS QUE YO OS LO MANDE! —volvió a gritar Voldemort

Y, entonces, un sonido hermoso y sobrenatural llenó el aire... Procedía de cada uno de los hilos de la red finamente tejida en torno a Harry y Voldemort. Era un sonido que Harry pudo reconocer, aunque antes sólo lo había oído una vez: era el canto del fénix. Para Harry era un sonido de esperanza... lo más hermoso y acogedor que había oído en su vida. Sentía como si el canto estuviera dentro de él en vez de rodearlo, como si un amigo le hablara al oído...No rompa la conexión señor, confié en mí.

Lo sé —le dijo Harry a la música—, ya sé que no debo.

Su varita empezó a vibrar más fuerte que antes... y el rayo que lo unía a Voldemort había cambiado también: era como si unos guijarros de luz se deslizaran de un lado a otro del rayo que unía las varitas. Harry notó que su varita se sacudía en el interior de su mano mientras los guijarros comenzaban a deslizarse hacia su lado lenta pero incesantemente. La dirección del movimiento del rayo era de Voldemort hacia él, y notaba que su varita vibraba con enorme fuerza...Cuando el más próximo de los guijarros de luz se acercó a la varita de Harry, la madera que tenía entre los dedos se puso tan caliente que a Harry le dio miedo que se prendiera. Concentró cada célula de su cerebro en obligar al guijarro a retroceder hacia

Voldemort, con el canto del fénix que le hablaba en los oídos -mas magia señor, póngale mas magiay los ojos furiosos, fijos. Lentamente, muy lentamente, los guijarros se fueron deteniendo, y luego, con la misma lentitud, comenzaron a desplazarse en sentido opuesto... y entonces fue la varita de Voldemort la que empezó a vibrar con terrible fuerza. Voldemort parecía anonadado y casi temeroso. Harry no sabía por qué lo hacía, no sabía qué podría sacar de aquello... pero se concentró como nunca en su vida en obligar a aquel guijarro de luz a ir hacia la varita de Voldemort, y despacio, muy despacio, el guijarro se movió a través del hilo dorado, tembló por un momento, y luego hizo contacto.

De inmediato, la varita de Voldemort prorrumpió en estridentes alaridos de dolor. A continuación (los rojos ojos de Voldemort se abrieron de terror) empezó a brotar de la punta de la varita de Voldemort algo mucho más grande, algo gris que parecía hecho de un humo casi sólido. Formó una cabeza... a la que siguieron el pecho y los brazos: era el torso de Un

viejo al que Harry había visto en cierta ocasión en un sueño. Su espectro, o su sombra, o lo que fuera, examinó con alguna sorpresa a Harry, a Voldemort, la red dorada y las varitas conectadas.

Entonces, ¿era un mago de verdad? —Dijo el viejo, fijándose en Voldemort—. Me mató, ése lo hizo... ¡Pelea bien, muchacho!

Pero ya estaba surgiendo una nueva cabeza... y aquélla, gris como una estatua de humo, era la de una mujer. Soportando las sacudidas con ambas manos para no soltar la varita, Harry la vio caer al suelo y levantarse como los otros, observando. La sombra de Bertha Jorkins contempló con los ojos muy abiertos la batalla que tenía lugar ante ella.

¡No sueltes! —le gritó, y su voz retumbó al igual que la del viejo, como si llegara de muy lejos -

. ¡No sueltes, Harry, no sueltes!

Ella y el otro fantasma víctimas de Voldemort cuchicheaban rodeando a los duelistas, le susurraban a Harry palabras de ánimo y le decían a Voldemort cosas que Harry no alcanzaba a oír. Y entonces otra cabeza salió de la punta de la varita de Voldemort... Harry supo quién era en cuanto la vio, lo comprendió porque la mujer que salía era la persona en la que más había pensado aquella noche... La sombra de humo de una mujer joven de pelo largo cayó al suelo tal como había hecho Bertha, se levantó y lo miró... y Harry, con los brazos temblando furiosamente, devolvió la mirada al rostro fantasmal de su madre.

Tu padre y ellos ya están en camino... —dijo ella en voz baja—. Quieren volver a verte... Todo irá bien... ¡ánimo!...

Y entonces empezó a salir: primero la cabeza, luego el cuerpo, alto y de pelo alborotado como Harry. La forma etérea de James Potter brotó del extremo de la varita de Voldemort, cayó al suelo y se puso de pie como su mujer. Se acercó a Harry, mirándolo, y le habló con la misma voz lejana y resonante que los otros, pero en voz baja, para que Voldemort, cuya cara estaba ahora lívida de terror al verse rodeado por sus víctimas, no pudiera oírlo:

—Cuando la conexión se rompa, desapareceremos al cabo de unos momentos... pero te daremos tiempo... Tienes que alcanzar el traslador, ya que sigue impregnada de la magia negra de la cual fue creada y ellos vienen siguiendo ese rastro para poder localizarte, tu sabrás de quienes te hablo cuando los tengas a tu lado, ellos te llevaran de regreso a hogwarts. Y Harry cuídalos y protégelos como ellos lo harán contigo, eso es el tesoro familiar mas preciado de todos los Potter.

