← Un giro de ciento ochenta grados H.G. y S.S. · de
Un giro de ciento ochenta grados H.G. y S.S. — capítulo 10
Nada es lo que parece
Pov Hermione
Habia pasado un día desde que había hablado con el director, le había preguntado todo sobre mi madre, y según lo que él me dijo ella era una bruja innata, tan inteligente como yo, o incluso mucho más, y a diferencia de su asquerosa familia, que le retregan su sangre pura al resto ella no se regía por eso, entablaba conversación con cualquiera, incluso los sangre sucia sin miramientos, pero sus padres la obligaban a ser quien no era, y hacer ciertas distinciones, por eso según el director ella huyo del mundo mágico, no aguantaba tal fechoría ante los hijos de muggles que se cometían, en algún momento cometió un error, pero trato de solucionarlo recalco el profesor, -¿qué error? Pregunte curiosa pero el profesor de ojos azules, solo dijo nómbrame una sola persona que no se haya equivocado en su vida y te lo contare, busque y busque en mi mente pero no existía tal persona, por lo que me rendí y solo le mostré la carta que me dejo, mi madre me la tendió nuevamente y muy educadamente me sugirió que me marchase, pero lo que más me mantuvo inquieta ese día fue no ver al profesor snape rondando por los pasillos, pero ya eso no importa debo darme un baño y vestirme de prisa si no quiero llegar tarde a encantamiento repetí mentalmente.
Luego de ducharme y vestirme adecuadamente, con el uniforme, me dirigía al comedor, cuando tropecé con alguien, me mordí el labio enojada para no salir con una mala palabra a un desconocido, después de todo él o ella no era la culpable de mi desgracia, sin siquiera verlo, seguí caminando cuando iba a entrar por la inmensa puerta color caoba, del gran comedor, alguien me tomo bruscamente del brazo, jalándome hacia así, lo comprendí todo al ver su rostro era mi profesor de pociones Severus Snape, del galón tan brusco que me dio mi cara quedo a milímetros de la suya, podía sentir el calor que emanaban sus labios, con un olor a yerbabuena y menta, lo aspire descaradamente sin darme cuenta siquiera de lo que hacía, no había manera de salir de mi trance hasta que…el profesor snape hablo con voz entrecortada muy cerca de mis labios -Necesito hablar con usted y rompió el encanto lo fulmine con la mirada y al ver en la postura que nos encontrábamos me aleje un poco de él, mire en todas direcciones pero aparentemente no había ningún fijón, el me pego aún más a sus cuerpo y sentí como nos desvanecíamos en el aire y aparecí en su despacho.
-Que se volvió loco exclame al borde de la ira quien se creía que era el para disponer de mi tiempo
-le dije que teníamos que hablar dijo el pelinegro con voz fuerte
-y yo, no tengo tiempo, así que adiós
-Ya le he dicho que vamos a hablar lo quiera o no me entendió
-usted no puede mandar en mi tiempo
-Ya lo he hecho, y mientras mas hable como un loro parlante, más tiempo perderá, ¿está claro? dijo severus arqueando una ceja y poniendo su mirada más amenazante
-esto es injusto dije frustrada, se aprovecha porque no le puedo faltar al respeto, dígame de una vez lo que tiene que decir por favor dije impaciente moviendo mi pie en forma de tambor
-siéntese espeto con petulancia "mi querido profesor" pensé con arrogancia, me senté y él también lo hizo al otro lado de su escritorio.
-necesito hablarle de la carta que dejo su madre -como sabe de ella dije interrogándolo el profesor albus dijo que no le diría -pues lo hizo, me va dejar continuar o tengo que ¿compararme tapones de oídos? para no escucharla, le eche una mirada de odio.
-Tiene que casarse conmigo tanto si se quiere como si no
-QUE, QUE, está diciendo se volvió loco, aún no he terminado el colegio, ni siquiera, he presentado mis timos
-Eso es irrelevante debe casarse y punto ¿quedó claro?
-pues no, nada ha quedado claro, yo no tengo la culpa del estúpido juramento que usted y mi madre realizaron, yo ni siquiera era consciente en ese entonces, era una bebe apenas y estaba creciendo en el vientre de ella, y ella me compromete que tal si no lo Amo no le importa
-Me importa un comino si me ama o no debe hacerlo
-así que supone que usted me puede manipular o convencer de esta forma, no sea tan engreído profesor, yo no soy un objeto de su pertenencia el cual utiliza a su antojo, yo no soñé con esto que va
-me vale una mierda con lo que usted haiga soñado, además a usted no parece molestarle mi presencia o al menos le gustan demasiado mis besos, ¿o no?.
Maldito Snape eso sí que me ofendía, como si él no los hubiese disfrutado
-Te odio nunca vas a dejar de ser el cerdo que eres, ¿te has enamorado de mi verdad? y por eso has montado todo este chousito, me quieres solo para ti ,pero tú para mí no eres más que un mortifago, doble cara, pedófilo, en ese momento trate de taparme la boca con las manos pero ya era muy tarde eso no era lo que pensaba de el, solo estaba dolida, Severus rodio su escritorio y se puso de frente a mi, levanto su mano estaba segura que me iba a dar una bofetada, pero luego cayo nuevamente sin llegar a tocarme.
-Maldita sea, Granger vallase de aquí, antes de que cometa una locura, le juro que si se casa conmigo le contare toda la verdad sobre su familia, su padre.
-yo no me voy porque, antes de que pudiera decir algo más, severus me besaba con urgencia, como si sintiera que después de esto me perdería para siempre, enrolle mi brazo en su cuello y me pegue a él, el me subió a su escritorio y comenzó a besarme con más prisa, sentí como clavo sus dientes en mis labios y de mi boca se escapó un leve gemido, pero luego el comenzó a intensificar el beso y comenzó lastimarme parecía estar en un trance por lo que tuve que empujarle, me miro con preocupación y luego todo el amor que había sentido por él se marchó tras estas funestas palabras "a que si beso bien" se la pasara delicioso… si lo desea yo no, la obligare, le metí una cachetada y Salí corriendo de su despacho. Esas palabras eran funestas porque me habían matado por dentro mi corazón se había partido en mil cuadritos, pero no permitiría que se volviera a burlar de mi.