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Historia 124605 — capítulo 1

Hermione pov

Sentí el rose de un dedo en mi espalda y entonces, me giré para encontrarme con la persona que había reclamado mi atención. Me sorprendí al ver quien era, realmente no lo esperaba.

Su bufanda resaltaba de la túnica negra con los colores de la casa: el típico verde esmeralda y plateado, me limité a mirarlo con cierto desagrado y el muchacho no dijo nada. Crabbe extendió una de sus manos regordetas hacia mi y respondiendo a su gesto abrí la palma de la mano, entonces el joven dejó caer un pedazo de pergamino doblado en cuatro.

No agradecí su acto ni tampoco creo que él lo esperara ya que cuando levanté la vista nuevamente contemplé el vacío y vi como se alejaba el joven Slytherin hacia su mesa correspondiente para dejarse caer en su habitual asiento a la derecha de Draco Malfoy. 

Volví a mirar el pequeño trozo de pergamino y decidí abrirlo, por supuesto aquella era la caligrafía del rubio arrogante. ¿De quién más seria entonces?

Quiero que hablemos de lo que ocurrió la última noche. Encuéntrame hoy en la sala multipropósito a las 8, allí estaré esperándote, Granger. Espero verte pronto,

D.M

Terminé de leer la nota y comprobé que nadie haya notado cambio alguno pero por suerte Ginny no se había percatado de nada porque estaba hablando animadamente con Dean Thomas y, me caí en la cuenta de que Ron y Harry se acercaban, guardé el pergamino en el bolsillo de mi túnica rápidamente y actué de forma distraída.

—Herms aquí estas, Harry y yo bajamos un poco tarde porque nos quedamos dormidos. ¿Nos perdimos de algo?— El pelo despeinado color fuego de Ronald Weasley dejaba al descubierto los hechos.

—Creo que tú te perdiste un cepillo ¿no? Si quieres te presto el mio—dije divertida y no pude contener una risa, Harry se unió a la mía y Ron puso cara de enfado.

—Bajamos apurados y no llegue a peinarme bien— Se defendió el colorado pasando una mano por su cabello.

Las cosas con Ron habían terminado de una manera muy interesante… estábamos juntos y éramos felices…en un principio, creía que estaba enamorada profundamente de el pero poco a poco entendí que ese amor se fue apagando, era como si faltara algo…algunos llamarían eso a la falta de pasión y creo que fue así. En fin, ambos entendimos que la relación llegaría hasta allí y juntos tomamos la decisión de separarnos. Fue bastante fácil y sin esfuerzo alguno volvimos a ser amigos.

Tampoco estaba preparada para una relación seria, Ron a pesar del destino que nos alejó, fue alguien muy importante porque con él había perdido mi virginidad.

Me rendí al amor y empecé a salir con otras personas disfrutando de noches acaloradas bajo las sabanas…

Pensando en todo ello y con Harry y Ron quienes se sentaron a mi lado, pronto olvidé la nota que llevaba guardada en mi bolsillo…

Estaba recostada sobre mi cama en el cuarto que compartía con mis compañeras de Gryffindor cuando la puerta se abrió de repente. Era Ginny quien se acercó a mí en cuestión de segundos.

— ¡No sabes lo que acaba de pasar!—gritó la chica desesperada y con un tono tan positivo en su voz que creo, aplastaba mi aura fácilmente.

— ¡Por Merlín, Ginny! ¡¿Qué es lo que ocurre?!— dije dejando atrás mi libro de Historia de la magiay mirando como la joven daba saltos a mi costado para llamar aun más mi atención.

— Esta noche. Harry, yo. Salida las 8 en el jardín, al lado del lago. —Parecía un cavernícola hablando.

— ¿En serio?— y entonces lo recordé.

De pronto sentí que la voz de Ginny estaba lejana y no escuchaba lo que decía, sentí también como de repente mi bolsillo derecho pesaba como una gran bolsa de galleons.

Ginny debió notarlo porque su voz se terminó de apagar por completo y solo quedó silencio.

— ¡Herms! ¿Qué te pasa?— preguntó entonces y caí en la realidad.

—Nada disculpa, recordé que yo también tengo algo que hacer a esa hora…

— ¡¿Hermione Granger tiene una cita y no me contó nada?!—dijo sobresaltada y un poco ofendida.

—Tal vez…

— ¿Con quien?

—No importo yo en estos momentos, contame vos como conseguiste la cita con Harry.— la verdad era que no tenía muchas ganas de escucharla y era porque mi mente tenía en que pensar por si sola pero a pesar de ello escuché lo que tenía para contarme.

—Me alegro mucho por ti, Ginny— dije finalmente.— Si quieres puedo prestarte un lindo vestido que mi madre me regaló hace poco, no lo he usado muchas veces pero creo que te quedará muy bien a ti.

— ¡oh, gracias Herms! Ahora vuelvo y me lo pruebo tengo que hacer un par de cosas antes.

—Esta bien, te lo dejare aquí en tu cama porque quizás no me encuentres.

— ¡ah! ¡Cierto que también tienes una cita! ¿No?—dijo ella.

—Eso creo— respondí.

—En todo caso, me contaras más tarde de ello.

—Perfecto. Nos vemos Ginny y suerte esta noche.

Me sonrió por última vez y deseándome suerte también a mí, desapareció tras la puerta.

Le había explicado a Ginny que no me encontraría allí  porque antes quería salir y despejar mi mente.

Lo mejor que podría hacer era planear las cosas antes de que sucedan y tratándose de nada más ni nada menos que Draco Malfoy la idea mas sensata es prevenir para no caer en sus alborotados juegos malignos. A pesar de todo, el Slytherin era un hombre y su sensibilidad: las mujeres, esa era mi arma mortal, ser provocativa pero no en exceso, siempre mezclándolo con una pizca de intriga…

Sin embargo, y, reconociendo que me interesaba saber lo que tenia para decirme, le había aclarado a Malfoy que nuestros encuentros habían acabado el mismo día que comenzaron, no quería nada que proviniera de él, el solo pensamiento de lo que hice hacía revolver mi estomago aunque debía admitir, en parte me encantaba enloquecer a los hombres y por alguna extraña razón algunas veces el deseo gana al desagrado.

Allí estaría esta noche conmigo, el gran error que cometí. Draco Malfoy era un error y lo sabia. ¿O no? Por ahora, de lo único que estaba completamente segura era de mis deseos y aunque costara reconocerlo, en ellos estaba el rubio arrogante y más antipático de todos: Draco Malfoy.