Harry por favor llévate a colagusano contigo, para que pague todo lo que debe y sirius sea libre y feliz. ¿Has comprendido, Harry? -hablo con voz profunda su madre.

Sí —contestó éste jadeando, haciendo un enorme esfuerzo por sostener la varita, que se le resbalaba entre los dedos.

Señor malfoy, señor parkinson, en unos instantes voy a romper la conexión de mi varita, tendremos unos pequeños segundos para correr. Si quieren salir de aquí con vida les sugiero que corran con todo lo que tengan hasta alcanzar la copa, ellos están por llegar, ¿Qué dicen, lo harán? -pregunto Harry a unos sorprendidos malfoy y párkinson que se encontraban a un costado de Harry que eran rodeados por los mortifagos.

Lo haremos, Potter -contestaron los dos sin titubeos.

Esta bien, prepárense, cuando yo de la señal -les respondió Harry de igual manera

Prepárate —susurró la voz de su padre—. Prepárate para correr... ahora...

¡YA! —gritó Harry.

No hubiera podido aguantar ni un segundo más. Levantó la varita con todas sus fuerzas, y el rayo dorado se partió. La jaula de luz se desvaneció y se apagó el canto del fénix, pero las víctimas de Voldemort no desaparecieron: lo cercaron para servirle a Harry de escudo. Y Harry junto con los dos traidores a voldemort corrieron como nunca lo habían hecho en su vida, golpeando a dos mortífagos atónitos para abrirse paso. Corrieron en zigzag por entre las tumbas, notando tras éllos las maldiciones que le arrojaban, oyéndolas pegar en las lápidas: fueron esquivando tumbas y maldiciones, olvidado por completo del dolor de la pierna, concentrado con todas sus fuerzas en lo que tenía que hacer.

¡Aturdidlos! —oyó gritar a Voldemort.

¡Impedimenta!—gritó Harry, apuntando con la varita por encima del hombro a los mortífagos que los perseguían, al mismo tiempo que malfoy y parkinson lanzaban maldiciones a diestra y siniestra a sus perseguidores.

Por un grito amortiguado, pensó que le habían dado al menos a uno de ellos, pero no tenía tiempo de pararse a mirar. Saltó sobre la Copa y se echó al suelo al oír más maldiciones tras él. Nuevos chorros de luz le pasaron por encima de la cabeza mientras, tumbado, alargaba la mano para coger el brazo de el señor malfoy que a su vez hacia lo mismo con el señor parkinson.

¡Apartaos! ¡Los mataré! ¡Son míos! —chilló Voldemort.

Bueno, no es que estuviese preocupado ni nada Potter pero, ¿como exactamente vamos a salir de esta situación? -pregunto el señor Parkinson.

Ellos ya vienen, me lo dijo mi padre, que ya estaban en camino -respondió Harry tratando de sonar seguro.

Y se puede saber, quienes son los que ya vienen, Potter por que, en serio los necesitamos pronto -ironizo el señor malfoy.

La mano de Harry había aferrrado su varita. Entre él y Voldemort se interponía una lápida, Los rojos ojos de Voldemort destellaron en la oscuridad. Harry lo vio curvar la boca en una sonrisa, y levantar la varita, al instante que empezaba a recitar la maldición. No le quedaba de otra, Harry apuntando en dirección a voldemort se disponía a pelear por su vida y los de sus acompañantes, estaba por enfrascarse a una lucha sin mañana, cuando…ya llegamos señor.

¡Avada ked…

¡EXPELLIA…

¡TBOOOM!(jeje lo siento, la verdad no tengo ni la remota idea de como suena una aparición)

Sin palabras, maravilloso, divino, hermoso, impresionante y a la vez mortal: esas eran los pensamientos de todos por igual. Delante de ellos sobrevolando enfrente de Harry y los señores malfoy y párkinson, las más hermosas criaturas mágicas que hayan conocido.los fénix. Tres fénix que se encontraban en su forma de pelea a su máximo, dos fénix de tamaños de cisnes que estaban rodeados de un sobrenatural fuego negro que los hacia ver intimidantes y peligrosos y otro de un plateado fuego hermosos que iluminaba todo a su paso, pero no por eso dejaba de sentirse una poderosa magia que emanaba de el.

No puede ser… esos eran los pensamientos de lord voldemort al ver a sus nuevos acompañantes, dejando que su mente retrocediera 14 años en el pasado, donde recordaba batirse con varios de sus mortifagos en contra del fallecido james Potter y cuatro de estas criaturas y ahora regresaban para interponerse en su plan para asesinar a Harry potter.

USTEDES OTRA VES -grito lord voldemort a los recién llegados. -PERO HOY MISMO LOS VOY A DESPLUMAR PARA QUE DEJEN DE INTERPONERSE EN MI CAMINO.

¡AVADA K….

Voldemort palideció cuando un segundo estruendo sonorizo el ambiente, dando paso a una cuarta critatura, su belleza solo era opacado con la peligrosidad y la ira que emanaban en contra de lord voldemort.

*Perdón por el atraso señor, venimos a sacarlo de aquí -*dijo una voz que sonaba femenina en la mente de Harry.

