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Katniss, Peeta y los no fallecidos — capítulo 12

Capítulo 12

Tributo argentino

Luego de que sale Peeta de ducharse, yo soy la siguiente, cuando termino me cambio y como él ya está preparado y cambiado para salir nos vamos a el vagón comedor a esperar a que el tren se detenga para dejarnos huir al mundo exterior.

Cuando volvemos a experimentar el calor del centelleante sol y las corrientes de aire fresco que nos proporciona el viento al salir de la calidez mínima en caso de sufrir frío y de la frescura adecuada para soportar las altas temperaturas, no nos acostumbramos rápidamente.

Como los tres ya estamos bañados, cambiados y perfumados luego de bajar del tren que nos trajo hasta aquí vamos a la casa de Haymitch a cenar sin saber qué es lo que nos depara en esta noche, ni cuál es el motivo por el que nos han citado privando minutos en los cuales podría utilizando para disfrutar con Peeta o con mi familia, lo que creo más probable en estos momentos.

Concluimos el viaje desde el Capitolio hasta la estación, y de la estación a casa de Haymitch estamos parados en la puerta de su casa esperando a que nos abra para entrar, comer y salir, o al menos ese es mi plan ahora, me urge regresar a mi casa, aunque no sé porqué, creo que quiero meditar todo lo ocurrido durante la estadía en el tren y en el Capitolio aunque fuese muy corta, en resumen, desde que me fui en dirección hacia la urbanización.

Después de unos minutos esperando, éste nos abre.

-Adelante, pasen… - todos nos quedamos perplejos y boquiabiertos ante un nuevo Haymitch o un cambio rotundo de un estilo inesperado de Haymitch.

Es de no creer, nadie puede llegar a reconocer lo que está sucediendo, se ha cortado el cabello y tiene un jopo en la punta que da en la frente, lo que lo hace más elegante que de costumbre, lleva puestos unos pantalones de color blanco y una camisa rayada con un saco, ambos del mismo tono de blanco y por último, una corbata roja muy llamativa.

Como ve que no pasamos y nos quedamos observándolo detenidamente de arriba hacia abajo y mirándonos unos a los otros como adivinando nuestros pensamientos, nos dice:

-¿Qué tal me veo? , solo esta ocasión lo ameritaba - nunca se había vestido de tal manera, tan formalmente, para alguna fiesta importante siquiera, jamás de ese modo. Lo que me hace pensar en qué es de lo que me he estado perdiendo en mi ausencia en este corto lapso de tiempo en el distrito 12 , de hecho los tres nos encontramos en la misma manera, sorprendidos ante la atípica realidad.

Después de este repentino episodio pasamos hacia el interior de la casa de este vencedor, al entrar nos ocurre un acontecimiento parecido al anterior solo que este no tan curioso como el gran cambio realizado en Haymitch, vimos a una chica muy elegante sentada en la silla de algarrobo esperando sentada con sutileza, llevaba puesto un vestido largo de color turquesa que llegaba hasta las rodillas y tenías volados.

La joven tenía un aspecto parecido al de nuestro amigo, aunque no lograba a entender porqué, su cabello largo y ondulado era de color castaño oscuro, y a pesar de su aspecto lineal y acorde a la situación, a cada cierta fracción de segundos bebía a pequeños pero continuos  sorbos de la bebida que tenía en su copa, ahora sí veo el parecido que encontraba con él. Lo que aun no sé es si es una amiga, familiar lejana, o quizás más que una simple y peculiar amiga.

-Hola, buenas noches - repetimos los tres a la par dirigiéndonos de a uno para saludar a la desconocida que nos espera parada en su lugar esperándonos  desde que nos vio entrar. Nos sentamos a la mesa,  la que se encontraba preparada muy adecuadamente para nosotros, me pregunto si nuestro mentor se habría molestado en hacerla, cosa que no creo en absoluto, habría obligado a la chica, tampoco lo creo, o si habría contratado a alguien para que la hiciera, lo que sí creo bastante posible, ya que también han desaparecido los chiqueros de suciedad que era parte de la casa, y además la comida, él no sabe cocinar.

Comenzamos a entrar en confianza con Dana, ese es el nombre de la joven proveniente de un país de América del Sur o de lo que era América del Sur, y a partir de más y más conversaciones que siguen con mayor fluidez, es como si fuésemos amigas conocidas desde hace ya varios días o meses.

-Soy de Argentina, nací en Rosario, viví en Santa Fe hasta hace poco, aunque en otras provincias  también, como Córdoba, Mendoza. También estuve de paso por España hace dos años para visitar a mis abuelos y otros familiares de allí.

-Cuánta historia de vida tienes para contar mi cielo

  • dice Effie.

-Y qué te hizo venir hasta aquí, a un lugar en el que se sufre demasiado la pobreza y el maltrato social?-le digo- en Argentina hay mucha tecnología de última generación además, aquí no, así que no creo que haya sido por algo parecido o sí? -aunque en el Capitolio hay aparatos modernos provenientes de allí, pero no fue al Capitolio sino al distrito 12.

-Bueno… sí, en realidad he venido a visitar a Haymitch ya que estaba de paso por aquí. Lo conocí cuando de joven tuve que venir a hacer unos papeleos en cuanto a mi nacionalidad, porque mis padres vivían aquí, y de hecho aun lo hacen, me hicieron ir a vivir a Argentina obligada para no entrar en los juegos del hambre cuando creciera . Era muy pequeña, recién nacida,  aprovechando la vulnerabilidad de las computadoras para no registrarme como proveniente de aquí,  por eso he vivido con mis abuelos en Argentina, yo los creía mi padres, pero me he enterado de que no lo eran a los 10 años, y ahí fue cuando conocí a Haymitch, cuando vine a visitarlos a esa edad y a conocer a mi hermana de 16 años, Madge. No tuve mucho tiempo invertido para conocerla completamente, desgraciadamente las circunstancias que me hicieron venir aquí no son precisamente por ella, sino porque mis abuelos se fueron a España y como ahora vivo sola en Argentina pensaba en venir aquí y para eso necesitaba algunos datos propios de mis padres biológicos.

-Ah… y entonces son amigos con Haymitch… no?- dice Effie con tono de superioridad y de celos- me refiero a Haymitch y a ti por supuesto, o me equivoco en los lazos?-

-Sí, bueno no, claro que no, en realidad no lo sé, él fue mi novio pero decidimos separarnos, la distancia nos alejaba uno del otro y era una vulnerabilidad para él, para mí y para mis estudios.

Todos nos quedamos sorprendidos ante dos bombas que había tirado  a la mesa estallando sobre nuestras caras dando con un lado de Haymitch que nunca habíamos conocido. Una era que fueron novios hace años, y otra que podría ser la hermana de Madge, al menos yo solo conozco a una y es la hija del alcalde Undersee.