Severus se enamora... — capítulo 99
A la mañana siguiente Severus fue el primero en despertar, durante la noche había llovido un poco, pero el sol como cada mañana salía triunfante y se colaba en la única ventana de la habitación de Severus, Amy aun dormía, su respiración suave impactando sobre su pecho le hizo esbozar una sonrisa, se veía simplemente como un ángel, tan ajena al mundo cuando dormía, libre de preocupaciones y tristezas, con su rostro tan apacible y tranquilo, el pelinegro retiro un mechón de cabello que caía en el rostro de la joven haciendo que esta moviera su nariz un poco, era un gesto tan típico en ella, siempre lo hacia cuando leía y algo le molestaba, se veía tan adorable en ella, el profesor no quiso moverse e interrumpir el sueño al parecer tan plácido de Amy, así que se dedico a observarla, al rato los parpados de la joven empezaron a moverse dejando así ver sus bellos ojos, esos ojos de color gris claro que se posaron en los oscuros de Severus
-Buenos días-dijo ella removiéndose en la cama con pereza
-Buenos días-respondió él
Ella le dio un casto beso y sin más se levanto y se metió al baño, Snape estaba algo sorprendido, pero no dijo nada y se levanto, recordó que Amy no tenia ropa, así que llamo a un elfo y le ordeno traerle un vestido, ropa interior y zapatos a Amy, cuando el elfo volvió a aparecer traía un vestido de color magenta hasta la rodilla que termina en rayas negras, unos de los típicos vestidos de Amy, ella era bastante peculiar en eso, siempre lucia elegante pero sin dejar de lucir juvenil, esos vestidos eran su marca personal, y bueno un par de tacones nunca faltaban, lo cual por cierto a Severus le seguía pareciendo una hazaña, aun no entendía como Amy lograba caminar con esos altos tacones, cuando la pelinegra salio del baño agradeció el gesto de Severus y empezó a vestirse allí mismo, sin darle tiempo si quiera a Severus de darle espacio para que se ordenara, pero claramente a ella no le molestaba que Severus la viera así, no era como si fuera la primera vez, además él era todo un caballero, él se había dado la vuelta para no verla, cosa que a Amy le pareció sumamente adorable, por lo cual rió un poco llamando la atención de Severus que cuando se dio la vuelta la encontró en ropa interior, un conjunto de lencería negra se apegaba a Amy como una segunda piel, cubriendo lo estrictamente necesario, dejando a el pelinegro así una vista prodigiosa del glorioso cuerpo de la mujer, por un momento se había quedado simplemente embobado mirándola, al reaccionar se dio la vuelta de inmediato mientras la pelinegra se ponía su vestido, cuando termino de ponérselo se dirigió a Severus y le dio un dulce beso para luego salir de la habitación sin musitar palabra alguna, eso se le hizo raro a el profesor, pero le daría su espacio, después de todo ellos no andaban pegados todo el tiempo, cada uno tenia su privacidad; al salir del despacho la pelinegra se dirigió a su habitación, se puso unos aretes se arreglo un poco el cabello y salio a caminar un rato, en el camino se encontró a su madrina, la cual técnicamente la arrastro hasta el gran comedor, a pesar de las negativas de la pelinegra al decir que no tenia apetito, una vez allí al poco vio arrivar a Severus y tomar su desayuno, aquel día Amy había cambiado de lugar y se había sentado entre Albus y Minerva y no entre Severus y Albus como usualmente hacia, converso agradablemente con su madrina, las trivialidades habían sido la mayor parte de la conversación, pero Minerva también había preguntado el porque los LeBlanc habían visitado ayer la escuela, Albus le dijo que después hablarían del tema, la estricta profesora pareció inconforme pero acepto tras una tierna mirada de suplica por parte de Amy.
La mayor parte del día Amy se la paso con Minerva en el despacho de esta, la pelinegra quería mucho a su madrina y le alegraba pasar tiempo con ella, jamás se quedaban sin tema, las cosas iban de maravilla hasta que ella volvió a insistir con lo de la visita de los LeBlanc, Amy se mostró un poco reacia con el tema, pero al final termino cediendo y contándole todo a Minerva, en cuanto se lo dijo Minerva no se lo podía creer, la noticia le había llegado de la nada y era algo tan grande, simplemente la dejo conmocionada, Amy le dijo que ella estaba igual, aun no se lo creía, la pelinegra en esos momentos pensó seriamente en decirle lo de Severus, ya que estaban de confesiones pues tal vez tuviera el valor, mientras Minerva asimilaba la información ella pensaba en eso, ¿ Podría decírselo?, ¿Cómo reaccionaria?, ¿ Convertiría a Severus en sapo? La última idea le causo gracia y se rio, lo cual llamo la atención de la mujer
-¿Te parezco divertida niña?-dijo Minerva
-Minnie a decir verdad tu expresión si es bastante divertida, pero no, no es de eso que me rio-dijo Amy
-¿A no? ¿Y puedo saber de que te ríes entonces?
