Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Mentiras dolorosas · de

Mentiras dolorosas — capítulo 8

Cada mañana Hermione se levantaba con unas ganas extrañas de trabajar, su trabajo era bueno lo malo era la paga, Hermione quería conseguir una casa para ella y su hijo y no ser una carga para Molly, reunía el dinero cada vez que le pagaban, apenas le alcanzada con los primeros meses de pago, que haría? Harry le menciono que él podía ayudar a conseguirla, podía conseguir el lugar y le daría un incentivo ayudándola con la primera mensualidad, Hermione no pudo aceptar con lo que Harry le ofrecía pero Harry le dijo que no era ninguna molestia, Hermione avergonzada acepto la ayuda con la condición de que el no pagaría nada, él aceptó.

Aún con los trámites Hermione no dejaba de pensar en Draco, cada vez que su mente se despejaba, él aparecía y su pequeño no era de gran ayuda, le recordaba a él. Scorpius aprendía cada vez más. Se hizo muy amigo de Albus y Rose, se notaba que de grandes tendrían una buena amistad.

Una noche estaba Hermione durmiendo a su pequeño y recordó cuando estaba en Hogwarts, cuando Ginny se volvía loca leyendo las novelas del mundo muggle, le parecían románticas y un poco estúpidas por que no había magia….eso eso!.-pensó activamente Hermione, por que no hacer mi librería pero de libros muggles? Una nueva idea había surgido, crearía una librería de libros muggle, a los del mundo mágico le interesarían sobre esos libros…

Al día siguiente Hermione investigó sobre locales y encontró sobre una vieja heladería que había sido destruido cuando el ataque de los mortífagos se dio en el Callejón Diagon, si la compraba tendría que dar lo que había recaudado para su casa, era tomarlo o dejarlo.

Hermione adquirió el local, era lo suficiente grande, con el dinero que le quedaba compró los muebles para la librería, cuando los tuvo listos solo faltaban los libros, tendría que regresar al mundo muggle y conseguir los que tenía en su antigua casa que había compartido con Henry.

-Molly, necesito que cuides de Scorpius por el día de mañana, tendré que regresar al mundo muggle por unas cosas.-Molly asintió, Hermione apareció en su antigua habitación, recordó que en esos años había ahorrado un dinero, ahora no le iba a servir en el mundo mágico asique con ese dinero compró montones de libros, toda clase, romance, terror, aventura, ficción, biografías, de todo, había gastado todo su dinero muggle en libros para su nueva librería, guardó todos los libros en la bolsa "sin fondo", como la llamaba Ron, esta era la primera ves que de verdad pesaba, y bastante.

Al llegar a la Madriguera, ya todos estaba dormidos, Hermione entró silenciosamente hasta llegar a su habitación, el pequeño Scorpius ya hacía dormido, se veía tan adorable, era igual a su padre…Draco.

-Oh, Draco.-susurro Hermione, le extrañaba…

….

Draco ya no sabía ni que sentía, amor? Resentimiento? Ira? Tristeza? Soledad? Enojo? No sabía, era un caos dentro de él, Hermione aun le quitaba el aliento y volver a verla despertó un sentimiento en él. Casi todas la noche llegaba borracho a su mansión, Astoria estaba desesperada, lo quería solo para él, ella aún no sabia que Hermione había vuelto.

Esa noche Draco había pasado el límite de ebriedad, estaba demasiado borracho como para saber en donde estaba, subió las escaleras a tropezones hasta llegar a su alcoba, en ella Astoria lo esperaba en la cama, estaba molesta.

-Hola, c-c-cariño.-trato de hablar Draco, este se quitó la camisa quedando en sus pantalones de vestir, Astoria estaba enojada.

-Draco, ya te has pasado, esto es demasiado.-le exigió ella levantándose de la cama hasta llegar a donde Draco. Draco simplemente la abrazó y la besó viendo la imagen de Hermione, Astoria se había sorprendido por semejante acción, le siguió la acción, al fin Draco le demostraba algo pero lo que ella no sabía era que él veía a Hermione.

Draco la arrastró hasta la cama viendo la imagen de Hermione, la besó con tanta pasión como nunca antes lo había hecho. Todo iba subiendo la intensidad, le empezaba a quitar la bata de sedas a Astoria y le seguía besando con pasión.

-Te amo Hermione.-susurro Draco mientras besaba a Astoria, al escuchar esto Astoria se separó de golpe de Draco y lo dejó caer en la cama boca abajo, lo miró con repudio y enojo y salió de la habitación, como se le ocurría llamarla así? Astoria estaba que echaba chispas de la rabia, salió de la mansión y apareció en la de su familia, específicamente en su habitación, rompió y quebró todo  a su camino, la odiaba, odiaba a Hermione Granger desde que la vio y más cuando supo que ella había estado con Draco.

