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Soy Kate Weasley y esta es mi historia — capítulo 7
Desperté a la mañana siguiente y sonreí al darme cuenta en donde estaba, me sentía segura y aceptada. Me sentía totalmente feliz.
Di un par de vueltas en la cama y luego decidí que ya era tiempo de levantarse, no quería llegar tarde a clases en mi primer día y dar una mala impresión, era ya la daría después.
Bostecé sin ganas de abandonar mi cómoda cama pero finalmente me levanté y caminé en puntitas hasta el baño para no molestar a mis compañeras y así dejarlas tener un ratito más de sueño.
Me arreglé sin prisa y cuando acabé me encontré con que las chicas ya estaban en pie y comenzaban a arreglarse también pero con más rapidez que yo.
Paseé mi mirada por la habitación mientras mis amigas acababan y cuando lo hicieron salimos juntas del lugar buscando a alguien que nos guiara hasta el gran comedor, como es obvio, nadie quiso ayudarnos así que salimos por nuestra cuenta intentando descifrar el camino.
No sé como pero unos minutos después perdí de vista a las chicas y me encontré totalmente perdida en un largo pasillo lleno de cuadros que murmuraban entre sí y mi estómago ya rugía de hambre.
-Maldita sea mi suerte…-gruñí en voz baja girándome de forma violenta y quedando cara a cara con un chico rubio que ya conocía.
-¿Qué?- preguntó él luciendo algo decepcionado -¿Esta vez no vas a lanzarte encima mío?
Me sonrojé hasta las orejas y le lancé una mirada furibunda.
-¡Yo no me lancé encima tuyo! ¡Ni que fuera idiota! ¡Fue un accidente!
-Un accidente bastante…-su mirada recorrió mi cuerpo y me estremecí involuntariamente-…bonito.
-Idiota- murmuré dándole la espalda y caminando lejos de él.
-¡Hey!- exclamó -¡Espera! ¡Aun no sé tu nombre!
-Mejor que siga así- musité.
Sentí sus pasos acercándose así que comencé a caminar más rápido pero entonces una mano tomó con fuerza mi brazo y me impidió seguir avanzando.
-Sólo intento ser cortés chica, no quise molestarte. Lo lamento mucho.
Le observé con una ceja alzada durante un minuto y luego estiré mi brazo libre hacia él.
-Kate Weasley- anuncié.
-Serpens Malfoy- dijo él apretando mi mano haciendo que pequeñas descargas eléctricas recorrieran mi cuerpo.
-¿Eres hermano de Scorpius?
-Sí- respondió frunciendo el ceño confundido -¿Lo conoces?
Asentí suavemente sin darle más detalles y su rostro se crispó mientras sus bonitos ojos se oscurecían.
-¿Dije algo malo?
-No.- contestó de manera cortante y fría -No has dicho absolutamente nada, con permiso.
Lo observé alejarse con incredulidad y luego sacudí la cabeza. Era obvio, un chico no podía ser totalmente perfecto. Este era guapo, pero bipolar. Tachado de la lista.
Respiré profundo un par de veces para quitarme el pequeño pinchazo de decepción que había sentido y continué mi camino perdiéndome aún más si era posible. De repente oí un fuerte ruido como si estuvieran arrojando cosas contra las paredes.
Obviamente mi curiosidad me ganó y seguí el alboroto hasta que me encontré frente a una puerta de madera en un oscuro pasillo que daba bastante miedo…
Vacilé con mi mano sobre el pomo de la puerta pero finalmente lo giré y me encontré con un amplio salón de clases cuyo mobiliario estaba siendo lanzado con violencia contra la pared por… ¿A qué no adivinan? ¡Sí! ¡Por el mismísimo señor Serpens-ultra-guapo-pero-bipolar-Malfoy!
Lo observé con la boca totalmente abierta y sin darme cuenta di dos pasos al frente por lo que me sobresalté cuando la puerta se cerró con fuerza tras mi espalda. Y si me asustó a mí, es obvio que también asustó al rubio.
-¿Tú? ¿Qué demonios estás haciendo aquí?- gruñó dándome una mirada llena de rabia y odio.
-Yo… Yo sólo…- murmuré frases sin sentido mientras retrocedía bastante asustada, a decir verdad.
-¡Te he preguntado que estás haciendo aquí! ¡¡Responde!!- rugió caminando hacia mí hasta acorralarme contra la puerta.
Sin darme cuenta mis ojos se habían llenado de lágrimas que ya estaban deslizándose por mis mejillas.
