Severus se enamora... — capítulo 100
Los días pasaron, el año escolar ya habia empezado , Peeves y sus travesuras no faltaron desde el primer día, empezó mojando a los estudiantes, incluso hizo que Minerva resbalara y para no caerse tuvo que sostenerse del cuello de Hermione y como consecuencia la había ahorcado un poco, en el banquete Albus había anunciado que la copa de quiddtich no se celebraría y se había visto interrumpido por la llegada, muy dramática debo decir, de el nuevo profesor de DCAO, Alastor Moody, cuando lo presento prosiguió y dijo que aquel año ya que Hogwarts seria sede del Torneo de los tres magos, en ese momento Albus fue interrumpido de nuevo por uno de los gemelos Weasley, Fred para ser exactos, quien decía que él estaba bromeando con ellos lo cual hizo que el gran comedor estallara en risas, incluso Albus rió e intento contar un chiste sobre un troll, una bruja y un leprechaun que entraban a un bar, pero Minerva se lo había impedido, se anuncio que las escuelas llegarían en octubre y que la selección de los campeones se celebraría en Halloween, los estudiantes se encontraban algo desconformes en el momento que se dijo que para participar se tenia que ser mayor de edad, a los gemelos Weasley no les importo y dijeron que aun así lo intentarían. El día que se había anunciado la llegada de las escuelas participantes llego, durante ese día nadie había puesto mucha atención en clase pues estaban impacientes, la hora llego y todos los jefes de casa organizaban a los chicos en filas mientras estos hacían conjeturas de como llegarían las escuelas, los profesores se encontraban reunidos cerca a ellos, también se les notaba algo impacientes, Amy estaba emocionada porque vería a Charlie, pero a la vez sabia que la llegada de esta la mantendría algo alejada de Severus, el profesor de pociones como siempre estaba con cara de pocos amigos, estaba impaciente, no por la llegada de las escuelas sino porque ya empezaba a hacer frío y quería largarse a su mazmorra,
Y entonces, desde la última fila, en la que estaban todos los profesores, Dumbledore gritó:
—¡Ajá! ¡Si no me equivoco, se acercan los representantes de Beauxbatons!
—¿Por dónde? —preguntaron muchos con impaciencia, mirando en diferentes direcciones.
—¡Por allí! —gritó uno de sexto, señalando hacia el bosque.
Una cosa larga, mucho más larga que una escoba (y, de hecho, que cien escobas), se acercaba al castillo por el cielo azul oscuro, haciéndose cada vez más grande.
—¡Es un dragón! —gritó uno de los de primero, perdiendo los estribos por completo.
—No seas idiota... ¡es una casa volante! —le dijo Dennis Creevey.
La suposición de Dennis estaba más cerca de la realidad. Cuando la gigantesca forma negra pasó por encima de las copas de los árboles del bosque prohibido casi rozándolas, y la luz que provenía del castillo la iluminó, vieron que se trataba de un carruaje colosal, de color azul pálido y del tamaño de una casa grande, que volaba hacia ellos tirado por una docena de caballos alados de color tostado pero con la crin y la cola blancas, cada uno del tamaño de un elefante.
Las tres filas delanteras de alumnos se echaron para atrás cuando el carruaje descendió precipitadamente y aterrizó a tremenda velocidad. Entonces golpearon el suelo los cascos de los caballos, que eran más grandes que platos, metiendo tal ruido que Neville dio un salto y pisó a un alumno de Slytherin de quinto curso. Un segundo más tarde el carruaje se posó en tierra, rebotando sobre las enormes ruedas, mientras los caballos sacudían su enorme cabeza y movían unos grandes ojos rojos.
Antes de que la puerta del carruaje se abriera, Harry vio que llevaba un escudo: dos varitas mágicas doradas cruzadas, con tres estrellas que surgían de cada una.
Un muchacho vestido con túnica de color azul pálido saltó del carruaje al suelo, hizo una inclinación, buscó con las manos durante un momento algo en el suelo del carruaje y desplegó una escalerilla dorada. Respetuosamente, retrocedió un paso. Entonces Harry vio un zapato negro brillante, con tacón alto, que salía del interior del carruaje. Era un zapato del mismo tamaño que un trineo infantil. Al zapato le siguió, casi inmediatamente, la mujer más grande que Harry había visto nunca, detrás de aquella enorme mujer una pelirroja y una rubia muy bonitas por cierto hacían su aparición, eran Charlize e Isabelle. Las dimensiones del carruaje y de los caballos quedaron inmediatamente explicadas. Algunos ahogaron un grito.
En toda su vida, Harry sólo había visto una persona tan gigantesca como aquella mujer, y ése era Hagrid. Le parecía que eran exactamente igual de altos, pero aun así (y tal vez porque estaba habituado a Hagrid) aquella mujer —que ahora observaba desde el pie de la escalerilla a la multitud, que a su vez la miraba atónita a ella— parecía aún más grande. Al dar unos pasos entró de lleno en la zona iluminada por la luz del vestíbulo, y ésta reveló un hermoso rostro de piel morena, unos ojos cristalinos grandes y negros, y una nariz afilada. Llevaba el pelo recogido por detrás, en la base del cuello, en un moño reluciente. Sus ropas eran de satén negro, y una multitud de cuentas de ópalo brillaban alrededor de la garganta y en sus gruesos dedos.
Dumbledore comenzó a aplaudir. Los estudiantes, imitando a su director, aplaudieron también, muchos de ellos de puntillas para ver mejor a la mujer.
Sonriendo graciosamente, ella avanzó hacia Dumbledore y extendió una mano reluciente. Aunque Dumbledore era alto, apenas tuvo que inclinarse para besársela.
—Mi querida Madame Maxime —dijo—, bienvenida a Hogwarts.
—«Dumbledog» —repuso Madame Maxime, con una voz profunda—, «espego» que esté bien.
—En excelente forma, gracias —respondió Dumbledore
Amethyst al ver a la gran mujer se acerco y tras una leve reverencia saludo
—Madame Maxine es todo un placer volver a verla—dijo Amethyst con una sonrisa
—Amethyst «quegida», pero que «sogpgesa» es «vegte» aquí—dijo la gran mujer
Los alumnos miraban curiosos, pero no sorprendidos, ya sabían que su profesora había estudiado en Beauxbatons y no les extrañaba que conociera a la directora, pero en medio de la conversación la pelirroja que había salido detrás de Madame Maxine sorprendio a Amy con un gran abrazo…
—Charlize!—regaño Madame Maxine—esa no es «fogma» de «saludag» a alguien, además has «integumpido nuestga chagla»-dijo ella con marcado acento francés
—Me disculpo Madame—dijo ella—pero ha sido la emoción
Ahora los alumnos si miraban con sorpresa aquella muestra de afecto de esa pelirroja, los gemelos habían gritado que esa era su prima, pero muchos se mostraban incrédulos, finalmente Madame Maxine presento a sus alumnos y las profesoras que la acompañaban
—Mis alumnos —dijo Madame Maxime, señalando tras ella con gesto lánguido—Y «pgofesogas»-dijo esta vez señalando a Charlize e Isabelle
Harry, que no se había fijado en otra cosa que en Madame Maxime, notó que unos doce alumnos, chicos y chicas, todos los cuales parecían hallarse cerca de los veinte años, habían salido del carruaje y se encontraban detrás de ella. Estaban tiritando, lo que no era nada extraño dado que las túnicas que llevaban parecían de seda fina, y ninguno de ellos tenía capa. Algunos se habían puesto bufandas o chales por la cabeza. Por lo que alcanzaba a distinguir Harry (ya que los tapaba la enorme sombra proyectada por Madame Maxime), todos miraban el castillo de Hogwarts con aprensión.
—¿Ha llegado ya «Kagkagov»? —preguntó Madame Maxime.
—Se presentará de un momento a otro —aseguró Dumbledore—. ¿Prefieren esperar aquí para saludarlo o pasar a calentarse un poco?
—Lo segundo, me «paguece» —respondió Madame Maxime—. «Pego» los caballos...
—Nuestro profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas se encargará de ellos encantado —declaró Dumbledore—, en cuanto vuelva de solucionar una pequeña dificultad que le ha surgido con alguna de sus otras... obligaciones.
—Con los escregutos —le susurró Ron a Harry.
—Mis «cogceles guequieguen»... eh... una mano «podegosa» —dijo Madame Maxime, como si dudara que un simple profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas fuera capaz de hacer el trabajo—. Son muy «fuegtes»...
—Le aseguro que Hagrid podrá hacerlo —dijo Dumbledore, sonriendo.
—Muy bien —asintió Madame Maxime, haciendo una leve inclinación—. Y, «pog favog», dígale a ese «pgofesog Haggid» que estos caballos solamente beben whisky de malta «pugo».
—Descuide —dijo Dumbledore, inclinándose a su vez.
—Allons-y!—les dijo imperiosamente Madame Maxime a sus estudiantes, y los alumnos de Hogwarts se apartaron para dejarlos pasar y subir la escalinata de piedra.
Los estudiantes y demás miembros de Beauxbatons se alejaron hacia el castillo, Amy permanecia con los profesores de Hogwarts, le había dicho a Charlie que más tarde hablarían, al ver los miembros de la familia Weasley les habai dedicado una sonrisa y al pasar a su lado les susurro "Asi es su prima"…
—¿Qué tamaño calculáis que tendrán los caballos de Durmstrang? —dijo Seamus Finnigan, inclinándose para dirigirse a Harry y Ron entre Lavender y Parvati.
—Si son más grandes que éstos, ni siquiera Hagrid podrá manejarlos —contestó Harry—. Y eso si no lo han atacado los escregutos. Me pregunto qué le habrá ocurrido.
—A lo mejor han escapado —dijo Ron, esperanzado.
—¡Ah, no digas eso! —repuso Hermione, con un escalofrío—. Me imagino a todos esos sueltos por ahí...
Para entonces ya tiritaban de frío esperando la llegada de la representación de Durmstrang. La mayoría miraba al cielo esperando ver algo. Durante unos minutos, el silencio sólo fue roto por los bufidos y el piafar de los enormes caballos de Madame Maxime. Pero entonces...
—¿No oyes algo? —preguntó Ron repentinamente.
Harry escuchó. Un ruido misterioso, fuerte y extraño llegaba a ellos desde las tinieblas. Era un rumor amortiguado y un sonido de succión, como si una inmensa aspiradora pasara por el lecho de un río...
—¡El lago! —gritó Lee Jordan, señalando hacia él—. ¡Mirad el lago!
Desde su posición en lo alto de la ladera, desde la que se divisaban los terrenos del colegio, tenían una buena perspectiva de la lisa superficie negra del agua. Y en aquellos momentos esta superficie no era lisa en absoluto. Algo se agitaba bajo el centro del lago. Aparecieron grandes burbujas, y luego se formaron unas olas que iban a morir a las embarradas orillas. Por último surgió en medio del lago un remolino, como si al fondo le hubieran quitado un tapón gigante...
Del centro del remolino comenzó a salir muy despacio lo que parecía un asta negra, y luego Harry vio las jarcias...
—¡Es un mástil! —exclamó.
Lenta, majestuosamente, el barco fue surgiendo del agua, brillando a la luz de la luna. Producía una extraña impresión de cadáver, como si fuera un barco hundido y resucitado, y las pálidas luces que relucían en las portillas daban la impresión de ojos fantasmales. Finalmente, con un sonoro chapoteo, el barco emergió en su totalidad, balanceándose en las aguas turbulentas, y comenzó a surcar el lago hacia tierra. Un momento después oyeron la caída de un ancla arrojada al bajío y el sordo ruido de una tabla tendida hasta la orilla.
A la luz de las portillas del barco, vieron las siluetas de la gente que desembarcaba. Todos ellos, según le pareció a Harry, tenían la constitución de Crabbe y Goyle... pero luego, cuando se aproximaron más, subiendo por la explanada hacia la luz que provenía del vestíbulo, vio que su corpulencia se debía en realidad a que todos llevaban puestas unas capas de algún tipo de piel muy tupida. El que iba delante llevaba una piel de distinto tipo: lisa y plateada como su cabello.
—¡Dumbledore! —gritó efusivamente mientras subía la ladera—. ¿Cómo estás, mi viejo compañero, cómo estás?
—¡Estupendamente, gracias, profesor Karkarov! —respondió Dumbledore.
Karkarov tenía una voz pastosa y afectada. Cuando llegó a una zona bien iluminada, vieron que era alto y delgado como Dumbledore, pero llevaba corto el blanco cabello, y la perilla (que terminaba en un pequeño rizo) no ocultaba del todo el mentón poco pronunciado. Al llegar ante Dumbledore, le estrechó la mano. A Amy casi le da un infarto cuando vio con claridad quienes habían bajado del braco, bueno para ser más específico al ver a alguien en particular, el alama se le fue a los pies, se puso incluso pálida y agarro con disimulo una de las manos de Severus para apretarla con fuerza, Severus no entendio porque la pelinegra había reaccionado asi hasta que lo vio, Amy estaba sorprendida al divisar aquello, esa cabellera rubia, aquellos ojos azules, por Merlín, ¿que demonios hacia Eli allí?
—El viejo Hogwarts —dijo Karkarov, levantando la vista hacia el castillo y sonriendo. Tenía los dientes bastante amarillos, y Harry observó que la sonrisa no incluía los ojos, que mantenían su expresión de astucia y frialdad—. Es estupendo estar aquí, es estupendo... Viktor, ve para allá, al calor... ¿No te importa, Dumbledore? Es que Viktor tiene un leve resfriado...
Karkarov indicó por señas a uno de sus estudiantes que se adelantara. Cuando el muchacho pasó, Harry vio su nariz, prominente y curva, y las espesas cejas negras. Para reconocer aquel perfil no necesitaba el golpe que Ron le dio en el brazo, ni tampoco que le murmurara al oído:
—¡Harry...! ¡Es Krum!
Todos estaban bastante impresonados por la llegada del famoso buscador del equipo de quidditch de Bulgaria, a excepción claro de Amy y Severus, la pelinegra noto como aquellos ojos azules que tanto le habían gustado alguna vez se clavaban en ella mientras en el rostro del rubio se esbozaba una sonrisa de superioridad, la presencia de aquel hombre le había caído a Amy como un balde agua fría, su presencia la hacia sentirse abrumada, y por un momento no le pudo quitar la mirada de encima, lo examinaba minuciosamente, no había cambiado mucho, seguía igual de atractivo que siempre, los años parecían no pasarle, Severus pudo notar la mirada de Amy y esto le molesto, la manera en que inspeccionaba a ese hombre no le agradaba ni un poquito, pero le agradaba menos como la miraba él a ella, como tratando de adivinar que había debajo de aquel vestido, recordando cada curva de aquel cuerpo, que por desgracia él sabia que ya conocía, Amy quito la mirada de antiguo profesor y la dirigio con disimulo a Severus, se le notaba algo confundida y totalmente llena de sorpresa
—No tenia idea de que vendría Sev—dijo ella con aire preocupado—no se que demonios hace aquí, pero no tienes que ponerte celoso, yo soy tuya, recuerdalo—dijo ella mientras apretaba su mano con firmeza
Pronto se dirigieron al comedor, donde los estudiantes y profesores tomaron asiento, los alumnos de Dumstrag se sentaron en la mesa Slytherin mientras que los de Beauxbatons se situaron en la de Ravenclaw, pero no se sentaron hasta que Madame Maxine lo hizo en la mesa de profesores, Amy, Charlize e Isabelle imitaron el gesto, claramente era una muestra de respecto hacia la directora, la pelinegra había tomado asiento junto a Severus como era usual, pero esta vez se hizo en el lado contrario quedando asi a un lado de Charlize quien tenia a su lado a Isabelle, la rubia y la pelinegra se habian saludado de manera cortes, que no se cayeran bien no implicaba tener que ser grosero, eso era de mal gusto;, tras esto la comida pronto apareció y esta tenia mucha más variedad de la usual, habían platillos para los visitantes, entre los cuales se encontraba la Bullabesa, la cual Amy degusto con gusto, incluso le ofrecio a Severus, ella trataba de ignorar una penetrante mirada azul que la observaba desde la misma mesa con cautela, ella no le daría importancia, Eli no la merecia, la pelinegra si que era orgullosa y no le prestaría atención a tan poca cosa como lo era él, por otra parte Severus estaba pendiente de aquel hombre, con disimulo lo vigilaba y podía notar como su mirada yacia sobre Amy mientras esta entablaba conversación con Charlize y cortésmente con Isabelle, la cena paso rápido y los murmullos en el comedor no se acallaron ni un momento, pronto Albus se levanto de nuevo y presento a dos caballeros que habían hecho presencia en la mesa de profesores, eran los señores Ludo Bagman y Bartemius Crouch quienes eran el director del Departamento de Deportes y juegos mágicos y director del Departamento de cooperación mágica internacional respectivamente, tras explicar algunas cosas del torneo Albus dejo el caliz de fuego a plena vista, diciendo que aquel que quisiera participar solo tendría que poner su nombre y escuela escritos en un trozo de pergamino en el caliz, explico que al día siguiente, es decir en Halloween, se seleccionaría a los tres campeones, tras culminar la cena Beauxbatons y Dumstrag se dirigieron a sus medios de transporte que también servirían de alojamiento, Charlie se despidió de Amy con efusión y ésta a su vez se despidió de Madame Maxine e Isabelle amablemente, cuando Amy se dirigía a su despacho se sintió vigilada y cuando se dio la vuelta noto que Eli estaba allí y se dirigía a ella, pero por fortuna Severus hizo acto de presencia, lo cual Amy agradeció inmensamente, no quería tener que cruzar palabra alguna con su ex-profesor, cuando Eli vio que Amy tenia compañía se alejo de allí tras recibir una fría mirada por parte de Severus
—No sabes cuanto te agradezco que llegaras—le dijo Amy a Severus tras haber perdido a Eli de vista
—Vi que cuando saliste del comedor el tipo salió detrás de ti, yo no pude salir al instante porque tu querido tío me quería decir algo—dijo Severus
Juntos se dirigieron a las mazmorras y Amy decidió pasar la noche con Severus en su habitación, quería que Severus supiera que no se tenia que preocupar por Eli, él era su pasado y nada más, ahora Amy estaba con Severus y nada más importaba, sólo él y ella…
Nota de la autora: Aclaro que gran parte de este capítulo ha sido tomado directamente de "Harry Potter y el caliz de fuego" solo hay algunas modificaciones, este será el último capítulo de esta primera parte, ya pueden encontrar el link de la segunda parte en la portada de esta historia, aunque aun no he subido ningún capítulo, pero espero hacerlo pronto,gracias a todos los que han seguido esta historia y espero que la segunda parte también sea de su agrado
Además les dejo los links para recordarles como imagino a los personajes:
Isabelle:
Charlize:
Eli: