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Bad Medicine — capítulo 11
BAD MEDICINE
ENLACE AL FIC ORIGINAL: www "punto" fanfiction "punto" net/s/3430175/1/Bad-Medicin
**AUTOR:**Cheryl Dyson.
TRADUCCIÓN: Meliza Malfoy
BETA: Bellatrix_2009
**DISCLAIMER:**Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Cheryl Dyson, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: Draco Malfoy, dechado de maldad, sigue a Hermione Granger un día a una sección no utilizada de Hogwarts y descubre su secreto indecible... Oh sí, y la escena del cementerio general no fue así. Cedric Diggory está vivo. Porque yo lo digo.
CAPITULO 11
Contra su voluntad, Draco se encontró a sí mismo reflexionando sobre las palabras de Hermione.
Hermione siempre pensó que sería rápido. Como un relámpago o la explosión de fuegos artificiales. Nunca esperó que fuese gradual. Algo insidioso.
Ocurrió un mundano día de diciembre. Tropezó en las escaleras y derramó gran parte de sus ingredientes de Pociones, cuando media casa Slytherin bajaba. La mayoría de los Slytherin se detuvieron a mofarse de ella o patear sus artículos por las escaleras.
— Escarbando en la tierra donde perteneces, ¿ehh sangre sucia?— Se burló Pansy Parkinson al pasarle por el lado. Hermione debió sentir a Draco, pues lo encontró a su lado al levantar la vista. Él no la miraba, en vez de eso, fulminaba con la vista la espalda de Pansy con la misma expresión de odio que Hermione solía encontrar dirigida a ella. Parpadeó sorprendida.
Los ojos de Draco la encontraron, suavizando sus piscinas de mercurio.
—Escoria Gryffindor — dijo en voz alta, pero ella captó apenas un audible timbre juguetón en su voz.
— ¡Cerdo Slytherin! —Devolvió ella sin veneno. El chico se burló, y fue en ese momento particular, que se dio cuenta que lo amaba. Ni relámpagos, ni truenos y ningún fuego artificial. El solo comprenderlo la golpeó como un yunque en un viejo dibujo animado. El rubio se fue con los otros y la dejó sentada completamente atónita e incrédula, sin poder recoger sus artículos derramados. Se sentó en el pasillo de las mazmorras por mucho, mucho tiempo con la cabeza entre sus manos, preguntándose cuándo exactamente la sencilla atracción animal había crecido y se convertido en algo más allá de su control. ¿Qué lo causó? No había un momento que pudiera recordar. Era más que deseo, pues eso siempre ha estado ahí, bajo la superficie. Había dejado de odiarlo. Se había acostumbrado a él. Había comenzado a gustarle. Y ahora esto.
El nuevo descubrimiento de Hermione, la tuvo completamente deprimida por pocos días. Casi no comía. No podía dormir. Los deberes se volvieron pesadillas al luchar por comprenderlos a través de la niebla del cansancio. Frecuentemente se asombraba al encontrarse en la sala común pasada la medianoche, incapaz de dormir porque tenía sueños con Malfoy que la extasiaban y la torturaban. Haciéndole imposible concentrase en los libros frente a ella.
Se volvió irritable y explosiva, tuvo una fuerte pelea con Ron por una pluma rota, que terminó con ella estallando en lágrimas y huyendo a su habitación.
Harry trató de persuadirla para que dejara salir su problema, pero ella no podía explicarle que estaba enamorada de *Malfoy…*Merlín, ¿cómo permitió que eso pasara? Harry estaba herido y confundido por la falta de confianza en él. El Trio de Lémures se separaba, pensó ella agriamente.
Alejó a Draco por casi una semana, hasta que él la encontró sola y la amenazó con arrastrarla hacia su habitación secreta por el cabello, así que finalmente aceptó encontrarse con él. Estaba completamente preparada para pedirle que volvieran a su vieja relación de odio mutuo.
Se endureció y entró decidida en la habitación.
Él la esperaba en la oscuridad, cerca de la puerta. La atrapó por atrás, la giró en círculos antes de soltarla, caminando hacia el fonógrafo.
—Llegas tarde. Debería estar muy enojado contigo por hacerme esperar tanto tiempo.— Dijo Draco —la gente no hace esperar a los Malfoy por estar demasiado ocupados, o demasiado cansados, o demasiado... lo que sea que haya sido tu última excusa.
—Mira, Malfoy — Comenzó la castaña con determinación, pero el manejó la máquina y dejó caer la aguja. Las palabras de la chica se vieron ahogadas por el compás de "Goody Two Shoes", Su canción favorita, según Draco. Él la tomó de nuevo girándola en un jovial baile.
— ¿Vuelves al estilo recatado?— Le preguntó cuándo su túnica giró tras ella. Ni siquiera se había molestado en cambiarse el uniforme escolar.
Ella se alejó de él y corrió hacia la máquina. Agarró la aguja respirando fuerte.
—Malfoy, debemos parar de hacer esto— le dijo sin mirarlo. —No necesitamos más clases de danza del otro. Eres de lejos, mejor bailarín que muchos muggles que han practicado por años.
—Fui bendecido en ese sentido— admitió petulante.
Ella volteó a verlo y apretó sus manos para evitar que se retorcieran en señal de nerviosismo.
—En serio— Comentó ella. —No hay razón lógica para que continuemos con esto. Es solo cuestión de tiempo antes de que nos atrapen. Estoy segura que tus amigotes Slytherin se peguntan por qué desapareces tanto. Harry y Ron — Continuó ignorando el desdén que siempre torcía sus labios a la mención de esos dos — ya lo han notado, y estoy sorprendida que no me hayan seguido.