-Oí ruidos y vine a ver qué pasaba…-sollocé suavemente
-Esto es lo que pasa niña idiota, estoy molesto y así descargo mi ira
-Fue algo que dije, ¿verdad? Lo lamento…
Él puso sus manos a cada lado de mi cabeza y acercó su rostro al mío, su aliento golpeando mis labios.
-No quise… No quise hacerte llorar…-susurró mientras una de sus manos recorría mi mejilla secando las lágrimas que el mismo había provocado.
Yo simplemente bajé la mirada. ¿Por qué hacía todo esto?
-No debería acercarme, va contra el código…
-¿El código? ¿Qué código?
-Tú… Le gustas a Scorpius, no puedo… No debo acercarme…-murmuró remarcando la última frase.
-¿Qué? Yo no lo gusto a Scorp…
-¡Claro que sí!- su puño se estrelló contra la puerta y yo me estremecí -Me lo dijo ese día en el tren… Cabello castaño, piel pálida… Lo único que no coincide son tus ojos, dijo que eran celestes como el hielo…
-Pero yo no… Yo no conocí a Scorpius en el tren… Nos conocimos luego, en los botes…
¿Ojos celestes como el hielo? Espera, yo conocía unos ojos como esos…
-Él no me describió a mí…- musité muy suavecito -Hablaba de Nessa Montgomery… Nuestra amiga…
Eso lo descolocó totalmente.
-Espera, ¿qué? Ósea… ¿Mi hermano no hablaba de ti?
Negué con rapidez y su rostro se horrorizó totalmente.
-Entonces yo… Oh Dios, Kate…- dijo en voz baja acercando su mano a mi mejilla y yo rápidamente bajé la cabeza dándole un claro indicio de que no quería ser tocada. No por él.
-Déjame ir, por favor…-le supliqué temblando. Me sentía tan desprotegida e indefensa… Nunca me había sentido así, ni siquiera cuando mis padres me golpeaban.
-Sí… Ve… Vete, es mejor así…-habló en un murmullo retrocediendo, alejándose de mí.
Me giré con toda la rapidez que pude e intenté abrir la puerta… Pero no pasó nada.
-¡Ábrela! ¡Quiero salir!
-¿Qué?- preguntó él sin comprender
-¡Que me abras!
-¡Yo no he cerrado!- exclamó confundido. Se acercó y jaló el pomo pero la puerta permaneció cerrada.
-¡Maldita sea! ¡Estoy encerrada! ¡Y contigo, lo que es mucho peor!- chillé
-¡Kate cálmate! ¡Nunca quise hacerte pensar mal de mí! Es solo… ¡Ese código! ¡Ese maldito código!
Entonces lo comprendí. El código… Se suponía que él no podía acercarse porque "yo le gustaba a Scorp" y eso le molestaba porque… Porque quería acercarse. Porque yo le interesaba.
Le di la espalda para que no viera el drástico cambio en mi rostro, el brillo esperanzado en mis ojos, como comenzaba a hiperventilar.
-¿Kate? ¿Estás… Estás bien?
-Sí…- respondí con voz insegura -Eso creo…
Me senté en el piso y señalé un espacio a mi lado para que él hiciera lo mismo.
-Cuéntame de ti- dije luego de unos minutos
-¿Qué… Qué quieres saber?
-No sé… Solo cuéntame…
-Hmm… Bueno, estoy en tercer año, tengo una melliza que está en Ravenclaw…
-¿Y tú?- inquirí con curiosidad
-Gryffindor- respondió amargamente
-Amm… No parece gustarte tu casa…
-Me agrada mi casa, no me malentiendas. Pero mi padre… Él aún no lo acepta, cree que cometí un error.
Lo miré fijamente, un tanto sorprendida por la similitud que había entre ambos… Ovejas negras de nuestras familias…
-Mis padres tampoco aceptan mi casa… No han dicho nada por ahora, pero sé lo que va a pasar cuando llegue a casa…- me estremecí sin querer.
-Van a golpearte- ni siquiera fue una pregunta, él solo lo afirmó y yo asentí. ¿Para qué negárselo?
Nos sumimos en un largo e incómodo silencio durante unos minutos, ninguno sabía que decir o hacer.
-Yo…- comenzó Serpens
-No lo digas- le interrumpí de manera no muy cortés.
-¿Decir qué?
-Que lo lamentas, odio que me tengan lástima.
-No te tengo lástima, te admiro en realidad. Eres una chica fuerte.
Me sonrojé y bajé la mirada pero Serp puso su mano en mi mentón y me obligó a mirarlo a los ojos.
Abrió la boca, posiblemente para decir algo pero antes de hacerlo se arrepintió y retiró su mano de mi rostro.