Fue en ese preciso momento en que la pelinegra decidió no contarle sobre Severus, no, Minnie no estaba lista para eso, mejor que procesara esto que acababa de contarle y luego ella junto a Severus se lo contaría, en preferencia con la presencia de Albus, por si Minnie decidia hechizar a Severus, ya saben solo precaución
-Es solo que recordé algo, es todo-dijo la pelinegra tranquilamente
-Sabes, no puedo creer que tengas esa expresión de tranquilidad cuando me acabas de decir esto-dijo Minerva
-¿De que serviría alarmarme por ello? Eso no cambiaría nada Minnie, con los años he aprendido eso-dijo Amy
-Por Merlín-dijo ella-no puedo creer que ese viejo loco de Albus no me lo dijera!-dijo indignada
Amy empezó a reír, ver a Minnie molesta era muy gracioso, claro esta siempre y cuando no estuviera molesta con ella
-Pero por Merlín y todos los fundadores que me va a escuchar-dijo ella-¿Cómo se le ocurre meterte en el lago a esas horas? De milagro no has atrapado un resfrío-termino ella
-De eso aun no estoy tan segura-dijo Amy quien había tenido molestias en la mañana-tal vez si pesque un resfrío, pero tampoco es como para que vayas a hechizar a mi tío, Minnie
-No le defiendas-dijo Minerva-ya esta muy grandecito y sabe lo peligroso que puede ser el lago negro y de noche, por las barbas de Merlín, ¿en que estaba pensando? Y tus abuelos, son unos irresponsables, ¿como le han dejado hacer tal cosa?
-Minnie relájate por favor-dijo ella tomándola de los hombros y haciéndola sentar-fui yo la que pedi pruebas, fui yo la que se metió al lago aun sabiendo el peligro que eso conllevaba, si quieres regañar con alguien, creo que esa seria a mi-dijo ella aceptando su responsabilidad
-Has madurado Amy-dijo Minerva al oír tal cosa-los años te han sentado bien
-Me alegra que pienses así-dijo ella-aunque no creo haber madurado mucho, aun soy esa mocosa rebelde a quien siempre regañabas-termino riendo
-A decir verdad siempre te regañaba por cosas que usualmente tu no iniciabas, solo tratabas de ayudar a tus amigas, esas si que eran un problema, compadezco a Madame Maxine-dijo Minerva
Y asi pasaron las horas, discutiendo sobre el tema, Minerva haciendo reír a Amy diciéndole cosas de su loco tío, hasta le hablo de su padre, él si que era un bromista, pero era un excelente estudiante le decía Minnie, no llego a ser prefecto por su comportamiento, pero sin duda era un buen hombre, aquellas palabras le subieron el animo a la pelinegra, y así entre agradables conversaciones llego la hora de la cena, Amy se sentó de nuevo entre Albus y Minerva y vaya conversación la que le toco presenciar, regaños de Minerva hacia Albus volaban de un lado a otro, eso no lo paso por alto Severus quien miraba como Minerva regañaba a el viejo loco como a un chiquillo, eso le parecio un poco gracioso, pero le sorprendió el saber porque Minerva le regañaba, al parecer Amy le había comentado lo de la noche anterior y su madrina se había molestado porque Albus no le había contado sus sospechas sobre el status de Amy, por Merlín, ella era como la hija que nunca tuvo, era su niña; Amy se hacia la demente y trataba de comer como si el asunto no fuera con ella, los demás profesores miraban la escena divertidos, pero sin saber el porque del regaño, Severus miraba a Amy disimuladamente, le daba curiosidad porque no se había sentado en su lugar habitual, pudo notar que ella no comía mucho en realidad, solo jugaba en el plato con su comida, al terminar su té se excuso y salio de allí, Severus salio un rato después y se dirigió a las mazmorras esperando que Amy se encontrara allí, pero en su despacho al parecer no había nadie, pensó en tal vez dar una vuelta por el pasillo y ver si la encontraba, pero mejor le daría su espacio, ya después la vería, ella tendría que ir a las mazmorras tarde o temprano.
