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Katniss, Peeta y los no fallecidos — capítulo 1

Capítulo 1

Cena en familia

Me observo en el espejo, más precisamente, mis imperfecciones. Parezco estar haciéndolo muy seriamente, yo no lo noto, ya que miraba otras facciones más precisas de mi rostro.

Pero quien verdaderamente, quien se da cuenta, y me lo hace notar, es mi padre, un humilde trabajador de la Veta, es minero por obligación, ya que no tenemos otra forma de vivir, a menos que cuente la caza furtiva ilegal, cosa que no creo en absoluto.

En esos siete minutos en los que conllevaba contemplando mi rostro, mi padre, José Everdeen, se ríe, y yo, estando tan distraída no sé de dónde sale esa risa tan espontánea y duradera que sale de su boca, así que, muevo mi cabeza hacia ambas direcciones, tratando de averiguar de dónde es su procedencia.

-Es lo que hay…-me dice muy sencillamente y riendo con su mano en mi hombro

Me río un poco y me dirijo  hacia mi habitación y me pongo a pensar. Luego de ganar los juegos  y además traer a Peeta con vida, lo cual también es gracias a Haytmich. Me cuestiono si eso fue bueno o malo, ya que me trajo más problemas que satisfacciones.

Para dejar de pensar un poco en eso Intento averiguar qué es lo que quiso decir José al respecto de mi seriedad ante mi evaluación sobre mi adolescencia, habrá querido decir que el rostro que saqué no es tan bonito, ya que heredé gran parte de él, o quizás, que es una nueva etapa de la vida es lo que hay que soportar, al menos por el momento. Me inclino por la segunda opción

Mientras yo pongo la mesa, mi padre cocina los pollos en la parrilla, mi madre recién regresa de trabajar en el hospital que construimos con Peeta con partes de las ganancias de cada uno por nuestro "trágico amor". Prim viene unto con ella, a mi madre, María del Carmen, la llamo así más formalmente, cuando se lo digo se ríe y baja la cabeza moviéndola de un lado a otro.

Luego, cuando acabamos de terminar de ordenar todo, llega Mags junto a Finnick y Johanna. Cenamos todos unas ricas patas de pollo, algo simple para un par de cazadores furtivos no? Pues si jajaj

Yo ceno en silencio sin molestar ni ser molestada por nadie, pero escuchando atentamente los relatos y las charlas de los demás por supuesto, como no tengo nada interesante que contar de mi vida, ni algo que acotar con respecto de lo que hablan

Es increíble  el poder que tiene Johanna, (por así decirlo) de transformar ciertas cosas y anécdotas en graciosas, y me fascina su simpleza para contar algo desde lo aterrador hasta lo romántico, como Peeta por ejemplo.

Mags se queda callada, a menos que cuente el reírse a carcajadas y murmurar con Finnick de algo que dijo anteriormente Johanna.

Más tarde Johanna hace hablar a Mags para que cuente una larga historia sobre cómo fue que se conocieron ellos (Finnick, Mags y Johanna). Según ellos, se conocieron a la salida de una reunión a pedido del Capitolio y de las cámaras en la que, por rara vez decidieron juntar a todos los vencedores vivos que había hasta el momento, esta ceremonia se hacía cada diez años.  Las medallas de oro eran para los que llevaban veinte años vivos desde su victoria, este es el caso de Mags; Para los que llevaban diez años, un tal Brutus (es el único nombre que me resaltó en el momento, así que es por eso que lo recuerdo) y otros dos más un hombre y una mujer, creo que eran dos hermanos, Cashmere y Gloss, se llevaron la medalla de plata.; Y la de bronce para los que llevaban cinco años, en este caso de Johanna y Finnick. Ellos apenas eran unos pequeños jóvenes, Finnick siempre con el torso desnudo; Seguro que, o es pobre y se ha gastado todo el dinero que ha gando apostándolo o quién sabe en qué, o en su placard hay ausencia de vestimenta porque las polillas se han hecho una gran cena con ellas, que de por sí ya eran pocas.

Después de todo un discurso de fecha, hora y ubicación exacta de cada uno en esos momentos, es por eso lo largo del relato, Mags bebe un poco de vino y luego se calla por un rato pero luego rompe a reír devuelta como de costumbre.

Fnnick me toma por sorpresa preguntándome en qué andaba con Peeta. Como veo llegar la insinuación de Finnick al ver su expresión, me sonrojo rápidamente, así que trato de disimularlo tapándome la cara con las manos como si estuviera pensativa y respondo hábilmente que Peeta se ha enojado conmigo y por eso ha puesto distancia y que yo lo estoy superando, ya que no siento nada por él, ni sentía, al menos hasta el momento… quizás cambie de opinión, no lo sé, soy impredecible.

Acto seguido todos se quedan en silencio mirándome con incertidumbre ante mi facilidad para decir algo tan terrible para ellos, nadie habla, se quedan obsoletos, como sacando sus propias conclusiones, como si se hubieran creído a otro Peeta durante los Juegos o como si acabaran de conocer mi lado mentiroso. Al parecer todos escogen la primera, todos menos Finnick, tal y como lo sospeché, él no me creyó ni una sola palabra, lo conozco muy bien, y él a mí, así que veo en mi mente una futura charla con el chico del tridente.