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Historia 120944 — capítulo 3
Me acuesto a dormir y sólo pienso en que, por culpa de Malfoy, ahora tengo un pésimo castigo que conllevar. Malfoy… ¿Por qué me miraría de esa extraña manera? Sus ojos me parecen fríos e impenetrables, pero, son lindos. No es que me encanten, pero no he visto unos ojos así jamás; parecen creados por arte de magia. Bien, bueno, estamos en el mundo mágico donde casi todo es posible, mientras que, en el muggle todo es igual y absolutamente aburrido. No sé cómo pude haber vivido tanto tiempo allí…
Bien, ya es otro día, me desperezo, me arreglo y me visto. Hay que empezar con el pie derecho ya que hoy tengo castigo. Es una mártir tener que pensar en eso hoy lunes, patético.
Harry y Ron me esperan en la Sala Común, quiero estrellarlos contra la pared por haberme hecho ir hasta abajo, aunque, bueno, yo perdí la apuesta.
-¿Hoy que tenemos? ¿Pociones? - me pregunta Ron, al parecer, no se aprende su horario después de casi tres meses.
-Sí, con los de Slytherin - le contesta Harry haciendo una mueca de repulsión en la cara; es muy gracioso, razón por la cual nos reímos todos a la vez hasta llegar al Gran Comedor para desayunar.
Me siento al lado derecho de la mesa, Harry y Ron se sientan al frente de mí. Visualizo a Draco Malfoy sentado en la izquierda de la mesa Slytherin, hay una chica con él que intenta aclamar su atención, es rubia y tiene su pollina sostenida hacia atrás. Es guapa, pero no veo que él le haga mucho caso, está rebuscando algo con la mirada en la mesa Gryffindor. ¡Oh por Dios! ¡Me está mirando! Volteé de inmediato y sigo hablando con Harry y Ron, pues, al parecer, sienten que me hayan castigado por su culpa.
-Hermione, de verdad lo sentimos. En serio, ni siquiera sabíamos que el hurón saltarín iba a estar rondando por los pasillos. Ahora, cuéntame ¿Cuándo lo paralizaste…, cayó? ¿Se golpeó? ¿Muy fuerte? ¿Cuánto? - me dice Ron, exaltado.
-Tranquilízate Ron, solamente cayó hacia atrás, un poco fuerte en esa cabeza rubia hueca, pero más nada - los tres estallamos en risas a la vez y sin querer miro a Malfoy indirectamente, veo que tiene las mejillas rojas, razón por la cual, más risa me da.
Pasamos Transformaciones bien, mejor dicho, yo sola, fui la única que logró transformar su libreta en conejo lindo y esponjoso, pero creo que la profesora McGonagall no está muy alegre por lo de ayer, pues me da solamente cinco puntos por mi logro y me mira algo fría.
Tenemos DCAO, Pociones y luego Encantamientos, después, mi castigo.
Pociones es muy incómodo, puesto que el Profesor Snape nos mira a Malfoy y a mí muy, pero muy amenazadora y siniestramente, nos lanza indirectas sobre los puntos perdidos para su casa. Pero también siento que se emociona sobre los puntos que perdí para Gryffindor, así que los estudiantes de mi casa prefieren no hablar, ya que hasta por mover un músculo de la cara, Snape nos podría bajar más puntos.
Pasamos Encantamientos, viene mi castigo, horrible; tenemos que ver a McGonagall en su despacho para empezar con el primero…