-Desearía que fueras mayor…-suspiró
-¿Mayor? ¿Y eso para qué?- le pregunté confundida
No obtuve respuesta y el incómodo silencio volvió a interponerse entre nosotros. Me dio la sensación de que Serpens era un chico que ocultaba muchas cosas y eso le daba un aura de misterio que atraía a las chicas. Yo solo era otra más que había caído en su red.
Al final terminé por aburrirme y me recosté en el piso cerrando los ojos. Estaba un poco cansada así que quizás podría tener tiempo para dormir, sólo un poco…
-No te duermas- declaró su voz sobresaltándome y quitándome el sueño de encima.
-¿Por qué no? Estoy cansada- repliqué en un quejido.
-Me gusta hablar contigo… Si te duermes voy a aburrirme.
Quise golpearlo y decirle, "¿Y a mí que mierda me importa si te aburres o no?" pero me mordí la lengua porque no deseaba convertirme en una mal educada.
Apoye mi codo en las rodillas y recosté la cabeza sobre mi mano, luego suspiré y paseé la mirada por el salón. Que aburrido…
-Se abrirá a las tres de la tarde- anunció Serpens como si fuera algo sin importancia.
-¿Qué?
-Este salón. Tiene un encantamiento, se cierra a las diez y abre a las tres.
Me paré de un salto y le di un manotazo en la cabeza.
-¡¿Y no podías decírmelo antes?! ¡¡Creí que jamás saldría de este lugar!! ¡Idiota!
Para mi consternación, el estalló en carcajadas y en unos segundos ya se encontraba rodando en el piso con el rostro rojo y sudoroso (lo que no le hacía ver menos guapo en absoluto)
-Es que… Tendrías que ver tu cara…- se detuvo un momento por las risas y luego continuó -Era demasiado cómica
-¡¿Lo supiste durante todo el tiempo?!
Su ataque de risa se detuvo por un segundo que le sirvió para asentir y luego continuó riendo sin control.
-¡¡Imbécil!!- chillé dándole una patada en el estómago para luego tomar mi mochila y caminar hecha una furia hasta la puerta que se abrió sin yo tocarla.
-¡Kate! ¡No, espera!
Caminé más rápido aún y cuando estaba girando en una esquina una mano ya conocida tomó mi brazo y me hizo retroceder.
-Escúchame, el único motivo por el que hice todo eso de quedarnos encerrados fue porque quería conocerte mejor y que tú me conocieras a mí… No tuve ninguna mala intención y si te molestó, lo lamento.
Mi rostro se relajó notablemente y asentí con una pequeña sonrisa.
-Ya debo irme, le prometí a mi hermana verla en unos minutos. Cuídate Kate, espero verte pronto.
-Nos vemos Serp- hice amago de voltearme pero su mano nuevamente me detuvo quedando ambos frente a frente.
Sus labios presionaron suavemente mi mejilla y luego se alejó un poco, pero antes de darse la vuelta cambió de opinión y me acorraló contra la pared.
-Una… Una cosa más- murmuró con su aliento golpeando mi rostro, embriagándome.
-¿Qué…?- musité.
-Quiero que seas mayor porque… Porque no salgo con niñas pequeñas, y me muero de ganas por salir contigo…
Dicho esto dejó un pequeño beso en la comisura de mis labios y se alejó con una irritante sonrisa de suficiencia al verme hiperventilando. Maldito rubio arrogante…
Oh Dios, ¿por qué no me haces crecer ahora ya? Ambos salimos ganando. Tú adelantas deberes y yo me gano un adonis personal…
Tambaleándome comencé a caminar sin rumbo fijo y cuando menos lo esperé me encontré entrando en la sala común donde mis amigos me esperaban asustados, preocupados y enojados.
No les presté atención a Al y Scorp, sin embargo tomé a las chicas de los brazos y las arrastré hasta el dormitorio de chicas que cerré cuidadosamente para que nadie nos oyera.
-¡Kate te perdiste todas las clases!- me regañó Nessa
-¡Y la comida!- añadió Ari
-Encantamientos…
-Tostadas con mermelada…
-Transformaciones…
-Huevos revueltos…
-Defensa contra las artes oscuras…
-Waffles…
-¡Arianne ya deja de hablar sobre comida!- chilló Ness -¡Lo que Kate hizo estuvo mal! ¡Tienes suerte de que no hayamos tenido clases con el profesor Snape y…!- se interrumpió bruscamente
- ¿Kate? ¿Me estás escuchando? Pareces estar en las nubes…
-Oh chicas, no tienen ni idea…- murmuré y con los ojos brillantes me dispuse a contarle mi caótico y a la vez maravilloso día.