Los días pasaron y pronto estuvieron a un día de que los chicos empezaran un nuevo año escolar en Hogwarts, Severus no había visto a Amy más de lo necesario, ella estaba algo alejada desde lo del susto del embarazo, pero algo si había notado, ella no comía mucho y al parecer tampoco dormía pues en su rostro una ojeras enmarcaban sus bellos ojos grises, el pelinegro estaba decidido a hablar con ella, así que en cuanto ella se levanto dispuesta a marcharse del gran comedor él la siguió, ella aparentemente no había notado su presencia, después de todo años como espía de algo tenían que servir, al seguirla se dio cuenta que se dirigía a la sala de menesteres, cuando la puerta se hizo visible el con gran agilidad logro entrar antes de que se esta se cerrara tras Amy, sigilosamente se oculto en la oscuridad que le proporcionaba la habitación en la cual se encontraba un piano, Amy lo recorrió delicadamente con los dedos y luego se sentó en el banquito dispuesta a tocar, en cuanto sus dedos hicieron contacto con las teclas empezó la gloriosa melodía, ella tocaba con gran maestría, sus dedos agiles tocaban con velocidad el piano mientras su cabello ondeaba suavemente por los movimientos de su dueña, sin duda la pelinegra tenia gran habilidad en el piano…
-Espero que disfrute la pieza profesor Snape-dijo distraídamente Amy mientras con los ojos cerrados aun tocaba-aunque no es muy educado de su parte el haberme seguido hasta aquí
Pero que…¿Cómo demonios sabia ella que estaba allí?, Severus salio de su camuflaje y camino cerca del piano mientras veía a Amy aun tocar, era una pieza rápida y ella sin duda sabia como tocarla, ella se movía con gracia mientras tocaba, se veía tan concentrada y relajada
-Me pregunto que haces aquí, aunque ya he hecho mi propia deducción y estoy bastante segura de ella, pero me gustaría oír de tu boca la respuesta Severus-dijo ella finalizando la melodía y empezando una esta vez más relajada
-Creo que me gustaría oír tu deducción primero-dijo él
-Siempre preguntando cosas cuya respuesta ya conoces, estoy segura de que tu brillante cerebro ya lo ha concluido, no es necesario que yo lo diga-dijo Amy
Sin más rodeos Severus hablo-Has estado distanciada, he notado que no comes bien y por tus ojeras he de decir que tampoco duermes bien
-Espero que no vengas en plan de regaño, no estoy de humor para soportar eso-dijo ella-yo sé cuidarme solita, creo estar lo suficientemente grandecita para ello
-Te informo que a veces te comportas como una niña-dijo él-me gustaría que me miraras cuando te hablo
-No necesito hacerlo para escucharte Severus, si paro de tocar discutiré contigo y no quiero, por eso he decidido ignorarte, por eso estas aquí-dijo Amy retomando la primera pieza que toco-en cuanto a lo de que soy una niña, te informo que te equivocas, deje de ser una niña hace mucho, pero me da pena pensar que piensas eso de mi, ¿crees que soy muy inmadura para ti Severus?
Severus se molesto un poco ante el comentario, de algún modo la diferencia de edad entre ambos era una especie de obstáculo, y Amy siempre había dicho que no le importaba, ¿pero por qué lo mencionaba ahora?
-Lamento haber dicho eso, no pretendía decir nada malo-dijo ella tras el silencio por parte de Severus-he de echarle la culpa a las hormonas, digamos que no he disfrutado estos últimos días
El dichoso período, ahora le echaba la culpa al bendito período, ella siempre lo había tenido y eso no la afectaba, bueno al menos Severus así lo veía, pero ahora que lo pensaba ella había tenido síntomas que nunca había tenido antes, debía de suponer que la poción que le ayudaba a mejorar en serio estaba funcionando, pero eso ponía algo hormonal a Amy, y en ese momento fue cuando lo noto, ella estaba afectada por aquella noche, aquella noche en la que por un momento, por muy pequeño que fuera tuvo la ilusión de poder ser madre, ella le había confesado que se había asustado, pero que hubiera sido bonito ser madre; en medio de sus pensamientos oyó que la melodía del piano había cedido, ya no se escuchaba, así que dirigió su mirada a Amy quien ahora le miraba ¿triste?
