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Katniss, Peeta y los no fallecidos — capítulo 11

Capítulo 11

El momento indicado

Ya en el tren, con Peeta nos vamos a la habitación y apenas cierro la puerta él me toma por detrás y me hace dar vueltas viendo girar la habitación en mi entorno.  En seguida, ágilmente me gira para que quede frente a él y me besa, aun no caigo en la cuenta de lo que está pasando, fue todo muy rápido. Después de esto me alza como esa vez en la que me emborraché en casa de Haymitch, o como cuando la gente se casa, según las tradiciones se dice, que el novio lleva a la ahora su esposa en brazos hasta la cama matrimonial en la luna de miel.

Así es como Peeta me tiene ahora mientras yo lo beso, con mi brazo rodeando su cuello y tocando su bella barbilla y sus sedosas mejillas con mi mano.

-Ahora estoy entero, se te ocurre algo que podamos hacer?- me dice interrumpiendo el instante de gozo e insinuando "algo" que por supuesto, logro comprender, yo me sonrojo, sonrío a la vez, después contesto.

-No lo sé y a ti?- digo aun riendo.

-Mmmmm… no, tampoco, dejémoslo fluir - dice mientras me recuesta en la cama y él sobre mí.

-Katniss…- me dice sin tardanza interrumpiendo mi beso.

-¿Qué?- digo besando su cuello y acelerándome, empezando a quitarle sus ropas.

-Era broma- dice tratando de detenerme inútilmente - sabes que no quiero obligarte a nada - dice riendo porque le he causado cosquillas- luego de eso me detengo y me sonrojo al instante.

-Está bien, pero también he contribuido, como siempre, me he dejado llevar, no me obligaste - le digo guiñando un ojo, después me tapo la cara de vergüenza por lo que he hecho en cuestión de unos minutos, después agrego:

-No me vuelvas a provocar o no responderé de mí

-Y tú… provocas un fuego… chica en llamas… que si se propaga, no podré apagar, solo lo encenderé aun más - me dice sonriendo y acostándose a mi lado y abrochándose algunos botones de la camisa que he ayudado a desabotonar.

Eso me causa un DEJAVÚ, aunque no sé por qué y no le doy vueltas a esa pregunta en cuestión, lo beso hasta quedarnos totalmente dormidos, abrazados con mi cabeza y mi mano sobre su pecho y él también pero con ambos brazos, esos que me gustan tocar cuando lo observo dormir.

Ya es de madrugada y aun no hemos llegado al distrito, veo de reojo a Peeta, que me observa indisimuladamente dormir, jugueteando con mi cabello suelto y alborotado- Quién sabe durante cuánto tiempo me había estado mirando, lo que él no sabe es que lo he notado, aprovechando la situación lo asusto y él se sobresalta:

-Buuuuuuuuuen día!!! - le digo riendo a carcajadas, un poco exagerada.

-Casi me matas del susto Katniss! - me dice, y es cierto, a pegado un salto de la cama y ahora está de pie al lado de la cama y en pijama, me pregunto también en qué momento se ha cambiado.

-Ven a acostarte de nuevo, lo siento, falta bastante trayecto para que lleguemos al 12, cuando estemos cerca Effie nos avisará.

-Está bien, todo sea por ti Kat… - me dice volviéndose a mi lado.

Jugueteo con su mano, formo círculos perfectos en su palma, muevo sus dedos y luego la entrelazo con la mía, cuando lo hago él me presiona fuerte, aunque no tanto, porque no alcanzó a hacerme daño.

-Quisiera congelar este momento para siempre Katniss, que estuviéramos unidos de las manos hasta el fin de la eternidad y que nunca nos separemos, sería egoísta eso? - dice dejando de mirar nuestras manos entrelazadas para pasar a mis ojos, los que se encuentran a la vez en los suyos como un radar al que le gustan captar sus bellos ojos.

-No- le digo rotundamente, aun observándolo con mucho cariño fijamente - para nada-. En ese momento no creí que ya era el momento, el momento de entregarme a Peeta, sentí esa necesidad, esa necesidad de fusionar nuestros cuerpos, que era él el chico indicado para mí, el momento oportuno, y se lo haría saber.

Nuestros rostros se acercan lentamente para reencontrarse una vez más, pero esta vez como si fuese la primera vez que lo hicieran, los ojos se cierran a la espera de un beso apasionado para luego fusionarse apasionados de placer, se comienza a acelerar el pulso a medida que el tiempo transcurre.

Pasado el encuentro de las miradas y los labios me poso sobre su cuerpo, lo que no parece molestarle en lo más mínimo, me arrodillo poniéndolo a él entremedio de mis piernas y lo beso tomándole la cabeza tirando suavemente de sus rizos rubios. Él me toma de mi rostro y luego pasa su otra mano por detrás de mi espalda haciéndome sentir escalofríos y una extraña sensación de felicidad, la que muestro con una leve sonrisa, para no dejar de besarlo y detener el momento de lujuria.

Peeta me toma de mis piernas después de haberme dado vuelta y tornar  su cuerpo contra el mío. Estamos a punto de eclosionarnos, nosotros, nuestros cuerpos, nuestros labios miradas y roces ya lo han hecho, solo faltan nuestras anatomías semidesnudas que se sumen a la ecuación de pasión que nos emana.

En el momento más abrasador de amor que surge,  de la calidez de temperatura que desprendemos, aparece Effie, tan oportuna como siempre. Nos da el tiempo necesario para arroparnos y taparnos. Ella nos queda mirando con recelo y curiosidad al vernos despeinados  y en las condiciones en que nos encontrábamos, Peeta sin camisa o remera puesta, yo tapándome hasta el cuello. Es obvio, pensó en exactamente lo que estaba pasando, y prácticamente tenía razón, aunque no completamente.

El instante especial ya había pasado, y la bruma de pasión ya había desaparecido. Effie ya se había ido con cara sorpresiva ante lo que sus ojos habían "presenciado" dejándonos perplejos y con la advertencia de que en una hora llegaríamos a nuestros  hogares.

Miré a Peeta, y él también lo hizo, no sabíamos qué hacer hasta que él decidió ir a bañarse y yo aproveché los minutos que él estaría en el baño para cambiarme y organizar la vestimenta que me pondría cuando me bañase en el instante de que él saliera de ducharse.

Ya cambiada y todo preparado pienso y me susurro hacia mí misma:

"Y pensar que si la entrometida de Effie hubiese llegado unos minutos más tardes ya hubiera sido tarde para evitar lo inevitable, la fusión estaría ya realizada y nosotros felices, más de lo que ya lo estamos"