¿QUIEN… QUIEN ERES TU? -grito Harry al horizonte

No hace falta que grite señor -volvió a decir la voz femenina. -nosotros nos comunicamos con usted telepáticamente y usted se puede comunicar con nosotros de la misma forma.

Perd.. Perdón -dijo Harry.

Disculpa pero ¿me podrías decir tu nombre y quien o que eres? -pregunto Harry. Viendo que al terminar de hacerlo como la criatura mas grande de las primeras tres que habían aparecido se voltio y voló hasta quedar a la altura de su cara, mientras se quedaron contemplando unos instantes.

Para empezar, los cuatro somos fénix y mi nombre es Rea y somos los guardianes del heredero o sea usted -dijo la voz de rea. -pero eso lo hablaremos después ahora hay que salir de aquí, con su permiso.

Mientras se posaba en sus hombros, Harry vio como todas las llamas que la rodeaban iban desapareciendo y mostrando que sus plumas eran del mismo plateado intenso salvo sus picos y garras que eran de un dorado oscuro. Y regresando su vista al frente vio que los otros dos fénix también hacían desaparecer sus llamas y sus plumas también eran de un negro azabache con picos y garras afiladas y doradas. El único que no se movía era el ultimo fénix que había llegado, es mas parecía que de un momento a otro se abalanzaría en contra de Voldemort.

No se preocupe por el, solo nos esta dando tiempo para salir de aquí -dijo rea al notar la preocupación de Harry hacia el ultimo fénix. -aunque ganas no le falta para destrozarlo, bueno es hora de irnos, están preocupados en hogwarts señor.

*Espera, ellos dos también van -*dijo Harry mientas apuntaba a malfoy y parkinson. -sera posble que vallan con nosotros.

Al notar de quienes eran, Rea se les quedo viendo fijamente como si estuviese analizando si era recomendable aceptar la peticiion de Harry, tras un pequeño sondeo visual Rea contesto.

No hay problema señor, yo fácilmente puede aparecer con centenas de**gente -dijo Rea

Ok, gracias -dijo Harry. -*primero me gustaría que también nos llévesenos a ese hombre que esta aturdido por allá, lo necesito para que mi padrino sea libre y feliz, puedes hacer eso por mí. -*pregunto Harry mientras apuntada a un inconsciente colagusano.

¡COLAGUSANO! -escucho Harry que gritaba rea. -ya se me hacia raro que canuto haya traicionado al señor james, como usted diga señor, canuto tendrá la prueba de su inocencia.

Mientras Harry anotaba otra duda que seria aclarado cuando saliera de ahí, vio como rea se giraba en dirección a uno de los fénix pequeños, el cual luego de unos instantes de miradas, este asentía mientras desaparecía y aparecía de nuevo sobre colagusano. Voldemort al ver lo que ocurría volvió a ordenar a sus hombres.

QUE NO SE LES OCURRA DEJAR QUE SE ESCAPEN, O YO MISMO LOS MATO AQUÍ, ME ENTENDIERON-grito voldemort a sus mortifagos mientras apuntaba al fénix que le obstruía el paso. -Y A TI EN LUGAR DE ESA CICATRIZ HOY SI TE VOY A DESCUARTIZAR.

Cuando voldemort levanto su varita, el fénix desapareció de su vista, voldemort al ver esto esbozo una pequeña sonrisa fría, imaginando la posible huida de su enemigo, el cual se le borro cuando escucho unos desgarradores gritos que llegabandonde se encontraban parte de sus mortifagos que habían alcanzado muy cerca de Harry. Tres mortifagos que se habían abalanzado por ordenes de su señor sobre Harry Potter y los traidores, no llegaron muy lejos cuando una cortina de fuego dorado los envolvió reduciéndolos a cenizas al instante, en eso el fénix dorado reapareció, pero esta vez quedo de frente a Harry que contemplaba maravillado la belleza que emanaba dorados y esmeraldas se contemplaron por un pequeño instante.

Es hora de irnos señor -dijo una voz profunda y cálida. -*es bueno ver que se encuentra bien por cierto mi nombre es ónix.*Mientras el fénix dorado se presentaba Harry vio de reojo como el fénix oscuro que tenia como trabajo llevar a colagusano, desaparecía llevándose con el.

Bueno ahora nosotros -dijo la fénix rea. -que todos se agarren a usted señor

*Ok -dijo Harry. -*señor malfoy, señor Parkinson sujétense fuerte de mi, nos vamos aparecer

Cuando el señor malfoy y el señor párkinson lograron sujetarse de Harry, Oyó el grito furioso de Voldemort en el mismo instante en que él sentía la sacudida que significaba la aparición por medio de fénix era una sensación agradale sin nada de vueltas o jalones bajo el ombligo se alejaba de allí a toda velocidad en medio de un torbellino de viento y colores, y los señores malfoy y parkinson iban a su lado. Regresaban...


desde ahora les comunico que el fic no sera nada de harry/ginny ni harry/hermaione ni tampoco sera harry/luna.

tengo pensado emparejar a harry con una slytherin....ok, gracias