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Amor y drogas. — capítulo 8

-Ginny, amiga ¿Cómo te sientes?-Dijo la rubia con lágrimas a punto de brotar de sus ojos azules.

-¿Quién eres? Yo no soy tu amiga, no te conozco. ¿Dónde estoy?- Ginny comenzaba a alterarse por lo cual la enfermera decidió que no tendría más visitas, al menos no ese día.

-Chicos, creo que es hora de decirle a mamá.- Dijo George que entre los tres era el más racional.

-Matará a Harry… y a mí por prestarle mi moto.- Dijo Fred mirándolo serio.

-No me interesa a quien mate, no puede estar todo el tiempo ajena a que su hija está desmemoriada.- Dijo el clon con una sonrisa.

Entonces llamó a su madre.

-¡GEORGE WEASLEY! ¿CÓMO QUE TU HERMANA PERDIÓ LA MEMORIA? ¿POR QUÉ DIANTRES NO ME HABÍAN DICHO?- La señora Weasley acababa de entrar gritando al hospital luego de la llamada de su hijo gemelo.

-No pensamos que fuese tan grave Molly.- Dijo George.

-¡Por supuesto que es grave!- Dijo Molly, todos los presentes intentaban aguantar la risa, excepto Luna que no podía creer que su mejor amiga la olvidara y Nott que estaba demasiado pendiente de la rubia para prestar atención a lo demás.

-Señorita, por favor permítame entrar a ver a mi hija.- Dijo la mujer pelirroja con las manos en la cintura de manera autoritaria, al ver esto la joven enfermera le dio paso.

-Bien, pero acabó mi turno, cualquier cosa que necesiten ahí está Marietta.- Dijo la mujer señalando a una enfermera notablemente más joven, rubia y alta que estaba sentada junto a la cama de Ginny leyendo una revista, todos los chicos asintieron y la señora Weasley sólo entró rápidamente.

-¡Madre!- Gritó Ginny lanzándose a los brazos de Molly, al escuchar esto Luna se dirigió a la enfermera.

-¿Qué? ¿No qué no conocía a nadie?- Dijo la rubia llorando.

-Disculpa, pero este tipo de enfermedades no son exactas, puede olvidar a todo el mundo así como sólo a sus seres más queridos, a veces olvidan a algunas personas y a otras no.- Dijo la jovencita sonriendo y mostrando su blanca y reluciente dentadura, luego posó los ojos sobre la revista hasta que Zabini habló.

-Pero ¿Por qué a su madre si y a sus hermanos no?- Dijo el moreno, la enfermera levantó la mirada dispuesta a responder pero cuando vio al musculoso y alto moreno con esa camiseta blanca y la chaqueta de cuero mirándola dudoso sólo soltó una risita.

-Pues… es que quizá su madre la ha hecho pasar por muchas cosas o simplemente su cerebro la necesita más o depende más de ella, es como si estuviese casada, seguramente recordaría a su esposo o novio… para poner un ejemplo ¿tú tienes novia?- Dijo la enfermera muy coqueta , levantándose y jugando con su cabello.

-Pues mira que si tiene y soy yo, belleza.- Dijo Hermione fulminando a la mujer con la mirada.

Draco y Blaise quedaron atónitos ante tal comportamiento al igual que todos los presentes, incluso la misma Hermione quedó impresionada con lo que hizo.

-Bueno, en tal caso, si la amaras no la olvidarías.- Dijo la enfermera para luego irse de la habitación.

Blaise estalló en risas y Draco salió cabizbajo.

-¡No te burles! Lo hice porque tiene como 30 años y se te está insinuando.- Dijo Hermione, luego salió de la habitación y se estaba dirigiendo hacia la cafetería cuando vio a la dichosa enfermera, hablando con Draco, su Draco.

-Entonces podríamos salir algún día.- Dijo la mujer.

-Claro… cuando quieras.- Dijo Draco notoriamente aburrido, Hermione sólo comenzó a llorar y pasó por detrás de ellos, cosa que Draco notó, pero antes de que pudiera decir algo Blaise pasó y le lanzó una mirada asesina.

-Eres un cabrón Malfoy.- Dijo entre dientes el moreno, luego de eso el rubio dejó a la mujer ahí para correr detrás de la castaña.

-Es obvio que no le gusto Blaise.- Dijo la castaña sentada en una mesa.

-No, Herms… es sólo que se puso celoso, eso sí es obvio.- Dijo el moreno, cuando Draco llegó, más por inercia que por curiosidad se escondió escuchando claramente la conversación de los chicos.

-¿Por qué? ¿Por qué no te dejé caer en las garras de esa zorra?- Dijo ella hipando.

-Preciosa… le gustas, pero como todos tus antiguos novios o conquistas se siente dudoso conmigo.- Dijo el moreno acariciando suavemente la mejilla de la castaña, esta tomó su mano y la besó para luego acercarse y besarlo en la nariz, cosa que el moreno amaba.

-Ven, vamos a ver a Ginny.- Dijo el moreno levantándose y tendiéndole la mano a la castaña la cual esta agarró con delicadeza y se fueron de la mano a la habitación, mientras caminaban Blaise miró de reojo a Hermione quien estaba ajena a cualquier pensamiento que pudiera pasar por la mente del moreno, la mano delicada de ella tomando la suya con fuerza y delicadeza a la vez lo hacía sentirse dichoso.

Draco salió de donde estaba escondido y sonrió para sí pensando que tal vez Hermione si gustaba de él, esperanzado y feliz, pero él no era el único que tenía esta esperanza, pues al moreno que caminaba a su lado le estaba comenzando a nacer, pero antes muerto que haciendo a Hermione confundirse o sentirse mal consigo misma, por eso decidió que si algo pasaba en su interior, ahí se quedaría, si Hermione sentía algo que lo dijera y él correspondería, pero lo que menos quería era hacer pasar a Hermione por situaciones incómodas o poner en peligro su amistad, pero esa conclusión la había sacado hace mucho, mucho tiempo.