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Mentiras dolorosas — capítulo 7

-Es él mami!.- otra vez se encontraban, esta vez era sin tantas personas viendo, Hermione no tenía explicación, ahora, que haría?

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Draco veía una y otra vez al pequeño, era idéntico a él y luego miraba a Hermione, tenía la forma de sus ojos y su cabello rizados pero era igual a Draco en sus ojos, sus facciones finas, el color rubio platinado del cabello y su piel blanca, ese era su hijo, obviamente.

Hermione había cambiado, la recordaba con su cabello un poco menos rebelde que cuando era pequeña ahora era casi lacio, sus caderas no eran anchas como ahora y se distinguía por que su cintura era mas pequeña, su busto era pequeño comparado con el que tenia ahora, en fin, estaba hermosísima.

-Hermione.-dijo casi mudo, a ella se le escapó una pequeña risa nerviosa.

-D-Draco.-tartamudeo ella, estaba viéndolo nuevamente, él había cambiado también, antes era escuálido, su mentón no era tan masculino como antes, ahora tenia unos músculos considerables, su cara ya no era de niño ahora era un hombre y estaba muy guapo.

-Se conocen?.-preguntó crédula e inocentemente el pequeño mirándolos a los dos mientras le tomaba la mano a su mamá.

-Si.-respondieron los dos al unísono. Draco cambió repentinamente su cara y ahora estaba serio.

-Pueden venir conmigo un momento?.-preguntó el al fin, muy serio.

-C-Claro, ven cariño, iremos con el señor.-dijo Hermione tomando los juguetes que había comprado para Scorpius. Los tres salieron de la librería y Draco le ofreció la mano a Hermione, ella aceptó desconfiadamente y al momento aparecieron en el despacho de Draco, este llamó a su secretaría y le pidió que se llevara a Scorpius y que le diera todo lo que le pidiera. Cuando los dos pudieron estar solos, Draco fue el que tomó la palabra.

-Es él mio?

-S-Si.-repondió Hermione mirando al suelo, estaba avergonzada, no quería mirarlo a los ojos.

-Cuantos años tiene?

-Ayer cumplió seis años.-ese era el tiempo casi exacto desde que Hermione se fue. Draco sintió impotencia al escuchar eso, suspiro mirando hacia el suelo.

-Por que no supe de él…-se indignó el a preguntar, Hermione levantó la cabeza y lo miró crédula y enojada.

-Que por qué no sabias de el? Y es que te atreves a preguntar? Sabes, creo que no tendría que ser yo la que se debe sentir avergonzada, ese, ese deberías ser tú.-le reprochó la castaña y estaba en lo cierto. Draco la miró confundido y al borde de la desesperación.

-Qué?.-preguntó Draco, no sabía de que él hablaba.

-Pensé que habías muerto!.-gritó la castaña perdiendo los estribos.

-Pues no! Te mintieron! Al igual que a mi! Pensé que había huido de mí!.-gritó el desesperado, la sujetó de los hombros quedando los dos cara a cara, el le miró directamente a los ojos, ella estaba a punto de llorar, sus ojos chocolates estaba inundados de lágrimas y luego las dejó ir, fueron cayendo sobre su cara, ella volvía a sentir el dolor que sintió cuando supo que el supuestamente había muerto. Draco le secó las lágrimas y le besó las mejillas, tomó su cara entre sus manos y  unió su frente con la de ella y cerró sus ojos. Los dos sintieron las ganas de besarse, tenían seis años sin hacerlo.

Draco se separó un poco y le miró directamente a los ojos, esos ojos aun le quitaban el aliento. Draco fue acortando la distancia, podía sentir le aliento de la castaña, helado de cereza, su favorito, el sonrió y sintió grandes necesidades de besarla, los cortos centímetros que quedaban los cortó y la besó, volver a sentir sus labios fue un éxtasis, fue volver a soñar con ella, fue algo maravilloso para los dos.

Se separaron por falta de aliento, Draco tenía la cara de Hermione en sus manos y era lo mejor, era volver a sentirse como antes. La miro pero ella tenía los ojos cerrados, él besó cada ojo y ella los abrió.

-Te he extrañado.-susurro él, Hermione sintió debilidad al escuchar eso, sentía sus rodillas fallar pero tuvo la fuerza para mantenerse.

-Yo también, te he extrañado cada día de estos seis años Draco, pero…he sufrido mucho, tu ausencia fue demasiado.-dicho esto Hermione se separó un poco quedando un espacio considerable de él.

-Tu ausencia también fue un martirio para mi Hermione, no tienes ni idea. Te he buscado, pero no te había encontrado, si hubiese conocido el mundo muggle a la perfección también hubiera buscado en cada esquina pero desconozco de ello, solo recuerdo a los lugares a los que íbamos.-respondió el al borde de quebrarse. Hermione sollozó, él la había buscado pero ella se sentía culpable, huyó, fue una cobarde.

-Lo siento Draco.-se disculpó ella mientras salía llorando. Recogió las cosas de su hijo y se fue con el a la madriguera, antes de entrar, secó sus lágrimas e hizo como si nada hubiese pasado. Entró a la madriguera, Molly la recibió alegremente, ella le correspondió, hablaron un rato y luego pasaron a la cena, de ahí Hermione subió directamente a su habitación y recordó lo que había ocurrido esa tarde, parecía tan irreal todo. Se durmió pensando en Draco y en lo que hubiese pasado si no escapado.