Draco permaneció en silencio. Hermione comenzó a balbucear, como siempre hacía cuando estaba alterada.
—Lo entiendes, ¿verdad? Quiero decir, no es como si no disfrutara encontrarme contigo aquí, Merlín sabe que ha sido... bueno, ha sido diferente el estar solos, te puedo decir ciertamente que he hecho más ejercicio de lo que alguna vez podría hacer sola y…
Afianzó su mandíbula cerrándola con un chasquido. Draco avanzó, inclinándose cerca, se extendió tras ella para poner la aguja de vuelta en "*Random Hits".*Aterrizó en alguna parte en medio de "Cool Night"
—En serio, hablas demasiado— dijo él suavemente mientras la empujaba en un abrazo. Tomó en una mano, una de las de ella y empezó a bailar, mitad vals, mitad swing, aunque la canción era lenta.
La castaña suspiró y cedió. Un último baile, una última fantasía por complacer. Ella miró hacia sus ojos plateados y pretendió, solo por un momento, que él la amaba. El chico sonrió, reforzando la mentira. Cerró sus ojos cuando su corazón dio un pequeño salto. No haría que él viera la verdad, tenía miedo de no poderlo esconder más.
Él la acercó disminuyendo un poco el ritmo.
— ¿Sabes? — Comentó el Slytherin casualmente —Tu primer nombre es un poco enredado. ¿Tus padres no pudieron encontrar otro más largo?
—Bien, ¿qué tipo de persona llama a su hijo dragón? Además, de todos modos tú no me llamas por mi nombre.—Enojada, se enganchó en el tema como salvavidas. Él la ignoró.
—Escuché que la comadreja te llama 'Mione', lo que no me sorprende, ya que estoy seguro que es difícil para su pequeño cerebro procesar semejante número de sílabas.
—¡Sólo cuatro!
—Eso es mucho para Weasley. En todo caso, he decidido que necesitas un apodo.
—Ya me llamas 'Sangre sucia', ¿recuerdas?— dijo ella calladamente. Draco también ignoró eso.
—He decidido llamarte Mi — Dijo con naturalidad. Ella casi jadeó cuando la palabra hizo eco en su cabeza. Mi. Mi... Mía. Ella detuvo el baile y se apartó, pero él no soltó su mano. Ella le quería gritar que noera de su posesión.
Pero lo era.
—Oh Merlín — Dijo ella en voz baja. Él pareció no notar su angustia, y la jaló de vuelta a su pecho.
—Ven aquí— Dijo él. —Hoy estás haciendo difícil terminar un sencillo baile. ¿Qué demonios pasa contigo?
—¡Ya te lo dije!— Respondió cortante. —Nosotros…
—Sí, sí, nos van a atrapar, Harry y Ron, blah, blah, blah— el chico chasqueó.
—¿No te importa?— Preguntó Hermione, observando los ojos mercurio en confusión.
—No puedo decir que lo haga— Respondió casual.
La Gryffindor se apartó violentamente de Draco y se dirigió a la máquina. Jaló rotundamente de la aguja y giró de vuelta hacia él.
—Eso es jodidamente falso y lo sé. ¿Qué pasaría si tus pequeños amigos Slytherin entran aquí ahora mismo? ¿Qué ocurriría si Pansy, tu *novia,*nos ve juntos? ¿O Montague? ¿Admitirías lo que hemos estado haciendo?
El permaneció en silencio, y ella asintió.
—¡Exacto! Me romperías y harías tirones de mí para salvarte. Merlín perdone al poderoso Malfoy de ser visto jugueteando con una sangre sucia. ¡Tocandouna criatura impura como yo! Porque la suciedad se puede pegar, ¿sabes? ¡Podrías estar podrido toda la vida, solo por respirar el mismo aire!
Ella finalmente lo logró. Los ojos de él se mostraban glaciares, su mandíbula era una sola línea. Hermione respiró profundamente. Era tiempo de hacer la cosa más difícil que ella había hecho alguna vez. Tomó cada pizca de coraje que poseía, y cada onza de fortaleza para mantener firme su voz.
—Y francamente, no sería capaz de explicarle sobre ti a mis amigos tampoco. Quiero decir, yorebajándome a juntarme con una escoria de Slytherin, y especialmente, un prejuicioso, mimado, engreído, crédulobastardo como tú... —Forzó una corta risa aunque estaba casi muda del esfuerzo, sintiendo su corazón romperse al mirar el rostro del chico. Lo había herido, y profundamente. La chica se presionó, endureciéndose contra el dolor. —Creo que he soportado esta farsa por mucho tiempo. Nuestra tregua ha terminado y ahora no tendré que pretender más que no aborrezco el solo mirarte. ¡Honestamente, no sé en qué estaba pensando para fingir tanto!
Las facciones de Draco parecían talladas en hielo. Había tomado semanas derretir la dureza, el escudo helado que lo cubría, y había tomado un solo instante construir esas paredes de nuevo. La chica se odió en ese momento. Se sintió enferma.
—Ya veo— expresó Draco calmadamente. —Bueno. Gracias por aclararme eso. Tu lógica, como siempre es impecable.
—Sólo vete, Draco— suplicó Hermione. Tembló por el esfuerzo de retener sus lágrimas. Casi no podía hablar.
El rubio giró sobre un pie y se marchó. Apenas la puerta se cerró tras él, Hermione colapsó. Lloró como si su alma hubiese sido arrancada de su cuerpo. Atrajo sus rodillas hacia su barbilla y se balanceó como un niño perdido.
Dios, ¿cómo podría vivir con ella misma después de eso?