Al día siguiente Draco despertó con un gran dolor de cabeza, se levantó con mucho esfuerzo y notó que Astoria no estaba, la buscó por toda la mansión pero no la encontró. Luego se metió en la ducha a tratar de recordar lo de la noche anterior y tuvo breves flashazos de lo que había ocurrido, al recordar que le había dicho Hermione a Astoria supo quela había cagado en grande. Por una parte Draco se sentía aliviado y por otra no, ahora ya no estaría otro castigador día junto a Astoria pero eso no era motivo para hacerle daño a ella. Así que lo pensó bien, le pediría disculpas y luego le explicaría la versión corta, de ahí se iría a ver los locales que había adquirido e informarse de como andaba todo.

Mientras tanto Hermione ya se encontraba en su librería ordenando y llenando los anaqueles con libros, era temprano, al terminar todo quedó a la perfección. Salió a ver su librería desde afuera y era hermosa, con su letrero de "Librería muggle", con libros en las vitrinas, estaba perfecto, volvió a entrar y esta vez el pequeño letreo de cerrado lo volteó a "abierto", ahora solo había que esperar a los clientes.

Brujas y hechiceros pasaban frente a la librería el particular nombre les llamaba la intención, entraban y salían de la librería, Hermione se emocionaba con cada libro que vendía. Cada vez la clientela era más y más, su corazón saltaba de regocijo,  recibía buenos comentarios, a los del mundo mágico le interesaba leer amores trágicos como el clásico "Romeo y Julieta" o los thrillers de Stephen King, era emocionante, también como la biografía de grandes personajes como Gandhi o Martin Luther King, era impresionante.

-Ahora si creo que conseguiré mi casa.-susurro Hermione emocionada.

Draco ya se hacía en la puerta de la mansión Greengrass, tocó tres veces la puerta cortésmente, Astoria fue la que abrió la puerta, esta le miro con repudio y odio.

-Astoria, vengo a disculparme, lo que pasó anoche fue un impulso, lo siento.

-No acepto tus disculpas, se que te has estando acostando con esa sangre sucia.-escupio Astoria, Draco se enojo al haberle dicho a Hermione "sangre sucia".

-No, eso no es cierto, solo la he visto, además ya no tengo quedarte explicaciones, prefiero estar con ella que contigo, adiós.-Draco se retiro sin dejar que Astoria se pudiese defender, estaba enojado, tan enojado que quiso golpear algo, enojado por que le hizo recordar como maltrataba a Hermione cuando estaban en Hogwarts. Para despejar su mente fue al Callejón Diagon a ver sus locales adquiridos, por lo visto todo iba bien, caminó sin rumbo por el Callejón Diagon, entonces vio a una gran grupo de brujas saliendo de cierto local, le pareció extraño por que la tienda de prendas ya la había pasado, entonces decidió ir a ver, el pequeño cartel ya decía cerrado pero la tienda estaba abierta, se paseó por los pasillos y le interesó cierto libro, lo abrió y leyó una pequeña parte.

…"estaban los dos sentados bajo el árbol descansando, Alexander se resistió a ver a su compañera por que si la veía se le apoderaría una sensación  de besarla en la oscuridad"… Cerró el libro y leyó la portada "Bosques de los pigmeos" de Isabel Allender, parecía buen libro pero no había leído sobre esta escritora.

-Ya estamos cerrados!.-grito alguien, Draco se sobresalto y dejo el libro donde estaba.

-Lo siento pero me dio interés este…esta librería.-se disculpo gritándole a la voz, volvió a pasearse por entre las estantería viendo los libros. Luego oyó que alguien se le acercaba, dejó el libro que había tomado en su lugar y vio a la que era la dueña.

Hermione lo vio ahí trató de mantener la calma.

-Draco, no sabía que estabas aquí.-dijo ella quebrando el silencio incómodo.

-He…si, no sabía que trabajabas aquí, lo siento.

-Si…es mi librería, asi que....

-Vaya! Es tuyo el lugar? Que bueno.-se sorprendió él. Hermione asintió, quedaron unos segundos en silencio, era simplemente incómodo.

-Hermione, quiero pasar tiempo con mi hijo.-dijo Draco haciendo que Hermione se sorprendiera, ella estaba en shock, sus ojos estaban como platos, reacciono al ver que Draco esperaba una respuesta.

-E-e-esta bien…mmm…creo que lo mejor ahora será que….tal vez lo busques aquí ya que no tengo un lugar exacto...

-Como que no tienes un lugar exacto?.-preguntó Draco un poco confundido.

-Bueno…Scorpius y yo nos estamos quedando en la madriguera mientras encontramos un lugar permanente.- DEMONIOS! Maldijo Hermione para sus adentros, por qué le había contado? Fue una gran estupidez, la mas grande. Draco asimilo lentamente la idea y asintió al trato.

-Esta bien, bueno…creo que lo mejor será que me vaya.-se disculpó Draco, se fue a despedir de Hermione y le besó en la comisura de los labios y se fue. Hermione quiso poder besarlo.