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Katniss, Peeta y los no fallecidos — capítulo 2

Capítulo 2

Miradas que enamoran

Trato de no pensar en Peeta, pero las palabras que Finnick me dijo s quedaron volando dispersas en el aire, pero aún más en mi cabeza.

-Piensa esto Katniss: … ¿Estás enamorada o acostumbrada a "amar" a el chico del pan?

Pienso si lo que sentí en la arena, ese cosquilleo cuando lo besé (porque Haytmich me obligó) fue realmente amor o solo fue algo pasajero para poder mantenernos con vida dentro de esos sádicos Juegos, horribles para algunos y divertidos para otros, espantosos para mí. Sigo pensando y no sé si debí haberlo atravesado con mi flecha cuando pude, para evitarme más problemas, o debí huir y dejar que el Capitolio acelerara la muerte de alguno de los dos. Pero no podía o no quería, no quería forzar nada, tenía que seguir con la "actuación", tampoco Peeta me abandonaría, porque me quiere y porque me respeta, por eso tampoco forzaría nada.

Para dejar de pensar un poco de Peeta vuelvo a la realidad, estoy en clase de Historia, no de Panem, y me piden que lea un fragmento del libro, el profesor es muy paciente pero a veces creo que se convertirá en un muto o algo semejante, porque muchas veces no le hacemos caso omiso y no se enoja, pero hay otras veces en que estoy segura de que desearía tirarnos con el borrador en la cabeza, pero no lo hace por tres simples razones: 1-Lo despedirían; 2- No alcanzarían los borradores para todas las cabezas y ; 3-Arruinaría su reputación. Así que leo:

-Los romanos en la antigüedad, al principio de la historia hablaban el latín, también hacían como si fueran unos juegos del hambre en un lugar llamado Coliseo Romano, soltando tigres gigantes y muchos hombres para que tratasen de matar a un solo hombre, si este esclavo podía, ganaba y era liberado luego de otros sucesos más.

Es muy aburrido, así que no planeo contarlo más. Resumiendo, cuenta que muy en la antigüedad, incluso muchísimos siglos antes de los días oscuros, los romanos y los griegos eran unas de las culturas dominantes en los siglos en que persistían, y todo eso, al fin y al cabo cosas muy aburridas. No entiendo porqué nos hacen estudiarlos, ni siquiera se trata de historia de Panem, supongo que es solo un comentario sobre cómo vivían en otro continente, pero sigo sin comprender, ya que ahora no sabemos nada de lo que es de ese continente en la actualidad. Además ellos no estudiaban ni estudian sobre nosotros, al contrario, nos ignoran, y nosotros también a ellos, somos mundos apartes.

Todo esto tiene al menos algo de bueno: he dejado de pensar en Peeta y mi situación con él para odiar a los romanos, pero ahora lo he recordado con este comentario.

Al salir de la escuela, me voy directamente a mi casa, voy tomando mis libros con ambas manos poniéndolos contra mi pecho, con la cabeza cabizbaja, cuando de repente me encuentro a la persona en la que estaba dedicando mis pensamientos.

Se ve tan guapo con los rayos del sol cayendo perpendicularmente sobre sus rizos rubios, tanto que me habla y yo miro como se mueven sus labios lentamente a causa de mis ojos que lo miran fijos, me quedo boquiabierta, pero cuando lo noto trato de ocultarlo.

Hasta que él me mira con una ceja levantada, preguntándome si estoy bien o si me ocurre algo

-Hola, perdón, es que me quedé pensando en algo que tiene que ver con la escuela - no es cierto, estaba embobada mirándolo-

-Sí, lo noté. Porque dejaste caer tus libros o quizás fue sin querer, no lo sé, pero tú no lo notaste-

-Oh… no -digo un poco sonrojada y tratando de volver a la realidad - ¿y tú que me decías cuando no te escuchaba?- le pregunto como para que se ocupe de hablar en vez de mirarme

Fue ahí cuando sentí algo distinto, algo que no sentí nunca por nadie, incluso por él antes en la arena, ni por mi amigo Gale, cuyos ojos  observé miles de veces. Ambos nos agachamos al mismo tiempo y sin querer nos golpeamos las cabezas y nos quedamos mirándonos, él me pregunta y yo a él si se encontraba bien.

Él me toma la cabeza con ambas manos observando fijamente mis ojos grises, aunque quiere disimular aparentando mirar si tengo algún tipo de herida en la cabeza aunque lo dudo.

Nos quedamos así durante un rato largo, hasta que reaccionamos al mismo tiempo y yo hablo primero

-Ehhmmm… Peeta! -le digo casi gritando, algo sobresaltada y abriendo y cerrando los ojos rápidamente, tratando de no volver a perderme en esos ojos azules, no quiero volver a Peetalandia a perderme en su mirada, al menos por ahora,  así que le digo- ¿Qué es lo que estabas haciendo por aquí?

-Nada-me dice- es que hoy no fui al colegio, y estuve horneando un poco pero desgraciadamente tuve que volver para traerle unos útiles que mi hermano se dejó olvidados en casa y luego me topé con tus ojos y estoy convencido de que se me ha quemado lo que dejé preparado horneándose-dice riéndose

-Ahh…. Bueno... -le digo y me río- yo recién salgo, así que tengo hambre, me tengo que ir a comer algo-lo saludo con un beso en la mejilla y me voy- Adiós Peeta nos vemos…-

-Justamente…-susurra, o mejor dicho se susurra para sí mismo, ya que lo ha dicho muy bajito, como para que no lo escuche, pero lo he hecho.

-¿Qué?- le digo retrocediendo unos cuantos pasos

-Hambre... Justamente hambre…, la causa inicial de toda esta tortura, lo que le da su nombre, y también la causa por la cual ahora estamos hablando-

-¿Te refieres a los juegos?

-Sí, precisamente- me dice sonriendo medianamente, como si antes hubiera sospechado que no lo entendería.

-El distrito 12, un lugar en donde puedes morirte de hambre si poner en peligro tu seguridad…- le digo en forma medio sarcástica

-Y además, si la suerte no está de tu lado…-me dice como para que termine la oración-

-Te mueres?! - le confirmo algo dudosa

-Por supuesto, y yo no dejaré que a nadie le pase, menos a ti ¿sabes Kat?

-Está bien, muchas gracias Peet, yo no dejaría ni que el hambre ni que nada te arrebatara de mi vida, quiero decir, digo algo sonrojada tratando de retractarme, pero me doy cuenta de que es tarde, y que ya he hablado de más-que como tú lo harías por mí claro; En fin, adiós -basta de cosas melosas por hoy- bye Peeta suerte!!!

  • Adiós Katniss igualmente, yo también te quiero y suerte- como si me hubiera descifrado lo que le quise decir sin saberlo en la frase que le dije anteriormente, me grita y yo me río, él también lo hace y me voy sin más.