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Mentiras dolorosas — capítulo 9

Cada fin de semana Draco se llevaba a Scorpius con el para pasar tiempo de calidad padre e hijo y Scorpius no eran ningún tonto y pronto fue sacando sus propias conclusiones.

Estaban Hermione y Scorpius dando un usual paseo por los alrededores de la madriguera, era una tarde muy bonita.

-Mami, el hombre que me viene a buscar, es el mi papa?.-Scor preguntó con suma inocencia, Hermione, le costaba respirar, esa pregunta era la que había temido desde que Scorpius vio a Draco, ciertamente tarde o temprano tendría que saberlo y Scor no era un niño tonto, el solo esperaba un "sí" para confirmarlo

-Bueno, cariño…-Hermione suspiro para contestarle.-si…si es tu padre.-sintio un alivio grande al por fin decírselo, aunque temía por su seguridad.

-y? Como has tomado la noticia?

-Bien, he conocido a mi papa!!.-Scor saltó a los brazos de Hermione y le plantó un beso en la mejilla, mientras caminaban de regreso a la madriguera Scorpius le contaba a su madre sobre lo que hacia con Draco los fines de semana, jugaba con el todo el tiempo, le compraba juguetes y hasta Draco le había dado una habitación para él, con todos los juguetes que Draco le había comprado y también que era muy bueno, también que le gustaba con vestía. Hermione sonrió al oír esto. "Perfecto, solo faltaba eso para que fuese la copia casi exacta de Draco", pensó Hermione, de ella solo había sacado su cabello y su inteligencia, su coraje y valentía.

Molly y Arthur estaban felices y tristes a la vez porque Hermione había encontrando una casa, eso era por lo que estaba felices pero ella se iría, volverían a quedar solos, pero tenían que dar su mejor sonrisa para ella, era como su hija y para Hermione ellos sus padres ya que los de ella la olvidaron.

Sus hijos ya tenían su vida realizada, Ron se había casado con Luna y habían tenido una hija llamada Rose, tiene 5 años y residían en Ottery St Catchpole, Ginny y Harry residían en El Valle de Godric, en fin, los hijos se habían dispersado

Como cada mañana, Hermione iba a su librería, la clientela era buena,  a las brujas les gustaba la trama del mundo muggle así que el futuro de Hermione estaba asegurado. Salían de las mujeres satisfechas por que encontraban libros diferentes y que las hacían querer más, era insaciable el hambre de libros de las brujas, era sorprendente.

Cada noche Hermione cerraba cerca de las 10:00 pm, valía la pena cada hora de su negocio.

Hermione decidió caminar un rato, el Callejón Diagon era tan diferente por las noches, estaba casi vacío y en casi un silencio abrumador, las calles despejadas, los locales cerrados y apagados, era…tan diferente.

El frío hizo que se abrazara con fuerza, sus pasos se escuchan con el eco, el compás de sus pisadas eran un leve composición desordenada de sonidos pero por mas raro que fuera le gustaba ese sonido, era tranquilizante, a sus pisadas le des unieron otras, Hermione paró lentamente y volteó, era Draco, por un momento se había asustado.

-Y es que siempre apareces de la nada?.-preguntó algo graciosa Hermione, no había momento en el que Draco apareciera normalmente, él era silencioso como la sombra.

-No siempre, pero…-no dijo mas nada, simplemente se quedo callado analizando, camino hasta quedar al lado de Hermione, ambos caminaron sin decir nada, era bastante incómodo. Había tantas cosas que decir pero simplemente no sabían como iniciar la conversación.

-Scorpius ya sabe que eres su padre.

-Que? Se lo has dicho?

-Si, además el ya había sacado conclusiones…

-Igual que tú, iguales de inteligentes…-Draco soltó una leve risa, esa parte ya la había notado, iguales en lo inteligentes y testarudos.

-Que? Acaso eso tiene algo de malo?

-No, en lo absoluto…

-Scorpius físicamente no se me parece tanto, es como….es casi una réplica tuya.

-Lo es?...Bueno…los Malfoy's somos todos guapos.-dijo con incredulidad, Hermione simplemente río y le propagó un suave golpe en el brazo.

-No todo es mió, tiene de ti como de mí, tiene la forma de tu cabello, tu inteligencia, la forma de tus ojos, es hermoso.-Draco sonaba raro cuando hablaba de esa forma, parecía romántico, Hermione simplemente quedó callada. Entonces Draco no resistió más, le tomó del brazo y la giró quedando los dos cara a cara, Hermione se veía hermosa a luz de la luna, Draco le acarició el cabello y la miro y estudio cada detalle de su cara, perfecta, única palabra que la describía, no resistía más y la besó, nunca se cansaría de besarlos, eran apetecibles.  Quería tener a Hermione a su lado para siempre, ella siempre fue la indicada, sin pensarlo dos veces Draco hizo que aparecieran en su mansión.

El desaparecer y aparecer en la mansión de Draco le quito mas aliento a Hermione, se separo de el a tomar aire, Hermione miró a su alrededor y suponía donde estaba, se mantuvo en calma por que sabia a la perfección lo que ocurriría. Todo fue tan repentino, de un momento a otro todo cambió, aun amaba a Draco pero tenia preguntas que requerían de respuestas pero este no era el momento.

Lo miró a los ojos, como lo extrañaba, acaricio su mejilla.

-Draco…que hubiese pasado si pasado si yo nunca me hubiese ido o que todo fuera diferente?.-pregunto con hilo de voz, tenia un nudo en la garganta, el peor sentimiento de todos.

-Bueno…te tendría conmigo, estuviésemos educando a Scorpius, podría besarte todos lo días, no estuviera con las ganas de tenerte cada noche junto a mi, tendría la dicha de llamarte esposa.-Hermione sentía como su corazón se despedazaba de dolor, gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas, él la amaba, no había duda alguna. Draco secó sus lágrimas.

-Por qué lloras?.-el sabia la respuesta solo quería escucharlo de ella.

-Porque quisiera que todo eso fuera verdad…-dijo entre lágrimas, Draco sintió que su corazón iba a explotar de alegría, sin más, la volvió a besar, quería calmarla, quería hacerla sentir que todo estaba bien.

Subieron a la habitación de Draco con cautela, como si se escondieran, al llegar parecían que ambos hubiesen olvidado la escena anterior y se sumieron en risas. Draco la tomó y la besó, ella siempre le correspondía. Prenda a prenda fue desapareciendo hasta quedar solo en piel, en pasos cortos llegaron a la cama de Draco. Hermione abrazo la cintura de Draco con sus piernas, mas juntos no podían estar. Draco se separo para verle la cara una vez más.

-Todo esta bien, todo esta bien Draco.-le susurro acariciándole la mejilla al rubio platinado, este le sonrió, se adentro en ella haciendo que arqueara su espalda, cuanto tiempo había esperado Draco, sus embestidas se volvieron mas frecuentes, Hermione le arañaba la espalda suavemente, ambos gemían al compas de las embestidas, era una danza de amantes, Draco trataba de complacerla, ella lo era todo, cada vez que se adentraba en ella era la gloria. Los movimientos de Draco  se volvieron mas rápidos, Hermione trataba de llevarle el ritmo con sus caderas, estar junto a él, simplemente era lo mejor.

Ambos llegaron a la cima del climax, Draco dejó caer su cuerpo sobre el de ella, esta cansado pero satisfecho, Hermione no sabia como expresarlo, Draco se tumbó a su lado y la abrazo hasta sentir su corazón palpitar. Las palabras "te amo" querían salir se su boca pero simplemente no podía y tuvo que resignarse a quedarse callado.