-¿Estas molesto?-pregunto ella
-No-fue su respuesta haciendo que ella diera un suspiro
-¿Puedo saber entonces porque el silencio?-pregunto Amy
-Has dejado de tocar ¿por qué?
-No me respondas con preguntas por favor-dijo ella haciendo espacio en el banquito e indicándole que se sentara-además fuiste tu el que pidió que te mirara
-Estas triste-dijo Severus y eso era una afirmación
-¿Lo dices por qué he dejado de tocar?-pregunto ella
-He de suponer que el piano te tranquiliza de algún modo, pero sabes perfectamente que no es por eso que lo digo-dijo él
-¿Por qué lo dices entonces?
-Ahora eres tú la que pregunto sabiendo ya las respuestas
-*Touché-*dijo ella con una leve sonrisa
-Necesitamos hablarlo-dijo él y Amy retiro su mirada de la suya
-Lo sé, pero es solo que no he tenido el valor para hacerlo, por eso he venido a tocar el piano últimamente, he pensado mucho en eso, pero no he tenido el coraje para hablarlo contigo-dijo mientras pasaba sus dedos por las teclas haciendo que sonaran
-Yo tampoco lo he tenido, no te busque-dijo él
-Ya no podemos seguir evadiendo el tema-dijo ella reuniendo coraje-sabes, yo jamás me había planteado la idea de ser madre hasta que lo supe, el día en que supe que era casi imposible que quedara embarazada, me dolió, realmente dolió, me derrumbe por dentro, pero nadie lo supo, jamás se lo conte a nadie, ese día sentí que algo se murió en mí, pero luego surgió, esa posibilidad de una poción que me permitiera algún día tener descendencia, la esperanza surgió en mí y por Merlín cuando me di cuenta del atraso me sentí feliz, había una posibilidad, y estaba feliz y tan asustada, y luego todo se derrumbo otra vez, me caí de la nube y aterrice en la dura realidad para darme cuenta de que la esperanza no es más que una cabrona, porque aun sabiendo la posibilidad no te deja superarte
-No sabia que te sentíasasí, siempre pareces tan feliz…-dijo él
-"Parezco" esa es la palabra clave, una sonrisa me ahorra la molestia de explicar muchas cosas-dijo ella-si mi sonrisa mostrara el fondo de mi alma, la gente al verme sonreír lloraría conmigo
-Solo te he visto llorar una vez
-Y por eso has visto un suceso bastante único, yo no lloro en presencia de nadie, no me gusta hacerlo, me siento débil cuando lo hago, además lloro en muy raras ocasiones-dijo ella tocando de nuevo el piano-pero lloré sola, aun no entiendo como pude llorar ante ti, en realidad aun no entiendo muchas de las cosas que hago contigo
-Lloraste por tu padre, lo recuerdo-dijo Severus
-Lo hago por su muerte, jamás derramaría una lágrima por el bastardo que me hizo daño, eso lo prometí ese día y lo pienso cumplir-dijo ella-la casa debe seguir igual que aquel día-dijo Amy-mamá se rehusó a tocarla, simplemente dejo todo allí
-¿Todo?-pregunto él
-Si, ese mismo día mamá decidió que se marcharía a Francia luego del funeral, recuerdo haberme quedado en la casa de Minnie unos días y luego no volví a Inglaterra hasta que salí de Beauxbatons, de todo lo que quedo allí solo me gustaría tener algo de nuevo, pero no puedo ir sola, son demasiados recuerdos, no podría soportarlo
"Me cago en Merlín y en todos los fundadores" fue lo único que pensó Severus, ella quería ir a esa casa y lo más probable es que quisiera ir con él, y definitivamente así fue, ella le pidió que lo acompañara, este al principio renegó un poco diciéndole que no seria buena idea que ella visitara esa casa, pero ella estaba decidida y pues termino convenciéndolo, así que al salir de la sala de menesteres se dirigieron a las afueras del colegio y allí hicieron una desaparición conjunta, aparecieron en un callejón cerca a una ya vieja casa en lo que parecía un barrio muggle, a Severus aquel lugar le pareció algo extraño considerando que los padres de Amy eran un sangre pura y una veela, mientras Severus pensaba en eso las nauseas de Amy por la aparición habían pasado, no eran nada comparadas con las nauseas que sentía últimamente, al parecer por fin se acostumbraría a esa horrible sensación de desaparecerse, pero cuando vio aquella casa todo eso quedo relegado, allí había tantos recuerdos, ella había sido feliz en aquella casa, pero un solo recuerdo lo echaba todo a perder, dio un suspiro y con paso firme se dirigio a la casa, al parecer estaba encantada y los muggles de aquel lugar no lograban verla, con un movimiento de su varita l apuerta se abrió y Amy junto a Severus se adentraron a aquel lugar, al ver la sala la pelinegra simplemente se paralizo, aquel lugar había sido el escenario del peor día de su vida, ella apretó con fuerza una de las manos de Severus mientras mantenía la vista fija en un lugar que al parecer había sido incinerado, al menos la sala lo parecia
-Mamá quemo la sala ese día, estaba muy molesta y fuera de sí, hubiera derrumbado la casa entera si mi tío Albus no hubiera estado con ella-dijo Amy y luego se dirigió hacia las escalas que llevaban al segundo piso, subió las viejas y empolvadas escaleras con Severus siguiéndola y al llegar al pasillo se dirigió a la habitación del fondo, al pararse frente a la puerta la miro por un momento y luego con su mano desempolvo su nombre grabado en letras plateadas y una inscripción que había más abajo "No molestar genio pensando" se alcanzo a leer, a Amy se le salio una risita y acaricio las letras por un momento para luego mirar a Severus quien observaba con una ceja alzada la inscripción
-Oye no mires así-dijo ella-era una niña, podía hacer lo que quisiera en mi habitación y no me gustaba que me molestaran-y luego susurro "Absolem" y la puerta se abrió, a Severus le sorprendió que su habitación tuviera contraseña, cuando ella vivía allí era solo una niña-Ya te dije, no me gustaba que me molestaran, de ahí la contraseña-dijo ella tras ver la expresión de Severus
-Ya nada me sorprende de ti-dijo él-pero de seguro tu madre te conocía bien, es decir lo suficiente como para adivinar las contraseñas
-Jamás las adivino-dijo ella-nadie las adivinaría
-Te tenías confianza-dijo él
-Me la tengo aun-dijo ella-si le pusiera contraseña a mi despacho en Hogwarts se te dificultaría adivinar la contraseña-agrego ella-siempre las pienso bien
-Como "Absolem" por ejemplo-dijo él recordando la contraseña con la que había abierto la puerta
-¿Sabes de donde la saque?, ó ¿Por qué la puse?
-La verdad no tengo idea-respondió él
-Si encuentro lo que vine a buscar te lo diré-dijo ella mientras recorría la habitación
La habitación estaba muy empolvada, pero aun se podría apreciar como era, las paredes tenían un tapiz de color verde con mariposas en el, ya estaba rasgado, pero los detalles aun se veían, un pequeño librero junto la cama yacía y finalmente un closet, Amy se había sentado en la empolvada cama y la miraba fijamente, estaría recordando pensaba Severus, hace años no iba a esa casa, y sus recuerdos de ella no debían ser todos malos, finalmente Amy se movió y empezó a buscar debajo de la almohada, a los lados de la ama y como último lugar debajo de ella y fue allí cuando Severus vio que Amy tenia algo en sus manos y ella lo desempolvaba con cuidado, cuando se acerco a él lo visualizo bien, era un viejo peluche
-Severus te presento a el Sombrerero-dijo Amy mostrando una oruga de color azul bastante sucia
-¿Un peluche?
-No, un hipogrifo-dijo ella rodando los ojos-pues claro que es un peluche
-Pusiste esa contraseña por un peluche-dijo él-que original-agrego con ironía
-En realidad no es exactamente por el peluche, es por un libro para ser precisa-dijo ella mientras acunaba al peluche entre sus brazos
-¿Y por qué tenías un peluche con nombre?
-Es mi amigo-dijo ella-el Sombrerero siempre me acompañaba, jamás salía sin él
-¿No tenias amigos reales?
-Si, pero el Sombrerero es diferente, es mi confidente
-¿Y de qué libro lo sacaste?
Amy se dirigió de nuevo cerca de la cama, pero esta vez al pequeño librero, lo limpio un poco y tomo uno de los libros, era grande para ser propiedad de una pequeña, pero bueno Amy no había sido una niña cualquiera
-"Alice in Wonderland", uno de mis libros favoritos-dijo ella entregándole el libro a Severus-de ahí "Absolem" la contraseña, en la historia es una oruga azul, pero en la película tiene ese nombre y siempre me ha parecido un personaje muy interesante
-¿Y por qué me lo entregas?-pregunto él
-Tal vez quieras leerlo, es entretenido-dijo ella y de nuevo se acerco al librero sacando otro libro-este es la segunda parte-dijo ella entregándole otro libro titulado "A través del espejo y lo que Alice encontró al otro lado" de Lewis Carrol
-¿Pretendes que lea cuentos de niños?
-No es un cuento, es una historia, y no le veo la importancia a la edad, cualquiera puede leerlos-dijo ella
-Los leerás tú, porque yo no pienso desperdiciar mi tiempo-dijo él
-Entonces tal vez los vuelva a leer en tu despacho, y en voz alta-dijo ella haciendo un gesto infantil
-Severus para no seguir con lo que le parecía un tema tonto, pregunto si buscaría algo más o si ya se marcharían, Amy tomo un libro más llamado "Coraline" y tomo del brazo a Severus haciendo una desaparición sin siquiera avisar a éste, aparecieron a las afueras de Hogwarts y Amy con peluche y libro en mano emprendió camino hacia el castillo, Severus también tenia los 2 libros que ella le había dado y sin decir nada la siguió, llegaron a las mazmorras y Amy invito a Severus a pasar, ya era lo justo tras haberlo ignorado por días, una vez dentro como ya era costumbre le ofreció té, Amy había puesto los libros sobre una mesita y ahora se dedicaba a revisar el estado de el Sombrerero mientras debes en cuando daba un sorbo a su té, Severus miraba curioso como un simple peluche alegraba a Amy, ella se había atrevido a ir a su antigua casa, aquel lugar que fue escenario de su peor pesadilla, solo por un peluche y unos libros, si que debía quererlos, cuando finalmente la pelinegra termino de inspeccionar el peluche tomo las tazas de té vacías y luego se dirigió hacia Severus y se sentó en su regazo
-Es tarde, ¿vas a quedarte?-le pregunto ella
-¿Hoy si piensas dormir?-dijo haciendo alusión a las ojeras que ella lucia
-Creo que no he dormido bien últimamente porque me he acostumbrado a tenerte en mi cama y como te evite los los últimos días te he extrañado y de ahí el insomnio-dijo ella-¿seras mi cura para el insomnio hoy?-dijo ella y luego le beso
-¿Intentas comprarme con un beso?-dijo él en tono malicioso
Ella sonrió-Tal vez-dijo ella-dime ¿funciona?
-Tendrás que aumentar la oferta-fue su respuesta
Ella sonrió y lo volvió a besar repetidas veces-¿Mejoro?-pregunto ella
-Definitivamente, pero aun tengo que pensarlo-dijo él
Amy se abrazo al cuello de Severus y tras darle un largo y apasionado beso le dijo-Si te quedas, te recompensare por los últimos días que llevo ignorándote, si aceptas prometo que no te arrepentiras-dijo ella con picardía-pero ya que no estoy tomando la poción anticonceptiva, tendremos que cuidarnos a lo muggle-dijo ella refiriéndose a usar condones, lo cual no era del agrado de Severus
Severus la miro con expresión maliciosa, por Merlín, la forma en que le hablaba enviaba señales directamente a su entrepierna, ¿Quién podría negarse a tal cosa? Tendría que estar loco para hacerlo, aun si tuviera que usar condones esa mujer lo iba a enloquecer, definitivamente no podía negarse, le era literalmente imposible
-Creí que habías dicho que dormirías-dijo él con un gran esfuerzo de no aceptar su propuesta inmediatamente y llevársela a su habitación mientras le quitaba la ropa con los dientes
-Bueno, eso puede esperar, además trato de convencerte de hacer un trato en el que los dos salimos ganando, por favor acepta y no me hagas rogarte-dijo ella haciendo un pucherito
-Ahora luces como una niña-dijo él al ver la expresión de Amy
Ella rio y empezó a besarlo-acepta…-beso-por favor-beso-acepta-beso
Y ahí fue cuando la cordura de Severus se fue al carajo y levanto a Amy cargada mientras se dirigio a la habitación, ella dio una gran sonrisa y contigo besando cada parte de la piel de Severus a la cual tenia acceso.
Nota de la autora: No me maten por la tardanza, pero es que bueno yo tambien tengo cosas que hacer aparte de escribir, pero como recompensa les dejo este capítulo que no esta para nada corto, espero que les guste!
Bueno aquí les dejo los links de las canciones que Amy tocaba en el piano: